Martes y 3ce

La historia de la superstición del día 13

“En martes 13 ni te cases ni te embarques” es una frase archiconocida en los países de habla hispana. La fobia a los martes o viernes que caen en este número es una superstición que algunos creen, otros ridiculizan y muchos simplemente ignoran. Su origen se encuentra en una serie de referencias que se remontan a la mitología de la Antigüedad, a las religiones abrahámicas y a algunas coincidencias históricas.

El número 13 de por sí ha tenido connotaciones negativas en muchas culturas, principalmente vinculadas a la religión. En la Cábala judía son 13 los espíritus malignos; la cifra se asocia también al carnero, la víctima que Abraham debía sacrificar a Dios, y es por lo tanto un número de la muerte. El cristianismo tiene tres malos augurios al respecto: trece eran los asistentes a la Última Cena, se cree que Jesús fue crucificado en un viernes 13 y finalmente, cuando se escribió el Libro del Apocalipsis, el Anticristo aparece en el decimotercer capítulo. Incluso en la mitología vikinga encontramos una referencia a la calamidad del número 13, ya que se asociaba a Loki, un dios traicionero y caótico, por lo que esta cifra se consideraba poco fiable.

¿Por qué específicamente un martes o un viernes?

La asociación del martes 13 con la desgracia proviene de la divinidad romana que da nombre a este día: Marte, el señor de la guerra. Los romanos se tomaban muy en serio la influencia de los dioses en su vida cotidiana, por lo que uno violento y causante de conflictos como él no era el más indicado para presidir bodas, negocios u otras actividades que requirieran buenos auspicios. La combinación del martes y el trece como una fecha de mala suerte provendría de la fusión de la tradición romana con la cristiana. También se ha asociado a veces con la caída de Constantinopla en manos de los otomanos en 1453, pero se trata de una creencia falsa ya que asalto final se produjo el 29 de mayo.

Por su parte, un viernes 13 fue la fecha en la que, según la tradición, fue crucificado Jesús. A este episodio se suma uno que efectivamente aconteció en dicha fecha, en concreto el 13 de octubre de 1307: el inicio de la persecución contra los caballeros templarios, que acabaría con la destrucción de la orden. La fobia al viernes 13 está más extendida por la mayoría de países europeos y, por influencia cultural, en los de América, mientras que el martes 13 es más específico de los países hispanohablantes y unos pocos más.

¿Hay algún día que no sea de mala suerte?

El 13 no es ni mucho menos el único día que arrastra el estigma de la mala suerte. En Italia, por ejemplo, es el viernes 17 el de mal augurio: esta superstición proviene nuevamente de la cultura romana, ya que en numerales romanos se escribe como XVII, que reorganizando las letras se puede leer como vixi (en latín, “viví”, lo que implica estar muerto). En Japón y China, es el número 4 en general la cifra desgraciada, ya que su pronunciación original es shi, que también significa muerte. La fobia al cuatro es tal que los japoneses crearon una lectura alternativa para el número, que pasó a pronunciarse yon. Y de seguir fijándonos en todos los episodios desgraciados para cada cultura del mundo, probablemente ningún día del mes estaría libre de culpa.

Fuente:

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/por-que-se-dice-que-dia-13-trae-mala-suerte_15738#:~:text=La%20combinaci%C3%B3n%20del%20martes%20y,produjo%20el%2029%20de%20mayo.

Martes 13 de mala suerte: ¿cuál es el origen de la superstición?

Prácticamente todas las culturas tienen supersticiones relativas a la mala fortuna: romper un espejo, ver un gato negro, pasar por debajo de una escalera. Un mito común a varios países latinoamericanos, España y Grecia es el del martes 13 como día de mala suerte.

¿Cuál es el origen de esta superstición? Como suele ocurrir con otras creencias populares, es difícil identificar su origen histórico.

Uno de los posibles orígenes es el episodio bíblico de la Última Cena, en la que Judas, el traidor, era considerado el apóstol número 13. La vinculación con el día de la semana en cuestión estaría relacionada con Marte, dios romano de la guerra y símbolo de la destrucción.

Otra de las referencias que, según se cree, podría estar relacionada con esta creencia es el capítulo 13 del Apocalipsis, en el que se habla de la «bestia de siete cabezas».

En el mundo judío hay otra referencia que también podría estar en el origen de este mito: son trece los espíritus malignos de la Cábala, una disciplina y escuela de pensamiento esotérico relacionada con los esenios y el judaísmo jasídico.

Según otra teoría, sin embargo, la superstición estaría relacionada con la caída del Imperio Romano en Constantinopla, que tuvo lugar un martes 13 en 1453.

Entre los países latinoamericanos que comparten esta creencia popular se encuentran Cuba, Uruguay, Paraguay, Argentina, Chile, Perú, Venezuela, México, Colombia y Ecuador.

Curiosamente, el mundo sajón también considera el día 13 como día de mala suerte, pero en combinación con el viernes. El 13 de octubre de 1307, viernes, el reey Felipe IV de Francia ordenó la detención de los caballeros Templarios. Estos fueron torturados por la Inquisición, acusados de herejía, sodomía y de haber escupido sobre la cruz. Por eso se relaciona el viernes 13 con sucesos trágicos.

Fuente: https://www.dw.com/es/martes-13-de-mala-suerte-cu%C3%A1l-es-el-origen-de-la-superstici%C3%B3n/a-55259843

¿Por qué el martes 13 se considera el día de la mala suerte?

Es un hecho la animadversión que todo el mundo siente hacia este día pero ¿nos hemos parado a pensar el porqué? Para muchos la jornada de hoy es como otra cualquiera pero los más supersticiosos ya habrán dicho eso de “hoy ni te cases ni te embarques ni de tu casa te apartes”. Y es que a pesar de que la connotación negativa otorgada al martes 13 tan sólo se trata de un mito y no tiene ningún fundamento científico, mucha gente cambia su rutina por mera superstición.

Como es considerado el día de la mala suerte por excelencia, según el refrán lo primero que se recomienda es no casarse ni asumir ningún compromiso. Los supersticiosos tampoco querrán hacer ningún viaje y puede que teman más de lo normal a los espejos, a cruzarse con un gato negro o pasar por debajo de una escalera.

Este temor no sólo se concibe en España sino que se comparte con la sociedad griega y algunos países de América Latina como Uruguay, Argentina, Chile, Perú, Venezuela o Colombia. Sin embargo, los países anglosajones, aunque también temen el mismo número que nuestro país, lo han trasladado al viernes 13, igual que en Italia.

Las leyendas que podrían explicar la mala fama del día 13

Desde la antigüedad este día es conocido por los cristianos como “de mal augurio” debido a que eran 13 los asistentes a la Última cena de Jesucristo: doce apóstoles y el propio Jesús, considerando a Judas el número 13 por ser quien le traicionó.

También eran 13 los espíritus malignos según la Kabbalah judía (una de las principales corrientes de la mística judía) y fue en el capítulo 13 del Apocalipsis donde llegó el anticristo. Sin embargo, las leyendas se trasladan hasta los países escandinavos, que explican como Loki, el espíritu del mal, era el 13º invitado en una cena de dioses.

El Tarot no iba a ser menos y es que la carta número 13 corresponde a la muerte y a la desgracia eterna. Su nombre es El Arcano XIII y viene representada con un esqueleto que lleva una guadaña en la mano izquierda con la que corta una cabeza de un niño y la de un rey para poder demostrar que a cualquiera le puede llegar la muerte.

¿Por qué un martes?

Ésa es la primera pregunta que viene a la cabeza teniendo en cuenta que el lunes es el día más odiado por la mayoría de personas, seguramente por el regreso al trabajo o a la escuela tras el fin de semana.

