Despertar entre Cádiz y Málaga

La Sierra de Cádiz: entre castillos árabes y pueblos blancos

El sueño de Washington Irving, el autor estadounidense que en el siglo XIX idealizó una Andalucía secreta y romántica en sus Cuentos de la Alhambra, se materializa en una comarca que parece haberse detenido en el tiempo: la de la Sierra de Cádiz. Situada al norte de la provincia que lleva su nombre, comprende una franja horizontal que arranca en Arcos de la Frontera, acoge el Parque Natural de Grazalema y se prolonga hacia el este para limitar, casi sin darnos cuenta con la serranía de Ronda, ya en la provincia de Málaga.

Asimismo, la región acoge un entorno natural con un altísimo valor ecológico. La sierra de Grazalema es conocida por su variedad botánica, en especial por ser el reino de una especie de abeto endémico: el pinsapo.

Desde este lugar es sencillo comenzar la famosa Ruta de los Pueblos Blancos. Una escapada a esta comarca se puede plantear, en definitiva, como ruta “panorámica” en coche a través de sus pueblos encalados y de aroma arabesco, sin renunciar a conocer su encanto natural a pie, a través de los múltiples itinerarios que por derecho propio forman parte de las mejores caminos de senderismo de Cádiz.

Pueblos de la Sierra de Cádiz. Qué ver en una escapada

Los pueblos de comarca de la Sierra de Cádiz tienen un denominador común: un pasado fronterizo entre el mundo cristiano y el musulmán, de ahí que muchos de sus nombres acaban con la coletilla “de la Frontera”. El contexto en el que surgieron, por tanto, también ha terminado por configurar la estampa que ahora nos resulta encantadora: localidades fortificadas enclavadas sobre un monte y con casas encaladas según la tradición morisca. La Sierra de Cádiz se compone de 19 pueblos, todos con este aroma pintoresco.

Arcos de la Frontera

Con casi 31.000 habitantes, Arcos de la Frontera es la localidad más relevante de la zona. Situado sobre un escarpado barranco sobre el río Guadalete, la leyenda asegura que un hijo de Noé lo fundó, aunque lo más probable es que su origen sea íbero. En época árabe, Arcos se configuró tal y como nos ha llegado, con sus callejones blancos y laberínticos, que ascienden hasta el castillo.

El corazón de esta localidad lo constituye la plaza del Cabildo. Esta plaza lleva al mirador de la Peña Nueva, desde donde se contempla una impresionante estampa de la cuenca del Guadalete que, si se presencia especialmente al atardecer, llega a sobrecoger. En la plaza del Cabildo se encuentra un castillo árabe del siglo XI que fue reconstruido por los cristianos tras la Reconquista. En un lado está la iglesia de Santa María de la Asunción, cuyo edificio original data del siglo XIII, construido sobre una mezquita árabe, y del que se suceden varios estilos como el gótico tardío, el mudéjar o el neoclásico.

El Bosque

A escasos 27 kilómetros al este de Arcos se sitúa la localidad de El Bosque. Con unos 2.100 habitantes, se trata de la puerta de entrada al Parque Natural de la Sierra de Grazalema. El blanco de sus calles contrasta ahora más si cabe con la frondosidad del entorno. Situado en una pequeña vaguada en el centro de un gran bosque de pinos, también pueden verse encinas, álamos y quejigos. El pueblo es atravesado por el río Majaceite, donde se pescan truchas, especialidad gastronómica de la zona.

Ubrique

Ya en plena sierra de Grazalema aparece enclavado en el fondo de un valle un pueblo que tal vez se sienta antes por el olor que por su visión. Dicho aroma no es otro que el del cuero. De fama internacional por los productos realizados con este material, por todas las calles del centro de Ubrique aparecen talleres y tiendas donde se venden bolsos y zapatos de enorme calidad. Pueblo de gran belleza y enorme tranquilidad, también es conocido por ser la cuna del torero ya retirado Jesulín de Ubrique.

Grazalema

Situado en el centro del Parque Natural Sierra de Grazalema, este pueblo de tan solo 2.000 habitantes es uno de los más idílicos de la zona. Enamora con sus casas impecablemente encaladas, sus tejados árabes y las ventanas enrejadas con hierro forjado, que en primavera se decoran con todos los colores que ofrecen las flores que cuelgan de ellas.

Con una industria textil que otrora llenó de riquezas al pueblo, Grazalema es la localidad con mayor índice de lluvias de España. Este aspecto condiciona la estructura del pueblo, desde el empedrado de sus calles, concebido para que discurran sin problemas las precipitaciones, los portones de las casas, las techumbres de teja o las farolas. Todos estos elementos hacen único este lugar del que parten algunas de las mejores rutas senderistas de la zona.

Zahara de la Sierra y Olvera

Tal vez el tramo más espectacular de un recorrido en coche (o en bicicleta) por la comarca de la Sierra de Cádiz sea el que conecta Grazalema con Zahara de la Sierra. La escarpada carretera pasa por el puerto de las Palomas, situado a 1.331 metros de altitud y lleno de impresionantes curvas.

Igualmente impresionante es el aspecto agreste que ofrece Zahara, rodeando una vertiginosa hendidura a los pies de la sierra. Declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1983, esta villa concentra lo mejor de un típico pueblo blanco. Sus rincones con altas palmeras invitan a la exploración, como la ascensión a la torre del Homenaje del castillo del siglo XII. Dicho castillo fue tomado por los nazaríes en 1481 en un ataque nocturno que provocó que los Reyes Católicos lanzaran la última fase de la conquista de Granada.

Abandonando por el noreste el Parque Natural de Grazalema, nos topamos con Olvera, antiguo refugio de bandoleros y hoy localidad pujante por el auge de sus cooperativas agrícolas, especialmente de aceite. De esta localidad parte una vía verde muy frecuentada por los cicloturistas.

Setenil de las Bodegas, integrado en la montaña

Setenil de Bodegas, englobada dentro de la Ruta de los Pueblos Blancos gaditanos es tan genuina que se distingue fácilmente del conjunto de villas blancas de la Sierra de Cádiz. Su singularidad radica en que está integrada en la roca, sus casas a veces sobresalen del corazón de piedra de la colina, otras se introducen en lo más profundo, e, incluso, se encaraman sobre ella. Recorrer esta población es realizar un ejercicio constante debido a unos desniveles y escaleras que van regalando bonitas perspectivas de la población.

