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El lenguaje silbado (el silbo en Las Islas Canarias)

Lenguaje silbado: la comunicación en las montañas que está en riesgo de desaparecer

La historia de la humanidad ha sido la historia de sus diálogos y sus lenguajes. Pero no todos los lenguajes están constituidos por palabras: algunos hacen uso de otras facultades físicas y por supuesto de otros sentidos. Es el caso del lenguaje silbado.

Esta forma de comunicarse en las montañas existe en culturas de todo el mundo: desde América hasta Europa, Asia y África. En todos los continentes existen comunidades que han adoptado esta forma de comunicarse por las condiciones en las que viven —en regiones montañosas, entre nubes y grandes planicies, muy alejados como para ser escuchados con un grito—. El lenguaje silbado es una manera por demás melódica de traspasar las fronteras espaciales, incluso a una distancia de 5 kilómetros. Está basado en los tonos de la lengua hablada, y quienes se comunican de esta manera han podido distinguir las frecuencias así como la intencionalidad de la tonalidad de cada silbido.

De esta forma, el lenguaje silbado ayuda a expresarse, a intercambiar información o a transmitir una emoción. No es, ni mucho menos, un lenguaje sencillo, ni debiera ser visto como extravagante folklor. Surgió en realidad de una necesidad, como todos los lenguajes del mundo, y al igual que la lengua hablada condensa las costumbres y tradiciones de las comunidades que lo practican.

Desgraciadamente, muchas comunidades están viendo al lenguaje silbado desaparecer, debido a la tecnología y al desinterés de los jóvenes por mantener un método de comunicación que les parece arcaico e inútil. Recientemente, el lenguaje silbado de las montañas del norte de Turquía, reconocido como un precioso silbido parecido al de las aves, fue incluido en el Atlas de las lenguas del mundo en peligro, con el objetivo de alertar e incentivar su rescate.

Es el caso también de las comunidades oaxaqueñas en México, donde 10 comunidades indígenas practican este lenguaje. Los habitantes mazatecos de la Sierra de Oaxaca, por ejemplo, se comunican de cerro a cerro silbando, para preguntarse cómo están, o avisar que ya está la comida. Para ellos es, incluso, una forma de entender mejor su relación con la naturaleza, y reconocer, con una humildad envidiable, que su lenguaje ya había sido inventado por las aves.

Actualmente, y según la UNESCO, 2, 500 lenguajes están amenazados, ya sea por vulnerabilidad ante los nuevos paradigmas tecnológicos, o a causa de las altas tasas de migración en busca de mejores oportunidades de empleo en las capitales. 

Conservar estas idílicas formas de comunicación es sin duda una tarea colectiva, en la que es elemental difundir la información y seguir realizando estudios al respecto que reafirmen la riqueza de estos sistemas lingüísticos por demás fascinantes y valiosos.

Fuente: https://ecoosfera.com/destacados/lenguaje-silbado-la-comunicacion-en-las-montanas-que-esta-en-riesgo-de-desaparecer/

Hablar Silbando Revela cómo el Cerebro Procesa la Información

Los aldeanos y campesinos rurales crearon versiones silbadas de sus idiomas nativos para hablar de ladera a ladera o de casa en casa inclusive.

Heródoto menciona el lenguaje silbado en el cuarto libro de su obra Las Historias donde describe la historia y las costumbres del Antiguo Egipto.

No poseemos demasiada información acerca de los sonidos y los significados de esta forma de comunicación, ahora, en peligro de extinción.

Nuevas investigaciones han descubierto la presencia de silbidos en todo el mundo. Alrededor de 70 poblaciones de todo el globo terráqueo continúan utilizando esta forma de comunicación.

Los lingüistas han tratado de promover el interés por estas lenguas. Un lenguaje silbado representa tanto un patrimonio cultural, como una forma de estudiar cómo el cerebro procesa la información.

Algunos relatos sostienen que la tradición de hablar silbando, durante siglos, fue la mejor manera para que los pastores de cabras y ovejas, se puedan comunicar de una colina a otra. Los silbidos, después de todo, se escuchan mucho más lejos que los gritos y ahorran esfuerzo a las cuerdas vocales. Aún hoy en día, los pastores de una de las islas ubicada al sur de Grecia llamada Eubea, a veces utilizan esta forma pretecnológica de comunicación inalámbrica, para transmitir noticias, chismes o extender una invitación de desayuno.

El término “lengua silbada” es inexacto. El silbido no es un lenguaje separado o un dialecto distinto de una lengua nativa, sino una extensión de la misma. En lugar de utilizar la voz para hablar, esas mismas palabras se articulan como silbidos. Los sonidos de las palabras sufren un cambio profundo, son generadas no por las vibraciones de las cuerdas vocales, sino por una corriente de aire comprimido de la boca que gira en vórtices turbulentos en el borde de los labios. Al igual que en el lenguaje ordinario, la lengua y la mandíbula del silbador se mueven para formar palabras diferentes, pero el rango de movimiento es más limitado.

Los lingüistas a veces comparan un silbido con un susurro, ya que ambos son formas alternativas de hablar el mismo idioma sin usar la vibración de las cuerdas vocales.

En la página de Internet de Asociación de investigación El Mundo Silba, se puede encontrar gran parte de la investigación realizada por Julien Meyer.

Hasta el momento han logrado localizar cerca de 70 poblaciones que todavía utilizan el silbido como forma de comunicación, la mayoría proveniente de lugares aislados montañosos o selváticos. En todos estos lugares, las lenguas silbadas se usan principalmente para proyectar mensajes de largo alcance, pero también tienen otros usos. Pueden ayudar en los rituales de cortejo dentro de los confines de una ciudad. Pueden ser utilizados para comunicarse en un entorno ruidoso o para los secretos comerciales en presencia de nonwhistlers (extranjeros o gente que no maneja el lenguaje). En la selva amazónica, los animales reconocen la voz humana pero no los silbidos.

En un experimento realizado en un valle cerca de los Alpes franceses, se demostró que la palabra hablada tiene un alcance de unos 40 metros, las palabras gritadas un alcance de 200 metros, mientras que un silbido es inteligible a 700 metros. Este experimento demostró la ventaja relativa de silbar en condiciones medias, es decir con un leve ruido de fondo y un viento ligero.

El estudio del habla mediante silbidos ayudó a demostrar la capacidad del cerebro humano para reconocer palabras y frases en una señal acústica que lleva menos información que la producida por la voz humana.

La frecuencia única de un silbido carece de los armónicos de la voz. Sin embargo, incluso esta frecuencia modulada solitaria satisface los requisitos esenciales de un lenguaje real para comunicar claramente la información. El discurso del silbido es por lo tanto un medio importante para explorar las capacidades cognitivas de nuestro cerebro para comunicarse de una manera no tradicional.

La neurobiología del silbido es un área que permanece en gran parte inexplorada los estudios de Julien Meyer demuestran que las lenguas silbadas pueden ayudar a ampliar el conocimiento de la forma en que el cerebro procesa la información. En la actualidad Julien es miembro de dos organizaciones, la Asociación Mundial de Investigación de Silbidos que ha estado en vigor desde 2002 y su propio laboratorio (GIPSA-lab) en el Centro Nacional Francés para la Investigación Científica, puesto en marcha en el año 2015.

Es vasto y extenso el trabajo de Julien, el cual abre un nuevo mundo a un mundo olvidado. Su trabajo me ha hecho recordar un hermoso documental “Echoes of Home” dirigido por Stefan Schwietert con la participación de los músico Erika StuckyChristian ZehnderNoldi Alder.

Fuente: https://solrezza.net/hablar-silvando/

Silbidos y cantos: el lenguaje de las montañas

En las regiones más remotas de cada continente podemos escuchar el lenguaje silbado, una peculiar forma de comunicación que está relacionada con la montaña.

Habrás oído sobre el lenguaje silbado, se trata de una forma de comunicación melodiosa que algunas culturas han dominado profundamente bien, como los habitantes de la selva de Perú, la Isla Gomera en Canarias, los mazatecos en México, o los Hmong en los Himalayas, entre otros. 

Estos grupos han desarrollado el lenguaje con silbidos de maneras tan específicas que pueden incluso mantener conversaciones desde puntos distantes -incluso con 5km de distancia-. 

El lenguaje silbado ha fungido como una vía de resistencia ante conquistas, como es el caso del Silbo Gomero, en las Canarias, creado por los primeros habitantes de la isla, los aborígenes canarios, quienes luego adaptaron el silbo al idioma castellano. Por su trascendencia histórica, incluso fue inscrito por la Unesco en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Hoy en día, Isidro Ortiz Muñoz ha impartido clases de este silbido en escuelas de la isla.

En sentido estricto no se trata de lenguajes, pero sí de formas de comunicación idóneos para terrenos abruptos, con poca población y ruido. Dependiendo la comunidad, para realizar el silbido se utiliza solamente la lengua enrollada, pero en ocasiones, como los mazatecos mexicanos, se apoyan en hojas de árbol para dar otras entonaciones.

Al sur de México, en las remotas montañas del noroeste del Estado de Oaxaca, los habitantes de las barrancas han usado lenguajes tonales para comunicarse a través de la distancia. 

El silbado es un canto, una melodía cargada de significados que han facilitado a las culturas llevar a cabo sus labores diarios. ¿Está lista la milpa? ¿dónde estás? ¿vas a venir? ¿encontraste tu caballo? ¿cómo puedo llegar a determinado lugar?

La necesidad de comunicarse traspasando las fronteras espaciales, rodeados de entornos naturales, a través de las montañas, llevó a dichas comunidades -quizá bajo la inspiración de los pájaros- a la creación de esta forma de comunicación. 

En este caso, no son los labios los que articulan, sino la ondulación de la lengua la que, junto con la emisión del sonido, genera ciertas entonaciones cargadas de significados. 

De acuerdo al estudio que presentó un medio, existen por lo menos 70 pueblos que utilizan el silbido como forma de comunicación alrededor del mundo. Los Hmong, una etnia que vive en las laderas de los Himalayas, usan los silbidos no sólo entre agricultores y cazadores, sino también como cortejo que generalmente inician los hombres.

Uno de los aspectos más interesantes del lenguaje silbado es el descubrimiento que se hizo a nivel cerebral. En 1878 el neurólogo británico John Hughlings Jackson, describió el hemisferio izquierdo como el centro de la facultad de expresión, es decir, el que se ocupa del lenguaje (habla, escritura, numeración, matemático, etc.).

Sin embargo, recientemente los estudios del neurocientífico Onur Gunturkun, de la Universidad Ruhr de Bochum, Alemania, demostraron que en el caso del lenguaje silbado, son los dos hemisferios los que se usan para descifrar el mensaje recibido.  

Esto acerca el silbado al lenguaje musical -donde también se ven implicados los dos hemisferios-, esa forma de comunicación universal y que ha acompañado al hombre desde los principios del tiempo. 

Si pudiéramos resaltar una coincidencia entre los grupos o comunidades que usan el lenguaje silbado -europeos, africanos, asiáticos, sudamericanos o americanos- es que lo han desarrollado para comunicarse al aire libre, con grandes distancias de por medio. 

El silbido, como forma cultural expresiva, presente en diversas regiones del planeta y que hoy en día lucha por no desaparecer, nos hace pensar si éste es el lenguaje idóneo para comunicarnos en las montañas. 