El porqué viene determinado por la antigua astrología. La palabra ‘martes’ proviene del planeta Marte, que en la mitología romana estaba ligado al Dios de la Guerra y lo llamaban ‘el pequeño maléfico’. En aquél entonces ese día estaba relacionado con el planeta rojo, conocido como el de la destrucción, la sangre y la violencia.

Se conoce que a partir de la caída del Imperio Romano en Constantinopla en mayo de 1453, todo cobró mala suerte. Ochocientos soldados y 15 embarcaciones enviadas a Génova, Venecia y al Vaticano cayeron ante los musulmanes, hecho que se asoció a un eclipse lunar que tuvo lugar un martes 13 y a las fuertes lluvias que impidieron la entrada de los navíos que iban a ayudar al Imperio Romano. La caída de Constantinopla supuso un duro golpe para las potencias cristianas y ese mismo día pasó a considerarse definitivamente como el día de la mala suerte.

Mito consagrado

Gracias a esta serie de leyendas y sucesos históricos el martes 13 se ha convertido para muchos en un día de mal augurio. Se ha llevado hasta tal extremo que muchas aerolíneas evitan la fila 13 para sus pasajeros y muchos edificios modernos obvian el número 13 pasando del 12 al 14, saltándose el trece.

Otras costumbres que tiene la gente que cree en la mala suerte de este día es tomar las típicas medidas para que ningún mal les sorprenda, como tocar madera o levantarse y salir de casa con el pie derecho.

Esta fecha está marcada de símbolos y creencias, pero lo cierto es que un día como hoy puede ser signo de buena o mala suerte, dependiendo de las supersticiones de cada persona. Aunque parezca sorprendente, hay quienes se lo han tomado al revés; dentro de sus creencias, lo consideran como un día de buena suerte. Son reflejo de ello las apuestas de muchos jugadores, que llegan a apostar a tan odiado número en los juegos de azar. Así que fuera mitos, y ¡feliz martes 13!

Fuente: https://www.lavanguardia.com/vida/20161213/412569820247/martes-13-mala-suerte.html

Martes 13: el lío de fechas, hechos y mitos que da origen a la superstición

Ya está aquí, otro martes 13 en el que saldrás de casa con casco, atento a ver desde qué ángulo te va a atacar la mala suerte, pero en el que lo peor que te va a pasar es que alguien en la oficina no va a parar de repetir el gag de las empanadillas de Móstoles. Eso sí, mañana miércoles 14 saldrás a la calle tan tranquilo solo para descubrir que es San Valentín. Y la mala suerte era el martes, malditos.

«En martes 13 ni te cases ni te embarques», dicen, y deberían añadir «ni defiendas Constantinopla». La segunda cruzada fue un fiasco importante en la que poco se consiguó y en el que los aliados cristianos protagonizaron sonadas peleas entre ellos, como el sitio de Constantinopla de 1204. Fueron diversas las razones que llevaron a este enfrentamiento, como las tensiones entre la iglesia romana y la ortodoxa o el no pago por parte de Bizancio de unas cantidades acordadas. La cuestión es que el 8 de abril los cruzados iniciaron el sitio de la ciudad y lanzaron varios ataques.

Lío con la caída de Constantinopla

Y aquí fue donde se juntaron todos los elementos necesarios para una buena supertición. Constantinopla se rendiría el martes 13 de abril de 1204. Los cruzados nombrarían emperador a Balduino I, dando comienzo al Imperio Latino de Bizancio en el que la población ortodoxa sería discriminada.

Saltando dos siglos en el tiempo, este hecho se mezclaría en el imaginario de muchos con la caída de Constantinopla ante los otomanos -que significaría el final definitivo del Imperio Romano, algo bastante apocalíptico en su momento-, que se daría el 29 de mayo de 1453, martes según el calendario juliano de la época. Aquí hay que añadirle un eclipse, fuertes lluvias que impidieron la llegada de refuerzos a la ciudad y ¡zas! el martes 13 trae mala suerte. Y eso que en la época no había vídeos conspiranóicos en YouTube.

El martes y el 13 ya tenían mala fama antes

Pero lo cierto es que tanto el martes como el 13 eran un día y un número que ya caían mal.

En Grecia y Roma, el segundo día de la semana estaba consagrado al dios de la guerra, Hades y Marte (nunca dirías de dónde viene la palabra martes), algo que para muchos indicaba mal augurio. Por si fuera poco, otro aspecto de la mitología también asociaba los martes al mal rollo, ya que es el día en el que nació Tifón, una divinidad griega que trató de enfrentarse a Zeus por haber eliminado a los Titanes.

En cuanto al 13, 13 eran los asistentes a la Última Cena. Se trata de un número que se repite en momentos infaustos de distintas mitologías, por ejemplo, el Anticristo llega en el decimotercer versículo del Apocalipsis y Loki -dios nórdico del mal y villano de Marvel- era el decimotercer invitado a la cena de los dioses en el Valhala. Además, la carta número 13 del Tarot es la muerte. Incluso hay quien asegura que la confusión de las lenguas de la Torre de Babel se dio un martes 13.

El 13 de octubre de 1307, Felipe IV de Francia ordenó la captura y enjuiciamiento de un grupo de caballeros templarios que más tarde serían ejecutados. Ese 13 de octubre, sin embargo, no era martes, era viernes, y es una fecha que explica por qué en otras culturas es el viernes 13 el que se asocia con la mala suerte.

Fuente: https://www.elespanol.com/social/20180213/martes-lio-fechas-hechos-mitos-origen-supersticion/284721847_0.html

Martes y 13, una fobia con siglos de historia

La caída de Játiva a manos de los musulmanes, la Última Cena, la eliminación de los Templarios, la llegada del Anticristo en el «Apocalipsis»… decenas de teorías sobre un día que ha provocado una auténtica obsesión en algunas personas

«Hubo un martes aciago, y los reniegos y las lamentaciones de los que resultaron malparados en ese día se perpetuaron y se desfiguraron en los dichos del vulgacho, hasta convertir la execración hacia un solo día, concreto y determinado, en anatema y reprobación general hacia todos los del mismo nombre», escribía en 1922 Marcos Rafael Blanco Belmonte en la revista «Blanco y Negro».«Esto fue un martes, como pudo haber sido otro día. Pero fue en un martes»

Aunque el escritor y periodista hacía referencia a que ese «martes aciago» del 13 de junio de 1276 en que dio comienzo la superstición fue el día en que Don García Ortiz de Azagra cayó abatido, junto a la mayoría de la población de Játiva (Valencia), contra los musulmanes («esto fue un martes, como pudo haber sido otro día.

Pero fue en un martes (advertía), lo cierto es que el origen no está del todo claro.

De hecho, el martes 13 es considerado el día de la mala suerte sólo en las sociedades griega, española y latinoamericana, porque en las culturas anglosajonas se ha trasladado al viernes 13, mientras que en Italia es el viernes 17.

De la Última Cena al «Apocalipsis»

Sobre la expansión de la superstición de la supuesta mala suerte del 13 hay varias teorías: que se difundió desde Escandinavia hacia el sur por Europa y después a América por los conquistadores españoles, que surgió tras la eliminación de la Orden de los Templarios, el 13 de octubre de 1307, que se expandió de Estados Unidos a principios del siglo XX o, incluso, que tiene su origen en la antigüedad, por hechos como que 13 eran los comensales en la Última Cena de Jesucristo, 13 eran los espíritus malignos según la cábala judía o que es en el capítulo 13 del «Apocalipsis» en el que llega el anticristo.

Otras teorías sitúan la combinación del «maldito» día 13 con el martes a finales de la Edad Media, cuando el planeta martes era conocido como «el pequeño maléfico», representando al dios de la guerra, y por ende, el de la destrucción, la sangre y la violencia. Hay otra teoría más específica que habla de la caída de Constantinopla el martes 29 de mayo de 1453, la cual supuso un profundo trauma para las potencias cristianas. Y algunos echan mano de la leyenda que dice que el martes 13 se produjo la confusión de lenguas en la Torre de Babel.