Las dos calles más conocidas e inmortalizadas por los viajeros que acuden a Setenil son la de Cuevas de Sol (la razón de su nombre es obvia, recibe mucha luz del astro) y Cuevas de la Sombra. No te conformes con hacer la foto, siéntate en alguna terraza y disfruta del ambiente, y de las tapas del pueblo, antes de seguir caminando por el núcleo urbano.

En tu recorrido hallarás algunos hitos a los que merece la pena prestar atención, como el aljibe y la torre del Homenaje que pertenece a una antigua fortaleza medieval del siglo XII –y a la que se puede subir para admirar las vistas de la sierra–. Igual de curiosa es la casa Consistorial, que es del siglo XVI y tiene un bellísimo artesonado mudéjar; y la casa de la Damita de Setenil, donde se exhibe una Venus con más de 5.000 años que certifica la larga vida de las cuevas. En exponentes religiosos no se pueden dejar de mencionar la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación y las ermitas de Nuestra Señora del Carmen, y de San Sebastián.

Nuestra recomendación es que no persigas monumentos sino que te dejes llevar por la intuición hasta llegar a calles tan bonitas como Jabonería y Cabrerizas, que te regalarán rincones muy auténticos.

Senderos de la Sierra de Cádiz

Desde el punto de vista ecológico, la zona de la Sierra de Cádiz, en particular el Parque Natural de Grazalema, tiene dos peculiaridades: se trata del lugar de la Península con mayor régimen de lluvias y crece el famoso pinsapo, un precioso árbol de la familia de los pinos que no aparece en ningún otro lugar peninsular. Estos dos motivos son más que suficientes para hacer algunas de las rutas senderistas.

Para visitar los bellos caminos de la zona, en especial el Pinsapar, se requiere de un permiso que se puede obtener gratis en el centro de visitantes de El Bosque, y pedirlo al menos con una semana de antelación en temporada alta.

Ruta del Pinsapar

Se trata de una de las rutas más conocidas. El recorrido de 14 kilómetros va de Grazalema a Benamahoma y se invierten unas seis horas en realizarse. El inicio de esta pista está señalado junto a la carretera CA531, a unos 40 minutos a pie desde Grazalema.

Ruta de El Torreón

Con 1.654 metros de alto, el Torreón es el pico más alto de Cádiz. La ruta más habitual para coronarlo es comenzar desde una senda que arranca a 100 metros al este del mojón del kilómetro 40 de la carretera entre Grazalema (a unos 8 kilómetros de esta localidad) y Benamahoma. Tras 2,5 horas de caminata se alcanza cumbre. En un día despejado se puede alcanzar a ver Gibraltar, Sierra Nevada e incluso las montañas del Rif de Marruecos.

Sendero Salto del Cabrero

Fuera del Parque Natural la ruta tal vez más destacada sea el sendero Salto del Cabrero. Discurre entre Grazalema y Benaocaz, por la vía del Boyar y a través de la parte oeste de la sierra del Endrinal. Se emplean unas cinco horas en una ruta que arranca en el sendero los Charcones, en la parte alta del pueblo de Grazalema hacia el puerto del Boyar. Desde ahí ya se toma el sendero del Cabrero, que discurre cuesta abajo. Durante este camino hasta Benaocaz hay que estar atento por si se localiza alguna orquídea salvaje de la zona, en cuyo caso lo mejor es inmortalizar el momento con una buena foto y dejar a la planta en su entorno.

Actividades deportivas y turismo activo en la sierra de Cádiz

La sierra de Cádiz, con sus montes moteados de pueblecitos blancos, también brindan al amante del deporte y la aventura un buen número de actividades emocionantes. Lo idóneo es realizarlas con agencias que tengan personal especializado para evitar situaciones peligrosas. No es un entorno montañoso muy conocido en el mundo activo a nivel nacional pero te sorprenderá conocer la cantidad de deportes que permite realizar.

Uno de nuestros deportes favoritos es el barranquismo, que se puede practicar en lugares como la Garganta Verde, en Zahara de la Sierra. Quienes prefieran las vías ferratas no quedarán decepcionados después de hacer la de Benaoján (ya en territorio malagueño). Y los aficionados a la espeleología disfrutarán en las grutas de Villaluenga del Rosario, Benaocaz, Zahara de la Sierra y Grazalema. En esta sierra, una de las cavidades más conocidas y accesibles es la ‘cueva del Susto’.

Aunque, a priori, puede sorprender la práctica de kayak entre montañas, tiene fácil explicación ya que hay lugares como el pantano de Zahara de la Sierra, el pantano de Grazalema o el embalse de los Hurones que se prestan a ello. Y la perspectiva desde el agua es absolutamente impresionante.

Para ver la sierra desde las alturas, nada mejor que el parapente, tanto si eres un experto como si quieres iniciarte haciendo un vuelo en biplaza, tu lugar es el pueblo de Algodonales donde encontrarás unas excelentes condiciones para volar.

Para los viajeros más tranquilos y que les guste admirar el paisaje con calma les recomendamos una ruta senderista por el Pinsapar, entre un sorprendente bosque de pinsapos. Y a quien le guste montar en bicicleta que se anime a recorrer los parques naturales de los Alcornocales o de la sierra de Grazalema, y la vía verde de la Sierra desde Puerto Serrano a Olvera.

Por último, una actividad muy divertida con la que complementar tu viaje a la Sierra de Cádiz es el paintball. Es un juego que requiere de ciertas habilidades y que está en auge. Lo puedes practicar en Olvera, El Bosque y Villaluenga del Rosario.

Fuente: https://www.barcelo.com/guia-turismo/es/espana/cadiz/que-ver/sierra-de-cadiz/

19 Pueblos Blancos de Cádiz

ajo el potente sol andaluz, los pueblos blancos se esparcen por la geografía el sur de España. Las calles empinadas, angostas, de muros encalados y rebosantes de flores parecen una postal. Esa es la realidad que te deslumbra a poco de adentrarte en Andalucía.

