El lenguaje silbado (el silbo en Las Islas Canarias)

Lenguaje silbado: la comunicación en las montañas que está en riesgo de desaparecer

La historia de la humanidad ha sido la historia de sus diálogos y sus lenguajes. Pero no todos los lenguajes están constituidos por palabras: algunos hacen uso de otras facultades físicas y por supuesto de otros sentidos. Es el caso del lenguaje silbado.

Esta forma de comunicarse en las montañas existe en culturas de todo el mundo: desde América hasta Europa, Asia y África. En todos los continentes existen comunidades que han adoptado esta forma de comunicarse por las condiciones en las que viven —en regiones montañosas, entre nubes y grandes planicies, muy alejados como para ser escuchados con un grito—. El lenguaje silbado es una manera por demás melódica de traspasar las fronteras espaciales, incluso a una distancia de 5 kilómetros. Está basado en los tonos de la lengua hablada, y quienes se comunican de esta manera han podido distinguir las frecuencias así como la intencionalidad de la tonalidad de cada silbido.

De esta forma, el lenguaje silbado ayuda a expresarse, a intercambiar información o a transmitir una emoción. No es, ni mucho menos, un lenguaje sencillo, ni debiera ser visto como extravagante folklor. Surgió en realidad de una necesidad, como todos los lenguajes del mundo, y al igual que la lengua hablada condensa las costumbres y tradiciones de las comunidades que lo practican.

Desgraciadamente, muchas comunidades están viendo al lenguaje silbado desaparecer, debido a la tecnología y al desinterés de los jóvenes por mantener un método de comunicación que les parece arcaico e inútil. Recientemente, el lenguaje silbado de las montañas del norte de Turquía, reconocido como un precioso silbido parecido al de las aves, fue incluido en el Atlas de las lenguas del mundo en peligro, con el objetivo de alertar e incentivar su rescate.

Es el caso también de las comunidades oaxaqueñas en México, donde 10 comunidades indígenas practican este lenguaje. Los habitantes mazatecos de la Sierra de Oaxaca, por ejemplo, se comunican de cerro a cerro silbando, para preguntarse cómo están, o avisar que ya está la comida. Para ellos es, incluso, una forma de entender mejor su relación con la naturaleza, y reconocer, con una humildad envidiable, que su lenguaje ya había sido inventado por las aves.

Actualmente, y según la UNESCO, 2, 500 lenguajes están amenazados, ya sea por vulnerabilidad ante los nuevos paradigmas tecnológicos, o a causa de las altas tasas de migración en busca de mejores oportunidades de empleo en las capitales. 

Conservar estas idílicas formas de comunicación es sin duda una tarea colectiva, en la que es elemental difundir la información y seguir realizando estudios al respecto que reafirmen la riqueza de estos sistemas lingüísticos por demás fascinantes y valiosos.

Fuente: https://ecoosfera.com/destacados/lenguaje-silbado-la-comunicacion-en-las-montanas-que-esta-en-riesgo-de-desaparecer/

Hablar Silbando Revela cómo el Cerebro Procesa la Información

Los aldeanos y campesinos rurales crearon versiones silbadas de sus idiomas nativos para hablar de ladera a ladera o de casa en casa inclusive.

Heródoto menciona el lenguaje silbado en el cuarto libro de su obra Las Historias donde describe la historia y las costumbres del Antiguo Egipto.

No poseemos demasiada información acerca de los sonidos y los significados de esta forma de comunicación, ahora, en peligro de extinción.

Nuevas investigaciones han descubierto la presencia de silbidos en todo el mundo. Alrededor de 70 poblaciones de todo el globo terráqueo continúan utilizando esta forma de comunicación.

Los lingüistas han tratado de promover el interés por estas lenguas. Un lenguaje silbado representa tanto un patrimonio cultural, como una forma de estudiar cómo el cerebro procesa la información.

Algunos relatos sostienen que la tradición de hablar silbando, durante siglos, fue la mejor manera para que los pastores de cabras y ovejas, se puedan comunicar de una colina a otra. Los silbidos, después de todo, se escuchan mucho más lejos que los gritos y ahorran esfuerzo a las cuerdas vocales. Aún hoy en día, los pastores de una de las islas ubicada al sur de Grecia llamada Eubea, a veces utilizan esta forma pretecnológica de comunicación inalámbrica, para transmitir noticias, chismes o extender una invitación de desayuno.

El término “lengua silbada” es inexacto. El silbido no es un lenguaje separado o un dialecto distinto de una lengua nativa, sino una extensión de la misma. En lugar de utilizar la voz para hablar, esas mismas palabras se articulan como silbidos. Los sonidos de las palabras sufren un cambio profundo, son generadas no por las vibraciones de las cuerdas vocales, sino por una corriente de aire comprimido de la boca que gira en vórtices turbulentos en el borde de los labios. Al igual que en el lenguaje ordinario, la lengua y la mandíbula del silbador se mueven para formar palabras diferentes, pero el rango de movimiento es más limitado.

Los lingüistas a veces comparan un silbido con un susurro, ya que ambos son formas alternativas de hablar el mismo idioma sin usar la vibración de las cuerdas vocales.

En la página de Internet de Asociación de investigación El Mundo Silba, se puede encontrar gran parte de la investigación realizada por Julien Meyer.

Hasta el momento han logrado localizar cerca de 70 poblaciones que todavía utilizan el silbido como forma de comunicación, la mayoría proveniente de lugares aislados montañosos o selváticos. En todos estos lugares, las lenguas silbadas se usan principalmente para proyectar mensajes de largo alcance, pero también tienen otros usos. Pueden ayudar en los rituales de cortejo dentro de los confines de una ciudad. Pueden ser utilizados para comunicarse en un entorno ruidoso o para los secretos comerciales en presencia de nonwhistlers (extranjeros o gente que no maneja el lenguaje). En la selva amazónica, los animales reconocen la voz humana pero no los silbidos.

En un experimento realizado en un valle cerca de los Alpes franceses, se demostró que la palabra hablada tiene un alcance de unos 40 metros, las palabras gritadas un alcance de 200 metros, mientras que un silbido es inteligible a 700 metros. Este experimento demostró la ventaja relativa de silbar en condiciones medias, es decir con un leve ruido de fondo y un viento ligero.

El estudio del habla mediante silbidos ayudó a demostrar la capacidad del cerebro humano para reconocer palabras y frases en una señal acústica que lleva menos información que la producida por la voz humana.

La frecuencia única de un silbido carece de los armónicos de la voz. Sin embargo, incluso esta frecuencia modulada solitaria satisface los requisitos esenciales de un lenguaje real para comunicar claramente la información. El discurso del silbido es por lo tanto un medio importante para explorar las capacidades cognitivas de nuestro cerebro para comunicarse de una manera no tradicional.

La neurobiología del silbido es un área que permanece en gran parte inexplorada los estudios de Julien Meyer demuestran que las lenguas silbadas pueden ayudar a ampliar el conocimiento de la forma en que el cerebro procesa la información. En la actualidad Julien es miembro de dos organizaciones, la Asociación Mundial de Investigación de Silbidos que ha estado en vigor desde 2002 y su propio laboratorio (GIPSA-lab) en el Centro Nacional Francés para la Investigación Científica, puesto en marcha en el año 2015.

Es vasto y extenso el trabajo de Julien, el cual abre un nuevo mundo a un mundo olvidado. Su trabajo me ha hecho recordar un hermoso documental “Echoes of Home” dirigido por Stefan Schwietert con la participación de los músico Erika StuckyChristian ZehnderNoldi Alder.

Fuente: https://solrezza.net/hablar-silvando/

Silbidos y cantos: el lenguaje de las montañas

En las regiones más remotas de cada continente podemos escuchar el lenguaje silbado, una peculiar forma de comunicación que está relacionada con la montaña.

Habrás oído sobre el lenguaje silbado, se trata de una forma de comunicación melodiosa que algunas culturas han dominado profundamente bien, como los habitantes de la selva de Perú, la Isla Gomera en Canarias, los mazatecos en México, o los Hmong en los Himalayas, entre otros. 

Estos grupos han desarrollado el lenguaje con silbidos de maneras tan específicas que pueden incluso mantener conversaciones desde puntos distantes -incluso con 5km de distancia-. 

El lenguaje silbado ha fungido como una vía de resistencia ante conquistas, como es el caso del Silbo Gomero, en las Canarias, creado por los primeros habitantes de la isla, los aborígenes canarios, quienes luego adaptaron el silbo al idioma castellano. Por su trascendencia histórica, incluso fue inscrito por la Unesco en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Hoy en día, Isidro Ortiz Muñoz ha impartido clases de este silbido en escuelas de la isla.

En sentido estricto no se trata de lenguajes, pero sí de formas de comunicación idóneos para terrenos abruptos, con poca población y ruido. Dependiendo la comunidad, para realizar el silbido se utiliza solamente la lengua enrollada, pero en ocasiones, como los mazatecos mexicanos, se apoyan en hojas de árbol para dar otras entonaciones.

Al sur de México, en las remotas montañas del noroeste del Estado de Oaxaca, los habitantes de las barrancas han usado lenguajes tonales para comunicarse a través de la distancia. 

El silbado es un canto, una melodía cargada de significados que han facilitado a las culturas llevar a cabo sus labores diarios. ¿Está lista la milpa? ¿dónde estás? ¿vas a venir? ¿encontraste tu caballo? ¿cómo puedo llegar a determinado lugar?

La necesidad de comunicarse traspasando las fronteras espaciales, rodeados de entornos naturales, a través de las montañas, llevó a dichas comunidades -quizá bajo la inspiración de los pájaros- a la creación de esta forma de comunicación. 

En este caso, no son los labios los que articulan, sino la ondulación de la lengua la que, junto con la emisión del sonido, genera ciertas entonaciones cargadas de significados. 

De acuerdo al estudio que presentó un medio, existen por lo menos 70 pueblos que utilizan el silbido como forma de comunicación alrededor del mundo. Los Hmong, una etnia que vive en las laderas de los Himalayas, usan los silbidos no sólo entre agricultores y cazadores, sino también como cortejo que generalmente inician los hombres.

Uno de los aspectos más interesantes del lenguaje silbado es el descubrimiento que se hizo a nivel cerebral. En 1878 el neurólogo británico John Hughlings Jackson, describió el hemisferio izquierdo como el centro de la facultad de expresión, es decir, el que se ocupa del lenguaje (habla, escritura, numeración, matemático, etc.).

Sin embargo, recientemente los estudios del neurocientífico Onur Gunturkun, de la Universidad Ruhr de Bochum, Alemania, demostraron que en el caso del lenguaje silbado, son los dos hemisferios los que se usan para descifrar el mensaje recibido.  

Esto acerca el silbado al lenguaje musical -donde también se ven implicados los dos hemisferios-, esa forma de comunicación universal y que ha acompañado al hombre desde los principios del tiempo. 