No por nada se cree que el origen del lenguaje silbado está estrechamente relacionado con la geografía de los lugares: en topografías excepcionalmente abruptas, regiones montañosas, entre nubes y grandes planicies, así como con las actividades más antiguas del hombre: la caza, la recolección y la agricultura.

Finalmente, con el lenguaje silbado se pueden establecer conversaciones de monte a monte; ahí donde el lenguaje verbal encuentra sus límites.

Fuente: https://freeman.la/silbidos-y-cantos-el-lenguaje-de-las-montanas/

More Than 80 Cultures Still Speak in Whistles

Dozens of traditional cultures use a whistled form of their native language for long-distance communication. You could, too.

Tourists visiting La Gomera and El Hierro in the Canary Islands can often hear locals communicating over long distances by whistling — not a tune, but the Spanish language. “Good whistlers can understand all the messages,” says David Díaz Reyes, an independent ethnomusicologist and whistled-language researcher and teacher who lives in the islands. “We can say, ‘And now I am making an interview with a Canadian guy.’”

The locals are communicating in Silbo, one of the last vestiges of a much more widespread use of whistled languages. In at least 80 cultures worldwide, people have developed whistled versions of the local language when the circumstances call for it. To linguists, such adaptations are more than just a curiosity: By studying whistled languages, they hope to learn more about how our brains extract meaning from the complex sound patterns of speech. Whistling may even provide a glimpse of one of the most dramatic leaps forward in human evolution: the origin of language itself.

Whistled languages are almost always developed by traditional cultures that live in rugged, mountainous terrain or in dense forest. That’s because whistled speech carries much farther than ordinary speech or shouting, says Julien Meyer, a linguist and bioacoustician at CNRS, the French national research center, who explores the topic of whistled languages in the 2021 Annual Review of Linguistics. Skilled whistlers can reach 120 decibels — louder than a car horn — and their whistles pack most of this power into a frequency range of 1 to 4 kHz, which is above the pitch of most ambient noise.

As a result, whistled speech can be understood up to 10 times as far away as ordinary shouting can, Meyer and others have found. That lets people communicate even when they cannot easily approach close enough to shout. On La Gomera, for example, a few traditional shepherds still whistle to one another across mountain valleys that could take hours to cross.

Whistled languages work because many of the key elements of speech can be mimicked in a whistle, says Meyer. We distinguish one speech sound, or phoneme, from another by subtle differences in their sound frequency patterns. A vowel such as a long e, for example, is formed higher in the mouth than a long o, giving it a higher sound. “It’s not pitch, exactly,” says Meyer. Instead, it’s a more complex change in sound quality, or timbre, which is easily conveyed in a whistle.

Consonants, too, can be whistled. A t, for example, is richer in high frequencies than k, which gives the two sounds a different timbre, and there are also subtle differences that arise from movements of the tongue. Whistlers can capture all of these distinctions by varying the pitch and articulation of their whistle, says Meyer. And the skill can be adapted to any language, even those that have no tradition of whistling. To demonstrate, Meyer whistles English phrases such as “Nice to meet you,” and “Do you understand the whistle?”

Learning to whistle a language you already speak is relatively straightforward. Díaz Reyes’s Spanish-language whistling students spend the first two or three months of the course learning to make a loud whistle with different pitches. “In the fourth or fifth month, they can make some words,” he says. “After eight months, they can speak it properly and understand every message.”

This articulation of speech within a whistle only works for nontonal languages, where the pitch of speech sounds isn’t crucial to the meaning of the word. (English, Spanish and most other European languages are nontonal.) For tonal languages, in contrast, the meaning of a sound depends on its pitch relative to the rest of the sentence. In Chinese, for example, the syllable “ma” said with a steady high pitch means “mother,” but said with a pitch that dips and rises again, it means “horse.”

In ordinary tonal speech, the vocal cords make the pitch modulations that form the tones while the front of the mouth forms much of the vowel and consonant sounds. But not so for whistling, which doesn’t use the vocal cords. Whistlers of tonal languages thus face a dilemma: Should they whistle the tones, or the vowels and consonants? “In whistling, you can produce only one of the two. They have to choose,” says Meyer.

In practice, almost every whistled tonal language chooses to use pitch to encode the tones. For languages with a complex set of tones — such as Chinantec, a language in southern Mexico with seven tones (high, mid, low, falling high-low, falling mid-low, rising low-mid and rising mid-high), or the equally complex Hmong language — pitch still gives enough information to carry meaning. But for simpler tonal languages — such as Gavião, an Amazonian language Meyer has studied, which has just two tones, low and high — whistlers must confine their conversations to a few stereotyped sentences that are easily recognized.

Even for nontonal languages, the whistled version of speech doesn’t contain as much frequency information as ordinary spoken language, but it does carry enough to recognize words. When researchers tested people’s comprehension of whistled Turkish, they found that experienced listeners correctly identified isolated words about 70 percent of the time; for words in common whistled sentences, the context helps to resolve ambiguities and the accuracy rose to approximately 80 to 90 percent.

In essence, people listening to whistled speech are piecing together its meaning from fragments of the full speech signal, just as all of us do when listening to someone at a crowded cocktail party. “Regular speech is so complex — there is so much redundant information,” says Fanny Meunier, a psycholinguist at CNRS who studies speech in noisy environments. “If we have noise, then we can choose different types of information that are present in different places in the signal.”

Linguists know surprisingly few details about how the brain does this. “We still don’t know what parts of the signal are useful to understand the message,” Meunier says. Most researchers who study this topic do so by deliberately degrading normal speech to see when listeners can no longer understand. But Meunier feels that whistling offers a less artificial approach. “With whistling, it was more like, let’s see what people did naturally to simplify the signal. What did they keep?” she says. The information crucial for understanding speech, she assumes, must lie somewhere within that whistled signal.

Meunier and her colleagues are just beginning this work, so she has few results to share yet. So far, they have shown that even people who have never heard whistled speech before can recognize both vowels and consonants with an accuracy well better than chance. Moreover, trained musicians do better than nonmusicians at recognizing consonants, with flute players better than pianists or violinists, Anaïs Tran Ngoc, a linguistics graduate student at the University of the Cote d’Azur, has found. Tran Ngoc, herself a musician, speculates that this is because flutists are trained to use sounds like t and k to help articulate notes crisply. “So there’s this link with language that might not be present for other instruments,” she says.

Whistled languages excite linguists for another reason, too: They share many features with what linguists think the first protolanguages must have been like, when speech and language first began to emerge during the dawn of modern humans. One of the big challenges of language is the need to control the vocal cords to make the full range of speech sounds. None of our closest relatives, the great apes, have developed such control — but whistling may be an easier first step. Indeed, a few orangutans in zoos have been observed to imitate zoo employees whistling as they work. When scientists tested one ape under controlled conditions, the animal was indeed able to mimic sequences of several whistles.

The context of whistled language use also matches that likely for protolanguage. Today’s whistled languages are used for long-distance communication, often during hunting, Meyer notes. And the formulaic sentences used by whistlers of simple tonal languages are a close parallel to the way our ancestors may have used protolanguage to communicate a few simple ideas to their hunting partners — “Go that way,” for example, or “The antelope is over here.”

That doesn’t mean that modern whistled speech is a vestigial remnant of those protolanguages, Meyer cautions. If whistling preceded voiced speech, those earliest whistles wouldn’t have needed to encode sounds produced by the vocal cords. But today’s whistled languages do, which means they arose later, as add-ons to conventional languages, not forerunners of them, Meyer says.

Despite their interest to both linguists and casual observers, whistled languages are disappearing rapidly all over the world, and some — such as the whistled form of the Tepehua language in Mexico — have already vanished. Modernization is largely to blame, says Meyer, who points to roads as the biggest factor. “That’s why you still find whistled speech only in places that are very, very remote, that have had less contact with modernity, less access to roads,” he says.

Among the Gavião of Brazil, for example, Meyer has observed that encroaching deforestation has largely eliminated whistling among those living close to the frontier, because they no longer hunt for subsistence. But in an undisturbed village near the center of their traditional territory, whistling still thrives.

Fortunately, there are a few glimmers of hope. UNESCO, the UN cultural organization, has designated two whistled languages — Silbo in the Canary Islands, and a whistled Turkish among mountain shepherds — as elements of the world’s intangible cultural heritage. Such attention can lead to conservation efforts. In the Canary Islands, for example, a strong preservation movement has sprung up, and Silbo is now taught in schools and demonstrated at tourist hotels. “If people don’t make that effort, probably Silbo would have vanished,” says Díaz Reyes. There, at least, the future of whistled language looks bright.

Fuente: https://www.smithsonianmag.com/science-nature/studying-whistled-languages-180978484/

Qué pueblos hablan silbando y de dónde viene ese misterioso lenguaje

Si tienes la suerte de visitar las laderas del Himalaya es posible que llegues a escuchar un extraordinario dueto resonando a través de los bosques.

Para un oído que no está acostumbrado podría sonar como unos músicos calentando un extraño instrumento pero es, en realidad, una comunicación entre dos amantes que emplean un lenguaje silbado secreto.

Los hmong son unas de las pocas comunidades que pueden «hablar» en silbidos, un lenguaje normalmente usado por agricultores y cazadores para comunicarse entre sí.

Sin embargo, es quizás más hermosamente expresado durante un cortejo iniciado por muchachos que, al anochecer, deambulan por pueblitos cercanos, silbando sus poemas favoritos.

Si una muchacha responde al silbido inicial, comienza un sugerente diálogo de pareja que, incluso, pueden crear su propio código personal para confundir a los fisgones.

«Les da algo de intimidad», dice Julien Meyer, de la Universidad de Grenobe, quien ha visitado la región para estudiar esa forma de comunicación.

El interés de Meyer en esos lenguajes comenzó al leer un artículo publicado hace 40 años en la revista estadounidense Scientific American sobre el silbo gomero, una forma de español silbado «hablado» en La Gomera (Islas Canarias).

Fascinado instantáneamente, Meyer terminó haciendo un doctorado sobre el tema y llegó a identificar más de 70 grupos en todo el mundo que usan silbidos para expresarse.

Esos misteriosos lenguajes demuestran la asombrosa capacidad del cerebro para decodificar información de señales nuevas y hasta podrían arrojar luz sobre el origen de la comunicación hablada.

Caza y recolección

Debido a que los silbidos pueden llegar muy lejos -hasta 8 km en condiciones abiertas- su uso es más frecuente en las montañas para ayudar a pastores y agricultores a pasar mensajes.

Sin embargo, también pueden penetrar densos bosques, como en la Amazonia, donde son utilizados por los cazadores para localizarse entre sí.

Igualmente, pueden ser útiles en el mar. Las comunidades inuit los emplean para dar instrucciones durante la caza de ballenas.

Y esos lenguajes crípticos también han servido como un arma de guerra.

Meyer dice que, por ejemplo, las poblaciones bereberes indígenas en la cordillera del Atlas usaron silbidos para pasar mensajes durante su resistencia contra los franceses.

Cambio de tono

Para quienes no estén familiarizados con ese lenguaje, puede parecer imposible imaginarse cómo los tonos ascendientes y descendientes transmiten significados.

Meyer encontró que normalmente se basan en una de dos estrategias, que usan el cambio de tono para crear una especie de esqueleto esencial del lenguaje hablado.

Y todo depende de si el lenguaje cotidiano es o no «tonal».