Tanto en la costa como en el interior, estos pueblos blancos hacen gala de la herencia árabe que ayudó a forjarlos. A veces como enclave productivo, otras veces como cruce de caminos o a partir de atalayas defensivas. En otras ocasiones, nacidos sobre restos más antiguos o en siglos más cercanos pero siguiendo las líneas heredadas. Siempre el blanco bajo el sol.

Alcalá del Valle

Enclavada en un valle entre Málaga y Cádiz, conserva la arquitectura popular que ofrece un claro testimonio de su origen árabe, con sus calles de casas encaladas y de balcones repletos de flores. La villa actual fue fundada en el siglo XV por los musulmanes residentes en Setenil de las Bodegas.

En tu visita debes ver los Dólmenes del Tomillo, conjunto megalítico con un menhir único en la provincia, en medio de un hermoso entorno. Otros puntos a visitar es la iglesia barroca de Santa María del Valle, el Cortijo de la Cacería (del siglo XVI) y la ermita del Cristo de la Misericordia. Y no puede dejarlo sin probar el agua fresca de la Fuente Grande.

Algar

Situada entre los parques naturales de la Sierra de Grazalema y Los Alcornocales, ha sido poblada desde el Neolítico como lo demuestra el yacimiento arqueológico de la Cueva de la Dehesilla.

Gracias a su emplazamiento es ideal para tomarla como punto de parida para actividades de ocio al aire libre: senderismo por el Tajo del Ágila, pesca en el río Majaceite o el piragüismoo en el Embalce de Guadalcacín II.

en esta pequeña población se encuentran varios de los talleres donde se producen las piezas más finas para las grandes marcas como Chanel, Vuitton o Tous. Puedes visitarlos (pregunta por el taller Rovi) y llevarte a casa una buena pieza por mucho menor dinero (sin logotipo, claro).

A la sobra de la Sierra de Lijar se encuentra este encantador pueblo blanco con calles bordeadas de naranjos. Sus 12 fuentes aseguran el murmullo y el frescor del agua.

Algodonales

A los yacimientos prehistóricos de Cueva Santa, Chamusquina Castillejo y el Cerro de la Botinera, se suman monumentos como la Iglesia de Santa Ana de estilo barroco tardío. A corta distancia se encuentra la pedanía de La Muela desde donde se puede ascender a la Sierra de Lijar para observar el vuelo de los buitres leonados.

Un detalle para los amantes del vértigo: en Algodonales hay varias empresas que se dedican a los deportes aéreos.

Arcos de la Frontera

Puerta de entrada a la Ruta de los Pueblos Blancos, Arcos está considerado uno de los pueblos más bonitos de España. Existen huellas de sus primeros pobladores prehistóricos y romanos en el yacimiento de la Sierra de Aznar, pero la ciudad rezuma herencia musulmana.

Estrechísimas y empinadas calles, antiguos arcos, nos llevan al casco antiguo declarado Conjunto Histórico. Se conservan allí joyas monumentales como el Castillo de los Duques (del siglo XV), la Puerta de Matrera (siglos X a XIV) y los restos del recinto amurallado, sus palacios y casas señoriales, así como la Basílica de Santa María, y numerosos conventos y templos.

Benaocaz

Otro pueblo que ha sido distinguido como Conjutno Histórico por la belleza de su casco de estrechas y laberínticas callejuelas, especialmente en el Barrio Nazarí.

Se conserva el empedrado antiguo, muchas casas populares centenarias donde abundan las flores. Y también, casas señoriales dieciochescas de amplio portones y frescos patios.

Aunque su fundación fue árabe, hay numerosos restos prehistóricos en la zona como la Sima de la Veredilla y las Cuevas de la Manga.

Fuente: https://www.diariodelviajero.com/espana/19-pueblos-blancos-de-la-sierra-de-cadiz-ii

Bornos

Ubicado a orillas del lago junto al que ha crecido desde hace más de 30.000 años, Bornos está declarado Conjunto Histórico. Aquí vivero iberos y romanos, y sete paso se observa en los restos del yacimiento de Carissa Aurelia a escasos kilometros del centro del pueblo.

Aquí debemos visitar su castillo, las casas señoriales de la Cilla (s. XVII-XVIII) y de los Ordóñez (s.XVIII) y el Colegio y Hospital de la Sangre, así como la iglesia de Santo Domingo Guzmán, el convento del Corpus Christi y el monasterio de los Jerónimos, ambos del siglo XVI.

El Bosque

En plena Sierra de Albarracín, junto al río Majaceite, entre valles, se encuentra el retiro señorial de los Duques de Arcos de la Frontera. El Bosque es ejemplo de calles blancas salpicas de fuentes y flores.

En cuanto a su arquitectura destacamos la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, el palacio Ducal, la ermita del Calvario y la plaza de toros. Visitas especiales son la del Jardín botánico «El Castillejo» con ejemplares reptesentantes de los principales ecosistemas de la Sierra de Grazalema y a las ruinas del castillo de Tavizna, a sólo 5 kilómetros del pueblo.

El Bosque está enclavado entre frondosos bosques de una comarca atravesada por manantiales de aguas con propiedades medicinales. Un lugar ideal para practicar además el turismo activo: caminatas, rutas a caballo, vuelos en parapente o en aladelta, por ejemplo.

Espera

Encontramos restos que nos cuentan la historia de sus primeros pobladores hace más de 3.000 años: el yacimiento de Esperilla. De l época romana y muy cerca del pueblo, encontramos la antigua ciudad romana de Carissa Surelia, sobre los restos de un asentamiento íbero anterior. Allí se encuentra un museo arqueológico de sitio con grandes piezas de obra funeraria íbero-romana.

En su patrimonio monumental destacamos el Castillo de Fatetar (s.XIII-XV) que conserva parte de las antiguas murallas, la Torre del Homenaje y los aljibes. Junto a él, la ermita de Santiago donde se encuentra el patrón de la localidad: el Cristo de la Antigua.

El Gastor

Se la conoce como «el balcón de los pueblos blancos» por las magníficas panorámicas de los pueblos vecinos desde su punto mas alto. El Gastor ha sido poblado desde la prehistoria, y a su alrededor se encuentra monumentos metalíticos que lo prueban.