Si pudiéramos resaltar una coincidencia entre los grupos o comunidades que usan el lenguaje silbado -europeos, africanos, asiáticos, sudamericanos o americanos- es que lo han desarrollado para comunicarse al aire libre, con grandes distancias de por medio. 

El silbido, como forma cultural expresiva, presente en diversas regiones del planeta y que hoy en día lucha por no desaparecer, nos hace pensar si éste es el lenguaje idóneo para comunicarnos en las montañas. 

No por nada se cree que el origen del lenguaje silbado está estrechamente relacionado con la geografía de los lugares: en topografías excepcionalmente abruptas, regiones montañosas, entre nubes y grandes planicies, así como con las actividades más antiguas del hombre: la caza, la recolección y la agricultura.

Finalmente, con el lenguaje silbado se pueden establecer conversaciones de monte a monte; ahí donde el lenguaje verbal encuentra sus límites.

Fuente: https://freeman.la/silbidos-y-cantos-el-lenguaje-de-las-montanas/

More Than 80 Cultures Still Speak in Whistles

Dozens of traditional cultures use a whistled form of their native language for long-distance communication. You could, too.

Tourists visiting La Gomera and El Hierro in the Canary Islands can often hear locals communicating over long distances by whistling — not a tune, but the Spanish language. “Good whistlers can understand all the messages,” says David Díaz Reyes, an independent ethnomusicologist and whistled-language researcher and teacher who lives in the islands. “We can say, ‘And now I am making an interview with a Canadian guy.’”

The locals are communicating in Silbo, one of the last vestiges of a much more widespread use of whistled languages. In at least 80 cultures worldwide, people have developed whistled versions of the local language when the circumstances call for it. To linguists, such adaptations are more than just a curiosity: By studying whistled languages, they hope to learn more about how our brains extract meaning from the complex sound patterns of speech. Whistling may even provide a glimpse of one of the most dramatic leaps forward in human evolution: the origin of language itself.

Whistled languages are almost always developed by traditional cultures that live in rugged, mountainous terrain or in dense forest. That’s because whistled speech carries much farther than ordinary speech or shouting, says Julien Meyer, a linguist and bioacoustician at CNRS, the French national research center, who explores the topic of whistled languages in the 2021 Annual Review of Linguistics. Skilled whistlers can reach 120 decibels — louder than a car horn — and their whistles pack most of this power into a frequency range of 1 to 4 kHz, which is above the pitch of most ambient noise.

As a result, whistled speech can be understood up to 10 times as far away as ordinary shouting can, Meyer and others have found. That lets people communicate even when they cannot easily approach close enough to shout. On La Gomera, for example, a few traditional shepherds still whistle to one another across mountain valleys that could take hours to cross.

Whistled languages work because many of the key elements of speech can be mimicked in a whistle, says Meyer. We distinguish one speech sound, or phoneme, from another by subtle differences in their sound frequency patterns. A vowel such as a long e, for example, is formed higher in the mouth than a long o, giving it a higher sound. “It’s not pitch, exactly,” says Meyer. Instead, it’s a more complex change in sound quality, or timbre, which is easily conveyed in a whistle.

Consonants, too, can be whistled. A t, for example, is richer in high frequencies than k, which gives the two sounds a different timbre, and there are also subtle differences that arise from movements of the tongue. Whistlers can capture all of these distinctions by varying the pitch and articulation of their whistle, says Meyer. And the skill can be adapted to any language, even those that have no tradition of whistling. To demonstrate, Meyer whistles English phrases such as “Nice to meet you,” and “Do you understand the whistle?”

Learning to whistle a language you already speak is relatively straightforward. Díaz Reyes’s Spanish-language whistling students spend the first two or three months of the course learning to make a loud whistle with different pitches. “In the fourth or fifth month, they can make some words,” he says. “After eight months, they can speak it properly and understand every message.”

This articulation of speech within a whistle only works for nontonal languages, where the pitch of speech sounds isn’t crucial to the meaning of the word. (English, Spanish and most other European languages are nontonal.) For tonal languages, in contrast, the meaning of a sound depends on its pitch relative to the rest of the sentence. In Chinese, for example, the syllable “ma” said with a steady high pitch means “mother,” but said with a pitch that dips and rises again, it means “horse.”

In ordinary tonal speech, the vocal cords make the pitch modulations that form the tones while the front of the mouth forms much of the vowel and consonant sounds. But not so for whistling, which doesn’t use the vocal cords. Whistlers of tonal languages thus face a dilemma: Should they whistle the tones, or the vowels and consonants? “In whistling, you can produce only one of the two. They have to choose,” says Meyer.

In practice, almost every whistled tonal language chooses to use pitch to encode the tones. For languages with a complex set of tones — such as Chinantec, a language in southern Mexico with seven tones (high, mid, low, falling high-low, falling mid-low, rising low-mid and rising mid-high), or the equally complex Hmong language — pitch still gives enough information to carry meaning. But for simpler tonal languages — such as Gavião, an Amazonian language Meyer has studied, which has just two tones, low and high — whistlers must confine their conversations to a few stereotyped sentences that are easily recognized.

Even for nontonal languages, the whistled version of speech doesn’t contain as much frequency information as ordinary spoken language, but it does carry enough to recognize words. When researchers tested people’s comprehension of whistled Turkish, they found that experienced listeners correctly identified isolated words about 70 percent of the time; for words in common whistled sentences, the context helps to resolve ambiguities and the accuracy rose to approximately 80 to 90 percent.

In essence, people listening to whistled speech are piecing together its meaning from fragments of the full speech signal, just as all of us do when listening to someone at a crowded cocktail party. “Regular speech is so complex — there is so much redundant information,” says Fanny Meunier, a psycholinguist at CNRS who studies speech in noisy environments. “If we have noise, then we can choose different types of information that are present in different places in the signal.”

Linguists know surprisingly few details about how the brain does this. “We still don’t know what parts of the signal are useful to understand the message,” Meunier says. Most researchers who study this topic do so by deliberately degrading normal speech to see when listeners can no longer understand. But Meunier feels that whistling offers a less artificial approach. “With whistling, it was more like, let’s see what people did naturally to simplify the signal. What did they keep?” she says. The information crucial for understanding speech, she assumes, must lie somewhere within that whistled signal.

Meunier and her colleagues are just beginning this work, so she has few results to share yet. So far, they have shown that even people who have never heard whistled speech before can recognize both vowels and consonants with an accuracy well better than chance. Moreover, trained musicians do better than nonmusicians at recognizing consonants, with flute players better than pianists or violinists, Anaïs Tran Ngoc, a linguistics graduate student at the University of the Cote d’Azur, has found. Tran Ngoc, herself a musician, speculates that this is because flutists are trained to use sounds like t and k to help articulate notes crisply. “So there’s this link with language that might not be present for other instruments,” she says.

Whistled languages excite linguists for another reason, too: They share many features with what linguists think the first protolanguages must have been like, when speech and language first began to emerge during the dawn of modern humans. One of the big challenges of language is the need to control the vocal cords to make the full range of speech sounds. None of our closest relatives, the great apes, have developed such control — but whistling may be an easier first step. Indeed, a few orangutans in zoos have been observed to imitate zoo employees whistling as they work. When scientists tested one ape under controlled conditions, the animal was indeed able to mimic sequences of several whistles.

The context of whistled language use also matches that likely for protolanguage. Today’s whistled languages are used for long-distance communication, often during hunting, Meyer notes. And the formulaic sentences used by whistlers of simple tonal languages are a close parallel to the way our ancestors may have used protolanguage to communicate a few simple ideas to their hunting partners — “Go that way,” for example, or “The antelope is over here.”

That doesn’t mean that modern whistled speech is a vestigial remnant of those protolanguages, Meyer cautions. If whistling preceded voiced speech, those earliest whistles wouldn’t have needed to encode sounds produced by the vocal cords. But today’s whistled languages do, which means they arose later, as add-ons to conventional languages, not forerunners of them, Meyer says.

Despite their interest to both linguists and casual observers, whistled languages are disappearing rapidly all over the world, and some — such as the whistled form of the Tepehua language in Mexico — have already vanished. Modernization is largely to blame, says Meyer, who points to roads as the biggest factor. “That’s why you still find whistled speech only in places that are very, very remote, that have had less contact with modernity, less access to roads,” he says.

Among the Gavião of Brazil, for example, Meyer has observed that encroaching deforestation has largely eliminated whistling among those living close to the frontier, because they no longer hunt for subsistence. But in an undisturbed village near the center of their traditional territory, whistling still thrives.

Fortunately, there are a few glimmers of hope. UNESCO, the UN cultural organization, has designated two whistled languages — Silbo in the Canary Islands, and a whistled Turkish among mountain shepherds — as elements of the world’s intangible cultural heritage. Such attention can lead to conservation efforts. In the Canary Islands, for example, a strong preservation movement has sprung up, and Silbo is now taught in schools and demonstrated at tourist hotels. “If people don’t make that effort, probably Silbo would have vanished,” says Díaz Reyes. There, at least, the future of whistled language looks bright.

Fuente: https://www.smithsonianmag.com/science-nature/studying-whistled-languages-180978484/

Qué pueblos hablan silbando y de dónde viene ese misterioso lenguaje

Si tienes la suerte de visitar las laderas del Himalaya es posible que llegues a escuchar un extraordinario dueto resonando a través de los bosques.

Para un oído que no está acostumbrado podría sonar como unos músicos calentando un extraño instrumento pero es, en realidad, una comunicación entre dos amantes que emplean un lenguaje silbado secreto.

Los hmong son unas de las pocas comunidades que pueden «hablar» en silbidos, un lenguaje normalmente usado por agricultores y cazadores para comunicarse entre sí.

Sin embargo, es quizás más hermosamente expresado durante un cortejo iniciado por muchachos que, al anochecer, deambulan por pueblitos cercanos, silbando sus poemas favoritos.

Si una muchacha responde al silbido inicial, comienza un sugerente diálogo de pareja que, incluso, pueden crear su propio código personal para confundir a los fisgones.

«Les da algo de intimidad», dice Julien Meyer, de la Universidad de Grenobe, quien ha visitado la región para estudiar esa forma de comunicación.

El interés de Meyer en esos lenguajes comenzó al leer un artículo publicado hace 40 años en la revista estadounidense Scientific American sobre el silbo gomero, una forma de español silbado «hablado» en La Gomera (Islas Canarias).

Fascinado instantáneamente, Meyer terminó haciendo un doctorado sobre el tema y llegó a identificar más de 70 grupos en todo el mundo que usan silbidos para expresarse.

Esos misteriosos lenguajes demuestran la asombrosa capacidad del cerebro para decodificar información de señales nuevas y hasta podrían arrojar luz sobre el origen de la comunicación hablada.