Más allá del origen confuso del pavor a este día, lo cierto es que muchas personas han llegado a desarrollar una auténtica fobia hacia todo lo que pueda ocurrir un martes y 13 como el de hoy, conocida como « trezidavomartiofobia». Por ello, hay personas que ni cogen aviones, ni trenes y, ni tan siquiera, salen a la puerta de la calle. Y si lo hacen salen pensando que algo malo le va a ocurrir, que las cosas se van a torcer y que la vida hoy le dará un mal golpe.

Si no es usted de esos, por lo menos recuerde el refrán, por si las moscas: «En 13 y martes, ni te cases ni te embarques».

Fuente: https://www.abc.es/sociedad/abci-historia-martes-trece-201203130000_noticia.html

Martes 13: El origen de la «mala suerte»

Número 13

Es el número maldito por excelencia (aunque también está el 17). Aquí se mezclan muchas tradiciones supersticiosas, ganando terreno el hecho religioso de la última cena, donde había 13 apóstoles y uno se suicidó.

Se dice que si se sientan a comer 13 personas en la misma mesa, una de ellas muere antes de pasar un año. Si a esto le añadimos el día (martes en España, por ser el día de Marte, dios de la guerra y las disputas, y viernes en América y Gran Bretaña, por ser el día en que murió Jesús, por ser este día crucificado) hacemos más peligroso este número y lo que representa.

Se relaciona también con la bestia de 7 cabezas porque dicen que tiene relación con el capítulo 13 del apocalipsis o que coincide con la fecha de la caída del Imperio Romano en Constantinopla, que tuvo lugar un martes 13 en 1453.

También eran 13 los espíritus malignos en la Kabbalah judía (una de las principales corrientes de la mística judía) y fue en el capítulo 13 del Apocalipsis donde llegó el anticristo.

En la literatura

Quevedo decía: «El martes es día aciago, para los que caminan a pie, y para los que prenden».

Vicente Joaquín Bastús y Carrera: «Martes toma todo lo que te dieren y no repares en cumplimientos».

Mariana en la muerte del Rey Jaime I de Aragón, en su Historia de España, dice: «El estrago fue tal y la matanza que desde entonces comenzó el vulgo a llamar aquel día, que era martes, de mal agüero y aciago».

No fue un martes 13 sino un viernes 13

Curiosamente se considera el día 13 como día de mala suerte, pero en combinación con el viernes. El 13 de octubre de 1307, viernes, el rey Felipe IV de Francia ordenó la detención de los caballeros Templarios. Estos fueron torturados por la Inquisición, acusados de herejía, sodomía y de haber escupido sobre la cruz. Por eso se relaciona el viernes 13 con sucesos trágicos.

Otras supersticiones

Gato negro: “Si se cruza un gato negro, es designio de mala suerte”. Esta afirmación tiene su origen en la creencia religiosa egipcia de que en los gatos se reencarnaban los dioses para proteger así usando su cuerpo a las ofrendas en forma de grano del pueblo, depositadas en los silos de los templos, de los ratones. La religión católica, viendo el simbolismo pagano que encerraba, afirmó que en los gatos (sobre todo, los negros, por ser símbolo de la noche) albergaba el espíritu del mismo Diablo. De ahí que sea signo de mala suerte cruzarnos con ellos, sabiendo que es el Diablo quien los habita.

Cuadro torcido: Superstición de origen Griego, se creía que si el retrato de un Rey o personaje importante se torcía o caía al suelo, esto indicaba una “desgracia para quien estaba en el mismo, pudiendo ser la muerte”.

Encender tres cigarros con la misma cerilla: Más que una superstición, en tiempos de guerra, es un hecho que se debe evitar. Se dice que en el frente de batalla, un soldado vio en la noche una cerilla encendida. Aventuró que sería un fumador. Por lo tanto, cargó su fusil cuando se encendió esta, apuntó cuando cambió de dirección (segundo fumador) y disparó al tercer cambio de lugar (tercer fumador). Desde entonces, sólo se da fuego con una cerilla a una persona que fume, o como mucho, a dos.

Derramar sal: “Derramar la sal en la mesa es presagio de mala suerte en la economía”. Todo viene por tradición histórica. Cuando existía el trueque, era moneda de cambio la sal. Incluso posteriormente se pagaba en sal, convirtiéndose esta acción en el término “salario”. Esta sal podría ser utilizada a su vez por los comerciantes para conservar los alimentos que viajarían en un barco. Por tanto, si al poseedor de una bolsa de sal que tendría que cambiar por alimentos se le caía y derramaba, significaba que no podría realizar la “compra”, siendo una desgracia para este.

Romper un espejo: “Si se rompe un espejo, son siete años de mala suerte”. Esta sentencia tiene su origen en la catoptromancia (hablamos en un programa pasado) como método de adivinación. Si durante esta sesión, el espejo se rompía, el augur determinaba una gran desgracia sobre el consultante, ya que no se podría ver su futuro (tan penoso podría ser, que los dioses rompiendo el espejo, impedían que este lo viera). Lo siete años corresponden a los ciclos vitales de las personas.

Pasar por debajo de una escalera: “Pasar bajo una escalera trae mala suerte para aquel que se atreve”. Se basa en la creencia antigua de que el triángulo era una forma sagrada (véase las pirámides) y por tanto, no serían susceptibles de ser mancilladas. Sería por tanto un sacrilegio pasar debajo de su arco, y un augurio de mala suerte si se hace por descuido. También hay que destacar que las escaleras fueron utilizadas como elemento durante los ahorcamientos, para subirle y colocar la cuerda al cuello del reo.

Poner el pan boca abajo en la mesa: “Poner el pan boca abajo es presagio de lágrimas y penurias”. Se trata de una superstición de origen religioso-cristiano. En esta posición surgiría una ofensa al “corpus Cristi” representado en el pan, y por tanto, sería una falta de respeto colocarlo en esta posición. Además, también es una ofensa hacia el alimento que recibidos diariamente del señor.

Hay una antigua costumbre que era besarlo y hacerle tres cruces si este se caía al suelo.

Derramar el vino: “Si se derrama el vino, ha de ponerse unas gotitas de este sobre la frente”. Al igual que pasa con el pan, pero esta vez de origen pagano, esta superstición era una falta contra el fruto que la madre naturaleza nos ofrece, representado en el vino. Fluido de los dioses, usado para los grandes banquetes y celebraciones solemnes, ha representado siempre un sinónimo de abundancia y buena suerte. Posteriormente, aunque en menos medida, el cristianismo también se ha servido de esta misma superstición por ser derramada la “sangre de Cristo”.

Tijeras abiertas: “Las tijeras abiertas en casa traen mal ambiente y discordias en la familia”. Se dice que si se caen y se abren, apuntando las puntas hacia una persona, posiblemente tenga disputas en su familia. Puede tener procedencia Griega, ya que Átropos cortaba el hilo de la vida con unas tijeras. También se cree que, al asemejar las espadas en duelo (de ahí viene el término utilizado en la muerte de una persona), es sinónimo de un presagio mortal para quien lo vea.

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Hoy es martes y 13 y, para muchos supersticiosos, es un día de mala suerte, tanta que casi es mejor no salir a la calle pero…¿Conocemos el origen de la superstición? Permítame que se lo explique.

Número 13

Es el número maldito por excelencia (aunque también está el 17). Aquí se mezclan muchas tradiciones supersticiosas, ganando terreno el hecho religioso de la última cena, donde había 13 apóstoles y uno se suicidó.

Se dice que si se sientan a comer 13 personas en la misma mesa, una de ellas muere antes de pasar un año. Si a esto le añadimos el día (martes en España, por ser el día de Marte, dios de la guerra y las disputas, y viernes en América y Gran Bretaña, por ser el día en que murió Jesús, por ser este día crucificado) hacemos más peligroso este número y lo que representa.