El pueblo se ubica sobre un cerro y muy cerca del nacimiento del río Guadalete. Es un claro ejemplo de las tradicionales villas serranas. Hablando de turismo activo, hay un par de cuevas para los amantes de la espeleología: la de Fariña y la del Susto. Y en el embalse Zahara-El Gastor se practican deportes náuticos, que se suman a las oportunidades de practicar senderismo en el Tajo de Algarín y las Grajas.

Grazalema

En el mismísimo corazón de la Sierra de Grazalema, se ubica este pueblo blanco de excepción. osa de un microclima propio con el índice pluviométrico más alto de la península ibérica. En los alrededores se encuentra el Dolmen de la Giganta, pero la ciudad nace de la antigua ciudad romana de Lacíbula.

En su casco antiguo protegido como Conjunto Histórico (foto inicio), encontramos todos los elementos tradicionaless de la arquitectura árabe blanca combinada con ejemplos de arquitectura señorial. A visitar la iglesia barroca de Nuestra Señora de la Aurora, la de San José o la de Nuestra Señora de la Encarnación, o las ermitas del Calvario o de Los Ángeles.

Famosa por el trabajo textil de sus mantas artesanales, podemos encontrarlas en las tiendas y en el Museo de Artesanía Textil de Grazalema.

Fuente: https://www.diariodelviajero.com/espana/19-pueblos-blancos-de-la-sierra-de-cadiz-ii

Olvera

La Hippa o Hippa Nova romana se ubica a los pies de un gro risco coronado por su impresionante castillo. Ha sido declarada Conjunto Histórico y su casco urbano muestra una bella combinación de arquitectura popular con raíces andalusíes y su patrimonio monumental con sus palacios señoriales.

El Barrio de la Villa se encuentra sobre el primitivo casco, con trazado laberíntico donde encontramos iglesia como la de Nuestra Señora de los Remedios y el castillo. Estea antigua fortaleza musulmana del siglo XII, aun conserva parte de sus muros, torreones y la Torre del Homenaje.

En Olvera (foto de inicio) se encuentra el Museo Frontera de los Castillos, en un bello edificio de la antigua Casa de la Cilla, lugar de visita imprescindible para comprender el importante papel que jugó la serranía gaditana como frontera en el reino nazarí.

Prado del Rey

Tenemos que buscar el origen de esta localidad en la ciudad romana de Iptuci, yacimiento arqueológico digno de visitar. Igualmente, hay pruebas de población humana en esta zona desde los tiempos del Neolítico. La época de mayor esplendor fue la romana en especial en los siglos I y II d.C, pero ya los fenicios explotaban las salinas existentes en los alrededores.

Digno de visitar en Prado del Rey es el antiguo Pósito de Labradores, cuya estructura se mantiene intacta. Y luego, un recreo gastronómico con los platos típicos de la localidad: la alboromía de garbanzos y pimientos torrijas con miel y una copa de mosto de Pajarete.

Puerto Serrano

Al llegar nos reciben las tradicionales casas serranas rodeadas de naranjos. Puerto Serrano reúne una gran cantidad de yacimientos arqueológicos que confirman la presencia humana desde el Paleolítico, luego en tiempos romanos y durante la población hispano-musulmana. Entre estos sitios, merecen destacarse Fuente de Ramos y Almendral o el antiguo asentamiento romano de Cerro Castelar y Marciagos, a corta distancia del centro urbano.

Estamos en un rincón de la sierra gaditana ideal para practicar senderismo, cicloturismo, rutas caballo especialmente por el antiguo trazado ferroviario de Jerez-Almargen que posee 35 kilómetros transitables entre Puerto Serrano y Olvera.

Setenil de las Bodegas

Esta localidad se encuentra ubicada en un corte profundo de la sierra. Esta localización le da una singularidad y belleza que la hacen única. Las casas se adaptan al terreno y algunas se encuentran literalmente bajo la roca o en el interior de la montaña.

Calles y terrazas acomodadas a los quiebros del terreno con lugares tan especiales como las calles de la Cueva de la Sombra y de las Cuevas del Sol, donde descansar y observar la peculiaridad del pueblo tomando una cervecita fresca en sus terrazas.

Su ubicación actual es de origen medieval y en la «Villa» se asentaba el antiguo poblado almohada. El castillo que domina el pueblo es una fortaleza medieval de los siglos XIV y XV que conserva la Torre del Homenaje y un aljibe.

Torre Alháquime

Su nombre ya lo dice, estamos en una pieza clave en la frontera entre el Reino de Granada y castellano. De la época nazarí conserva los restos de la muralla medieval que rodea el casco histórico, allí se encuentra el Arco de la Villa.

Piérdete por sus calles angostas y laberínticas, muros blancos y plazas donde explota el color de las flores. Un lugar ideal para practicar slow travel. Detente y sigue el ritmo lento de la sierra.

Fuente: https://www.diariodelviajero.com/espana/19-pueblos-blancos-de-la-sierra-de-cadiz-iii

Ubrique

Donde se unen los parques naturales de Grazalema y de los Alcornocales, se ubica la localidad de Ubrique. Una garantía de entorno natural de primera categoría y muchas opciones para el turismo activo: rutas de senderismo, de BTT, pesca, caza o avistamiento de aves.

Declarada Conjunto Histórico, Ubrique tiene origen romano y por aquí pasa una calzada romana que une Ubrique con el pueblo blanco de Beanocaz del que te hemos hablado en la primera entrega. Además, el yacimiento de Ocuri incluye un monumento funerario muy interesante y escaso en la península de tipo columbario.

De la época musulmana quedan los restos de la Fortaleza de Cardela o Castillo de Fátima que data del siglo XII. Ya en el casco histórico de Ubrique, podemos reconocer su trazado medieval con calles angostas, preciosos rincones y plazas con fuentes como la barroca Fuente Pública o la andalusí de los Nueve Caños.

Villamartín

Bajamos hacia los prados fértiles para llegarnos hasta Villamartín, un caserío con larga historia. Su ubicación le destacó desde siempre como cruce de caminos de la zona. Testigos de la historia son los dólmenes de Alberite y el yacimiento de Torrevieja.