En algunos países, especialmente en Asia, el tono de una sola sílaba en una palabra puede cambiar su significado. Como resultado, los silbidos siguen las melodías inherentes en cualquier oración hablada.

Sin embargo, otros idiomas, como el español y el turco, no son naturalmente tonales.

En esos casos, los silbidos imitan los cambios en resonancia que ocurren con los distintos sonidos de las vocales, mientras que las consonantes se pueden distinguir por la forma abrupta en la que los silbidos saltan y se deslizan de nota a nota.

Meyer encontró que quienes se comunican así fluidamente pueden descifrar las frases con una precisión de más del 90%, cerca de la misma inteligibilidad del lenguaje hablado.

Y sospecha que todo se basa en el mismo mecanismo que nos permite poder conversar en una sala repleta de gente o entender un mensaje susurrado.

Podemos ver lo mismo en mensajes escritos cuando las letras están desordenadas o faltan vocales. «Auomticamnte l cerbro llna los espacis».

Pueblo de pájaros

Nuevos estudios de ese proceso están haciendo que algunos neurocientíficos se replanteen la forma en la que se organiza el cerebro.

Durante décadas, se asumió que cada lado del cerebro está altamente especializado para tareas particulares, y que el hemisferio izquierdo era el que se ocupaba firmemente del lenguaje.

El neurocientífico Onur Gunturkun, de la Universidad Ruhr de Bochum, Alemania, decidió investigar si eso era igualmente cierto con los silbidos.

Para su estudio, viajó a la localidad turca de Kuskoy, literalmente «el pueblo de los pájaros», en un valle cercano al mar Negro, donde los pastores y pescadores silban mensajes.

Gunturkun puso en práctica un sencillo ejercicio de comprensión oral que consistió en poner al participante a escuchar sílabas ligeramente distintas en cada oído y pedirle que dijera cual había percibido.

El experimento se centra en una peculiaridad de las conexiones del cuerpo que hacen que cada oído alimente el lado opuesto del cerebro.

Como resultado, la sílaba que viene desde la derecha tiende a captar nuestra atención, ya que es llevada por vía rápida al dominante hemisferio izquierdo.

Por lo menos, esa era la teoría. Sin embargo, eso no sucedió en el experimento en Kuskoy.

En vez de favorecer la izquierda o la derecha, los participantes distinguieron por igual los silbidos desde cada dirección, sugiriendo que ambos lados del cerebro estaban siendo utilizados para entender las señales.

El neurocientífico Onur Gunturkun, de la Universidad Ruhr de Bochum, Alemania, decidió investigar si eso era igualmente cierto con los silbidos.

Para su estudio, viajó a la localidad turca de Kuskoy, literalmente «el pueblo de los pájaros», en un valle cercano al mar Negro, donde los pastores y pescadores silban mensajes.

Gunturkun puso en práctica un sencillo ejercicio de comprensión oral que consistió en poner al participante a escuchar sílabas ligeramente distintas en cada oído y pedirle que dijera cual había percibido.

El experimento se centra en una peculiaridad de las conexiones del cuerpo que hacen que cada oído alimente el lado opuesto del cerebro.

Como resultado, la sílaba que viene desde la derecha tiende a captar nuestra atención, ya que es llevada por vía rápida al dominante hemisferio izquierdo.

Por lo menos, esa era la teoría. Sin embargo, eso no sucedió en el experimento en Kuskoy.

En vez de favorecer la izquierda o la derecha, los participantes distinguieron por igual los silbidos desde cada dirección, sugiriendo que ambos lados del cerebro estaban siendo utilizados para entender las señales.

El neurocientífico Onur Gunturkun, de la Universidad Ruhr de Bochum, Alemania, decidió investigar si eso era igualmente cierto con los silbidos.

Para su estudio, viajó a la localidad turca de Kuskoy, literalmente «el pueblo de los pájaros», en un valle cercano al mar Negro, donde los pastores y pescadores silban mensajes.

Gunturkun puso en práctica un sencillo ejercicio de comprensión oral que consistió en poner al participante a escuchar sílabas ligeramente distintas en cada oído y pedirle que dijera cual había percibido.

El experimento se centra en una peculiaridad de las conexiones del cuerpo que hacen que cada oído alimente el lado opuesto del cerebro.

Como resultado, la sílaba que viene desde la derecha tiende a captar nuestra atención, ya que es llevada por vía rápida al dominante hemisferio izquierdo.

Por lo menos, esa era la teoría. Sin embargo, eso no sucedió en el experimento en Kuskoy.

En vez de favorecer la izquierda o la derecha, los participantes distinguieron por igual los silbidos desde cada dirección, sugiriendo que ambos lados del cerebro estaban siendo utilizados para entender las señales.

Una respuesta especialmente elegante nos lleva al padre de la teoría de la evolución, Charles Darwin, quien propuso que surgieron juntos como una especie de «protolenguaje musical».

Según ese punto de vista, los humanos comenzaron primero a cantar antes de poder hablar, quizás en una especie de ritual de cortejo.

Con el paso del tiempo la práctica nos habría impulsado a desarrollar un control más fino de nuestras cuerdas vocales.

«Quizás silbar fue parte de la dinámica que impulsó a los humanos a adaptar su comunicación a algo más elaborado», dice Meyer.

Y destaca que algunos primates han dominado la producción de silbidos, lo que sugiere que silbar puede requerir menos adaptaciones y ser un paso intermedio ideal para el lenguaje hablado.

De ser así, las señales silbadas podrían haber comenzado como un protolenguaje musical y, al volverse más complejas e impregnadas de significado, pudieron también haber ayudado a coordinar la caza y la recolección.

Posteriormente, también podríamos haber obtenido control de nuestras cuerdas. Sin embargo, los lenguajes silbados habrían sido un elemento pequeño, y crucial, del repertorio general humano.

Esa idea aun no tiene un consenso científico.

Sin embargo, de ser correcta significaría que esas encantadoras melodías de los hmong podrían ser lo más cerca que jamás lleguemos a escuchar los sonidos de las primeras palabras de la humanidad.

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/vert-fut-40115071

El silbido turco desafía las ideas sobre lenguaje y cerebro

Científicos turcos han demostrado que el silbido turco, la forma silbada del idioma, requiere el uso de los dos hemisferios cerebrales por igual, debido a que la melodía, la frecuencia y el tono, los rasgos del silbido, se procesan en el hemisferio derecho. Eso demuestra que normalmente el lenguaje se procesa en el izquierdo solamente por la estructura física, no porque el lenguaje en sí le sea propio.

El procesamiento del lenguaje lo realiza normalmente el hemisferio izquierdo del cerebro. Eso es cierto si esa lengua se habla, escribe o se emite por señas. Pero un nuevo estudio publicado en la revista de Cell Press Current Biology ha descubierto una excepción a esta regla en una expresión muy excepcional: el silbido turco.

«Tenemos la increíble suerte de que, efectivamente, exista un lenguaje de este tipo,» dice Onur Gunturkun, de la Universidad Ruhr de Bochum (Alemania), en la nota de prensa recogida por EurekAlert!. «Es un verdadero experimento de la naturaleza.»

El silbido turco es exactamente lo que parece: el turco, adaptado a una serie de silbidos. Este método de comunicación fue muy popular en los viejos tiempos, antes de la llegada de los teléfonos, en pequeños pueblos de Turquía, como un medio para la comunicación a larga distancia.

En comparación con el habla turca, el silbido turco lleva mucho más lejos. A corta distancia se usa el habla, pero se cambia al silibido en torno a los 50 o 90 metros de distancia.

«Si nos fijamos en la topografía, está claro lo útil que es la comunicación silbada», dice Gunturkun. «No se puede articular palabras tan más fuerte como se silba, de modo que el lenguaje silbado por se puede escuchar a kilómetros de distancia a través de abruptos cañones y altas montañas.»

El mismo idioma

El silbido turco no es un idioma distinto del turco, explica Gunturkun. Es turco en una forma diferente, igual que este texto es castellano convertido a la forma escrita. Gunturkun, que es turco, dice que aun así lo encontró sorprendentemente difícil de entender.

«Como persona nativa en habla turca, me llamó la atención que no entendía una sola palabra cuando estos chicos empezaban a silbar», dice. «¡Ni una sola palabra! Después de una semana, empecé a reconocer algunas palabras, pero sólo si me sabía el contexto.»

El silbido turco es claramente fascinante por sí mismo, pero Gunturkun y sus colegas también se dieron cuenta de que era una oportunidad perfecta para poner a prueba la idea de que el lenguaje es predominantemente una actividad del cerebro izquierdo, sin importar la estructura física que utilice.

Eso es porque del procesamiento auditivo de características como la frecuencia, el tono y la melodía -las cosas de las que están hechos los silbidos- se ocupa el cerebro derecho.

Estudio

Los investigadores examinaron la asimetría cerebral en el procesamiento del turco hablado frente al del silbado, emitiendo tanto palabras habladas como silbadas a sus oídos izquierdo y derecho, a través de auriculares.

Luego, los participantes informaron de lo que habían oído. Mientras que percibían con mayor frecuencia sílabas habladas cuando les llegaban a la oreja derecha, escuchaban sonidos silbados igualmente bien en ambos lados.

«Pudimos demostrar que el silbido turco es igualitario en cuanto a los hemisferios», dice Gunturkun. «El hemisferio izquierdo está implicado dado que es un idioma, pero el derecho está igualmente involucrado ya que para esta lengua extraña se necesitan todas las especialidades auditivas de este hemisferio.»

Eso es importante, dicen los investigadores, ya que significa que el predominio del hemisferio izquierdo en la lengua depende de la estructura física del lenguaje.

También el silbo gomero

Un estudio similar publicado en Nature en 2005 demostró mediante imágenes por resonancia magnética que interpretar el silbo gomero de Canarias también requiere de los dos hemisferios cerebrales.

Los científicos turcos pretenden ahora llevar a cabo estudios de electroencefalografía para mirar más de cerca los procesos cerebrales subyacentes en los hablantes del silbido turco.

Fuente: https://tendencias21.levante-emv.com/el-silbido-turco-desafia-las-ideas-sobre-lenguaje-y-cerebro_a40953.html

El lenguaje silbado del Mar Negro de Turquía

En el pueblo de Kuşköy, a lo largo de la costa del Mar Negro, Turquía, cerca de 10.000 Aldeanos se comunican por silbidos, en lo que ha sido conocido como “La lengua de los pájaros”, en donde cada silbido representa una sílaba diferente, cuyas construcciones fónicas pueden escucharse desde lejos gracias al eco que producen las montañas.

Es un lenguaje que los ancianos aprendieron de sus padres y que buscan transmitir a sus hijos y a sus nietos, lo conocen incontables pueblos situados en los montes Pónticos, y realmente resulta muy práctico para pastores y pescadores, lo que constituye una manifestación genuina de patrimonio inmaterial reconocida por la UNESCO.

En Kuşköy sus aproximadamente 500 habitantes cultivan té y avellanas; en las calles conviven diversos oficios que ejercen pocas personas, como la panadería, la carnicería y algunos cafés. Son los sonidos y no los paisajes los que hacen diferente a Kuşköy. Por generaciones, los aldeanos han conversado usando una forma única de comunicación a través de silbidos que llaman “kuş dili” o “lenguaje de las aves» en turco.