Se relaciona también con la bestia de 7 cabezas porque dicen que tiene relación con el capítulo 13 del apocalipsis o que coincide con la fecha de la caída del Imperio Romano en Constantinopla, que tuvo lugar un martes 13 en 1453.

También eran 13 los espíritus malignos en la Kabbalah judía (una de las principales corrientes de la mística judía) y fue en el capítulo 13 del Apocalipsis donde llegó el anticristo.

En la literatura

Quevedo decía: «El martes es día aciago, para los que caminan a pie, y para los que prenden».

Vicente Joaquín Bastús y Carrera: «Martes toma todo lo que te dieren y no repares en cumplimientos».

Mariana en la muerte del Rey Jaime I de Aragón, en su Historia de España, dice: «El estrago fue tal y la matanza que desde entonces comenzó el vulgo a llamar aquel día, que era martes, de mal agüero y aciago».

No fue un martes 13 sino un viernes 13

Curiosamente se considera el día 13 como día de mala suerte, pero en combinación con el viernes. El 13 de octubre de 1307, viernes, el rey Felipe IV de Francia ordenó la detención de los caballeros Templarios. Estos fueron torturados por la Inquisición, acusados de herejía, sodomía y de haber escupido sobre la cruz. Por eso se relaciona el viernes 13 con sucesos trágicos.

Otras supersticiones

Gato negro: “Si se cruza un gato negro, es designio de mala suerte”. Esta afirmación tiene su origen en la creencia religiosa egipcia de que en los gatos se reencarnaban los dioses para proteger así usando su cuerpo a las ofrendas en forma de grano del pueblo, depositadas en los silos de los templos, de los ratones. La religión católica, viendo el simbolismo pagano que encerraba, afirmó que en los gatos (sobre todo, los negros, por ser símbolo de la noche) albergaba el espíritu del mismo Diablo. De ahí que sea signo de mala suerte cruzarnos con ellos, sabiendo que es el Diablo quien los habita.

Cuadro torcido: Superstición de origen Griego, se creía que si el retrato de un Rey o personaje importante se torcía o caía al suelo, esto indicaba una “desgracia para quien estaba en el mismo, pudiendo ser la muerte”.

Encender tres cigarros con la misma cerilla: Más que una superstición, en tiempos de guerra, es un hecho que se debe evitar. Se dice que en el frente de batalla, un soldado vio en la noche una cerilla encendida. Aventuró que sería un fumador. Por lo tanto, cargó su fusil cuando se encendió esta, apuntó cuando cambió de dirección (segundo fumador) y disparó al tercer cambio de lugar (tercer fumador). Desde entonces, sólo se da fuego con una cerilla a una persona que fume, o como mucho, a dos.

Derramar sal: “Derramar la sal en la mesa es presagio de mala suerte en la economía”. Todo viene por tradición histórica. Cuando existía el trueque, era moneda de cambio la sal. Incluso posteriormente se pagaba en sal, convirtiéndose esta acción en el término “salario”. Esta sal podría ser utilizada a su vez por los comerciantes para conservar los alimentos que viajarían en un barco. Por tanto, si al poseedor de una bolsa de sal que tendría que cambiar por alimentos se le caía y derramaba, significaba que no podría realizar la “compra”, siendo una desgracia para este.

Romper un espejo: “Si se rompe un espejo, son siete años de mala suerte”. Esta sentencia tiene su origen en la catoptromancia (hablamos en un programa pasado) como método de adivinación. Si durante esta sesión, el espejo se rompía, el augur determinaba una gran desgracia sobre el consultante, ya que no se podría ver su futuro (tan penoso podría ser, que los dioses rompiendo el espejo, impedían que este lo viera). Lo siete años corresponden a los ciclos vitales de las personas.

Pasar por debajo de una escalera: “Pasar bajo una escalera trae mala suerte para aquel que se atreve”. Se basa en la creencia antigua de que el triángulo era una forma sagrada (véase las pirámides) y por tanto, no serían susceptibles de ser mancilladas. Sería por tanto un sacrilegio pasar debajo de su arco, y un augurio de mala suerte si se hace por descuido. También hay que destacar que las escaleras fueron utilizadas como elemento durante los ahorcamientos, para subirle y colocar la cuerda al cuello del reo.

Poner el pan boca abajo en la mesa: “Poner el pan boca abajo es presagio de lágrimas y penurias”. Se trata de una superstición de origen religioso-cristiano. En esta posición surgiría una ofensa al “corpus Cristi” representado en el pan, y por tanto, sería una falta de respeto colocarlo en esta posición. Además, también es una ofensa hacia el alimento que recibidos diariamente del señor.

Hay una antigua costumbre que era besarlo y hacerle tres cruces si este se caía al suelo.

Derramar el vino: “Si se derrama el vino, ha de ponerse unas gotitas de este sobre la frente”. Al igual que pasa con el pan, pero esta vez de origen pagano, esta superstición era una falta contra el fruto que la madre naturaleza nos ofrece, representado en el vino. Fluido de los dioses, usado para los grandes banquetes y celebraciones solemnes, ha representado siempre un sinónimo de abundancia y buena suerte. Posteriormente, aunque en menos medida, el cristianismo también se ha servido de esta misma superstición por ser derramada la “sangre de Cristo”.

Tijeras abiertas: “Las tijeras abiertas en casa traen mal ambiente y discordias en la familia”. Se dice que si se caen y se abren, apuntando las puntas hacia una persona, posiblemente tenga disputas en su familia. Puede tener procedencia Griega, ya que Átropos cortaba el hilo de la vida con unas tijeras. También se cree que, al asemejar las espadas en duelo (de ahí viene el término utilizado en la muerte de una persona), es sinónimo de un presagio mortal para quien lo vea.

Colocar la cama con los pies hacia la puerta: Procede de una frase que asegura que “Los muertos son los únicos que salen de casa con los dos pies por delante”. Por tanto, esta frase desaconseja que la cama esté en una posición que haga que sus ocupantes estén con los pies mirando hacia esta, por tentar a la suerte.

Empezar el día o levantarse con el pié izquierdo: Era ya de mala suerte en la antigüedad entrar en un lugar con el pié izquierdo (Petronio en el “Satiricón”). En cualquier caso, en nuestro país esta creencia se cree de origen Celta, y con relación al movimiento solar (siempre hacia la derecha), y por tanto, tentar a la mala suerte desafiando el movimiento del astro rey cuando emprendemos algo con el pié izquierdo, o a marcha contraria.

Dar patadas a una lata: “Quien patea una lata, mala pata”. Proviene de una costumbre que era no hacer ruido durante la noche para no atraer así a los animales depredadores que nos pudieran hacer daño.

Color amarillo: Aunque en un principio este color se asocia al sol y al oro (la riqueza por tanto), además de formar parte de los emblemas de reyes y emperadores a lo largo de la historia, este color se convierte en “maldito” por dos razones fundamentales: la primera la encontramos en la creencia de que este color también puede formar parte del azufre de los infiernos. Tanto es así que, durante la Edad Media, a los acusados de herejía y enfermos de peste se les vestía de este color, y las ciudades donde se sabía que había una epidemia, se les obligaba a señalar tal acontecimiento enarbolando en un lugar visible una bandera de este color. Además, el papa Inocencio III excluyó este color de la liturgia cristiana. La segunda, es entre los artistas, ya que es de triste recuerdo el atuendo que portaba Moliére cuando murió: amarillo.

Paraguas (abrirlo en el interior de un lugar): esta superstición en relativamente moderna, ya que debemos recordar que el paraguas no se introduce en Europa hasta el siglo XVII. Su procedencia es oriental, y allí sólo se le permitía la realeza (procedente de imperativo divino) el portar tal objeto, ya que ellos sí podían impedir el camino de los rayos del astro rey, por su condición semi-divina. Abrirlo por parte de una persona no noble, sería un sacrilegio. Otra teoría dice que lo que se intentaba era generar algo de atención ante el hecho de evitar un posible accidente cuando se abría en un lugar pequeño y con más personas, ya que las varillas podrían clavarse en el ojo de otra persona. Aun así, girar un paraguas en el interior de una casa, es muestra de ofensa al sol (Dios) y por tanto, portador de mala suerte.