Caza y recolección

Debido a que los silbidos pueden llegar muy lejos -hasta 8 km en condiciones abiertas- su uso es más frecuente en las montañas para ayudar a pastores y agricultores a pasar mensajes.

Sin embargo, también pueden penetrar densos bosques, como en la Amazonia, donde son utilizados por los cazadores para localizarse entre sí.

Igualmente, pueden ser útiles en el mar. Las comunidades inuit los emplean para dar instrucciones durante la caza de ballenas.

Y esos lenguajes crípticos también han servido como un arma de guerra.

Meyer dice que, por ejemplo, las poblaciones bereberes indígenas en la cordillera del Atlas usaron silbidos para pasar mensajes durante su resistencia contra los franceses.

Cambio de tono

Para quienes no estén familiarizados con ese lenguaje, puede parecer imposible imaginarse cómo los tonos ascendientes y descendientes transmiten significados.

Meyer encontró que normalmente se basan en una de dos estrategias, que usan el cambio de tono para crear una especie de esqueleto esencial del lenguaje hablado.

Y todo depende de si el lenguaje cotidiano es o no «tonal».

En algunos países, especialmente en Asia, el tono de una sola sílaba en una palabra puede cambiar su significado. Como resultado, los silbidos siguen las melodías inherentes en cualquier oración hablada.

Sin embargo, otros idiomas, como el español y el turco, no son naturalmente tonales.

En esos casos, los silbidos imitan los cambios en resonancia que ocurren con los distintos sonidos de las vocales, mientras que las consonantes se pueden distinguir por la forma abrupta en la que los silbidos saltan y se deslizan de nota a nota.

Meyer encontró que quienes se comunican así fluidamente pueden descifrar las frases con una precisión de más del 90%, cerca de la misma inteligibilidad del lenguaje hablado.

Y sospecha que todo se basa en el mismo mecanismo que nos permite poder conversar en una sala repleta de gente o entender un mensaje susurrado.

Podemos ver lo mismo en mensajes escritos cuando las letras están desordenadas o faltan vocales. «Auomticamnte l cerbro llna los espacis».

Pueblo de pájaros

Nuevos estudios de ese proceso están haciendo que algunos neurocientíficos se replanteen la forma en la que se organiza el cerebro.

Durante décadas, se asumió que cada lado del cerebro está altamente especializado para tareas particulares, y que el hemisferio izquierdo era el que se ocupaba firmemente del lenguaje.

El neurocientífico Onur Gunturkun, de la Universidad Ruhr de Bochum, Alemania, decidió investigar si eso era igualmente cierto con los silbidos.

Para su estudio, viajó a la localidad turca de Kuskoy, literalmente «el pueblo de los pájaros», en un valle cercano al mar Negro, donde los pastores y pescadores silban mensajes.

Gunturkun puso en práctica un sencillo ejercicio de comprensión oral que consistió en poner al participante a escuchar sílabas ligeramente distintas en cada oído y pedirle que dijera cual había percibido.

El experimento se centra en una peculiaridad de las conexiones del cuerpo que hacen que cada oído alimente el lado opuesto del cerebro.

Como resultado, la sílaba que viene desde la derecha tiende a captar nuestra atención, ya que es llevada por vía rápida al dominante hemisferio izquierdo.

Por lo menos, esa era la teoría. Sin embargo, eso no sucedió en el experimento en Kuskoy.

En vez de favorecer la izquierda o la derecha, los participantes distinguieron por igual los silbidos desde cada dirección, sugiriendo que ambos lados del cerebro estaban siendo utilizados para entender las señales.

El neurocientífico Onur Gunturkun, de la Universidad Ruhr de Bochum, Alemania, decidió investigar si eso era igualmente cierto con los silbidos.

Para su estudio, viajó a la localidad turca de Kuskoy, literalmente «el pueblo de los pájaros», en un valle cercano al mar Negro, donde los pastores y pescadores silban mensajes.

Gunturkun puso en práctica un sencillo ejercicio de comprensión oral que consistió en poner al participante a escuchar sílabas ligeramente distintas en cada oído y pedirle que dijera cual había percibido.

El experimento se centra en una peculiaridad de las conexiones del cuerpo que hacen que cada oído alimente el lado opuesto del cerebro.

Como resultado, la sílaba que viene desde la derecha tiende a captar nuestra atención, ya que es llevada por vía rápida al dominante hemisferio izquierdo.

Por lo menos, esa era la teoría. Sin embargo, eso no sucedió en el experimento en Kuskoy.

En vez de favorecer la izquierda o la derecha, los participantes distinguieron por igual los silbidos desde cada dirección, sugiriendo que ambos lados del cerebro estaban siendo utilizados para entender las señales.

El neurocientífico Onur Gunturkun, de la Universidad Ruhr de Bochum, Alemania, decidió investigar si eso era igualmente cierto con los silbidos.

Para su estudio, viajó a la localidad turca de Kuskoy, literalmente «el pueblo de los pájaros», en un valle cercano al mar Negro, donde los pastores y pescadores silban mensajes.

Gunturkun puso en práctica un sencillo ejercicio de comprensión oral que consistió en poner al participante a escuchar sílabas ligeramente distintas en cada oído y pedirle que dijera cual había percibido.

El experimento se centra en una peculiaridad de las conexiones del cuerpo que hacen que cada oído alimente el lado opuesto del cerebro.

Como resultado, la sílaba que viene desde la derecha tiende a captar nuestra atención, ya que es llevada por vía rápida al dominante hemisferio izquierdo.

Por lo menos, esa era la teoría. Sin embargo, eso no sucedió en el experimento en Kuskoy.

En vez de favorecer la izquierda o la derecha, los participantes distinguieron por igual los silbidos desde cada dirección, sugiriendo que ambos lados del cerebro estaban siendo utilizados para entender las señales.

Una respuesta especialmente elegante nos lleva al padre de la teoría de la evolución, Charles Darwin, quien propuso que surgieron juntos como una especie de «protolenguaje musical».

Según ese punto de vista, los humanos comenzaron primero a cantar antes de poder hablar, quizás en una especie de ritual de cortejo.

Con el paso del tiempo la práctica nos habría impulsado a desarrollar un control más fino de nuestras cuerdas vocales.

«Quizás silbar fue parte de la dinámica que impulsó a los humanos a adaptar su comunicación a algo más elaborado», dice Meyer.

Y destaca que algunos primates han dominado la producción de silbidos, lo que sugiere que silbar puede requerir menos adaptaciones y ser un paso intermedio ideal para el lenguaje hablado.

De ser así, las señales silbadas podrían haber comenzado como un protolenguaje musical y, al volverse más complejas e impregnadas de significado, pudieron también haber ayudado a coordinar la caza y la recolección.

Posteriormente, también podríamos haber obtenido control de nuestras cuerdas. Sin embargo, los lenguajes silbados habrían sido un elemento pequeño, y crucial, del repertorio general humano.

Esa idea aun no tiene un consenso científico.

Sin embargo, de ser correcta significaría que esas encantadoras melodías de los hmong podrían ser lo más cerca que jamás lleguemos a escuchar los sonidos de las primeras palabras de la humanidad.

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/vert-fut-40115071

El silbido turco desafía las ideas sobre lenguaje y cerebro

Científicos turcos han demostrado que el silbido turco, la forma silbada del idioma, requiere el uso de los dos hemisferios cerebrales por igual, debido a que la melodía, la frecuencia y el tono, los rasgos del silbido, se procesan en el hemisferio derecho. Eso demuestra que normalmente el lenguaje se procesa en el izquierdo solamente por la estructura física, no porque el lenguaje en sí le sea propio.

El procesamiento del lenguaje lo realiza normalmente el hemisferio izquierdo del cerebro. Eso es cierto si esa lengua se habla, escribe o se emite por señas. Pero un nuevo estudio publicado en la revista de Cell Press Current Biology ha descubierto una excepción a esta regla en una expresión muy excepcional: el silbido turco.

«Tenemos la increíble suerte de que, efectivamente, exista un lenguaje de este tipo,» dice Onur Gunturkun, de la Universidad Ruhr de Bochum (Alemania), en la nota de prensa recogida por EurekAlert!. «Es un verdadero experimento de la naturaleza.»

El silbido turco es exactamente lo que parece: el turco, adaptado a una serie de silbidos. Este método de comunicación fue muy popular en los viejos tiempos, antes de la llegada de los teléfonos, en pequeños pueblos de Turquía, como un medio para la comunicación a larga distancia.

En comparación con el habla turca, el silbido turco lleva mucho más lejos. A corta distancia se usa el habla, pero se cambia al silibido en torno a los 50 o 90 metros de distancia.

«Si nos fijamos en la topografía, está claro lo útil que es la comunicación silbada», dice Gunturkun. «No se puede articular palabras tan más fuerte como se silba, de modo que el lenguaje silbado por se puede escuchar a kilómetros de distancia a través de abruptos cañones y altas montañas.»

El mismo idioma

El silbido turco no es un idioma distinto del turco, explica Gunturkun. Es turco en una forma diferente, igual que este texto es castellano convertido a la forma escrita. Gunturkun, que es turco, dice que aun así lo encontró sorprendentemente difícil de entender.

«Como persona nativa en habla turca, me llamó la atención que no entendía una sola palabra cuando estos chicos empezaban a silbar», dice. «¡Ni una sola palabra! Después de una semana, empecé a reconocer algunas palabras, pero sólo si me sabía el contexto.»

El silbido turco es claramente fascinante por sí mismo, pero Gunturkun y sus colegas también se dieron cuenta de que era una oportunidad perfecta para poner a prueba la idea de que el lenguaje es predominantemente una actividad del cerebro izquierdo, sin importar la estructura física que utilice.

Eso es porque del procesamiento auditivo de características como la frecuencia, el tono y la melodía -las cosas de las que están hechos los silbidos- se ocupa el cerebro derecho.

Estudio

Los investigadores examinaron la asimetría cerebral en el procesamiento del turco hablado frente al del silbado, emitiendo tanto palabras habladas como silbadas a sus oídos izquierdo y derecho, a través de auriculares.

Luego, los participantes informaron de lo que habían oído. Mientras que percibían con mayor frecuencia sílabas habladas cuando les llegaban a la oreja derecha, escuchaban sonidos silbados igualmente bien en ambos lados.

«Pudimos demostrar que el silbido turco es igualitario en cuanto a los hemisferios», dice Gunturkun. «El hemisferio izquierdo está implicado dado que es un idioma, pero el derecho está igualmente involucrado ya que para esta lengua extraña se necesitan todas las especialidades auditivas de este hemisferio.»

Eso es importante, dicen los investigadores, ya que significa que el predominio del hemisferio izquierdo en la lengua depende de la estructura física del lenguaje.