Por sí mismo, el nombre Kuşköy significa “pueblo de las aves”, allí son frecuentes los silbidos que invitan a tomar el te o a reunirse cerca de una ladera para conversar, por encima de los valles. A la distancia, logran “hablar” bajo una serie de estridentes silbidos gorjeantes que realmente se asemejan al canto de los pájaros.

Hay situaciones que vale la pena rescatar, para Ibrahim Kodalak, un agricultor de avellanas, a menudo las melodías de las aves locales son similares al kuş dili. También afirma que el canto mañanero del mirlo es idéntico a un famoso verso del Corán. Cabe señalar que en el pueblo la electricidad llegó recién en 1986 y antes de eso era difícil comunicarse a larga distancia, los pobladores necesitaban ese tipo de lenguaje para comunicar breves noticias en espacios lejanos.

Como otras formas de comunicación a través de silbidos, el kuş dili surgió en una región donde el terreno escabroso y la población escasa hicieron difíciles los viajes incluso de corta distancia. Según Kodalak, un silbido puede resonar a más de un kilómetro. “Si tu voz no se puede oír a larga distancia, se puede hacer una cadena con diferentes personas que retransmitan el mensaje”.

Muchos lugareños creen que el kuş dili surgió hace aproximadamente 400 años, aunque nadie lo sabe con seguridad. El “lenguaje” es, de hecho, un dialecto silbado del turco, con cada sílaba reproducida en uno de los 20 sonidos diferentes. Algunos temas típicos incluyen invitaciones a tomar el té o ayudar con el trabajo, avisar a los vecinos sobre la llegada de un camión para recoger la cosecha, o anuncios de funerales, nacimientos y casamientos. Verdaderamente increíble.

Una forma de comunicación en riesgo de desaparición

El lento proceso de modernización en el pueblo ayudó a preservar el kuş dili pero, en décadas recientes, particularmente desde la llegada de la telefonía móvil, el lenguaje ha disminuido, tal como lo ha señalado el mukhtar de Kuşköy o jefe del pueblo, Metin Köçek. “Ahora tenemos carreteras, electricidad y líneas telefónicas” “En nuestra infancia, el lenguaje de las aves era muy usado en la vida cotidiana. Ahora cubrimos las mismas necesidades usando el celular”.

La tecnología no es la única amenaza. Como en otras partes rurales de Turquía, muchos jóvenes están dejando Kuşköy para buscar oportunidades mejores en las ciudades en auge del país. Esta ausencia de oportunidades es común en zonas rurales y campesinas de muchos pueblos de Europa, situación que ha llevado a muchas comunidades a trabajar el turismo rural como alternativa económica que a su vez permita rescatar valores y tradiciones lentamente olvidadas.

Aproximadamente desde el año 2000 el pueblo ha celebrado un festival anual para promover lo que muchos consideran su lengua materna. Hay una muestra de silbidos y un concurso entre los mejores silbadores, en el que se transmiten las instrucciones a cada uno de los participantes sobre el valle, ante un panel de jueces, una interesante iniciativa que busca promover el lenguaje de las aves en Turquía y en el mundo, tal como lo afirmó Şeref Köçek, organizador del festival y jefe de la Asociación de Lenguaje de las Aves. Los festivales incluyen música y danzas locales. Hay quienes sostienen que el kuş dili podría ser usado como un medio para impulsar la economía local y detener el éxodo a las ciudades, lo cual sería una herramienta cultural a ser utilizada en el turismo regional.

La UNESCO señala que el Kusdili constituye un «fuerte ejemplo de la creatividad humana para simular y articular palabras a través de silbidos, utilizando los dedos, lengua, dientes, labios y mejillas». En 2017 esta organización ha incluído la llamada “lengua de los pájaros” del Mar Negro, en el norte de Turquía, en la lista de lenguas amenazadas que necesitan protección urgente. Salvaguardar esta forma de comunicación, que desde mediados del siglo XX se ha expandido por las regiones de Trabzon, Rize, Ordu, Artvin y Bayburt, representaría un modo de fortalecer la identidad local de las comunidades agrícolas que circundan el Mar Negro, con lo cual sería muy importante el papel de las escuelas (ya existe una iniciativa desde 2014, que consiste en la enseñanza de dicho lenguaje en la educación primaria), junto con las bibliotecas, para poder revalorizar la memoria cultural de los campesinos de Kuşköy, incorporando a dicho espacio el invaluable aporte de estos verdaderos libros vivientes.

Fuente: http://www.elorejiverde.com/buen-vivir/4561-el-lenguaje-silbado-del-mar-negro-de-turquia

El lenguaje silbado revive en los Pirineos

En Laruns, un pequeño pueblo del suroeste de Francia al pie de los Pirineos, los niños de la escuela aprenden a silbar para comunicarse, un lenguaje olvidado que poco a poco se está recuperando y que también se practica en Grecia y las Islas Canarias.

«Hoù Baptista, apèra lo medecin!», silva, usando el occitano, la lengua local, Philippe Biu.

Este profesor de la universidad de Pau ha venido a Laruns para echar una mano a su colega Nina Roth, la profesora de occitano en la escuela del pueblo.

Con dos dedos bajo la lengua, Paul, un niños de 12 años, repite con un sonido estridente la frase Philippe Biu, bajo los aplausos de los demás alumnos. Y luego traduce al francés: «Baptiste, ¡llama al médico!».

«Para poder silbar primero hay que aprender el occitano. Y como se lo pasan bien silbando aprenden occitano mucho más rápido», dice la profesora.

Son pocos los alumnos de la región que todavía aprenden este lenguaje, recuperado en los años 1950 por un especialista en acústica. «Es menos aburrido que el inglés», dice Paul con una gran sonrisa.

Charlotte, de 14 años, y Philippine, de 12, están de acuerdo con él pero también se quejan de la dificultad. «¡Todavía no hemos conseguido emitir un sonido!» dicen-

Hoy también asiste a la clase Panagiotis Tzanavaris, un maestro griego del lenguaje silbado que lo practica en Antia, un pueblo escondido en un valle de la isla de Eubea, en el mar Egeo. «Kalimera», silba en griego y los alumnos lo repiten. Según el profesor Philippe Biu, la técnica del maestro griego «permite usar cualquier lengua silbando».

La tradición del lenguaje silbado en el Bearne, una región francesa situada al pie de los Pirineos, empezó a recuperarse en los años 1950.

Y fue gracias a René-Guy Busnel, un especialista en acústica que hizo el primer estudio sobre esta forma de expresión en Aas, un pueblo de 70 habitantes a pocos kilómetros de Laruns.

Busnel se dio cuenta de que los habitantes de este pueblo tenían la costumbre de comunicarse a gran distancia, desde ambos lados de la montaña, gracias a unos silbidos que pueden oírse a 2 kilómetros de distancia y con los que articulaban frases en dialecto bearnés.

Marcel Lascurettes, de 76 años, hijo y sobrino de silbadores, es uno de los últimos testigos de esta tradición en el pueblo de Aas. «Cuando era niño todo el mundo practicaba este lenguaje silbado. A diferencia del dialecto bearnés, que lo usaban padres e hijos, el lenguaje silbado sólo los usaban los niños como un juego en la calle», recuerda.

Una tradición que se habría perdido para siempre si no fuera por la insistencia de sus defensores, reunidos en la asociación Lo Siular d’Aas («Los silbadores de Aas» en occitano).

El lenguaje silbado también se practica en otras zonas montañosas del Mediterráneo, como en las Islas Canarias, Grecia, Marruecos o Turquía.

El presidente de la asociación de Aas, Gérard Pucheu, un profesor jubilado, explica como en 2006 viajó hasta las Islas Canarias para aprender cómo lo enseñaban allí.

«Observamos la manera como lo enseñaban en La Gomera [una de la islas del archipiélago], nos motivó mucho. Pensamos que podíamos usar este método aquí. Tenemos un tesoro lingüístico y hay que conservarlo», asegura.

La jornada termina en la universidad de Pau, a 50 kilómetros de Laruns, con una ‘master-class’ de Panagiotis Tzanavaris, el maestro griego del silbido. Esta clase que cierra el curso anual del profesor Philippe Biu.

En la sala hay pocos estudiantes pero están presentes algunos de los mejores silbadores de la región como Bernard Miqueu, de 65 años, del pueblo de Ogeu. «Nosotros silbamos con los dedos y los griegos sin los dedos, es un sonido más melodioso», asegura.

«La mejor edad para aprender es a los 11 o 12 años. Técnicamente silbar es difícil, hay que trabajar mucho antes de poder emitir un sonido», dice Philippe Biu, que no le preocupa que haya poca gente en sus clases.

«Los silbadores de mañana son los niños, la transmisión la harán ellos», asegura.

Fuente: https://www.lainformacion.com/arte-cultura-y-espectaculos/lenguaje-silbado-revive-pirineos_0_940706290.html/

El lenguaje silbado en Canarias

Los primeros pobladores de este archipiélago, bereberes procedentes del noroeste de África, fueron los que trajeron a las islas el lenguaje silbado. Existe constancia histórica y actual de su uso en zonas montañosas de Marruecos. Está perfectamente documentado que esa población indígena de las islas practicaba el lenguaje silbado, y no es de extrañar que la población canaria resultante tras el mestizaje que provocó la conquista y colonización siguiera haciendo uso del mismo, simplemente porque seguía siendo útil. La lengua que se sustituyó al silbar ya no fue aquella o aquellas de origen bereber, sino una de origen románico: el español o castellano.

En la naturaleza del silbo está trasmitir lo público, no lo privado. El mensaje es emitido, de media, a una intensidad sonora algo superior a los 100 decibelios. Se puede escuchar y entender con relativa facilidad a distancias de uno o dos kilómetros, siendo posible, en circunstancias muy favorables, alcanzar los tres. Al tratarse de un sistema de comunicación a distancia, las personas que tradicionalmente lo han utilizado son pastores, agricultores, cazadores…, personas que se ven frecuentemente aisladas, distanciadas entre sí, y en terrenos agrestes. Debido a eso, la utilización ha sido principalmente masculina, probablemente en torno al 80%, frente al 20% de mujeres, como han indicado nuestras investigaciones.

El silbo de las Islas Canarias es un lenguaje sustitutivo del hablado, en este caso, del español hablado en cada isla, del que posee su estructura básica. Tiene un sistema fonológico propio, independiente del que está sustituyendo. Está doblemente articulado, lo que quiere decir que existe una primera articulación en palabras (unidades con significado), y una segunda articulación en unidades indivisibles mínimas sonoras, los fonemas. O sea, posee vocales modificadas por consonantes que a su vez forman palabras dotadas de significado. El silbo de Canarias es un sistema tonal, ya que el significado de lo silbado varía en función de la altura o tono del sonido emitido, que sustituye a una lengua no tonal, el español.

El silbo no es una lengua, sino un lenguaje. Pero, todavía más que un lenguaje, puede definirse como una técnica de comunicación para grandes distancias. Eso quiere decir que serviría para silbarse en cualquier idioma, ya que puede sustituir todos los fonemas hablados, pero que cumple exclusivamente funciones prácticas. El número de fonemas posibles se reduce considerablemente con respecto a la lengua hablada, lo que provoca frecuentes casos de ambigüedad en la recepción de los mensajes silbados. Los interlocutores resuelven esto gracias al contexto de la situación o por medio de preguntas aclaratorias.