Fuente: https://elcorreoweb.es/extra/martes-13-el-origen-de-la-mala-suerte-XG7392257

Martes 13 y Viernes 13: la historia detrás de los días de ‘mala suerte’

Hay fechas fijas asociadas con la mala suerte alrededor del mundo, pero el día cambia según la región. El martes 13 es ‘temido’ en el Perú y otras regiones de América Latina y del mundo de habla hispana, mientras que el viernes 13 tiene el mismo efecto en naciones de habla inglesa. Ambas fechas, sin embargo, tienen el mismo significado y orígenes similares.

El número 13. Comencemos por el factor invariable entre ambas fechas: el número 13. Según explica La Vanguardia, hay varios orígenes para esta asociación, pero el más expandido está vinculado al cristianismo. En esta tradición, el apóstol Judas Iscariote fue al participante número 13 de la última cena (los 12 apóstoles más Jesús) horas antes de que venda a su maestro a los romanos por 30 monedas de plata.

En el Apocalipsis, el Anticristo aparece en el capítulo 13; en la mitología nórdica, el engañoso Loki también fue el invitado 13 a una cena de Dioses; en la Kabbalah judía, hay 13 espíritus malignos y en el Tarot, el Arcano XIII es la carta de la muerte y la desgracia eterna. Por superstición, algunos edificios no «tienen» un número 13: pasan del número 12 a 14.

El martes. Aquí el origen se remonta a la astrología. De acuerdo con la explicación de Infobae, la raíz es el planeta Marte, nombrado en honor al dios romano de la guerra (conocido en Grecia como Ares), la destrucción y la violencia. La tradición comenzó, sin embargo, el martes 13 de mayo de 1453, año en el que la ciudad de Constantinopla, capital del Imperio Romano de Oriente o Imperio Bizantino, cayó ante el asedio del Imperio Otomano.

La conquista de la ciudad, hoy conocida como Estambul, fue considerada una desgracia para la Europa cristiana y se extendió a través de la historia como un día de mala suerte para los países hispanohablantes. Así nació el refrán “En martes no te cases ni te embarques”.

El viernes. En el resto de las culturas occidentales, entre estas la estadounidense y su madre, inglesa, la mala suerte es monopolio del viernes 13. Según un artículo de The Telegraph, los ingleses creen que fue un viernes 13 el día en el que Eva mordió la manzana en el Jardín del Edén, el día en el que comenzó el Diluvio y el día en que comenzó a construirse la Torre de Babel.

Las primeras referencias a la fecha aparecen en los Cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer, obra fundacional de la literatura inglesa. Allí se menciona que era de mala suerte comenzar un viaje o un proyecto un viernes. Algo así como “en viernes no te cases ni te embarques”. En 1907 se publicó la novela Friday, the Thirteenth en el que un trabajador de bolsa usa la fecha para crear pánico en Wall Street y en 1980, la película Viernes 13 y sus once secuelas asociaron para siempre a la fecha con el incontenible asesino serial Jason Vorhees. En Latinoamérica, la película fue titulada Martes 13.

Fuente: https://rpp.pe/mundo/actualidad/martes-13-y-viernes-13-por-que-estos-dias-son-de-mala-suerte-noticia-1016253

La historia desconocida de Martes y Trece: La verdad detrás del humor (Josema Yuste, Millán Salcedo y Fernando Conde)

Desde finales de los ochenta y durante gran parte de los 90 Martes y Trece o lo que es lo mismo Josema Yuste y Millán Salcedo fueron los humoristas más populares del país. Toda España esperaba sus especiales de Fin de Año donde repasaban las noticias de los 12 meses anteriores con su particular sentido del humor. No eras nadie en la época si el dúo humorístico no te parodiaba. Consiguieron audiencias hoy impensables, llenaban teatros y sus películas se convertían en las más taquilleras de cada año. Sin embargo, detrás de la risa no era todo tan fácil. El equilibrio de trabajo y la presión de la popularidad en base a la repetición marcó mucho a la pareja.

En los orígenes eran tres y como pasa casi siempre el trio mutó en dúo. Millán Salcedo nació hace 65 años en Brazatortas (Ciudad Real) y su infancia no fue precisamente sencilla. Huérfano de padre acabó unos años en orfanato donde su relación con los curas no fue precisamente positiva. En sus memorias En mis 13 (1998) recuerda su paso por este lugar y cómo la vida de la familia cambió cuando su madre consiguió encargarse de una portería en Madrid y se trasladaron a la capital de España. La figura materna fue importante para Salcedo que siempre la ha considerado como la fuente de su humor.

Fue haciendo el servicio militar en Santander cuando conoció a Fernando Conde, que sería tercero en discordia en el grupo humorístico. Cuando volvieron a Madrid conocieron en la Escuela de Arte Dramático a Josema Yuste. Josema compartía con el que sería su pareja durante dos décadas una infancia complicada. Josema había perdido a su madre. Los tres acabaron formando un grupo con nombre improvisado, Martes y Treces, y debutaron en 1978 el mismo día que en un local de Madrid entregaban a Andrés Pajares la H del Humor. Pronto acabarían en Televisión Española a instancias de José María Iñigo en su programa Fantástico. Un sketch en el que parodiaban a las cursis Trillizas de Oro argentinas que en esos años acompañaban a Julio Iglesias les hizo convertirse en populares de la noche a la mañana. Además, se convirtieron en fijos del programa Aplauso. Su fama les llevó incluso a protagonizar dos películas, Ni te cases ni te embarques La loca historia de los tres mosqueteros.

Sin embargo, Fernando Conde notaba que necesitaba crecer como actor y abandonó el grupo que se dio por finalizado prácticamente. Millán y Josema participaron en La corte del Faraón (1985) comedia musical a mayor gloria de la estrella del momento, Ana Belén.

Aunque Martes y Trece se daban por terminado como grupo, Josema y Millán participaron en el especial de Nochevieja de ese mismo año. El programa se emitía en directo bajo el nombre Viva 86 y Concha Velasco estaba al frente de la gala. La noche en la que tenían que haber sellado su final marcaron su renacer con un gag que ya es historia de la televisión: Las Empanadillas de Encarna. Millán se calzó una peluca para dar vida a una hombruna Encarna Sánchez, mientras que Josema se convertía en la oyente que llamaba al programa hasta volver loca a la locutora. En esa época Encarna Sánchez arrasaba en audiencia en su programa radiofónico nocturno Encarna de noche.

El famoso sketch les acompañaría siempre y marcaría la época dorada del dúo. Desde 1988 con Hola Hola 89 se encargaron de todos los especiales de Fin de Año. Sólo en 1993 faltaron a su cita por falta de acuerdo con Televisión Española. En ese momento el dúo hacía un programa semanal, Viéndonos, y querían más dinero de lo que la cadena pública estaba dispuesta a pagar. Finalmente, el especial lo protagonizaron Cruz y Raya y la audiencia bajó frente al especial de Antena 3 que tenía a Andrés Pajares al frente. En 1994 volvieron a TVE Martes y Trece. En el momento llegaron a rechazar una oferta de Telecinco de pasarse a su escudería por 500 millones de pesetas.

Son muchos los sketches de esos especiales que pasaron a la historia y sus coletillas todavía se repiten porque ya han pasado a formar parte de la memoria colectiva. Ningún famoso se libró de su crítica ácida: Rocío Jurado, Isabel Preysler, Nati Mistral, Pedro Almodóvar… Tita Cervera se enfadó con ellos al punto de exigir responsabilidades a TVE. Sin duda, fue Encarna Sánchez la ‘víctima’ de su humor que más se cabreó con los humoristas.