También el silbo gomero

Un estudio similar publicado en Nature en 2005 demostró mediante imágenes por resonancia magnética que interpretar el silbo gomero de Canarias también requiere de los dos hemisferios cerebrales.

Los científicos turcos pretenden ahora llevar a cabo estudios de electroencefalografía para mirar más de cerca los procesos cerebrales subyacentes en los hablantes del silbido turco.

Fuente: https://tendencias21.levante-emv.com/el-silbido-turco-desafia-las-ideas-sobre-lenguaje-y-cerebro_a40953.html

El lenguaje silbado del Mar Negro de Turquía

En el pueblo de Kuşköy, a lo largo de la costa del Mar Negro, Turquía, cerca de 10.000 Aldeanos se comunican por silbidos, en lo que ha sido conocido como “La lengua de los pájaros”, en donde cada silbido representa una sílaba diferente, cuyas construcciones fónicas pueden escucharse desde lejos gracias al eco que producen las montañas.

Es un lenguaje que los ancianos aprendieron de sus padres y que buscan transmitir a sus hijos y a sus nietos, lo conocen incontables pueblos situados en los montes Pónticos, y realmente resulta muy práctico para pastores y pescadores, lo que constituye una manifestación genuina de patrimonio inmaterial reconocida por la UNESCO.

En Kuşköy sus aproximadamente 500 habitantes cultivan té y avellanas; en las calles conviven diversos oficios que ejercen pocas personas, como la panadería, la carnicería y algunos cafés. Son los sonidos y no los paisajes los que hacen diferente a Kuşköy. Por generaciones, los aldeanos han conversado usando una forma única de comunicación a través de silbidos que llaman “kuş dili” o “lenguaje de las aves» en turco.

Por sí mismo, el nombre Kuşköy significa “pueblo de las aves”, allí son frecuentes los silbidos que invitan a tomar el te o a reunirse cerca de una ladera para conversar, por encima de los valles. A la distancia, logran “hablar” bajo una serie de estridentes silbidos gorjeantes que realmente se asemejan al canto de los pájaros.

Hay situaciones que vale la pena rescatar, para Ibrahim Kodalak, un agricultor de avellanas, a menudo las melodías de las aves locales son similares al kuş dili. También afirma que el canto mañanero del mirlo es idéntico a un famoso verso del Corán. Cabe señalar que en el pueblo la electricidad llegó recién en 1986 y antes de eso era difícil comunicarse a larga distancia, los pobladores necesitaban ese tipo de lenguaje para comunicar breves noticias en espacios lejanos.

Como otras formas de comunicación a través de silbidos, el kuş dili surgió en una región donde el terreno escabroso y la población escasa hicieron difíciles los viajes incluso de corta distancia. Según Kodalak, un silbido puede resonar a más de un kilómetro. “Si tu voz no se puede oír a larga distancia, se puede hacer una cadena con diferentes personas que retransmitan el mensaje”.

Muchos lugareños creen que el kuş dili surgió hace aproximadamente 400 años, aunque nadie lo sabe con seguridad. El “lenguaje” es, de hecho, un dialecto silbado del turco, con cada sílaba reproducida en uno de los 20 sonidos diferentes. Algunos temas típicos incluyen invitaciones a tomar el té o ayudar con el trabajo, avisar a los vecinos sobre la llegada de un camión para recoger la cosecha, o anuncios de funerales, nacimientos y casamientos. Verdaderamente increíble.

Una forma de comunicación en riesgo de desaparición

El lento proceso de modernización en el pueblo ayudó a preservar el kuş dili pero, en décadas recientes, particularmente desde la llegada de la telefonía móvil, el lenguaje ha disminuido, tal como lo ha señalado el mukhtar de Kuşköy o jefe del pueblo, Metin Köçek. “Ahora tenemos carreteras, electricidad y líneas telefónicas” “En nuestra infancia, el lenguaje de las aves era muy usado en la vida cotidiana. Ahora cubrimos las mismas necesidades usando el celular”.

La tecnología no es la única amenaza. Como en otras partes rurales de Turquía, muchos jóvenes están dejando Kuşköy para buscar oportunidades mejores en las ciudades en auge del país. Esta ausencia de oportunidades es común en zonas rurales y campesinas de muchos pueblos de Europa, situación que ha llevado a muchas comunidades a trabajar el turismo rural como alternativa económica que a su vez permita rescatar valores y tradiciones lentamente olvidadas.

Aproximadamente desde el año 2000 el pueblo ha celebrado un festival anual para promover lo que muchos consideran su lengua materna. Hay una muestra de silbidos y un concurso entre los mejores silbadores, en el que se transmiten las instrucciones a cada uno de los participantes sobre el valle, ante un panel de jueces, una interesante iniciativa que busca promover el lenguaje de las aves en Turquía y en el mundo, tal como lo afirmó Şeref Köçek, organizador del festival y jefe de la Asociación de Lenguaje de las Aves. Los festivales incluyen música y danzas locales. Hay quienes sostienen que el kuş dili podría ser usado como un medio para impulsar la economía local y detener el éxodo a las ciudades, lo cual sería una herramienta cultural a ser utilizada en el turismo regional.

La UNESCO señala que el Kusdili constituye un «fuerte ejemplo de la creatividad humana para simular y articular palabras a través de silbidos, utilizando los dedos, lengua, dientes, labios y mejillas». En 2017 esta organización ha incluído la llamada “lengua de los pájaros” del Mar Negro, en el norte de Turquía, en la lista de lenguas amenazadas que necesitan protección urgente. Salvaguardar esta forma de comunicación, que desde mediados del siglo XX se ha expandido por las regiones de Trabzon, Rize, Ordu, Artvin y Bayburt, representaría un modo de fortalecer la identidad local de las comunidades agrícolas que circundan el Mar Negro, con lo cual sería muy importante el papel de las escuelas (ya existe una iniciativa desde 2014, que consiste en la enseñanza de dicho lenguaje en la educación primaria), junto con las bibliotecas, para poder revalorizar la memoria cultural de los campesinos de Kuşköy, incorporando a dicho espacio el invaluable aporte de estos verdaderos libros vivientes.

Fuente: http://www.elorejiverde.com/buen-vivir/4561-el-lenguaje-silbado-del-mar-negro-de-turquia

El lenguaje silbado revive en los Pirineos

En Laruns, un pequeño pueblo del suroeste de Francia al pie de los Pirineos, los niños de la escuela aprenden a silbar para comunicarse, un lenguaje olvidado que poco a poco se está recuperando y que también se practica en Grecia y las Islas Canarias.

«Hoù Baptista, apèra lo medecin!», silva, usando el occitano, la lengua local, Philippe Biu.

Este profesor de la universidad de Pau ha venido a Laruns para echar una mano a su colega Nina Roth, la profesora de occitano en la escuela del pueblo.

Con dos dedos bajo la lengua, Paul, un niños de 12 años, repite con un sonido estridente la frase Philippe Biu, bajo los aplausos de los demás alumnos. Y luego traduce al francés: «Baptiste, ¡llama al médico!».

«Para poder silbar primero hay que aprender el occitano. Y como se lo pasan bien silbando aprenden occitano mucho más rápido», dice la profesora.

Son pocos los alumnos de la región que todavía aprenden este lenguaje, recuperado en los años 1950 por un especialista en acústica. «Es menos aburrido que el inglés», dice Paul con una gran sonrisa.

Charlotte, de 14 años, y Philippine, de 12, están de acuerdo con él pero también se quejan de la dificultad. «¡Todavía no hemos conseguido emitir un sonido!» dicen-

Hoy también asiste a la clase Panagiotis Tzanavaris, un maestro griego del lenguaje silbado que lo practica en Antia, un pueblo escondido en un valle de la isla de Eubea, en el mar Egeo. «Kalimera», silba en griego y los alumnos lo repiten. Según el profesor Philippe Biu, la técnica del maestro griego «permite usar cualquier lengua silbando».

La tradición del lenguaje silbado en el Bearne, una región francesa situada al pie de los Pirineos, empezó a recuperarse en los años 1950.

Y fue gracias a René-Guy Busnel, un especialista en acústica que hizo el primer estudio sobre esta forma de expresión en Aas, un pueblo de 70 habitantes a pocos kilómetros de Laruns.

Busnel se dio cuenta de que los habitantes de este pueblo tenían la costumbre de comunicarse a gran distancia, desde ambos lados de la montaña, gracias a unos silbidos que pueden oírse a 2 kilómetros de distancia y con los que articulaban frases en dialecto bearnés.

Marcel Lascurettes, de 76 años, hijo y sobrino de silbadores, es uno de los últimos testigos de esta tradición en el pueblo de Aas. «Cuando era niño todo el mundo practicaba este lenguaje silbado. A diferencia del dialecto bearnés, que lo usaban padres e hijos, el lenguaje silbado sólo los usaban los niños como un juego en la calle», recuerda.

Una tradición que se habría perdido para siempre si no fuera por la insistencia de sus defensores, reunidos en la asociación Lo Siular d’Aas («Los silbadores de Aas» en occitano).

El lenguaje silbado también se practica en otras zonas montañosas del Mediterráneo, como en las Islas Canarias, Grecia, Marruecos o Turquía.

El presidente de la asociación de Aas, Gérard Pucheu, un profesor jubilado, explica como en 2006 viajó hasta las Islas Canarias para aprender cómo lo enseñaban allí.

«Observamos la manera como lo enseñaban en La Gomera [una de la islas del archipiélago], nos motivó mucho. Pensamos que podíamos usar este método aquí. Tenemos un tesoro lingüístico y hay que conservarlo», asegura.

La jornada termina en la universidad de Pau, a 50 kilómetros de Laruns, con una ‘master-class’ de Panagiotis Tzanavaris, el maestro griego del silbido. Esta clase que cierra el curso anual del profesor Philippe Biu.

En la sala hay pocos estudiantes pero están presentes algunos de los mejores silbadores de la región como Bernard Miqueu, de 65 años, del pueblo de Ogeu. «Nosotros silbamos con los dedos y los griegos sin los dedos, es un sonido más melodioso», asegura.

«La mejor edad para aprender es a los 11 o 12 años. Técnicamente silbar es difícil, hay que trabajar mucho antes de poder emitir un sonido», dice Philippe Biu, que no le preocupa que haya poca gente en sus clases.

«Los silbadores de mañana son los niños, la transmisión la harán ellos», asegura.

Fuente: https://www.lainformacion.com/arte-cultura-y-espectaculos/lenguaje-silbado-revive-pirineos_0_940706290.html/

El lenguaje silbado en Canarias

Los primeros pobladores de este archipiélago, bereberes procedentes del noroeste de África, fueron los que trajeron a las islas el lenguaje silbado. Existe constancia histórica y actual de su uso en zonas montañosas de Marruecos. Está perfectamente documentado que esa población indígena de las islas practicaba el lenguaje silbado, y no es de extrañar que la población canaria resultante tras el mestizaje que provocó la conquista y colonización siguiera haciendo uso del mismo, simplemente porque seguía siendo útil. La lengua que se sustituyó al silbar ya no fue aquella o aquellas de origen bereber, sino una de origen románico: el español o castellano.