Las vocales se silban modificando la altura o tono del silbo. Así, de agudo a grave, entre unas frecuencias de onda que van de los 4000 a los 1000 hertzios, tenemos las vocales I, E, A, U-O. Estas dos últimas se confunden, suenan comúnmente igual de graves. Esto es debido al hecho de que la altura de la vocal es inversamente proporcional a la apertura de la mandíbula al pronunciarla; es decir, cuanto menor sea la apertura de la mandíbula, más agudo se emitirá el silbo (caso de la I), y viceversa (caso de la O), simplemente por principio acústico.

Las consonantes se silban acercándolas lo más posible a su realización en el lenguaje hablado. Debemos tomar en cuenta que para silbar se utiliza únicamente la parte anterior de la boca. Un silbador meticuloso y experimentado sería capaz de articular gran cantidad de consonantes. No obstante, los movimientos que se ejecutan con labios y lengua sugieren cinco realizaciones consonánticas básicas, similares a las pronunciaciones de K, CH, Y, B y G, que son las que empleamos al comienzo de la enseñanza del silbo. Los 17 fonemas consonánticos hablados en el español de Canarias se localizan en alguno de estos 5 grupos de consonantes silbadas, sin tener en cuenta las mentadas habilidades de algunos silbadores para matizar consonantes, aunque estas estén incluidas en el mismo grupo de realización.

Pero el lenguaje silbado es mucho más. Habría que atender también a realizaciones especiales, como las consonantes en posición implosiva, las sílabas trabadas, la acentuación de las palabras o la ejecución especial que tienen los diptongos. Asimismo, en el apartado no fonológico, es importante conocer el tipo de vocabulario que se prefiere en el silbo, o las convenciones o frases-tipo que se usan habitualmente, o cómo emitir o recibir un mensaje en situaciones de viento, o eco excesivo.
Como simple indicación, y sin entrar en detalles, pasamos a comentar sobre su distribución pasada y presente por el Archipiélago que, a fecha de hoy, es la siguiente:

LA GOMERA: Lo conservó hasta nuestros días, por diferentes motivos. Con fuerza, hasta los años 60 del siglo XX, siendo la única isla donde el lenguaje silbado es actualmente aprendido en la enseñanza pública. Es conocido y practicado por gran parte de su población. Es la isla del silbo por antonomasia, y la que le ha puesto el aceptado y merecido nombre al fenómeno: silbo gomero. En 2009 el silbo gomero fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

EL HIERRO: Lo conservó con vigor hasta los años 60 del siglo XX, siendo escaso su uso posteriormente. Aún quedan numerosos silbadores vivos, aunque de avanzada edad. Existe buena documentación gráfica y etnográfica de su utilización, y su recuperación es sencilla, pero urgente.

TENERIFE: Lo conservó, al menos, hasta los años 40 del siglo XX. Está ampliamente documentado, y aún hoy viven algunos silbadores de tradición. En la actualidad cientos de personas lo usan gracias a un aprendizaje reciente.

GRAN CANARIA: Lo conservó, al menos, hasta los años 40 del siglo XX. Su uso ha sido documentado, y hemos encontrado algunos buenos silbadores, todos de avanzada edad. Actualmente, decenas de personas lo usan tras un aprendizaje reciente.

LANZAROTE: Su uso no ha sido confirmado. No obstante, existe una leyenda relacionada con el lenguaje silbado que gira en torno a la Peña del Silbo, zona montañosa entre Teguise y Haría, además de pistas sobre su uso pasado en los Ajaches.

FUERTEVENTURA: Su uso no ha sido confirmado. También existe un topónimo, la Montaña del Silbo, en La Oliva, y la constancia de pastores silbadores llegados a la isla desde El Hierro.

LA PALMA: Su uso no ha sido confirmado. Sin embargo, en entrevistas de trabajo de campo hemos sido informados de un uso pretérito, ya residual, entre pastores de La Caldera y el noroeste de la isla.

Creemos que el silbo gomero, el silbo en Canarias, es un legado que vale la pena utilizar, conservar y revalorizar. Existen numerosos motivos para su protección, no solamente por su valor histórico y etnográfico, sino por sus posibilidades y utilidades, presentes y futuras. Solicitamos el empuje conjunto que el silbo necesita, por parte de todos los que lo amamos y valoramos. ¡Vale la pena!

Fuente: http://www.tamaimos.com/2016/04/01/el-lenguaje-silbado-en-canarias/

Estudian el ‘silbo’ canario para aprender el lenguaje de los delfines

Un equipo de investigadores está analizando los lenguajes silbados del mundo, y especialmente el ‘silbo’ canario, para tratar de desentrañar las claves de la comunicación de los delfines, que emplean un sistema de tonos parecido. El reto es descubrir cuál es la unidad mínima del lenguaje de dichos cetáceos y para ello lo compararán con los lenguajes silbados, que no siempre usan los mismos esquemas que los idiomas hablados.

No solo se silba mientras se está distraído o entregado a una tarea agradable. Más de 80 culturas en todo el mundo emplean algún tipo de ‘lenguaje silbado’ para comunicarse a largas distancias. Ahora, un equipo de científicos ha descubierto que estos lenguajes humanos con silbidos pueden servir de modelo para intentar decodificar la comunicación de los delfines, según publica la revista Frontiers in Psycology.

El habla humana silbada se desarrolló sobre todo en lugares donde la gente habita en terrenos escarpados y accidentados, como montañas o bosques densos, en los que el silbido llega mucho más lejos que el habla ordinaria, aunque sea a gritos.

Uno de los casos más paradigmáticos de esta singular forma de comunicación humana es la que se emplea todavía en las islas de la Gomera y El Hierro (Canarias), donde es empleado por la población en su actividad cotidiana. Antiguamente, también existió en otras islas del archipiélago.

También hay o ha habido hasta hace poco lenguajes silbados en varias localidades de México, Bolivia, Brasil, Birmania, Nepal, Turquía, Grecia, Francia, África y Papúa Nueva Guinea.

Aunque estos lenguajes silbados varían mucho según cuál sea la cultura que los emplea y la región donde se usan, el principio básico es siempre el mismo: se trata de simplificar las palabras, convirtiéndolas, sílaba a sílaba, en melodías silbadas.

Un silbador experimentado puede transmitir una cantidad asombrosa de información. En el lenguaje turco silbado, por ejemplo, las frases habituales con silbidos se entienden hasta en un 90% de las ocasiones.

El habla humana con silbidos podría ser un modelo para entender cómo algunos cetáceos, como los delfines mulares, se comunican. Es una idea que surgió por primera vez en la década de 1960 con el trabajo de René-Guy Busnel, un investigador francés que fue pionero en el estudio de las lenguas silbadas.

Más recientemente, algunos de los antiguos discípulos de Busnel se han unido para explorar potenciales afinidades entre los delfines mulares y los humanos, que tienen el cerebro más grande del planeta en relación a su tamaño corporal.

«Ambos lenguajes, el silbado humano y el de los delfines, se caracterizan por parámetros acústicos similares y tienen un propósito común de comunicación a larga distancia en entornos naturales en dos grandes especies sociales con cerebros. Además, sus diferencias (por ejemplo, cómo se producen, la dinámica de los silbidos y los tipos de información que transmiten), no son barreras para tal comparación», señala el estudio.

El autor principal del estudio ahora publicado, Julien Meyer, lingüista del Gipsa Lab del Centro Nacional de Investigaciones de Francia (CNRS), pone este ejemplo: la capacidad de un oyente para decodificar el lenguaje humano o el silbido se basa en la competencia lingüística de dicho oyente, por ejemplo, su comprensión de fonemas, que es la unidad de sonido que permite distinguir una palabra de otra. Sin embargo, en el caso del lenguaje silbado humano, las gráficas de sonido llamadas sonogramas no siempre están separadas por silencios entre sus diferentes unidades.

“En cambio, los científicos que tratan de decodificar la comunicación de los delfines y otras especies que ‘silban’, a menudo clasifican esos silbidos en función de los intervalos silenciosos que hay entre unos pitidos y otros”, señaló Diana Reiss, profesora de psicología en el Hunter College de EEUU. Es decir, es posible que los investigadores tengan que replantearse cómo descifran la comunicación silbada en animales en función de lo que revelan los sonogramas en el habla silbada humana.

Al objeto de desarrollar nuevas técnicas para analizar los tonos emitidos por los delfines, los investigadores aprovecharán los datos del lenguaje de estos cetáceos recopilados hasta ahora y se compararán con una base de datos de lenguajes silbados humanos disponibles en Francia, Brasil y en entidades privadas, entre ellas El Silbo de El Hierro, en España.

“Con estos datos, por ejemplo, desarrollaremos nuevos algoritmos y probaremos algunas hipótesis sobre la estructura combinatoria”, señaló Meyer, refiriéndose a los bloques de construcción del lenguaje, como los fonemas, que pueden combinarse para crear un significado.

El equipo señala que los científicos ya usan el aprendizaje automático y la inteligencia artificial para ayudar a estudiar a los delfines en vídeos e incluso para identificar las llamadas de estos animales. Pero para tener un algoritmo de inteligencia artificial capaz de descifrar la comunicación del silbido de los delfines, “necesitaríamos saber cuál es la unidad mínima de sonido significativo, cómo están organizados y cómo funcionan”, señaló Reiss.

Esta es la clave para abrir el camino hacia la comprensión del lenguaje de los delfines y este es el objetivo de la investigación: aprender a detectar cuáles son las ‘palabras’ o los fonemas de sus silbidos y cómo se estructuran.

«La observación de detalles, como los procesos de segmentación y coarticulación en el lenguaje silbado puede servir para avanzar en el desarrollo de nuevos enfoques para el análisis de los repertorios de silbidos de los delfines y, eventualmente, de otras especies», señalan los autores.

Fuente: https://verdeyazul.diarioinformacion.com/estudian-el-silbo-canario-para-aprender-el-lenguaje-de-los-delfines.html

Silbo Gomero – Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco

El Silbo Gomero es un lenguaje silbado perteneciente a la isla de La Gomera. Se cree que en el antaño era utilizado en toda Canarias, pero que por algunas razones se fue extinguiendo de esos lugares. 

Este silbo consiste en «transformar» palabras a silbidos reconocibles. Lo mejor de todo es que puede entenderse en cualquier idioma. En La Gomera te harán saber que no se trata de un código, sino de una reproducción de sonidos fonéticos

Ahora quiero sorprenderte: ¡el sonido puede recorrer hasta cinco kilómetros! Asombroso, ¿no? Es impresionante que te puedas comunicar con otras personas a cientos de metros de distancia. Algo que también es interesante es el tiempo que tarda en llegar el sonido. Lo común es que emitas tu silbido, y debas esperar varios segundos hasta que llegue al receptor, y luego la respuesta. 

En La Gomera destaca Isidro Ortiz, conocido como «El silbador gomero», es uno de los habitantes más viejos de la isla y de los mejores silbadores. Pero ya te contaré más de él, es posible que puedas verlo y aprender de su mano. 

El Silbo Gomero ostenta el reconocimiento del único lenguaje silbado del mundo, patrimonio etnográfico de Canarias y Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

El origen del silbo nace de la necesidad de comunicarse con otras personas. En el tiempo que se utilizaba, no había carreteras y la comunicación era escaza. Si querías comunicar algo a una persona que estaba en un caserío vecino, tenías que ir a él. 