La periodista e Isabel Pantoja fueron el hilo conductor del especial de la Nochevieja de 1991, El 92 cava con todo. La relación entre Encarna y la tonadillera era entonces uno de los asuntos más comentados en la prensa del corazón. Hasta entonces la relación de Josema y Millán con ellas era muy buena. De hecho, cuando eran un trío formaron parte del espectáculo Tengo 23 abriles donde acompañaban a la folklórica.

En esos años Isabel estaba empezando su relación con Paquirri y la amistad era tal entre los artistas que Martes y Trece comenzaron a parodiar a Isabel y su madre, doña Ana. Millán cuenta En mis 13 como cuando la madre de la tonadillera se enteró de que planeaban ese número se presentó en su camerino y le dijo que de ninguna manera iba a hacer de ella con esas pintas. Ana Martín se quedó en combinación delante del humorista para entregarle la ropa que llevaba puesta para que hicieron mejor la imitación.

Por su lado, Encarna Sánchez se había mostrado encantada con el número de las empanadillas del 85. El de los bollos del 91 ya no le gustó tanto. Dicen que la periodista «removió Roma con Santiago» y que llegó a ponerse en contacto con la Ministra Portavoz Rosa Conde para evitar la emisión del show. Fernando Conde confesaría años después que la periodista le citó en los estudios de la COPE para interrogarle sobre el contenido del programa que habían grabados sus excompañeros.

Estas maniobras lo único que consiguieron es que se acrecentara el morbo en toda España que asistió en masa a la emisión de TVE. Encarna enfureció y desde los micrófonos de la COPE arremetió contra los humoristas y el director del Ente público Ramón Colom. “De estos personajes cuando llegue el momento, yo me voy a encargar. Y algún día, cuando abra la boca de un trabajo de investigación que estamos haciendo, que es de lo más importantes, estos se van a tener que ir de este país”, aseguró la periodista. “Sobre todo uno, Millán de Martes y Trece. Pues estos cobran 1.500 millones, y sin ninguna gracia, y sin ninguna personalidad. Y el tal Millán de feo que es, te asusta. Vulgares y sin chispa, con cara de malas ideas, sobre todo el Millán, Millán tiene cara de mala gente, de amargado. En su momento se contará toda la historia”, añadió.

Millán contó en sus memorias que unos días antes de la emisión del programa, Isabel Pantoja le llamó por teléfono. “Por favor, no me saquéis con esa mujer”, fueron las palabras de la artista. Más de tres años después el humorista y la viuda de Paquirri se encontraron en el entierro de Lola Flores y, según Millán, hicieron las paces.

Imitaciones polémicas aparte, el dúo siguió cinco años protagonizando sketches para la historia como el recordado Maricón de España y otros que hoy serían impensables. Sin embargo, las cosas no iban bien.

En libro En mis 13 Millán cuenta como a principios de la década de los noventa tuvo episodio agudo de estrés y depresión que le llevó a retirarse durante una temporada para buscar el equilibrio. La relación entre Josema y Millán se había deteriorado y Millán consideraba que el equilibrio de trabajo no estaba repartido entre ambos y decidió romper la pareja.

Se despidieron en 1997 con un especial de Nochevieja recopilatorio llamado Adós. Llevaban meses rumoreándose la separación que, finalmente, se hizo efectiva tras ese especial. Josema protagonizó varias series de televisión, películas y obras de teatro. Millán se quedó en Televisión Española y debutó como director de una serie, Ketty no para, a mayor gloria de Soledad Mallol ex de otro dúo cómico, Las Virtudes. La serie, que en un principio estaba pensada para Carmen Maura, no funcionó.

Tras este fracaso, Salcedo se fue a Telecinco para realizar el programa Un Millán de cosas que recordaba en su formato a los que realizaba con su anterior pareja. Tampoco funcionó. Desde entonces se ha centrado en el mundo del teatro y ha editado tres libros.

Fuente: https://elcierredigital.com/ventana-indiscreta/371557025/martes-y-trece-humoristas-verdadera-historia.html

Cuando Martes y Trece eran tres: hablamos con Fernando Conde de los años pre-Empanadilla

En 1984, tras ocho años funcionando como trío humorístico, Martes y Trece se convierte en pareja. Pocos meses después llega ese especial de nochevieja en el que Millán decide salir al escenario con una peluca rizada. Desde entonces, el nombre de Fernando Conde se ha convertido casi en una leyenda, o en un secreto mal guardado, entre los sibaritas del humor español. ¿Sabías que Martes y Trece solían ser tres? ¿Y que uno de ellos dejó el grupo poco antes de la Empanadilla de Móstoles, el sketch que convirtió a Josema y Millán en los cómicos más famosos de España?

Corte a: 2016, en el cine Capitol de Madrid. Conde vuelve a reunirse con sus dos compañeros, con motivo de una campaña publicitaria que gira en tono al concepto de «la caña pendiente». No es exactamente así, pero hay algo poético en la idea de que el trío original tuviera pendiente una caña desde 1984. Para el inconsciente colectivo, «el tercero de Martes y Trece» ocupa un lugar bastante similar al de «el otro de Wham!» o «los de ‘N Sync que no son Justin Timberlake». A efectos prácticos, Fernando Conde desapareció. Solo que no fue así: su carrera, como actor y productor teatral, ha sido larga y fructífera, si bien alejada de los focos que han acompañado a Josema Yuste y Millán Salcedo desde principios de los 90. Él siempre ha estado ahí, aunque tú ni siquiera lo sospecharas. Y todo se lo debe al teatro, su gran pasión.UNA RELACIÓN CORDIAL

Al otro lado del teléfono, Fernando Conde le quita un poco de hierro a la idea de esa largamente postergada reunión de Martes y Trece. Su caña pendiente es antes una reunión informal de antiguos compañeros que una reconciliación, pues no había nada que reconciliar.

«Nuestra relación ha sido siempre cordial», afirma el actor. «No hemos quedado a menudo para tomarnos unas cañas o ir al cine, pero siempre ha habido afecto». Más allá de eso, Conde recuerda cómo ya se habían producido algunos mini-reencuentros entre ex Martes y Trece: «Por ejemplo, hace unos años coincidí con Millán haciendo ‘Los sobrinos del Capitán Grant’ en el Teatro de la Zarzuela. Y fueron cinco temporadas, así que se puede decir que volví a trabajar activamente con él durante un buen tiempo».

Pero Conde descarta una reunión oficial, al estilo Monty Python. «Creo que se dejó el listón muy alto, tanto si consideramos mi etapa como si observamos el dúo en que se convirtieron cuando yo decidí marcharme. Hemos ocupado casi dos décadas del humor español, porque Martes y Trece no es solo lo que hicimos juntos, sino toda la historia que había detrás. Eso da para un libro. Y ya me estoy encargando de ello, dicho sea de paso».

Es fácil imaginar que el proceso de formación del grupo será una parte integral de ese libro, porque es también el proceso de formación del propio Fernando Conde como actor. Viendo algunas de sus primeras fotografías, llama la atención lo mucho que esos Martes y Trece originales tenían de humor juvenil, filo-hippie y absolutamente enraizado en el Madrid de finales de los 70, que Conde recuerda como su etapa más feliz.