En la naturaleza del silbo está trasmitir lo público, no lo privado. El mensaje es emitido, de media, a una intensidad sonora algo superior a los 100 decibelios. Se puede escuchar y entender con relativa facilidad a distancias de uno o dos kilómetros, siendo posible, en circunstancias muy favorables, alcanzar los tres. Al tratarse de un sistema de comunicación a distancia, las personas que tradicionalmente lo han utilizado son pastores, agricultores, cazadores…, personas que se ven frecuentemente aisladas, distanciadas entre sí, y en terrenos agrestes. Debido a eso, la utilización ha sido principalmente masculina, probablemente en torno al 80%, frente al 20% de mujeres, como han indicado nuestras investigaciones.

El silbo de las Islas Canarias es un lenguaje sustitutivo del hablado, en este caso, del español hablado en cada isla, del que posee su estructura básica. Tiene un sistema fonológico propio, independiente del que está sustituyendo. Está doblemente articulado, lo que quiere decir que existe una primera articulación en palabras (unidades con significado), y una segunda articulación en unidades indivisibles mínimas sonoras, los fonemas. O sea, posee vocales modificadas por consonantes que a su vez forman palabras dotadas de significado. El silbo de Canarias es un sistema tonal, ya que el significado de lo silbado varía en función de la altura o tono del sonido emitido, que sustituye a una lengua no tonal, el español.

El silbo no es una lengua, sino un lenguaje. Pero, todavía más que un lenguaje, puede definirse como una técnica de comunicación para grandes distancias. Eso quiere decir que serviría para silbarse en cualquier idioma, ya que puede sustituir todos los fonemas hablados, pero que cumple exclusivamente funciones prácticas. El número de fonemas posibles se reduce considerablemente con respecto a la lengua hablada, lo que provoca frecuentes casos de ambigüedad en la recepción de los mensajes silbados. Los interlocutores resuelven esto gracias al contexto de la situación o por medio de preguntas aclaratorias.

Las vocales se silban modificando la altura o tono del silbo. Así, de agudo a grave, entre unas frecuencias de onda que van de los 4000 a los 1000 hertzios, tenemos las vocales I, E, A, U-O. Estas dos últimas se confunden, suenan comúnmente igual de graves. Esto es debido al hecho de que la altura de la vocal es inversamente proporcional a la apertura de la mandíbula al pronunciarla; es decir, cuanto menor sea la apertura de la mandíbula, más agudo se emitirá el silbo (caso de la I), y viceversa (caso de la O), simplemente por principio acústico.

Las consonantes se silban acercándolas lo más posible a su realización en el lenguaje hablado. Debemos tomar en cuenta que para silbar se utiliza únicamente la parte anterior de la boca. Un silbador meticuloso y experimentado sería capaz de articular gran cantidad de consonantes. No obstante, los movimientos que se ejecutan con labios y lengua sugieren cinco realizaciones consonánticas básicas, similares a las pronunciaciones de K, CH, Y, B y G, que son las que empleamos al comienzo de la enseñanza del silbo. Los 17 fonemas consonánticos hablados en el español de Canarias se localizan en alguno de estos 5 grupos de consonantes silbadas, sin tener en cuenta las mentadas habilidades de algunos silbadores para matizar consonantes, aunque estas estén incluidas en el mismo grupo de realización.

Pero el lenguaje silbado es mucho más. Habría que atender también a realizaciones especiales, como las consonantes en posición implosiva, las sílabas trabadas, la acentuación de las palabras o la ejecución especial que tienen los diptongos. Asimismo, en el apartado no fonológico, es importante conocer el tipo de vocabulario que se prefiere en el silbo, o las convenciones o frases-tipo que se usan habitualmente, o cómo emitir o recibir un mensaje en situaciones de viento, o eco excesivo.
Como simple indicación, y sin entrar en detalles, pasamos a comentar sobre su distribución pasada y presente por el Archipiélago que, a fecha de hoy, es la siguiente:

LA GOMERA: Lo conservó hasta nuestros días, por diferentes motivos. Con fuerza, hasta los años 60 del siglo XX, siendo la única isla donde el lenguaje silbado es actualmente aprendido en la enseñanza pública. Es conocido y practicado por gran parte de su población. Es la isla del silbo por antonomasia, y la que le ha puesto el aceptado y merecido nombre al fenómeno: silbo gomero. En 2009 el silbo gomero fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

EL HIERRO: Lo conservó con vigor hasta los años 60 del siglo XX, siendo escaso su uso posteriormente. Aún quedan numerosos silbadores vivos, aunque de avanzada edad. Existe buena documentación gráfica y etnográfica de su utilización, y su recuperación es sencilla, pero urgente.

TENERIFE: Lo conservó, al menos, hasta los años 40 del siglo XX. Está ampliamente documentado, y aún hoy viven algunos silbadores de tradición. En la actualidad cientos de personas lo usan gracias a un aprendizaje reciente.

GRAN CANARIA: Lo conservó, al menos, hasta los años 40 del siglo XX. Su uso ha sido documentado, y hemos encontrado algunos buenos silbadores, todos de avanzada edad. Actualmente, decenas de personas lo usan tras un aprendizaje reciente.

LANZAROTE: Su uso no ha sido confirmado. No obstante, existe una leyenda relacionada con el lenguaje silbado que gira en torno a la Peña del Silbo, zona montañosa entre Teguise y Haría, además de pistas sobre su uso pasado en los Ajaches.

FUERTEVENTURA: Su uso no ha sido confirmado. También existe un topónimo, la Montaña del Silbo, en La Oliva, y la constancia de pastores silbadores llegados a la isla desde El Hierro.

LA PALMA: Su uso no ha sido confirmado. Sin embargo, en entrevistas de trabajo de campo hemos sido informados de un uso pretérito, ya residual, entre pastores de La Caldera y el noroeste de la isla.

Creemos que el silbo gomero, el silbo en Canarias, es un legado que vale la pena utilizar, conservar y revalorizar. Existen numerosos motivos para su protección, no solamente por su valor histórico y etnográfico, sino por sus posibilidades y utilidades, presentes y futuras. Solicitamos el empuje conjunto que el silbo necesita, por parte de todos los que lo amamos y valoramos. ¡Vale la pena!

Fuente: http://www.tamaimos.com/2016/04/01/el-lenguaje-silbado-en-canarias/

Estudian el ‘silbo’ canario para aprender el lenguaje de los delfines

Un equipo de investigadores está analizando los lenguajes silbados del mundo, y especialmente el ‘silbo’ canario, para tratar de desentrañar las claves de la comunicación de los delfines, que emplean un sistema de tonos parecido. El reto es descubrir cuál es la unidad mínima del lenguaje de dichos cetáceos y para ello lo compararán con los lenguajes silbados, que no siempre usan los mismos esquemas que los idiomas hablados.

No solo se silba mientras se está distraído o entregado a una tarea agradable. Más de 80 culturas en todo el mundo emplean algún tipo de ‘lenguaje silbado’ para comunicarse a largas distancias. Ahora, un equipo de científicos ha descubierto que estos lenguajes humanos con silbidos pueden servir de modelo para intentar decodificar la comunicación de los delfines, según publica la revista Frontiers in Psycology.

El habla humana silbada se desarrolló sobre todo en lugares donde la gente habita en terrenos escarpados y accidentados, como montañas o bosques densos, en los que el silbido llega mucho más lejos que el habla ordinaria, aunque sea a gritos.

Uno de los casos más paradigmáticos de esta singular forma de comunicación humana es la que se emplea todavía en las islas de la Gomera y El Hierro (Canarias), donde es empleado por la población en su actividad cotidiana. Antiguamente, también existió en otras islas del archipiélago.

También hay o ha habido hasta hace poco lenguajes silbados en varias localidades de México, Bolivia, Brasil, Birmania, Nepal, Turquía, Grecia, Francia, África y Papúa Nueva Guinea.

Aunque estos lenguajes silbados varían mucho según cuál sea la cultura que los emplea y la región donde se usan, el principio básico es siempre el mismo: se trata de simplificar las palabras, convirtiéndolas, sílaba a sílaba, en melodías silbadas.

Un silbador experimentado puede transmitir una cantidad asombrosa de información. En el lenguaje turco silbado, por ejemplo, las frases habituales con silbidos se entienden hasta en un 90% de las ocasiones.

El habla humana con silbidos podría ser un modelo para entender cómo algunos cetáceos, como los delfines mulares, se comunican. Es una idea que surgió por primera vez en la década de 1960 con el trabajo de René-Guy Busnel, un investigador francés que fue pionero en el estudio de las lenguas silbadas.

Más recientemente, algunos de los antiguos discípulos de Busnel se han unido para explorar potenciales afinidades entre los delfines mulares y los humanos, que tienen el cerebro más grande del planeta en relación a su tamaño corporal.

«Ambos lenguajes, el silbado humano y el de los delfines, se caracterizan por parámetros acústicos similares y tienen un propósito común de comunicación a larga distancia en entornos naturales en dos grandes especies sociales con cerebros. Además, sus diferencias (por ejemplo, cómo se producen, la dinámica de los silbidos y los tipos de información que transmiten), no son barreras para tal comparación», señala el estudio.

El autor principal del estudio ahora publicado, Julien Meyer, lingüista del Gipsa Lab del Centro Nacional de Investigaciones de Francia (CNRS), pone este ejemplo: la capacidad de un oyente para decodificar el lenguaje humano o el silbido se basa en la competencia lingüística de dicho oyente, por ejemplo, su comprensión de fonemas, que es la unidad de sonido que permite distinguir una palabra de otra. Sin embargo, en el caso del lenguaje silbado humano, las gráficas de sonido llamadas sonogramas no siempre están separadas por silencios entre sus diferentes unidades.

“En cambio, los científicos que tratan de decodificar la comunicación de los delfines y otras especies que ‘silban’, a menudo clasifican esos silbidos en función de los intervalos silenciosos que hay entre unos pitidos y otros”, señaló Diana Reiss, profesora de psicología en el Hunter College de EEUU. Es decir, es posible que los investigadores tengan que replantearse cómo descifran la comunicación silbada en animales en función de lo que revelan los sonogramas en el habla silbada humana.

Al objeto de desarrollar nuevas técnicas para analizar los tonos emitidos por los delfines, los investigadores aprovecharán los datos del lenguaje de estos cetáceos recopilados hasta ahora y se compararán con una base de datos de lenguajes silbados humanos disponibles en Francia, Brasil y en entidades privadas, entre ellas El Silbo de El Hierro, en España.