En otros lugares no supondría inconvenientes, incluso cuando la distancia fuera larga, tenían caballos para recorrerla. En cambio, en La Gomera hay muchos barrancos y terrenos irregulares, por lo que solo se pueden cruzar a pie. Sin embargo, la geografía de la isla también fue quien permitió que el silbido se estableciera. 

Las características del terreno y el viento permiten que el sonido recorra largas distancias. Pudiendo alcanzar los increíbles cinco kilómetros. En ese entonces las personas transmitían los mensajes de pueblo a pueblo hasta que llegaba al destino. 

Esta antigua tradición se aprende de generación en generación. Actualmente, gracias a los avances tecnológicos, el silbo no es necesario. Aunque aún hay personas que lo practican, y sigue siendo cultura de la isla

El silbo era muy utilizado por los granjeros. Por ejemplo, si a uno se le perdía una cabra, podía preguntar al aire si la habían visto por ahí. Si alguien escuchaba, se comunicaba con él y lo ayudaba. En otros casos el silbo se utilizaba para alertar de ataques o eventos inesperados, pedir ayuda, encontrar a alguien… hoy en día es importante para el turismo. 

Aprender el Silbo Gomero es igual a aprender a hablar. Necesitas práctica para dominarlo completamente. En la isla te darán mejor información e incluso podrás comenzar a emitir tus primeros mensajes. Aun así te dejo una técnica, para que la vayas practicando. 

Debes doblar uno o dos dedos e introducirlos en tu boca de forma horizontal, dejando un hueco para que salga el aire. Toca los dedos con la lengua y prensa los labios. Por último, deja salir el aire suavemente por el hueco, no es necesario que lo eches con fuerza. 

Si esta técnica no te resulta, te agradará aprender con Isidro Ortiz, si puedes. Es un artesano y músico especialista en el silbo. Nació en el 1930, vive en Chipude, Vallehermoso, y en el 2009 recibió el Premio Canarias de Cultura Popular

Es muy reconocido en La Gomera y simpático, aunque ya no es tan activo como antes. Si tienes una oportunidad de hablar con él, ¡aprovéchala! 

Actualmente en La Gomera se dan clases sobre el Silbo Gomero en la asignatura de lengua de entre quince y veinticinco minutos. Es la tradición intangible más antigua en Canarias que sigue viva, y por medio de estas clases seguirá viviendo. Cuando pasees por La Gomera está muy atento, es probable que cerca de las montañas escuches personas comunicándose así. Cerca de veintidós mil pueden hacerlo, y es muy lindo verlo presente en las fiestas tradicionales.

Fuente: https://guiaislascanarias.com/la-gomera/silbo-gomero/

Descubriendo la historia del silbo gomero

Al borde de la desaparición después de varios siglos de uso, fue a partir de los años 90 cuando las autoridades canarias ponen en marcha una serie de iniciativas para revitalizar el silbo gomero, un lenguaje silbado usado por los indígenas canarios prehispánicos desde tiempos remotos en la propia isla de La Gomera, pero también en El Hierro, Tenerife y Gran Canaria. Nos acercamos a las Islas Afortunadas para descubrir el silbo gomero, un lenguaje inscrito desde 2009 en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.  

¿Qué es el silbo gomero?

El silbo gomero es un lenguaje que utiliza la lengua, los labios y las manos para reproducir idiomas hablados mediante silbidos. A diferencia del lenguaje convencional que utiliza los recursos fonadores de la cavidad bucal y sus correspondientes subcavidades, el silbo gomero reproduciría las variaciones del timbre del habla con variaciones de tono y frecuencia.   

Los estudios de Ramón Trujillo Carreño de la Universidad de La Laguna, uno de los grandes investigadores de este lenguaje, afirman que el silbo gomero emplea seis sonidos, dos de ellos vocales y las otros cuatro consonantes de forma que, a través de su combinación, pueden expresar más de 4.000 conceptos.  

Los silbidos se distinguen por la frecuencia, además de la interrupción y la continuidad. La precisión en los mismos es el fundamento de este lenguaje que requiere por parte de los silbadores la fortaleza de las partes del cuerpo utilizadas, tanto de la boca como de los dedos de las manos.  

La historia del silbo gomero: origen y evolución 

“Así no es extraño que aún haya en Canarias muchísimas personas que duden del silbo gomero… y es una cosa natural, porque al menos por mi parte puedo decir que, sin haber visto yo mismo hablar silbando, hubiese sido otro incrédulo igual”. 

Esta reflexión procede de los escritos del historiador canario del siglo XIX Antonio María Manrique y Saavedra que aparece en el estudio El silbo gomero. 125 años de estudios lingüísticos y etnográficos firmado por dos profesores de la Universidad de La Laguna en 2007. En este estudio se recopilan los trabajos de casi una treintena de viajeros, historiadores y eruditos, muchos de ellos extranjeros, que, tras visitar La Gomeracomentaban en sus escritos la peculiaridad de un lenguaje silbado que se utilizaba en la isla. 

Pese a los esfuerzos de estos grupos de historiadores, que desde hace décadas luchan por la revitalización del silbo gomero, todavía se desconoce el origen preciso de este insólito lenguaje. El primer documento escrito que se hace referencia al silbo gomero es la crónica francesa del XV Le Canarien donde se afirma que en la isla se “habla con los bezos como si no tuvieran lengua”.  

Esta afirmación dará lugar a un equívoco impulsado en el libro Historia de la Conquista de las Siete Islas de la Gran Canaria firmado por Fray Juan de Abreu Galindo en el que se afirma que los habitantes de La Gomera eran descendientes de criminales a los que se les había quitado la lengua como castigo por sus delitos, habiendo desarrollado un lenguaje silbado para poder comunicarse, el cual habría pasado de padres a hijos. 

No obstante, actualmente se señala que el silbo gomero ya pudo estar plenamente desarrollado antes del siglo XV, tal vez influenciado en origen por lenguajes de las tribus africanas que serían los primeros probladores de las islas: el yacimiento de la Cueva de Las Toscas del Guirre que alberga una importante muestra de signos líbico-bereberes, podría reforzar esta teoría sobre el origen africano del silbo gomero. 

¿Y por qué usar un silbido pudiendo hablar? Los habitantes de la Gomera usaron este lenguaje para comunicarse a grandes distancias cuando la voz ya no es audible el cual no sería posible sin la ayuda de la propia orografía isleña: los barrancos de La Gomera servirían de amplificador y repetidor de los silbidos.  

En muchos casos, el silbo gomero cumpliría una función similar a las señales de humo: comunicarse a grandes distancias para alertar de posibles peligros y otras noticias importantes como fallecimientos, enfermedades o incendios. En este sentido, los vigías gomeros apostados en los riscos de la isla avisarían con el silbo a sus vecinos de la llegada de invasores: una suerte de mensajería instantánea con más de 500 años de historia. 

La historia del silbo gomero: su revitalización

Con el desembarco de los españoles en Canarias en el siglo XV, el silbo gomero fue adaptándose al castellano, lengua dominante desde entonces, cayendo el guanche —el idioma que se supone primero adaptó el silbo canario— poco a poco en el olvido. Pero el lenguaje silbado seguía cumpliendo las mismas funciones que hasta ese momento, añadiendo otras nuevas: se dice que también fue usado como lenguaje secreto entre los gomeros tanto en la propia conquista como en otras guerras, así como para realizar contrabando. 

Con el paso del tiempo, no obstante, el silbo fue declinando entre los gomeros hasta que a mediados del siglo XX se encontró prácticamente extinto con solo un puñado de vecinos custodiando este insólito lenguaje, usado ya casi exclusivamente en el pastoreo en las últimas décadas.

Sería a partir de los años 90 cuando las autoridades de la isla se pusieron manos a la obra para asegurar que este testimonio cultural no desapareciese definitivamente. En 1999, el Gobierno de Canarias regula su aprendizaje en las escuelas: facilitar a las nuevas generaciones el acceso a una cultura en peligro de extinción es la forma más eficaz de asegurar su pervivencia.

Cuando en el año 2009, la Unesco inscribe el silbo gomero dentro de la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, el lenguaje silbado de los gomeros se asegura su reconocimiento y la difusión internacional. Con la apertura en 2018 de la Cátedra Científica del Silbo Gomero de la Universidad de La Laguna se da un impulso definitivo a su estudio académico. 

La cultura popular también se ha hecho eco de este lenguaje en los últimos años. Varios programas de televisión han mostrado a personas de todas las edades comunicándose con silbidos. Así mismo, la película rumana La Gomera de Corneliu Porumboiu tenía a la isla y a su lenguaje silbado como centro de la trama, película que estuvo en la Sección Oficial de Cannes 2019 y que representó a Rumanía en la carrera por los Oscars. Acostumbrado a cruzar grandes distancias, el silbo gomero ya se escucha en todo el planeta.  

Fuente: https://www.descubrir.com/descubriendo-la-historia-del-silbo-gomero/

‘La poesía de mi isla’: los guardianes del lenguaje silbado en las Islas Canarias

Sentado en lo alto de un acantilado en las Islas Canarias, Antonio Márquez Navarro lanzó una invitación —“Vengan p’acá, vamos a matar el cerdo”— sin decir una palabra: la silbó.

A lo lejos, tres excursionistas que estaban de visita se detuvieron en seco ante el sonido penetrante y su eco que rebotaba en las paredes del barranco que los separaba.

Márquez, de 71 años, dijo que en su juventud, cuando los pastores locales, y no los turistas, recorrían los escarpados senderos de su isla, sus noticias habrían sido recibidas de inmediato por un silbido de respuesta, alto y claro.

Pero su mensaje se perdió en estos excursionistas, que pronto reanudaron su camino en La Gomera, una de las Islas Canarias, un archipiélago volcánico en el Atlántico que forma parte de España.

Márquez es un orgulloso guardián del lenguaje silbado de La Gomera, al que llamó “la poesía de mi isla”. Y, añadió, “como la poesía, el silbo no necesita ser útil para ser especial y hermoso”.

El silbo de los indígenas de La Gomera se menciona en los relatos del siglo XV de los exploradores que abrieron el camino a la conquista española de la isla. Con el paso de los siglos, esta práctica se adaptó a la comunicación en castellano.

El silbo sustituye a las letras escritas por sonidos silbados que varían en tono y longitud. Desgraciadamente, hay menos silbidos que letras en el alfabeto español, por lo que un sonido puede tener múltiples significados y provocar malentendidos.

Los sonidos de algunas palabras en español son los mismos —como “sí” o “ti”— y los de algunas palabras más largas que suenan de forma similar en el español hablado, como “gallina” o “ballena”.

“Como parte de una frase, esta referencia animal es clara, pero no si se silba sola”, dijo Estefanía Mendoza, profesora de la lengua.

En 2009, el lenguaje de la isla, conocido oficialmente como silbo gomero, fue incluido por la UNESCO en su lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad; la agencia de las Naciones Unidas lo describió como “el único lenguaje silbado del mundo plenamente desarrollado y practicado por una comunidad numerosa”, en referencia a los 22.000 habitantes de La Gomera.

Pero como ya no es esencial para la comunicación, la supervivencia del silbo depende sobre todo de una ley de 1999 que hace que su enseñanza sea obligatoria en el programa escolar de La Gomera.