«Solamente estuve dos años en la Escuela Superior de Arte Dramático, pero puedo decir que me cambió la vida. Pasé de ser un estudiante remolón a despertarme antes de que sonara el reloj para ir a clase con Don Manuel Dicenta, mi gran héroe desde la época de ‘Estudio 1’. Sobre todo, recuerdo el compañerismo que surgía entre nosotros. En mi curso estaba Verónica Forqué, con la que debuté en una serie escrita por Adolfo Marsillach. Imagínate: éramos dos jóvenes de 18 años, que pasamos de hacer de ‘Marat/Sade’ como ejercicio suyo en la escuela a que nos llamase para trabajar con él en televisión».GRACIAS POR TODO, MIGUEL BOSÉ

«Millán entró en la RESAD un año después que yo», prosigue Conde. «Ahí es donde coincido con él por primera vez, y poco después empezamos a actuar los fines de semana junto a Josema. Era el año 77, en plena transición política: España bullía con mucha intensidad, las cosas se vivían con una pasión que, creo, no tiene nada que ver con la época actual. Nosotros lo veíamos todo desde un pub para estudiantes de la calle Guzmán el Bueno, donde salíamos antes de un cantautor argentino llamado Rafael Amor».

Sin embargo, su público de aquella época no eran solo universitarios con ganas de jarana: «Josema conocía a Miguel Bosé desde pequeños, pues habían estudiado juntos. Así que un buen día se presentó él, justo cuando acababa de sacar su éxito ‘Linda’, con un grupo de amigos. Se partieron de la risa, así que Bosé volvió a vernos otra vez… acompañado del director musical de la CBS».

De modo que es a él a quien debemos ‘El Discoloco’, EP de comedia con el que Martes y Trece se dieron a conocer a nivel masivo en 1978. Bosé también contó con ellos para la película ‘Sentados al borde de la mañana, con los pies colgado’, la primera de las tres que protagonizaron antes de desmembrarse. El grupo saltó los pubs para estudiantes a las salas de fiesta y, tras una novelty song con la que le declararon la guerra al mismísimo Torrebruno, José María Íñigo los llamó para hacer una prueba en televisión.

Conde reconoce que no salió bien a la primera: «Hicimos nuestro número para Íñigo y los productores de ‘Fantástico’, el programa que presentaba por entonces. No se rió nadie. Entonces él nos pregunta si tenemos algo más, a lo que yo respondo (con la boca un poco pequeña) que estábamos preparando una parodia de las Trillizas de Oro, el grupo de coristas que en aquel momento llevaba Julio Iglesias. Así que Íñigo, un grandioso comunicador al habría que poner en un altar, nos dice que quiere verla. Aunque aún no estuviese ensayada del todo, él la quería ver. Salimos del despacho con un contrato por cinco programas».

José María Íñigo había asistido, por tanto, a una versión primeriza del sketch que convirtió a Martes y Trece en un fenómeno viral de la Transición. Hay un antes y después de la emisión de las Trillizas, que los expuso a un público de 20 millones de personas, les proporcionó un pase directo al universo ‘Un, dos, tres’ —aunque Conde especifica que diferencias con el método de trabajo de Chicho hicieron que su estancia allí fuese demasiado breve—, significó un aumento considerable de caché, portadas de revistas, apariciones en numerosos programas de la casa y un par de películas más, una de ellas las órdenes de Mariano Ozores: ‘La loca historia de los tres mosqueteros’ (1982).

HOMBRE DE TEATRO

«Nos lo pasamos estupendamente bien rodando con Ozores, un hombre al que tantísima gente de la profesión le debemos tanto. Y dio mucho dinero aquella película, por cierto». Sin embargo, Fernando Conde sintió que era la hora de partir hacia otros pastos: «Mis inicios fueron puramente teatrales, por mucha televisión y cine que hubiese hecho. Esa fue la razón por la que tuve que dejar Martes y Trece: añoraba el teatro. Yo soy actor, nunca me he considerado humorista «.

Un vistazo a su ficha de IMDb revela dos sorpresas. La primera es la cantidad de series en las que ha aparecido, tanto como episódico como con personajes recurrentes: ‘Farmacia de guardia’, ‘Los ladrones van a la oficina’, ‘Hospital Central’, ‘Carlos, Rey Emperador’… Es como si Conde siempre hubiese estado ahí, como si nunca se hubiese marchado de la pequeña pantalla, y fuésemos nosotros los que no estábamos prestando atención. La otra curiosidad tiene que ver con su carrera cinematográfica, llena de películas (como ‘Noviembre’, ‘¡Buen viaje, Excelencia!’ o ‘Miguel y William’) en las que lo teatral tiene una presencia fundamental. Quizá la más importante de todas sea ‘El perro del hortelano’ (1996), para la que, en sus propias palabras, «Pilar Miró tuvo el gran acierto de rodearse de gente que proveníamos del teatro, que no éramos ajenos a Lope de Vega y sabíamos cuidar el verso».

Con un Tenorio, un Shylock, un Macbeth y un Caballero de Olmedo a sus espaldas… ¿hay algún personaje soñado que aún no haya podido hacer sobre las tablas? «Los actores nunca hablamos del último, sino del penúltimo papel. Y siempre decimos que no nos retiraremos mientras tengamos dos cosas: buena vista y buena memoria. De momento, yo ando bien de las dos, así que mi personaje soñado siempre es el que está por llegar».

De hecho, Fernando Conde no descarta una futura despedida que recuerde, en cierta manera, al comienzo: » Si ahora mismo nos llama un productor a los tres y nos propone volver a vernos juntos sobre un escenario, será un gozo y un placer. Pero no con la marca Martes y Trece, sino como Josema, Millán y Fernando. Ponle el orden que quieras».

Fuente: https://www.revistagq.com/noticias/cultura/articulos/que-fue-de-fernando-conde-martes-y-trece/23631

Qué fue de ‘Martes y Trece’, el dúo cómico que acabó en un drama

Entre la década de los 80 y los 90, la comedia española giró en torno al dúo formado por Josema Yuste y Millán Salcedo, que recibió el nombre de ‘Martes y Trece’, uno de los más populares que se recuerdan en nuestro país. Sin embargo, no siempre fueron dos, sino que antes era un grupo, incluyendo a Fernando Conde, quien les abandonó para crecer como actor. Su fama creció de sobremanera, llevándolos a protagonizar dos películas, ‘Ni te cases ni te embarques’, y ‘La loca historia de los tres mosqueteros’.

Pero, sobre todo, donde más calaron entre el público fue con las noches de Fin de Año, donde se convertían en los protagonistas con sus especiales y sus sketchs, repasando los 12 meses del año con su característico sentido del humor. Los datos de audiencia eran escandalosos, y en sus obras de teatro colgaban todos los días el cartelón de “lleno”.

De hecho, una de sus grandes actuaciones fue la de la gala ‘Viva 86’, con Concha Velasco como presentadora. En ella, Millán se puso una peluca e imitó a Encarna Sánchez, arrasando con la audiencia con su sketch ‘Las Empanadillas de Encarna’. Precisamente, la locutora también estaba teniendo grandes datos con su programa de radio, ‘Encarna de noche’.

El dúo cómico se encargó de llevar a cabo todos los especiales de Fin de Año, excepto en 1993, cuando no se pusieron de acuerdo con Televisión Española, donde éstos pedían más dinero a la cadena teniendo incluso un programa semanal, ‘Viéndonos’. Ahí entró en escena ‘Cruz y Raya’.

Los problemas de salud de Millán

Un año más tarde volvieron a ser los protagonistas tras el bajón del año anterior, rechazando una oferta de Telecinco por valor de 500 millones de pesetas. Siguieron así cinco años más, pero la cosa cambió en el momento en el que Millán Salcedo empezó a tener problemas de estrés agudo y depresión, llegando a retirarse durante una temporada.

Estos problemas provocaron que su relación con Josema Yuste se deteriorase, pues según contaba Millán en su libro ‘En mis 13’el equilibrio de trabajo no estaba repartido, y decidió entonces romper la pareja. Se despidieron con un especial en 1997, llamado ‘Adós’.

El teatro y la televisión, por separado

El pasado año, el dúo de ‘Martes y Trece’ se reunió para participar en un especial de ‘Lazos de sangre’, donde repasaron su carrera. “Amigos, amigos, te digo que no hemos sido”, confesó entonces Yuste, aunque Millán mantuvo que sí.