“Con estos datos, por ejemplo, desarrollaremos nuevos algoritmos y probaremos algunas hipótesis sobre la estructura combinatoria”, señaló Meyer, refiriéndose a los bloques de construcción del lenguaje, como los fonemas, que pueden combinarse para crear un significado.

El equipo señala que los científicos ya usan el aprendizaje automático y la inteligencia artificial para ayudar a estudiar a los delfines en vídeos e incluso para identificar las llamadas de estos animales. Pero para tener un algoritmo de inteligencia artificial capaz de descifrar la comunicación del silbido de los delfines, “necesitaríamos saber cuál es la unidad mínima de sonido significativo, cómo están organizados y cómo funcionan”, señaló Reiss.

Esta es la clave para abrir el camino hacia la comprensión del lenguaje de los delfines y este es el objetivo de la investigación: aprender a detectar cuáles son las ‘palabras’ o los fonemas de sus silbidos y cómo se estructuran.

«La observación de detalles, como los procesos de segmentación y coarticulación en el lenguaje silbado puede servir para avanzar en el desarrollo de nuevos enfoques para el análisis de los repertorios de silbidos de los delfines y, eventualmente, de otras especies», señalan los autores.

Fuente: https://verdeyazul.diarioinformacion.com/estudian-el-silbo-canario-para-aprender-el-lenguaje-de-los-delfines.html

Silbo Gomero – Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco

El Silbo Gomero es un lenguaje silbado perteneciente a la isla de La Gomera. Se cree que en el antaño era utilizado en toda Canarias, pero que por algunas razones se fue extinguiendo de esos lugares. 

Este silbo consiste en «transformar» palabras a silbidos reconocibles. Lo mejor de todo es que puede entenderse en cualquier idioma. En La Gomera te harán saber que no se trata de un código, sino de una reproducción de sonidos fonéticos

Ahora quiero sorprenderte: ¡el sonido puede recorrer hasta cinco kilómetros! Asombroso, ¿no? Es impresionante que te puedas comunicar con otras personas a cientos de metros de distancia. Algo que también es interesante es el tiempo que tarda en llegar el sonido. Lo común es que emitas tu silbido, y debas esperar varios segundos hasta que llegue al receptor, y luego la respuesta. 

En La Gomera destaca Isidro Ortiz, conocido como «El silbador gomero», es uno de los habitantes más viejos de la isla y de los mejores silbadores. Pero ya te contaré más de él, es posible que puedas verlo y aprender de su mano. 

El Silbo Gomero ostenta el reconocimiento del único lenguaje silbado del mundo, patrimonio etnográfico de Canarias y Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

El origen del silbo nace de la necesidad de comunicarse con otras personas. En el tiempo que se utilizaba, no había carreteras y la comunicación era escaza. Si querías comunicar algo a una persona que estaba en un caserío vecino, tenías que ir a él. 

En otros lugares no supondría inconvenientes, incluso cuando la distancia fuera larga, tenían caballos para recorrerla. En cambio, en La Gomera hay muchos barrancos y terrenos irregulares, por lo que solo se pueden cruzar a pie. Sin embargo, la geografía de la isla también fue quien permitió que el silbido se estableciera. 

Las características del terreno y el viento permiten que el sonido recorra largas distancias. Pudiendo alcanzar los increíbles cinco kilómetros. En ese entonces las personas transmitían los mensajes de pueblo a pueblo hasta que llegaba al destino. 

Esta antigua tradición se aprende de generación en generación. Actualmente, gracias a los avances tecnológicos, el silbo no es necesario. Aunque aún hay personas que lo practican, y sigue siendo cultura de la isla

El silbo era muy utilizado por los granjeros. Por ejemplo, si a uno se le perdía una cabra, podía preguntar al aire si la habían visto por ahí. Si alguien escuchaba, se comunicaba con él y lo ayudaba. En otros casos el silbo se utilizaba para alertar de ataques o eventos inesperados, pedir ayuda, encontrar a alguien… hoy en día es importante para el turismo. 

Aprender el Silbo Gomero es igual a aprender a hablar. Necesitas práctica para dominarlo completamente. En la isla te darán mejor información e incluso podrás comenzar a emitir tus primeros mensajes. Aun así te dejo una técnica, para que la vayas practicando. 

Debes doblar uno o dos dedos e introducirlos en tu boca de forma horizontal, dejando un hueco para que salga el aire. Toca los dedos con la lengua y prensa los labios. Por último, deja salir el aire suavemente por el hueco, no es necesario que lo eches con fuerza. 

Si esta técnica no te resulta, te agradará aprender con Isidro Ortiz, si puedes. Es un artesano y músico especialista en el silbo. Nació en el 1930, vive en Chipude, Vallehermoso, y en el 2009 recibió el Premio Canarias de Cultura Popular

Es muy reconocido en La Gomera y simpático, aunque ya no es tan activo como antes. Si tienes una oportunidad de hablar con él, ¡aprovéchala! 

Actualmente en La Gomera se dan clases sobre el Silbo Gomero en la asignatura de lengua de entre quince y veinticinco minutos. Es la tradición intangible más antigua en Canarias que sigue viva, y por medio de estas clases seguirá viviendo. Cuando pasees por La Gomera está muy atento, es probable que cerca de las montañas escuches personas comunicándose así. Cerca de veintidós mil pueden hacerlo, y es muy lindo verlo presente en las fiestas tradicionales.

Fuente: https://guiaislascanarias.com/la-gomera/silbo-gomero/

Descubriendo la historia del silbo gomero

Al borde de la desaparición después de varios siglos de uso, fue a partir de los años 90 cuando las autoridades canarias ponen en marcha una serie de iniciativas para revitalizar el silbo gomero, un lenguaje silbado usado por los indígenas canarios prehispánicos desde tiempos remotos en la propia isla de La Gomera, pero también en El Hierro, Tenerife y Gran Canaria. Nos acercamos a las Islas Afortunadas para descubrir el silbo gomero, un lenguaje inscrito desde 2009 en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.  

¿Qué es el silbo gomero?

El silbo gomero es un lenguaje que utiliza la lengua, los labios y las manos para reproducir idiomas hablados mediante silbidos. A diferencia del lenguaje convencional que utiliza los recursos fonadores de la cavidad bucal y sus correspondientes subcavidades, el silbo gomero reproduciría las variaciones del timbre del habla con variaciones de tono y frecuencia.   

Los estudios de Ramón Trujillo Carreño de la Universidad de La Laguna, uno de los grandes investigadores de este lenguaje, afirman que el silbo gomero emplea seis sonidos, dos de ellos vocales y las otros cuatro consonantes de forma que, a través de su combinación, pueden expresar más de 4.000 conceptos.  

Los silbidos se distinguen por la frecuencia, además de la interrupción y la continuidad. La precisión en los mismos es el fundamento de este lenguaje que requiere por parte de los silbadores la fortaleza de las partes del cuerpo utilizadas, tanto de la boca como de los dedos de las manos.  

La historia del silbo gomero: origen y evolución 

“Así no es extraño que aún haya en Canarias muchísimas personas que duden del silbo gomero… y es una cosa natural, porque al menos por mi parte puedo decir que, sin haber visto yo mismo hablar silbando, hubiese sido otro incrédulo igual”. 

Esta reflexión procede de los escritos del historiador canario del siglo XIX Antonio María Manrique y Saavedra que aparece en el estudio El silbo gomero. 125 años de estudios lingüísticos y etnográficos firmado por dos profesores de la Universidad de La Laguna en 2007. En este estudio se recopilan los trabajos de casi una treintena de viajeros, historiadores y eruditos, muchos de ellos extranjeros, que, tras visitar La Gomeracomentaban en sus escritos la peculiaridad de un lenguaje silbado que se utilizaba en la isla. 

Pese a los esfuerzos de estos grupos de historiadores, que desde hace décadas luchan por la revitalización del silbo gomero, todavía se desconoce el origen preciso de este insólito lenguaje. El primer documento escrito que se hace referencia al silbo gomero es la crónica francesa del XV Le Canarien donde se afirma que en la isla se “habla con los bezos como si no tuvieran lengua”.  

Esta afirmación dará lugar a un equívoco impulsado en el libro Historia de la Conquista de las Siete Islas de la Gran Canaria firmado por Fray Juan de Abreu Galindo en el que se afirma que los habitantes de La Gomera eran descendientes de criminales a los que se les había quitado la lengua como castigo por sus delitos, habiendo desarrollado un lenguaje silbado para poder comunicarse, el cual habría pasado de padres a hijos. 

No obstante, actualmente se señala que el silbo gomero ya pudo estar plenamente desarrollado antes del siglo XV, tal vez influenciado en origen por lenguajes de las tribus africanas que serían los primeros probladores de las islas: el yacimiento de la Cueva de Las Toscas del Guirre que alberga una importante muestra de signos líbico-bereberes, podría reforzar esta teoría sobre el origen africano del silbo gomero. 

¿Y por qué usar un silbido pudiendo hablar? Los habitantes de la Gomera usaron este lenguaje para comunicarse a grandes distancias cuando la voz ya no es audible el cual no sería posible sin la ayuda de la propia orografía isleña: los barrancos de La Gomera servirían de amplificador y repetidor de los silbidos.  

En muchos casos, el silbo gomero cumpliría una función similar a las señales de humo: comunicarse a grandes distancias para alertar de posibles peligros y otras noticias importantes como fallecimientos, enfermedades o incendios. En este sentido, los vigías gomeros apostados en los riscos de la isla avisarían con el silbo a sus vecinos de la llegada de invasores: una suerte de mensajería instantánea con más de 500 años de historia. 

La historia del silbo gomero: su revitalización

Con el desembarco de los españoles en Canarias en el siglo XV, el silbo gomero fue adaptándose al castellano, lengua dominante desde entonces, cayendo el guanche —el idioma que se supone primero adaptó el silbo canario— poco a poco en el olvido. Pero el lenguaje silbado seguía cumpliendo las mismas funciones que hasta ese momento, añadiendo otras nuevas: se dice que también fue usado como lenguaje secreto entre los gomeros tanto en la propia conquista como en otras guerras, así como para realizar contrabando. 

Con el paso del tiempo, no obstante, el silbo fue declinando entre los gomeros hasta que a mediados del siglo XX se encontró prácticamente extinto con solo un puñado de vecinos custodiando este insólito lenguaje, usado ya casi exclusivamente en el pastoreo en las últimas décadas.

Sería a partir de los años 90 cuando las autoridades de la isla se pusieron manos a la obra para asegurar que este testimonio cultural no desapareciese definitivamente. En 1999, el Gobierno de Canarias regula su aprendizaje en las escuelas: facilitar a las nuevas generaciones el acceso a una cultura en peligro de extinción es la forma más eficaz de asegurar su pervivencia.