En el casco del pueblo tenemos ejemplos de su patrimonio monumental como el Castillo de Matrera, la iglesia de Nuestra Señora de las Virtudes o el Convento de San Francisco y ejemplos de casas señoriales como el Palacio de los Ríos.

Villaluenga del Rosario

A los pies de un impresionante macizo rocoso encontramos a Villaluenga, el pueblo más alto de la provincia de Cádiz (859 m.s.n.m). Ya en tiempos prehistóricos el hombre vivía por aquí aprovechando las cuevas del terreno. Una muestra de ello es el yacimiento de las Cuevas de la Manga.

Las calles de su trazado van adaptándose a los desniveles del terreno, con subidas empinadas, escaleras y los edificios integrándose con la roca: las iglesias de San Miguel y del Salvador, las ermitas de San Gregorio y del Calvario, la Fuente del Acueducto y más.

Encontramos aquí la plaza de toros más antigua de la provincia ya que data del siglo XVIII y es única: no es redonda sino poligonal con un graderío realizado en la propia piedra del lugar.

Zahara de la Sierra

El Parque Natural de Grazalema abraza a este pintoresco rincón andaluz. La fundación de la actual Zahara (foto de inicio) se debe a los árabes y su trazado es un gran ejemplo del entramado urbano andalusi. Encontramos el castillo del sigo XIII con su Torre del Homenaje y los restos de la villa medieval con brios segmentos de la antigua muralla.

Las calles van subiendo (y bajando) por la sierra sobre la que se recuesta Zahara por lo que no es raro encontrar tramos muy empinados o con escaleras. En tu paseo debes pasar por el Puente de los Palominos, o detenerte a ver la Torre del reloj y disfrutar del tiempo lento en la florida plaza central.

Fuente: https://www.diariodelviajero.com/espana/19-pueblos-blancos-de-la-sierra-de-cadiz-y-iv

Grazalema: pueblos blancos y bosques milenarios en las sierras de Cádiz

El pinsapar, un bosque relicto de hace miles de años, es el principal atractivo de esta comarca situada a muy poca distancia del Estrecho de Gibraltar.

El pinsapo es una de las reliquias vegetales más raras y escasas del mundo. Esta conífera de gran porte (puede superar los 30 metros de altura) y de silueta elegante tiene sus últimos refugios en torno al Estrecho de Gibraltar: en las dos orillas. Del lado marroquí, el pinsapar se reduce a pequeñas manchas en el sorprendente Parque Nacional de Talassemtane, uno de los lugares más bonitos e intensos del norte del país alauita. Y en la orilla norte, se le puede encontrar, de manera natural, en el recientemente creado parque Nacional de la Sierra de Las Nieves, en Sierra Bermeja y en Grazalema. El pinsapo es un árbol exigente. Demanda grandes cantidades de agua durante todo el año, algo que podría considerarse poco coherente si hablamos del sur de las provincias de Cádiz y Málaga. El pinsapar es una auténtica esponja que requiere de buenas precipitaciones durante todo el año y que, como otras coníferas, tiene la capacidad de ordeñar las nubes gracias a sus hojas en forma de pequeñas agujas apretujadas. Una verdadera red que atrapa el agua y lo precipita hacia el suelo creando verdaderos vergeles en las sierras atlánticas y mediterráneas de Andalucía Occidental. El Pinsapo es la especie emblema de la Sierra de Grazalema, un lugar único de las serranías gaditanas dónde llueve casi más que en la lejana Galicia.

El Parque Natural de Grazalema se encuentra a 121 kilómetros de Sevilla, a 112 kilómetros de Cádiz y a apenas 85 kilómetros del Aeropuerto de Jerez. Así que da perfectamente para una escapada de puente o para un fin de semana. ¿Dónde alojarse? La propia localidad de Grazalema no es mala opción: aquí hay varias casas rurales y alojamientos familiares. Otras opciones a escasa distancia del parque natural son Zahara de la Sierra (con varios alojamientos rurales y un hotel) y el pueblo de Ubrique. Esta zona de las sierras de Cádiz da para mucho y lo mejor es hacer kilómetros por las carreteras de montaña e ir conectando los diferentes puntos de interés y senderos para ir descubriendo los tesoros que guarda la montaña. Pequeños pueblos; grandes bosques; dehesas; encinares; castillos; yacimientos arqueológicos…

El Pinsapar; la joya de la corona.- Lo primero que tienes que tener en cuenta antes de internarte en este bosque mágico es que para realizar la travesía del Pinsapar hay que inscribirse en el Centro de Interpretación que se encuentra en la localidad de El Bosque (Federico García Lorca, 1; Tel: (+34) 956 709 733) o, más conveniente por el escaso número de permisos diarios que se reservan, hacerlo previamente a través de correo electrónico (cvelbosque.amaya@juntadeandalucia.es). El sendero lineal del Pinsapar tiene una longitud de 11,2 kilómetros y un desnivel máximo de unos 300 metros de subida (saliendo desde Benamahoma) y otros 900 de bajada hasta el parking de Las Canteras. El camino transcurre por la cara norte del Pico Torreón, que con sus 1.648 metros sobre el nivel del mar es la cima de la provincia de Cádiz. Aquí podemos ver al Pinsapar en todo su esplendor (unas 400 hectáreas de extensión); y también viejos pozos de nieve, fuentes, acequias y canalizaciones.

Benamahoma y el agua.- El pequeño pueblo de Benamahoma es una de las localidades que se encuentran en pleno parque. Y también un ejemplo de la importancia del agua en la comarca: desde el punto de vista natural y cultural. El Río Majaceite atraviesa esta parte de Grazalema y corre hacia el oeste para alimentar las vegas de El Bosque y Ubrique (en el Embalse de Los Hurones). Desde aquí parte el Sendero del Majaceite que baja junto al cauce hasta el vecino pueblo de El Río pasando por la Cascada Honda de Benamahoma. Pero antes de echarte a caminar puedes visitar el Ecomuseo del Agua del Molino de Benamahoma (Nacimiento, 37) un viejo batán industrial (máquinas movidas por el agua) que pone de manifiesto la importancia de los cauces para la economía local más allá de su aprovechamiento agrícola y ganadero.

