En su punto, un cuento de Manuel Longares (con vídeo subtitulado)

En este vídeo os traigo la lectura del relato breve titulado En su punto, del escritor Manuel Longares. Habrá quien vea esta historia como poco hecha, a otros les dejará una sensación agridulce o picantona, para el narrador está en su punto.

En su punto, un cuento de Manuel Longares

Mi prima Marica, la casquera, siempre me ve flaco. Por lo que me anuncia:

–Tengo una espaldilla superior.

Mi prima suele hablar de corazón, lengua y riñones. Así que me extraño:

–¿Espaldilla?

Mi prima Marica, como me conoce, prefiere ahorrar saliva y mostrar el surtido.

–Observa.

Es a simple vista una superficie prieta, surcada de nervios y tendones. Pero por curiosidad sondeo:

–¿A qué sabe?

Porque probar es otra historia. Con lo que la prima, adivinándome las ganas, asegura desabrochándose la blusa:

–Depende del consumidor.

Le gusta exhibirse en sostén y mirar la fiebre de mis ojos mientras se acaricia las copas.

–Unos clientes tienen paladar y otros no –explica–. Y no se complace a todos por igual.

Yo entonces, sentado junto a la lumbre de la cocina como si fuera su novio recluta, le canto el romance antiguo:

–Hermana Marica, mañana que es fiesta, no irás a la amiga ni yo iré a la escuela.

Ella, siguiendo el juego, responde:

–Cierra la puerta, primo.

Y ofreciendo a mi capricho la carne, aconseja primero macerarla. Y mejor con la mano que con instrumental  de cocina.

–Así que lávate antes –exige la prima.

Yo mojo mis manos en la pila y tras secarme en los pantalones aplico la palma, bien extendida, sobre el tejido. Con tal suavidad por no pasarme de duro que la prima discrepa. Así que acabo golpeando la carne con el puño.

–Más fuerte, más –jalea la prima.

Cuando, fatigado, interrumpo el masaje, advierto que sus ojos tienen la misma fiebre que los míos.

–¿Vino de misa? –sugiere tendiéndome la botella. Yo riego la superficie macerada y la prima se estremece al contacto del chorrito.

–¿Especias? –propone, señalando los diversos frascos de la alacena.

–Picantes –exijo.

–¿Con guarnición? –insinúa la muy pícara. Porque siempre fue exquisita.

–En su salsa –sostengo.

Al rato, ella rompe el silencio.

–¿Te gusta poco hecha o muy hecha?

Pero no se trata de una solicitud sino de un juicio de valor. Porque algunas veces hacemos yo y ella las bellaquerías detrás de la puerta y hasta no conocer mi opinión no descansa.

–En su punto –confirmo.

Fuente: https://narrativabreve.com/2013/12/cuento-breve-manuel-longares-en-su-punto.html

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