Cuando en el año 2009, la Unesco inscribe el silbo gomero dentro de la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, el lenguaje silbado de los gomeros se asegura su reconocimiento y la difusión internacional. Con la apertura en 2018 de la Cátedra Científica del Silbo Gomero de la Universidad de La Laguna se da un impulso definitivo a su estudio académico. 

La cultura popular también se ha hecho eco de este lenguaje en los últimos años. Varios programas de televisión han mostrado a personas de todas las edades comunicándose con silbidos. Así mismo, la película rumana La Gomera de Corneliu Porumboiu tenía a la isla y a su lenguaje silbado como centro de la trama, película que estuvo en la Sección Oficial de Cannes 2019 y que representó a Rumanía en la carrera por los Oscars. Acostumbrado a cruzar grandes distancias, el silbo gomero ya se escucha en todo el planeta.  

Fuente: https://www.descubrir.com/descubriendo-la-historia-del-silbo-gomero/

‘La poesía de mi isla’: los guardianes del lenguaje silbado en las Islas Canarias

Sentado en lo alto de un acantilado en las Islas Canarias, Antonio Márquez Navarro lanzó una invitación —“Vengan p’acá, vamos a matar el cerdo”— sin decir una palabra: la silbó.

A lo lejos, tres excursionistas que estaban de visita se detuvieron en seco ante el sonido penetrante y su eco que rebotaba en las paredes del barranco que los separaba.

Márquez, de 71 años, dijo que en su juventud, cuando los pastores locales, y no los turistas, recorrían los escarpados senderos de su isla, sus noticias habrían sido recibidas de inmediato por un silbido de respuesta, alto y claro.

Pero su mensaje se perdió en estos excursionistas, que pronto reanudaron su camino en La Gomera, una de las Islas Canarias, un archipiélago volcánico en el Atlántico que forma parte de España.

Márquez es un orgulloso guardián del lenguaje silbado de La Gomera, al que llamó “la poesía de mi isla”. Y, añadió, “como la poesía, el silbo no necesita ser útil para ser especial y hermoso”.

El silbo de los indígenas de La Gomera se menciona en los relatos del siglo XV de los exploradores que abrieron el camino a la conquista española de la isla. Con el paso de los siglos, esta práctica se adaptó a la comunicación en castellano.

El silbo sustituye a las letras escritas por sonidos silbados que varían en tono y longitud. Desgraciadamente, hay menos silbidos que letras en el alfabeto español, por lo que un sonido puede tener múltiples significados y provocar malentendidos.

Los sonidos de algunas palabras en español son los mismos —como “sí” o “ti”— y los de algunas palabras más largas que suenan de forma similar en el español hablado, como “gallina” o “ballena”.

“Como parte de una frase, esta referencia animal es clara, pero no si se silba sola”, dijo Estefanía Mendoza, profesora de la lengua.

En 2009, el lenguaje de la isla, conocido oficialmente como silbo gomero, fue incluido por la UNESCO en su lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad; la agencia de las Naciones Unidas lo describió como “el único lenguaje silbado del mundo plenamente desarrollado y practicado por una comunidad numerosa”, en referencia a los 22.000 habitantes de La Gomera.

Pero como ya no es esencial para la comunicación, la supervivencia del silbo depende sobre todo de una ley de 1999 que hace que su enseñanza sea obligatoria en el programa escolar de La Gomera.

Una mañana reciente, en un colegio de la ciudad portuaria de Santiago, una clase de niños de seis años no tuvo mucha dificultad para identificar los sonidos del silbo correspondientes a los distintos colores o a los días de la semana.

La cosa se complicaba cuando las palabras se incorporaban a frases completas, como “¿Cómo se llama el niño de los zapatos azules?”. Un par de niños argumentó que, en cambio, habían oído el sonido del silbido correspondiente a “amarillo”.

Si interpretar un silbido no siempre es fácil, hacer los sonidos correctos puede ser aún más difícil. La mayoría de los silbadores introducen un nudillo doblado en la boca, pero algunos utilizan en su lugar la punta de uno o dos dedos, mientras que unos pocos utilizan un dedo de cada mano.

“La única regla es encontrar cualquier dedo que haga más fácil silbar y algunas veces, desafortunadamente, nada funciona”, dijo Francisco Correa, coordinador del proyecto de enseñanza de silbo en La Gomera. “Hay incluso algunas personas de mayor edad que desde niños entienden perfectamente el silbo, pero nunca lograron que de la boca les saliera un sonido claro”.

Dos silbadores pueden tener dificultades para entenderse, sobre todo en sus primeros encuentros —y tener que pedirse que repitan las frases— como si fueran extraños que hablan el mismo idioma con acentos diferentes. Pero “luego de silbar juntos un rato, su comunicación se vuelve tan sencilla como si hablaran español”, dijo Correa.

Como ocurre en muchos idiomas, se silbe o no, en La Gomera existe una brecha generacional.

Ciro Mesa Niebla, un agricultor de 46 años, dijo que le costaba silbar con una generación más joven formada en la escuela porque, dijo, “soy un tipo de montaña que aprendió en su casa a silbar las palabras que mi familia usaba en el campo, pero no cuento con el vocabulario de estos chicos que aprenden silbo de salón, que es demasiado elegante para mí”.

Algunos residentes mayores también han dejado de silbar por problemas con sus dientes. Márquez aún silba con su dentadura postiza, “pero no es tan sencillo ni tan fuerte como cuando podía presionar el dedo contra mis dientes de verdad”, dijo.

Con su geografía distintiva, es fácil ver por qué se empezó a utilizar el silbido en las Canarias; en la mayoría de las islas, profundos barrancos corren desde los altos picos y mesetas hasta el océano, y se requiere mucho tiempo y esfuerzo para viajar incluso una corta distancia por tierra. El silbido se desarrolló como una buena forma alternativa de transmitir un mensaje, con su sonido más allá de los gritos: hasta tres kilómetros a través de algunos cañones y con condiciones de viento favorables.

Los residentes más antiguos de La Gomera recuerdan que el silbo se utilizaba como lenguaje de advertencia, sobre todo cuando se veía una patrulla de policía buscando contrabando. En una reciente película de ficción, La Gomera, el silbo es utilizado por unos criminales como su lenguaje secreto en clave.

Algunas otras islas del archipiélago tienen sus propios lenguajes silbados, su uso se ha desvanecido, aunque otra isla, El Hierro, ha comenzado recientemente a enseñar su versión. “El silbo no se inventó en La Gomera, pero es la isla en donde mejor se ha conservado”, dijo David Díaz Reyes, etnomusicólogo.

Hoy en día, La Gomera depende en gran medida del turismo, lo que ha creado una oportunidad para algunos jóvenes silbadores como Lucía Darias Herrera, de 16 años, que tiene un espectáculo semanal de silbo en un hotel de la isla. Aunque normalmente silba en castellano, Darias también puede adaptar su silbo a otros idiomas hablados por su público, en una isla que es especialmente popular entre los alemanes.

Sin embargo, desde la pasada primavera, el coronavirus no solo ha cancelado estos espectáculos, sino que también ha obligado a las escuelas a limitar la enseñanza de los silbidos. En una época de mascarillas obligatorias, un profesor no puede ayudar a un alumno a recolocar un dedo dentro de la boca para silbar mejor.

Los niños más pequeños también “hacen enormes esfuerzos para soplar mucho aire y entonces eso significa que algunos escupen más que silban”, dijo Correa, el coordinador de la escuela. Así que, como precaución para evitar la propagación del virus, los niños ahora pasan su clase semanal de silbo escuchando grabaciones de silbo, en lugar de silbar ellos mismos.

Una dificultad añadida para los alumnos es que no siempre tienen muchas oportunidades de practicar el silbo fuera de la escuela. En la clase de niños de seis años, solo cinco de los 17 levantaron la mano cuando se les preguntó si podían silbar en casa.

“Mi hermano de hecho silba muy fuerte, pero no me enseña porque está o en su PlayStation o fuera con sus amigos”, se quejó una de las pequeñas, Laura Mesa Mendoza.

Aun así, algunos adolescentes disfrutan saludándose con silbidos cuando se encuentran en la ciudad y agradecen la posibilidad de charlar sin que muchos de los adultos que les rodean les entiendan. Algunos tienen padres que fueron a la escuela antes de que el aprendizaje del silbo fuera obligatorio, o que se instalaron en la isla ya de adultos.

Por mucho que esté apegada a su celular, Erin Gerhards, de 15 años, se muestra entusiasmada por mejorar su silbo y ayudar a salvaguardar las tradiciones de su isla.

“Es un modo de honrar a la gente que vivía aquí en el pasado”, dijo. “Y de recordar de dónde salió todo, que no empezamos con la tecnología sino de inicios sencillos”.

Fuente: https://www.nytimes.com/es/2021/02/18/espanol/silbo-gomero-canarias.html

Silbo Herreño: ¡Patrimonio de la Isla de El Hierro!

Origen del Silbo Herreño

Los obstáculos de la geografía insular han provocado la adaptación de los habitantes de cada isla del archipiélago canario. Bien es conocido el Silbo Gomero, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Sin embargo, se ha demostrado que este mismo lenguaje era utilizado principalmente en las islas más orientales de Canarias, desde Gran Canaria a El Hierro.

¿El motivo? Los barrancos y fuertes desniveles que separaban poblaciones. A través de los silbidos los habitantes eran capaces de comunicarse a pesar de distancias de varios kilómetros. Además, parece ser que no fue una nueva necesidad de los bereberes que poblaron el archipiélago, sino que ya lo utilizaban en su lugar de origen en las montañas marroquíes.

Aunque en la mayoría de islas ha desaparecido su uso, la generación más veterana de El Hierro aún recuerda esta herramienta fundamental que utilizaban a diario hasta mediados del siglo pasado y que todavía conservan. Ahora su deseo, materializado a través de la Asociación del Silbo Herreño, es transmitirlo a los más jóvenes para que no desaparezca.

¿En qué zonas de la isla de El Hierro se utilizaba el Silbo?

Hemos aprovechado nuestra visita a El Hierro para conocer de cerca este patrimonio con la Asociación del Silbo Herreño y con silbadores de la isla. Este lenguaje era utilizado principalmente por pastores y habitantes de las zonas con mayores desniveles, lo que les permitía la comunicación entre lugares como:

  • El Risco de El Golfo y el Valle de Frontera.
  • Isora y Las Playas.

También se utilizaba para convocar a los vecinos del pueblo como en El Pinar, o para avisar si algún vecino había fallecido.

¿Cuánta gente conoce el Silbo Herreño en la actualidad?

Desde la Asociación Cultural para la Investigación y Conservación del Silbo Herreño nos confirman que son más de un centenar los herreños que recuerdan su uso y decenas los que aún hoy en día lo utilizan para comunicarse, casi todos mayores de 70 años. Por esta razón, la Asociación está trabajando para su divulgación y conservación.