En la actualidad, ambos decidieron llevar sus carreras por separado, aunque siguieron ligados al teatro. Uno más al estilo alternativo (Millán Salcedo), y el otro más clásico (Josema Yuste). Aunque ellos mismos reconocieron que no tendrán la misma fama como tuvieron en forma de dupla.

Millán Salcedo también se mantiene ligado a TVE, donde ha participado en programas como ‘Gente Maravillosa’. En 2019 fue partícipe del especial de Nochevieja junto a José Mota, y en ese año sufrió un ataque epiléptico, que hizo que se mordiera la lengua y que tuvieran que operársela. Desde entonces, le cuesta pronunciar las ‘erres’. Además, ha escrito libros como ‘Sufro Bucho’, ‘Cuando la aurora extiende su manto’, y ‘En mis 13’.

Por su parte, Josema Yuste también sigue ligado a TVE, participando en programas como ‘Masterchef Celebrity’, y en el especial de 2019 de Nochevieja junto a su excompañero. Además, estuvo invitado al programa ‘La noche D’ de Dani Rovira, donde hizo un repaso a su carrera con Millán Salcedo.

Fuente: https://as.com/tikitakas/2021/04/12/portada/1618253251_143309.html

¿Por qué se separaron Martes y 13?

La noche del 31 de diciembre está asociada, televisivamente, al dúo humorístico Martes y Trece, formado por Josema Yuste y Millán Salcedo. Durante casi una década los espectadores esperaban como agua de mayo sus especiales de Nochevieja, donde repasaban la actualidad del país con mucho humor, mezclando imitaciones de celebridades (Encarna Sánchez, Isabel Pantoja, Tina Turner) con chispeantes creaciones originales (la folclórica Paca Carmona).

Martes y Trece nació como trío, en 1976. Josema Yuste conoció a Millán Salcedo y Fernando Conde en la Real Escuela Superior de Arte Dramático, y en 1979 comienzan a trabajar como trío cómico bajo el nombre Martes y Trece. Con esta formación protagonizan alguna película, e incluso fueron humoristas del famoso programa Un, dos, tres, responda otra vez.

Más tarde, en 1985, Fernando abandona Martes y Trece de forma voluntaria, pues no le gusta la forma en la que se están llevando a cabo los espectáculos ni su papel en los mismos, y Josema y Millán continúan como dúo.

Entonces es cuando terminan de despuntar, y se convierten en unos imprescindibles de los programas de Nochevieja de Televisión Española, con especiales desde 1989 hasta 1997, titulados ‘El 92 cava con todo’ o ‘A por uvas’. Al más puro estilo de la película Muertos de risa, delante de las cámaras tenían una química brutal, pero una vez se apagaban los focos cada uno se iba a su casa y no tenían mucha mayor relación.

A mediados de los 90 Josema comienza a trabajar desligándose de Millán en películas como Adiós, tiburón o la serie Todos los hombres sois iguales. Salcedo, por su parte, intenta probar suerte como director en la serie Kety no para, estrenada en otoño de 1997. Martes y Trece se disolvería para siempre el 31 de diciembre de 1997, pero ¿por qué se separaron?

La noche del 31 de diciembre está asociada, televisivamente, al dúo humorístico Martes y Trece, formado por Josema Yuste y Millán Salcedo. Durante casi una década los espectadores esperaban como agua de mayo sus especiales de Nochevieja, donde repasaban la actualidad del país con mucho humor, mezclando imitaciones de celebridades (Encarna Sánchez, Isabel Pantoja, Tina Turner) con chispeantes creaciones originales (la folclórica Paca Carmona).

Martes y Trece nació como trío, en 1976. Josema Yuste conoció a Millán Salcedo y Fernando Conde en la Real Escuela Superior de Arte Dramático, y en 1979 comienzan a trabajar como trío cómico bajo el nombre Martes y Trece. Con esta formación protagonizan alguna película, e incluso fueron humoristas del famoso programa Un, dos, tres, responda otra vez.

Más tarde, en 1985, Fernando abandona Martes y Trece de forma voluntaria, pues no le gusta la forma en la que se están llevando a cabo los espectáculos ni su papel en los mismos, y Josema y Millán continúan como dúo.

Entonces es cuando terminan de despuntar, y se convierten en unos imprescindibles de los programas de Nochevieja de Televisión Española, con especiales desde 1989 hasta 1997, titulados ‘El 92 cava con todo’ o ‘A por uvas’. Al más puro estilo de la película Muertos de risa, delante de las cámaras tenían una química brutal, pero una vez se apagaban los focos cada uno se iba a su casa y no tenían mucha mayor relación.

A mediados de los 90 Josema comienza a trabajar desligándose de Millán en películas como Adiós, tiburón o la serie Todos los hombres sois iguales. Salcedo, por su parte, intenta probar suerte como director en la serie Kety no para, estrenada en otoño de 1997. Martes y Trece se disolvería para siempre el 31 de diciembre de 1997, pero ¿por qué se separaron?

Hay que remontarse unos años antes para encontrar fuertes grietas en el dúo. Un punto de inflexión fue el especial El 92 cava con todo, emitido en la Nochevieja de 1991. El eje del programa era un viaje de las entonces amigas Encarna Sánchez (Millán) e Isabel Pantoja (Josema). Ni a la locutora ni a la tonadillera les pareció bien que su relación se parodiase en un programa de tal magnitud, e intentaron parar por todos los medios su grabación y emisión.

Encarna se dedicó a llamar al hotel donde se desarrollaba la acción, y dejó numerosos mensajes al dúo. Millán, finalmente, le devolvió la llamada, y Encarna respondió airada. “Estoy con Rosa Conde y ese programa no va a emitirse”, dijo la periodista. Salcedo preguntó la razón, y según sus palabras, Encarna “perjuró al más puro estilo camionero y me lio la de San Quintín”. Así le ordenó “a voz en grito que suspendiéramos la grabación de inmediato”, y advirtió que tendrían que atenerse a las consecuencias. Cuando Millán le explicó a su compañero lo sucedido, Yuste le dijo que eso le sucedía por devolver la llamada, lo que hizo a Millán sintiese falta de apoyo muy considerable.

En verano de 1992 el dúo tiene muchísimo trabajo, y gozan de una popularidad enorme. Le pasa factura a la salud mental de Millán Salcedo. “Decidí dejar el dúo por saturación, Bertín. Estaba 24 horas al día fuera de casa y no lo pude aguantar. Me quedé en blanco en medio de un espectáculo y se me fue la olla”, le diría a Osborne en Mi casa es la tuya, en 2016. El show al que hace referencia tuvo lugar en la Expo de Sevilla, y fue incapaz de seguir el juego a su compañero. Tuvo que descansar en una clínica. “Cuando me curé y salí, decidí que había que cortar con muchas cosas que me hacían daño en mi vida y entre esas cosas estaba Martes y Trece. Era demasiado para mí, decidí cortar y corté”, advirtió.

Para Josema Yuste, la separación tuvo otros argumentos. “Millán tenía sus motivos y yo los míos. Fue una cosa mutua”, diría en el programa Lazos de Sangre de TVE en 2020. Un programa en el que dijo abiertamente que “amigos lo que se dice amigos, creo que nunca hemos sido”. “Creo que Millán estaba superado por la presión del público incluso de los mánagers. Al final, él tenía sus motivos y yo los míos”, añadía el actor, que comentaba que “el estado de ánimo de Millán es muy variable y eso choca”. “Creo que él nunca entendió el porqué de nuestra separación”, dijo por su parte Millán, en ese mismo programa. “De hecho, de hecho creo que sigue sin entenderlo”, sentenciaba.

Fuente: https://www.elespanol.com/bluper/20211231/separaron-martes-contado-josema-millan-salcedo-television/638686250_0.html

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