El Castillo de Zahara de La Sierra.- Zahara de la Sierra está, por méritos propios, en el listado de pueblos más bonitos de España. Este pueblo blanco se abraza literalmente a un peñasco impresionante que sirve de fortaleza natural y mirador. Sólo por pasear por sus callejuelas y asomarse a sus miradores merece la pena la visita (con lugares bastante notables como la Iglesia de Santa María de la Mesa –con un retablo barroco muy bonito-). Pero el punto fuerte del pueblo es su antiguo castillo y recinto amurallado. La Puerta de la Villa da paso a la antigua Zahara, que en tiempos anteriores a la conquista cristiana estaba mayoritariamente encerrada por las murallas (lo puedes ver en el Centro de Interpretación de la Villa Medieval –El Fuerte, 15-). Murallas adentro podrás ver restos de la Iglesia Mayor (previamente mezquita), rastros de las antiguas casas, las murallas y la soberbia Torre del Homenaje, que corona la zona más alta del peñasco ofreciendo vistas brutales. Aprovecha que estás por aquí para visitar la Garganta Verde (CA-9104), una verdadera trinchera excavado por el Arroyo de los Ballesteros dónde puedes ver al mítico buitre leonado (hay que solicitar permiso a través del correo cvelbosque@reservatuvisita.es o en el teléfono (+34) 956 709 733).

La A-374 entre Grazalema y Ubrique.- La carretera de las maravillas. Esta ruta de 26 kilómetros recorre uno de los parajes más bonitos de toda la sierra. Casi siempre a los pies de peñas llenas de cuevas (como la de Las Dos Puertas muy cerca de Grazalema) en un ambiente que alterna grandes manchas de encinar y alcornocal con prados siempre verdes. Una ruta para ir haciendo paradas para conocer verdaderas joyas naturales como el Chaparro de las Ánimas, un enorme alcornoque singular que está íntimamente ligado a la historia del pueblo de Grazalema: el corcho de este árbol se dedicaba a la compra de aceite para las lamparillas de ánimas de la iglesia. También hay pequeños pueblos (Villaluenga del Rosario y Benaocaz) y algunos restos arqueológicos interesantes como la vieja calzada romana que atravesaba estas sierras desde Ubrique. Si te gusta andar no dejes de subir al Saltadero desde el Paraje del Cintillo, uno de los rincones más hermosos de la ruta. El camino no es largo y las vistas merecen la pena.

Ubrique: mucho más que la capital del cuero.-  Ubrique es uno de los famosos pueblos blancos de Cádiz y es conocido en Andalucía por la calidad de sus cueros que es la materia prima con la que se elaboran buena parte de los artículos de marroquinería de alta gama de Europa (aquí fabrican grandes marcas de la industria del lujo y varias empresas independientes). Una fama que no es nueva ya que las tenerías y los artesanos locales son famosos, por lo menos, desde principios del siglo XVI, aunque es probable que la tradición venga de tiempos de musulmanes o más atrás. El pueblo es muy bonito (hay que verlo desde arriba en la subida a la Cruz del Tajo). Y sólo por eso merece la visita, pero el cuero es un aliciente más. Y no es de extrañar que la punta de lanza del turismo cultural del pueblo sea un museo dedicado a la principal industria local que lleva el nombre rimbombante de Manos y Magia en la Piel (Herrera Oria, 10), que ocupa un antiguo convento de Capuchinos del siglo XVII. Muy cerca de aquí se encuentra El Rodezno, una zona bañada por las aguas que bajan desde Grazalema en la que funcionaron las tenerías del pueblo hasta casi antes de ayer.

Pero hay mucho más que ver en Ubrique. Dentro del pueblo hay que dejarse perder por sus callejuelas para ir descubriendo sus edificios más notables: la extraña San Juan de Letrán (San Juan, 9), una vieja iglesia de planta octogonal que alberga el Museo de Historia de Ubrique; la Ermita de San Antonio (La Torre, 60), construida sobre una vieja fortificación nazarí; la Casa del Dintel (San Juan, 6), un palacete del siglo XVI o la Parroquia de Nuestra Señora de la O (Francisco Fatou, sn), una sencilla basílica del XVIII. Mención aparte merece la antigua Ocuri, la población romana que dio origen a Ubrique y que puede visitarse en lo alto de un cerro muy cerca del pueblo actual. Subir por la calzada romana es toda una experiencia y lo que te encuentras arriba merece mucho la pena de ver incluyendo el sorprendente Mausoleo, uno de los edificios romanos mejor conservados de España.

Fuente: https://www.eldiario.es/canariasahora/viajarahora/destino_espana/que-ver-en-grazalema-transporte-publico-permisos-senderos-mapa_1_9052334.html

RUTA DE LOS PUEBLOS BLANCOS DE CÁDIZ Y MÁLAGA

La llamada «Ruta de los pueblos blancos» es una ruta turística que comprende gran parte de los pueblos de la comarca de la Sierra de la provincia de Cádiz. Su nombre viene del blanco de las fachadas de las casa de los pueblos, pintadas con cal para repeler la calor.

Es una de las rutas más conocidas de Andalucía, en ella el viajero recorre más de 20 municipios de las provincias de Cádiz y Málaga. Pueblos que tienen como denominador común esas casas con fachadas de blanca cal tan características en gran parte de la comunidad andaluza.

La Ruta de los Pueblos Blancos nos llevará a conocer y disfrutar del rico y diverso patrimonio histórico, cultural y natural que guardan en su interior todas y cada una de las localidades que conforman esta oferta turística. Iglesias de diferentes estilos arquitectónicos, yacimientos arqueológicos de distintas épocas, castillos, cuevas prehistóricas, museos… y espacios naturales tan importantes como el Parque Natural de los Alcornocales o el Parque Natural Sierra de Grazalema son sólo alguna de las joyas que podremos encontrar en nuestro recorrido.

Pueblos incluidos en la Ruta de los Pueblos Blancos

Alcalá del Valle | Algar | Algodonales | Arcos de la Frontera | Benaocaz | Bornos | El Bosque | El Gastor | Espera | Grazalema | Olvera | Prado del Rey | Puerto Serrano | Setenil de las Bodegas | Torre Alháquime Ubrique | Villaluenga del Rosario | Villamartín | Zahara de la Sierra

Otros municipios en la provincia de Málaga que igualmente nos sorprenderán por su situación, historia y monumentos son; RondaMontejaqueJimera de LíbarAtajateBenadalidGaucín, Cortes de la Frontera Casares.