Una mañana reciente, en un colegio de la ciudad portuaria de Santiago, una clase de niños de seis años no tuvo mucha dificultad para identificar los sonidos del silbo correspondientes a los distintos colores o a los días de la semana.

La cosa se complicaba cuando las palabras se incorporaban a frases completas, como “¿Cómo se llama el niño de los zapatos azules?”. Un par de niños argumentó que, en cambio, habían oído el sonido del silbido correspondiente a “amarillo”.

Si interpretar un silbido no siempre es fácil, hacer los sonidos correctos puede ser aún más difícil. La mayoría de los silbadores introducen un nudillo doblado en la boca, pero algunos utilizan en su lugar la punta de uno o dos dedos, mientras que unos pocos utilizan un dedo de cada mano.

“La única regla es encontrar cualquier dedo que haga más fácil silbar y algunas veces, desafortunadamente, nada funciona”, dijo Francisco Correa, coordinador del proyecto de enseñanza de silbo en La Gomera. “Hay incluso algunas personas de mayor edad que desde niños entienden perfectamente el silbo, pero nunca lograron que de la boca les saliera un sonido claro”.

Dos silbadores pueden tener dificultades para entenderse, sobre todo en sus primeros encuentros —y tener que pedirse que repitan las frases— como si fueran extraños que hablan el mismo idioma con acentos diferentes. Pero “luego de silbar juntos un rato, su comunicación se vuelve tan sencilla como si hablaran español”, dijo Correa.

Como ocurre en muchos idiomas, se silbe o no, en La Gomera existe una brecha generacional.

Ciro Mesa Niebla, un agricultor de 46 años, dijo que le costaba silbar con una generación más joven formada en la escuela porque, dijo, “soy un tipo de montaña que aprendió en su casa a silbar las palabras que mi familia usaba en el campo, pero no cuento con el vocabulario de estos chicos que aprenden silbo de salón, que es demasiado elegante para mí”.

Algunos residentes mayores también han dejado de silbar por problemas con sus dientes. Márquez aún silba con su dentadura postiza, “pero no es tan sencillo ni tan fuerte como cuando podía presionar el dedo contra mis dientes de verdad”, dijo.

Con su geografía distintiva, es fácil ver por qué se empezó a utilizar el silbido en las Canarias; en la mayoría de las islas, profundos barrancos corren desde los altos picos y mesetas hasta el océano, y se requiere mucho tiempo y esfuerzo para viajar incluso una corta distancia por tierra. El silbido se desarrolló como una buena forma alternativa de transmitir un mensaje, con su sonido más allá de los gritos: hasta tres kilómetros a través de algunos cañones y con condiciones de viento favorables.

Los residentes más antiguos de La Gomera recuerdan que el silbo se utilizaba como lenguaje de advertencia, sobre todo cuando se veía una patrulla de policía buscando contrabando. En una reciente película de ficción, La Gomera, el silbo es utilizado por unos criminales como su lenguaje secreto en clave.

Algunas otras islas del archipiélago tienen sus propios lenguajes silbados, su uso se ha desvanecido, aunque otra isla, El Hierro, ha comenzado recientemente a enseñar su versión. “El silbo no se inventó en La Gomera, pero es la isla en donde mejor se ha conservado”, dijo David Díaz Reyes, etnomusicólogo.

Hoy en día, La Gomera depende en gran medida del turismo, lo que ha creado una oportunidad para algunos jóvenes silbadores como Lucía Darias Herrera, de 16 años, que tiene un espectáculo semanal de silbo en un hotel de la isla. Aunque normalmente silba en castellano, Darias también puede adaptar su silbo a otros idiomas hablados por su público, en una isla que es especialmente popular entre los alemanes.

Sin embargo, desde la pasada primavera, el coronavirus no solo ha cancelado estos espectáculos, sino que también ha obligado a las escuelas a limitar la enseñanza de los silbidos. En una época de mascarillas obligatorias, un profesor no puede ayudar a un alumno a recolocar un dedo dentro de la boca para silbar mejor.

Los niños más pequeños también “hacen enormes esfuerzos para soplar mucho aire y entonces eso significa que algunos escupen más que silban”, dijo Correa, el coordinador de la escuela. Así que, como precaución para evitar la propagación del virus, los niños ahora pasan su clase semanal de silbo escuchando grabaciones de silbo, en lugar de silbar ellos mismos.

Una dificultad añadida para los alumnos es que no siempre tienen muchas oportunidades de practicar el silbo fuera de la escuela. En la clase de niños de seis años, solo cinco de los 17 levantaron la mano cuando se les preguntó si podían silbar en casa.

“Mi hermano de hecho silba muy fuerte, pero no me enseña porque está o en su PlayStation o fuera con sus amigos”, se quejó una de las pequeñas, Laura Mesa Mendoza.

Aun así, algunos adolescentes disfrutan saludándose con silbidos cuando se encuentran en la ciudad y agradecen la posibilidad de charlar sin que muchos de los adultos que les rodean les entiendan. Algunos tienen padres que fueron a la escuela antes de que el aprendizaje del silbo fuera obligatorio, o que se instalaron en la isla ya de adultos.

Por mucho que esté apegada a su celular, Erin Gerhards, de 15 años, se muestra entusiasmada por mejorar su silbo y ayudar a salvaguardar las tradiciones de su isla.

“Es un modo de honrar a la gente que vivía aquí en el pasado”, dijo. “Y de recordar de dónde salió todo, que no empezamos con la tecnología sino de inicios sencillos”.

Fuente: https://www.nytimes.com/es/2021/02/18/espanol/silbo-gomero-canarias.html

Silbo Herreño: ¡Patrimonio de la Isla de El Hierro!

Origen del Silbo Herreño

Los obstáculos de la geografía insular han provocado la adaptación de los habitantes de cada isla del archipiélago canario. Bien es conocido el Silbo Gomero, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Sin embargo, se ha demostrado que este mismo lenguaje era utilizado principalmente en las islas más orientales de Canarias, desde Gran Canaria a El Hierro.

¿El motivo? Los barrancos y fuertes desniveles que separaban poblaciones. A través de los silbidos los habitantes eran capaces de comunicarse a pesar de distancias de varios kilómetros. Además, parece ser que no fue una nueva necesidad de los bereberes que poblaron el archipiélago, sino que ya lo utilizaban en su lugar de origen en las montañas marroquíes.

Aunque en la mayoría de islas ha desaparecido su uso, la generación más veterana de El Hierro aún recuerda esta herramienta fundamental que utilizaban a diario hasta mediados del siglo pasado y que todavía conservan. Ahora su deseo, materializado a través de la Asociación del Silbo Herreño, es transmitirlo a los más jóvenes para que no desaparezca.

¿En qué zonas de la isla de El Hierro se utilizaba el Silbo?

Hemos aprovechado nuestra visita a El Hierro para conocer de cerca este patrimonio con la Asociación del Silbo Herreño y con silbadores de la isla. Este lenguaje era utilizado principalmente por pastores y habitantes de las zonas con mayores desniveles, lo que les permitía la comunicación entre lugares como:

  • El Risco de El Golfo y el Valle de Frontera.
  • Isora y Las Playas.

También se utilizaba para convocar a los vecinos del pueblo como en El Pinar, o para avisar si algún vecino había fallecido.

¿Cuánta gente conoce el Silbo Herreño en la actualidad?

Desde la Asociación Cultural para la Investigación y Conservación del Silbo Herreño nos confirman que son más de un centenar los herreños que recuerdan su uso y decenas los que aún hoy en día lo utilizan para comunicarse, casi todos mayores de 70 años. Por esta razón, la Asociación está trabajando para su divulgación y conservación.

Entre otras acciones, periódicamente se realizan talleres en colegios y escuelas, además de clases gratuitas de silbadores para todo aquel que visite la isla.

Entrevista con un Silbador de El Hierro

En nuestra entrevista con Don Vidal Acosta, uno de los Silbadores de El Hierro quien es originario de Isora, nos contó varias curiosidades y anécdotas sobre el silbo y su uso:

¿Cuándo utilizaban el Silbo?

Se empleaba de forma habitual. De jóvenes cuando bajábamos hasta Las Playas (zona donde está actualmente el Parador de El Hierro), nuestros familiares en Isora contactaban con nosotros mediante los silbidos. No solo sabíamos a quién llamaban, sino también las indicaciones concretas del mensaje.

¿Cómo aprendió a silbar?

El Silbo pasaba de generación en generación. Nunca se aprendió en la escuela, era una necesidad que tuve que aprender para comunicarme en largas distancias. Antes no había móvil, internet… y mucho menos whatsapp.

¿Cómo es el lenguaje a través del Silbo?

Básicamente es reproducir a través del silbo las mismas palabras como si hablaras. Por lo tanto es un lenguaje universal.

Alguna anécdota que recuerde…

Recuerdo que la Guardia Civil venía frecuentemente en busca de un amigo de la zona. Cada vez que iban en camino le avisábamos mediante el silbo para que se escondiera. No tuvieron forma de encontrarlo, nunca estaba en casa.

Clase gratuita de Silbo Herreño

Con el objetivo de ayudar a difundir este lenguaje patrimonio cultural herreño, la Asociación organiza cada fin de semana una clase totalmente gratis para aprender a utilizar el silbo. Cada semana se realiza en un pueblo diferente y para reservar tu plaza tan solo tienes que enviar un email a: silboherreno@outlook.es

Reconocimiento a la Asociación del Silbo Herreño

Desde Canarias Islas Afortunadas queremos mostrar nuestro agradecimiento y reconocimiento a toda la Asociación del Silbo Herreño por el gran esfuerzo que realizan a diario para conservar este pedacito de historia y patrimonio de El Hierro y de toda Canarias. Y, en especial, a D. José Gavilán y D. Vidal Acosta por su recibimiento y su disposición para darnos toda la información necesaria.

Estamos seguros de que gracias a su labor el Silbo en El Hierro se va a conservar y proteger como se merece, al igual que ya se hace con el Silbo en La Gomera. Sin duda, un tesoro cultural del pasado aborigen de las islas de los que deben presumir las Islas Canarias al completo.

¿Silbo Herreño o Silbo Canario?

Como les comentaba al inicio del artículo, el Silbo fue un método de comunicación de origen bereber que fue utilizado en cuatro islas (El Hierro, La Gomera, Tenerife y Gran Canaria) e incluso algún estudio revela hasta en 6 islas del archipiélago (añadiendo La Palma y Lanzarote).

Hay dudas que quizás nunca sean resueltas: ¿se llegó a importar de una isla a otra o se empleó desde los inicios en cada isla y simplemente han ido desapareciendo con el paso de los siglos? ¿Cómo se implementó, desarrolló y conservó en cada isla? ¿Es un silbo diferente en cada isla o es el mismo para toda Canarias?

Muchos enigmas que probablemente no se lleguen a resolver. Lo que sí se sabe es que, afortunadamente, a día de hoy se conserva el Silbo y sus silbadores en El Hierro y en La Gomera. Así que, si visitas cualquiera de estas dos islas no puedes perder la oportunidad de conocer este lenguaje canario único en el mundo. ¡No te dejará indiferente! Al igual que tampoco lo hará nuestro singular Diccionario Canario con palabras, frases y expresiones típicas de Canarias.