Entre otras acciones, periódicamente se realizan talleres en colegios y escuelas, además de clases gratuitas de silbadores para todo aquel que visite la isla.

Entrevista con un Silbador de El Hierro

En nuestra entrevista con Don Vidal Acosta, uno de los Silbadores de El Hierro quien es originario de Isora, nos contó varias curiosidades y anécdotas sobre el silbo y su uso:

¿Cuándo utilizaban el Silbo?

Se empleaba de forma habitual. De jóvenes cuando bajábamos hasta Las Playas (zona donde está actualmente el Parador de El Hierro), nuestros familiares en Isora contactaban con nosotros mediante los silbidos. No solo sabíamos a quién llamaban, sino también las indicaciones concretas del mensaje.

¿Cómo aprendió a silbar?

El Silbo pasaba de generación en generación. Nunca se aprendió en la escuela, era una necesidad que tuve que aprender para comunicarme en largas distancias. Antes no había móvil, internet… y mucho menos whatsapp.

¿Cómo es el lenguaje a través del Silbo?

Básicamente es reproducir a través del silbo las mismas palabras como si hablaras. Por lo tanto es un lenguaje universal.

Alguna anécdota que recuerde…

Recuerdo que la Guardia Civil venía frecuentemente en busca de un amigo de la zona. Cada vez que iban en camino le avisábamos mediante el silbo para que se escondiera. No tuvieron forma de encontrarlo, nunca estaba en casa.

Clase gratuita de Silbo Herreño

Con el objetivo de ayudar a difundir este lenguaje patrimonio cultural herreño, la Asociación organiza cada fin de semana una clase totalmente gratis para aprender a utilizar el silbo. Cada semana se realiza en un pueblo diferente y para reservar tu plaza tan solo tienes que enviar un email a: silboherreno@outlook.es

Reconocimiento a la Asociación del Silbo Herreño

Desde Canarias Islas Afortunadas queremos mostrar nuestro agradecimiento y reconocimiento a toda la Asociación del Silbo Herreño por el gran esfuerzo que realizan a diario para conservar este pedacito de historia y patrimonio de El Hierro y de toda Canarias. Y, en especial, a D. José Gavilán y D. Vidal Acosta por su recibimiento y su disposición para darnos toda la información necesaria.

Estamos seguros de que gracias a su labor el Silbo en El Hierro se va a conservar y proteger como se merece, al igual que ya se hace con el Silbo en La Gomera. Sin duda, un tesoro cultural del pasado aborigen de las islas de los que deben presumir las Islas Canarias al completo.

¿Silbo Herreño o Silbo Canario?

Como les comentaba al inicio del artículo, el Silbo fue un método de comunicación de origen bereber que fue utilizado en cuatro islas (El Hierro, La Gomera, Tenerife y Gran Canaria) e incluso algún estudio revela hasta en 6 islas del archipiélago (añadiendo La Palma y Lanzarote).

Hay dudas que quizás nunca sean resueltas: ¿se llegó a importar de una isla a otra o se empleó desde los inicios en cada isla y simplemente han ido desapareciendo con el paso de los siglos? ¿Cómo se implementó, desarrolló y conservó en cada isla? ¿Es un silbo diferente en cada isla o es el mismo para toda Canarias?

Muchos enigmas que probablemente no se lleguen a resolver. Lo que sí se sabe es que, afortunadamente, a día de hoy se conserva el Silbo y sus silbadores en El Hierro y en La Gomera. Así que, si visitas cualquiera de estas dos islas no puedes perder la oportunidad de conocer este lenguaje canario único en el mundo. ¡No te dejará indiferente! Al igual que tampoco lo hará nuestro singular Diccionario Canario con palabras, frases y expresiones típicas de Canarias.

Fuente: https://canariasislasafortunadas.com/el-hierro/silbo-herreno/

La maravilla del lenguaje silbado en El Hierro

Es una maravilla: incluso en nuestros días podemos escuchar dos personas comunicándose a gran distancia por medio del silbo. Todas las indicaciones muestran que se trata de una manifestación cultural que procede de la población aborigen canaria. Hace 40 años comenzó a descender su uso; pero el Cabildo de El Hierro ha priorizado desde hace pocas fechas su enseñanza entre los isleños.

Los guanches, utilizando este nombre generalizado para el antiguo habitante de Canarias, utilizaban la técnica del silbo en las islas, pero partiendo de su lengua de origen amazigh, bereber, ya desde antes de la llegada de los europeos.

El lenguaje silbado que aún pervive en la isla canaria de La Gomera procede, con toda seguridad, de los primeros pobladores de las Islas Canarias.

Aún está por comprobar, aunque parece lo lógico, que trajeran este curioso sistema de comunicación de su lugar de origen, el norte de África, donde habitaban las etnias bereberes.

Aparte de en La Gomera, el lenguaje silbado se utilizaba con certeza documentada en las islas de El Hierro, Tenerife y Gran Canaria, siendo muy probable su uso también en La Palma. No se descarta su primitiva utilización en Fuerteventura y Lanzarote, solo que no se dispone de constancia alguna de tal fenómeno en estas islas.

La realidad y la lógica hacen pensar que su mejor conservación en La Gomera se debe a lo escarpada de su orografía, su aislamiento histórico y la cantidad de población aborigen que sobrevivió a la conquista europea.

Pobladores

Durante sus cinco años de estancia en las islas Canarias en la década de 1880, René Verneau menciona la comunicación con el silbo en El Hierro. Sin embargo, la primera ocasión en la que se escribe algo explícito sobre este fenómeno en la isla del Meridiano sucede en 1891, cuando el francés Joseph Lajard habla de un lenguaje silbado usado en La Gomera y El Hierro en un artículo llamado «El lenguaje silbado de Canarias», en el «Bulletin de la Société d`Anthropologie’ de Paris, II».

Este investigador francés hizo una simple descripción del fenómeno, sin establecer las diferencias entre ambas Islas y sin profundizar en sus características. No obstante, sus conclusiones no van nada desencaminadas, ya que establece su origen en los primeros pobladores del archipiélago, comenta que se trata de un lenguaje construido sobre la base de una lengua natural, y que en definitiva consiste en lengua española silbada con una técnica con posibilidades comunicativas muy limitadas. Fue Joseph Lajard el primero en acuñar la correcta denominación del fenómeno como el lenguaje silbado de Canarias.

Pastores

En 1991, el profesor Maximiano Trapero comentó que al menos hasta ese entonces la costumbre de silbar pervivía de manera muy residual entre algunos viejos pastores de La Dehesa, zona pastoril comunal en El Hierro. Igual que ya había hecho el citado Joseph Lajard un siglo antes, Trapero observó similitudes entre el silbo en La Gomera y en El Hierro.

La existencia de este fenómeno también en la isla del Meridiano fue registrada igualmente por Robert Ricard en 1932, por Buenaventura Bonnet y Luis Álvarez Cruz en 1953, y por la profesora María de la Cruz Jiménez en 1993. Mención especial merece el trabajo El pastoreo en El Hierro.

La manada de ovejas, del doctor Manuel J. Lorenzo Perera, donde habla escuetamente del lenguaje silbado antiguamente usado en El Hierro como instrumento de utilidad de los pastores de la isla, tanto para comunicarse entre ellos como con los animales.

Sistema fonológico propio

Nunca antes se había realizado un verdadero estudio del lenguaje silbado en El Hierro. Por eso en 2005 decidimos emprender este cometido, más que nada por los datos que se nos habían presentado de manera casual al hablar con algunos mayores de la isla, y tras haber leído y oído lo que hasta ahora se había pensado: que la comunicación silbada en El Hierro había desaparecido completamente hacía unos cien años.

Hace unos diez años, tras preparación previa iniciamos un periodo de entrevistas y trabajo de campo que abarcó entre 2006 y 2007, recogiendo muchos datos interesantes. Conseguimos encontrar personas que aún se acordaban y podían silbar. Al mismo tiempo, obtuvimos valiosa información de personas de edad muy avanzada (por ejemplo, de don Juan Antonio González Rodríguez, de 103 años, y de doña María Castañeda Brito, de 98, ambos ya fallecidos) que nos hablaron del silbo herreño y sus especificidades.

El silbo de El Hierro es un lenguaje sustitutivo del hablado, en este caso, del español hablado en la isla, del que posee su estructura básica. Tiene un sistema fonológico propio, independiente del que está sustituyendo.

Doblemente articulado

Está doblemente articulado, lo que quiere decir que existe una primera articulación en palabras (unidades con significado), y una segunda en unidades indivisibles mínimas sonoras, los fonemas, esto es, cada uno de los sonidos diferentes. En otras palabras, posee vocales modificadas por consonantes que a su vez forman palabras dotadas de significado.

El silbo herreño es un sistema tonal, ya que el significado de lo silbado varía en función de la altura o tono del sonido emitido. Es similar al silbo gomero en su estructura fonológica, pero posee unos pocos rasgos diferenciados, irrelevantes para la comunicación, que lo identifican claramente.

La diferencia entre ambos silbos puede compararse a la que existe entre los estilos de hablar el castellano en El Hierro y en La Gomera. Podemos concluir con certeza que el silbo gomero y el silbo herreño son dos dialectos de un mismo lenguaje.

Aborígenes canarios

No creemos que el silbo de una isla proceda de la otra, sino más bien que en ambas se dieron los mismos procesos históricos y culturales que permitieron la pervivencia de este fenómeno hasta nuestros días. Puesto que el lenguaje silbado también existió en otras islas de Canarias (seguro en Tenerife y en Gran Canaria) y que los contactos entre éstas se consideran prácticamente inexistentes en aquellos tiempos, concluimos que los aborígenes canarios habían importado esta técnica de comunicación a distancia desde la cercana costa de África, de donde procedían. Probablemente, el lenguaje silbado fue (y, tal vez, es) usado en las regiones montañosas del Atlas.

El hablar con silbos empezó a caer en desuso en El Hierro hace más de 40 años, alrededor de 1965. Desde entonces, siguió perviviendo algo más de tiempo de manera cada vez más residual. Todavía en noviembre de 2006 escuchamos silbar en El Hierro, sin que tuviese que ver con el contexto de nuestra investigación, al tristemente fallecido en abril de 2007 Antonio Gutiérrez Padilla. No obstante, todavía son muchos los que lo recuerdan, y hay gente que sigue siendo capaz de silbar con claridad. Las autoridades de la isla están formando a los futuros educadores que trasladarán esta enseñanza a los más pequeños y, de esa forma, pervivir esta maravilla en el territorio más occidental de España.

Fuente: https://www.abc.es/espana/canarias/abci-maravilla-lenguaje-silbado-hierro-201710202104_noticia.html

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