Ruta de los Pueblos Blancos Ruta Central

Comenzamos nuestro recorrido en pleno corazón del Parque Natural Sierra de Grazalema, en Zahara de la Sierra. Presidida por su castillo nazarí, está declarada Conjunto Histórico-Artístico. A continuación se encuentra Grazalema, pueblo de origen romano, sus alrededores son un paraíso para los amantes de la naturaleza, el senderismo y los deportes de montaña.

A través de una sinuosa carretera que nos ofrece unas vistas espectaculares, entre pinsapos y miradores, llegamos a Villaluenga del Rosario. Estamos en el pueblo más alto de la provincia de Cádiz, con calles empinadas y casas encaladas.

Benaocaz aparece tras seguir descendiendo por la carretera, pasando por un antiguo tramo de la calzada romana. Con maravillosos paisajes de fondo, nos llevaremos una grata impresión al divisar Ubrique. En las cercanías encontramos la antigua Ciudad Romana de Ocuri, en lo alto del Salto de la Mora. Llegar al casco antiguo de Ubrique supone un pequeño esfuerzo que es recomendable para poder disfrutar de sus balcones naturales y contemplar una panorámica admirable.

Hacia el norte espera El Bosque, zona truchera para los amantes de la pesca, posee el Premio Nacional de Embellecimiento. Tras recorrer Benamahoma, puerta de entrada al Pinsapar, la última parada nos lleva a Prado del Rey, situado entre la sierra y la campiña, entre olivos y viñedos, a sólo cuatro kilómetros nos encontramos los restos de la ciudad romana de Iptuci.

Ruta de los Pueblos Blancos Ruta Norte

Entre las sierras gaditanas y el río Guadalete se sitúa Puerto Serrano, inicio de nuestro recorrido. Pueblo blanco con casas encaladas, en él se respira tranquilidad y sosiego. Tras visitar Algodonales, con su Iglesia de Santa Ana, continuamos camino hacia El Gastor. Conocido como «Balcón de los Pueblos Blancos», desde su punto más alto se contemplan unas vistas maravillosas. De gran interés resulta la visita al Dolmen del Gigante.

La siguiente parada es Setenil de las Bodegas, con su original entramado urbano y la disposición de sus casas, excavadas en la montaña, que tienen como tejado las propias rocas.

Alcalá del Valle, refugio de moriscos, eclesiásticos y franciscanos, aprovecha las riquezas de su patrimonio monumental y natural para acoger a los que llegan en busca de descanso y calma.

Continuando por Torre Alháquime llegaremos a la última parada de esta ruta, Olvera. Declarada Conjunto Histórico-Artístico, el principal monumento de Olvera es la propia ciudad, sus casas encaladas y calles estrechas, dirigidas todas hacia la silueta imponente de su Iglesia de la Encarnación y su Castillo árabe en lo más alto del cerro. El Peñón de Zaframagón, situado en la zona más occidental del término, declarado Reserva Natural, alberga la mayor colonia de buitres leonados de Andalucía.

Ruta de los Pueblos Blancos Ruta Levante

Iniciamos esta ruta en Cortes de la Frontera, no podemos irnos sin visitar las ruinas de la ciudad romana de Saeponta, los de la Torre del Paso, la Ermita Mozárabe la Casita de Piedra y el imponente parque de La Sauceda.

Tras recorrer Algatocín con un núcleo urbano que conserva el sabor de su pasado morisco.  La siguiente parada nos lleva a Benadalid, con sus calles estrechas y tortuosas que nos trae reminiscencias árabes. Atajate con su paisaje de contrastes nos conduce a Jimera de Líbar, un lugar para descansar, un pueblo donde se respira la tranquilidad.

Benaoján se caracteriza por su relieve accidentado, las casas parecen escalar la montaña, salpicando de blanco el verde del campo. De gran importancia son las dos formaciones geológicas, el Sistema Hundidero-Gato, con sus cuevas y lagos y la Cueva de la Pileta, con pinturas prehistóricas y declarada Monumento Nacional de Arte Rupestre.

Y para finalizar, Ronda. Una de las ciudades más antiguas de España. La Cueva de la Pileta es uno de los mejores exponentes del arte rupestre del Paleolítico andaluz. Su espectacular tajo, de más de 200 metros de profundidad, divide la ciudad en dos partes unidas por un puente de piedra. Los baños árabes, el Palacio del Rey Moro, la Plaza de Toros, la Fuente de los Ocho Caños y el Mirador del Tajo son algunas de las maravillas que nos ofrece Ronda.

Ruta de los Pueblos Blancos Ruta Occidental

Puerta de entrada de los Pueblos Blancos, Arcos de la Frontera se encuentra enclavado en la cima de una roca, completamente bordeado por el río Guadalete. El conjunto urbano, por su belleza y originalidad, constituye uno de los más singulares de España, declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional. Arcos de la Frontera tiene sabor a pueblo hecho de cal y sol, de rejas y flores.

Tras visitar Algar, bello pueblo de origen árabe, seguimos camino hacia Espera. En lo alto de una peña se encuentra el Castillo de Fatetar con su ermita adosada, donde podemos contemplar unas maravillosas vistas. Bornos es un pueblo blanco, con campos salpicados de huertas, se sitúa a orillas del pantano que lleva su nombre. Saliendo de Bornos tenemos la posibilidad de visitar la ciudad ibero-romana de Carissa Aurelia.

Villamartín nos ofrece gran variedad de paisajes entre el blanco de sus casas, el verde de la campiña y el azul del cielo y el agua. Resalta entre sus casas la torre de la Iglesia de Santa María de las Virtudes. Sin olvidar el Campo Dolménico de Alberite.

Fuente: https://andaluciarustica.com/ruta-de-los-pueblos-blancos.htm

La Ruta de los Pueblos Blancos de Málaga

La famosa Ruta de los Pueblos Blancos de Andalucía comprende una serie de localidades ubicadas en terreno de las comarcas de Sierra de Cádiz y Serranía de Ronda. El eminente carácter serrano de estos lugares se refleja con facilidad en sus costumbres y tradiciones. Esto embellece el paisaje de la misma manera que lo hacen los conjuntos de fachadas encaladas, los tejados rojizos de sus casas, el trazado estrecho y empinado de sus calles. Los arquillos y pasadizos que aderezan la trama urbana en algunos de sus rincones son otro de los tesoros de esta Ruta por los Pueblos Blancos de Málaga.

La Ruta de los Pueblos Blancos de Málaga es, sin duda, una de las más famosas rutas de arquitectura popular andaluza. También es un recorrido por una tierra con historia que ha sido testigo de numerosos episodios y conflictos que han dejado su huella en forma de castillos y otros restos arqueológicos.

Pese a que los pueblos blancos andaluces comprenda localidades de las provincias de Cádiz y Málaga, nos centraremos en aquellos pueblos blancos de Málaga que, tomando como centro Ronda, quedan ubicados en tierras malagueñas.

Ronda

Ronda es una de las localidades con mayor proyección turística de Málaga. Un bello lugar marcado por la presencia del impactante tajo del río Guadalevín que cuenta con atractivos de la talla de su famoso puente, sus baños árabes o su plaza de toros. Es considerada como una de las más antiguas y monumentales de España.

Tanto por sus monumentos como por su historia y cultura, Ronda se alza como indiscutible centro de los pueblos blancos malagueños. Es un destino imprescindible en el que merece la pena invertir varios días de visita.

Benaoján

Ubicado en terreno del Parque Natural de la Sierra de Grazalema, Benaoján es un pequeño pueblo muy apreciado por toda clase de amantes del turismo rural y los deportes de aventura. En sus alrededores encontramos interesantes lugares como las Cuevas del Gato y de La Pileta. En el interior de esta última se conserva una serie de pinturas rupestres que evidencian una temprana presencia humana en el lugar. Componen un importante conjunto artístico de estilo paleolítico.

Montejaque

De origen musulmán, Montejaque es un pueblo situado también en terreno de la Sierra de Grazalema y cuyo nombre significa “Montaña Perdida”. Se trata de un lugar de notable riqueza histórica donde es posible visitar monumentos de la talla de la iglesia de Santiago el Mayor. En sus alrededores se alza el Hacho, un monte que con sus 1.075 metros de altitud da cobijo a la localidad y domina desde su cima todo el paisaje circundante.

Jimera de Líbar

Jimera de Líbar es otro núcleo de origen musulmán que llegó a albergar una importante fortaleza de la que actualmente no queda vestigio alguno. No obstante, su nombre en lengua árabe fue Inz Almaraz, cuyo significado es “castillo de la mujer”. Los alrededores del lugar, sobre los que destaca la presencia del pico Martín Gil, son un escenario para la práctica de toda clase de deportes de naturaleza.

Atajate

Esta localidad malagueña de nuestra Ruta por los Pueblos Blancos de Málaga es  una de las de menor población de la provincia. Esto garantiza una relativa paz y tranquilidad en sus calles.

Atajate es actualmente famosa por la producción de mosto, último vestigio de una importante industria vinícola que vivió siglos de esplendor. Posteriormente vivió su declive debido a una fuerte plaga de filoxera que afectó a la región a finales del siglo XIX.

Benadalid

La siguiente parada en la Ruta de los Pueblos Blancos de Málaga es Benadalid. Cuenta con varios atractivos patrimoniales como su castillo árabe. De posible origen romano, este monumento cuenta con planta cuadrada y torres cilíndricas. En la actualidad es empleado como cementerio local.

Otros lugares de Benadalid que merecen una visita son la iglesia de San Isidoro y la cruz del Humilladero. Su construcción está ligada a dos hermanos portugueses que se asentaron aquí. Fueron los posibles responsables de la generalización del apellido Fernández en el pueblo.

Algatocín

Algatocín es un lugar de notable belleza cuyo perfil escalonado se adapta a la perfección al relieve del terreno. Sobre éste se asienta dando lugar a una trama urbana irregular y paisajísticamente atractiva. Entre sus puntos de interés destacan la iglesia de Nuestra Señora del Rosario y el mirador del Genil. Ofrece excelentes vistas de un paisaje serrano de frondosa vegetación dominado por alcornoques, castaños y otras especies autóctonas.

Gaucín

Ubicado en el centro de un variado y rico entorno natural, Gaucín es una pequeña localidad de trazado morisco que tuvo su particular relevancia histórica en años de la reconquista. Su castillo fue considerado como un importante punto estratégico cuya toma supuso la muerte de Guzmán “el Bueno”, Señor de Sanlúcar de Barrameda.

En la actualidad, el Castillo del Águila es su principal atracción patrimonial. Su emplazamiento en la cima de un cerro a 688 metros de altitud es a su vez el destino de una de las excursiones más populares del lugar.

Casares

La Ruta de los Pueblos Blancos de Málaga termina en Casares, un lugar declarado como Monumento Histórico Artístico. Casares cuenta con importantes muestras patrimoniales como la Iglesia de la Encarnación, su castillo árabe y la ermita de San Sebastián.  Los restos de la ermita de la Vera o los baños de La Hedionda, cuyas aguas sulfurosas fueron utilizadas como fuente de salud en época romana.

Casares es, además, el lugar de nacimiento del político y escritor Blas Infante, conocido como el “Padre de la Patria Andaluza” y cuya casa natal permanece todavía en pie. Por la disposición de sus casas y sus calles en cuesta, Casares se ha ganado el sobrenombre de “Pueblo Colgante”.

La Ruta de los Pueblos Blancos de Málaga constituye, en definitiva, una de las mejores oportunidades para conocer la cultura serrana y popular de una provincia rica y variada que cuenta con un interior sorprendente.

Pese a que en esta ocasión nos centremos en las tierras de la Serranía de Ronda, conviene recordar que los pueblos blancos son una realidad muy extendida por toda la geografía andaluza. En Málaga, sin ir más lejos, pueden admirarse otros ejemplos como Mijas; o Cómpeta, Comares y Frigiliana, en la comarca de La Axarquía.

Fuente: https://espanafascinante.com/lugares/pueblos-blancos-de-malaga/

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