Fuente: https://canariasislasafortunadas.com/el-hierro/silbo-herreno/

La maravilla del lenguaje silbado en El Hierro

Es una maravilla: incluso en nuestros días podemos escuchar dos personas comunicándose a gran distancia por medio del silbo. Todas las indicaciones muestran que se trata de una manifestación cultural que procede de la población aborigen canaria. Hace 40 años comenzó a descender su uso; pero el Cabildo de El Hierro ha priorizado desde hace pocas fechas su enseñanza entre los isleños.

Los guanches, utilizando este nombre generalizado para el antiguo habitante de Canarias, utilizaban la técnica del silbo en las islas, pero partiendo de su lengua de origen amazigh, bereber, ya desde antes de la llegada de los europeos.

El lenguaje silbado que aún pervive en la isla canaria de La Gomera procede, con toda seguridad, de los primeros pobladores de las Islas Canarias.

Aún está por comprobar, aunque parece lo lógico, que trajeran este curioso sistema de comunicación de su lugar de origen, el norte de África, donde habitaban las etnias bereberes.

Aparte de en La Gomera, el lenguaje silbado se utilizaba con certeza documentada en las islas de El Hierro, Tenerife y Gran Canaria, siendo muy probable su uso también en La Palma. No se descarta su primitiva utilización en Fuerteventura y Lanzarote, solo que no se dispone de constancia alguna de tal fenómeno en estas islas.

La realidad y la lógica hacen pensar que su mejor conservación en La Gomera se debe a lo escarpada de su orografía, su aislamiento histórico y la cantidad de población aborigen que sobrevivió a la conquista europea.

Pobladores

Durante sus cinco años de estancia en las islas Canarias en la década de 1880, René Verneau menciona la comunicación con el silbo en El Hierro. Sin embargo, la primera ocasión en la que se escribe algo explícito sobre este fenómeno en la isla del Meridiano sucede en 1891, cuando el francés Joseph Lajard habla de un lenguaje silbado usado en La Gomera y El Hierro en un artículo llamado «El lenguaje silbado de Canarias», en el «Bulletin de la Société d`Anthropologie’ de Paris, II».

Este investigador francés hizo una simple descripción del fenómeno, sin establecer las diferencias entre ambas Islas y sin profundizar en sus características. No obstante, sus conclusiones no van nada desencaminadas, ya que establece su origen en los primeros pobladores del archipiélago, comenta que se trata de un lenguaje construido sobre la base de una lengua natural, y que en definitiva consiste en lengua española silbada con una técnica con posibilidades comunicativas muy limitadas. Fue Joseph Lajard el primero en acuñar la correcta denominación del fenómeno como el lenguaje silbado de Canarias.

Pastores

En 1991, el profesor Maximiano Trapero comentó que al menos hasta ese entonces la costumbre de silbar pervivía de manera muy residual entre algunos viejos pastores de La Dehesa, zona pastoril comunal en El Hierro. Igual que ya había hecho el citado Joseph Lajard un siglo antes, Trapero observó similitudes entre el silbo en La Gomera y en El Hierro.

La existencia de este fenómeno también en la isla del Meridiano fue registrada igualmente por Robert Ricard en 1932, por Buenaventura Bonnet y Luis Álvarez Cruz en 1953, y por la profesora María de la Cruz Jiménez en 1993. Mención especial merece el trabajo El pastoreo en El Hierro.

La manada de ovejas, del doctor Manuel J. Lorenzo Perera, donde habla escuetamente del lenguaje silbado antiguamente usado en El Hierro como instrumento de utilidad de los pastores de la isla, tanto para comunicarse entre ellos como con los animales.

Sistema fonológico propio

Nunca antes se había realizado un verdadero estudio del lenguaje silbado en El Hierro. Por eso en 2005 decidimos emprender este cometido, más que nada por los datos que se nos habían presentado de manera casual al hablar con algunos mayores de la isla, y tras haber leído y oído lo que hasta ahora se había pensado: que la comunicación silbada en El Hierro había desaparecido completamente hacía unos cien años.

Hace unos diez años, tras preparación previa iniciamos un periodo de entrevistas y trabajo de campo que abarcó entre 2006 y 2007, recogiendo muchos datos interesantes. Conseguimos encontrar personas que aún se acordaban y podían silbar. Al mismo tiempo, obtuvimos valiosa información de personas de edad muy avanzada (por ejemplo, de don Juan Antonio González Rodríguez, de 103 años, y de doña María Castañeda Brito, de 98, ambos ya fallecidos) que nos hablaron del silbo herreño y sus especificidades.

El silbo de El Hierro es un lenguaje sustitutivo del hablado, en este caso, del español hablado en la isla, del que posee su estructura básica. Tiene un sistema fonológico propio, independiente del que está sustituyendo.

Doblemente articulado

Está doblemente articulado, lo que quiere decir que existe una primera articulación en palabras (unidades con significado), y una segunda en unidades indivisibles mínimas sonoras, los fonemas, esto es, cada uno de los sonidos diferentes. En otras palabras, posee vocales modificadas por consonantes que a su vez forman palabras dotadas de significado.

El silbo herreño es un sistema tonal, ya que el significado de lo silbado varía en función de la altura o tono del sonido emitido. Es similar al silbo gomero en su estructura fonológica, pero posee unos pocos rasgos diferenciados, irrelevantes para la comunicación, que lo identifican claramente.

La diferencia entre ambos silbos puede compararse a la que existe entre los estilos de hablar el castellano en El Hierro y en La Gomera. Podemos concluir con certeza que el silbo gomero y el silbo herreño son dos dialectos de un mismo lenguaje.

Aborígenes canarios

No creemos que el silbo de una isla proceda de la otra, sino más bien que en ambas se dieron los mismos procesos históricos y culturales que permitieron la pervivencia de este fenómeno hasta nuestros días. Puesto que el lenguaje silbado también existió en otras islas de Canarias (seguro en Tenerife y en Gran Canaria) y que los contactos entre éstas se consideran prácticamente inexistentes en aquellos tiempos, concluimos que los aborígenes canarios habían importado esta técnica de comunicación a distancia desde la cercana costa de África, de donde procedían. Probablemente, el lenguaje silbado fue (y, tal vez, es) usado en las regiones montañosas del Atlas.

El hablar con silbos empezó a caer en desuso en El Hierro hace más de 40 años, alrededor de 1965. Desde entonces, siguió perviviendo algo más de tiempo de manera cada vez más residual. Todavía en noviembre de 2006 escuchamos silbar en El Hierro, sin que tuviese que ver con el contexto de nuestra investigación, al tristemente fallecido en abril de 2007 Antonio Gutiérrez Padilla. No obstante, todavía son muchos los que lo recuerdan, y hay gente que sigue siendo capaz de silbar con claridad. Las autoridades de la isla están formando a los futuros educadores que trasladarán esta enseñanza a los más pequeños y, de esa forma, pervivir esta maravilla en el territorio más occidental de España.

Fuente: https://www.abc.es/espana/canarias/abci-maravilla-lenguaje-silbado-hierro-201710202104_noticia.html

La Riqueza Lingüística en España: Mucho más que cuatro lenguas oficiales

Lenguas en peligro

Con el castellano, oficial en toda España, y lenguas como el catalán, el gallego y el euskera o vasco, cooficiales en las autonomías en las que más se hablan, conviven otras lenguas y variedades lingüísticas. «Junto a estas cuatro lenguas principales, conviene señalar la presencia del aranés, variante del gascón que se habla en el valle de Arán, en el Pirineo leridano, y del gallegoportugués en algunas localidades de la frontera con Portugal. Además, es necesario apuntar la pervivencia de dos variedades históricas importantes, el leonés y el aragonés». Así inicia la doctora en Filología Románica Pilar García Mouton su libro «Lenguas y dialectos de España» (Arco Libros) del que está a punto de salir la sexta edición.

La profesora de Investigación en el Instituto de Lengua, Literatura y Antropología del CSIC añade además las lenguas no autóctonas habladas por inmigrantes (árabe, rumano, chino, etc) y de otros extranjeros asentados en determinadas zonas, el caló de los gitanos, el árabe dialectal del norte de África o la variedad del bereber que tiene como lengua materna parte de la población de Ceuta y Melilla.

Entre los dialectos, García Mouton diferencia entre los «históricos» (que se pueden considerar también lenguas), que vienen directamente del latín como el castellano/español, el catalán, el gallego o el asturleonés, y los «innovadores», que proceden del castellano, como el andaluz y las variedades extremeñas, murcianas y canarias. «Lo de lenguas y dialectos minoritarios es relativo. En general se aplica a los que no tienen ningún tipo de protección oficial, pero hay quien lo amplía a lenguas que están en situación desigual en el uso, porque sus hablantes son bilingües y conviven en una situación de diglosia con otra lengua más fuerte socialmente», explica la asesora de la Fundéu.

La Unesco considera «en peligro» al aranés, con menos de 3.000 hablantes, el aragonés, con unos 10.000 y por encima de los 150.000 el asturleonés (que engloba el asturiano, las hablas leonesas de Zamora, León y Salamanca y algunos restos más al sur). En situación «vulnerable» sitúa al euskera (unos 660.000 aunque García Mouton duda de si la Unesco incluye en su recuento a hablantes del sur de Francia).

«Desde principios del siglo XX los dialectólogos vienen advirtiendo de que hay que recoger deprisa todos los testimonios lingüísticos porque están en riesgo y, sin embargo, de una forma u otra han pervivido mucho más de lo que se pensaba», tranquiliza en parte la coordinadora del proyecto del CSIC para elaborar el Atlas Lingüístico de la Península Ibérica.

Las lenguas y los dialectos que han sobrevivido en España, continúa García Mouton, «lo han hecho en una situación de convivencia con el castellano mucho más dura que la actual, desde el punto de vista de la consideración social y de la protección oficial».

Las situaciones de bilingüismo, recuerda la filóloga, se pueden mantener durante mucho tiempo. «Lenguas y dialectos históricos han sufrido a lo largo de los siglos la influencia del castellano y ahora sufren la de la lengua oficial, el español, pero ellos a su vez han permeado el español que tienen más cerca, de manera que recoge léxico, entonación, giros, etc. que vienen de esas lenguas y de esos dialectos», añade.

A juicio de la coautora junto a Alex Grijelmo de «Palabras moribundas» (2011), las hablas locales «son las que pueden correr más riesgo, pero todo dependerá de sus hablantes». Se conservaban mejor cuando las comunidades vivían aisladas que en el mundo actual globalizado. «Los medios de comunicación y la educación tienden inevitablemente a generalizar los usos lingüísticos más «rentables» para el hablante, y fenómenos como el turismo y las buenas comunicaciones contribuyen a desdialectalizar algunas zonas aisladas que hablaban variedades locales, como las pirenaicas», constata Pilar García Mouton, pero al mismo tiempo su consideración social ha cambiado, contribuyendo a su conservación. «La tendencia es a que el número de hablantes disminuya, pero también hay una voluntad de mantenerlas por parte de la comunidad que las considera parte de su patrimonio».

Más riesgos y más protección

Hoy se protege este legado «mucho más» que hace cincuenta años. «En general se valoran las lenguas y los dialectos», continúa la experta del CSIC; aunque «esto no quiere decir que sea suficiente para preservarlos de los peligros que existen en un tipo de sociedad tan comunicada como la nuestra, que tiende a nivelar las diferencias».

Será la comunidad de hablantes la que decida el destino de lenguas y dialectos, a juicio de la filóloga. «Los que consideren importante su variedad, pondrán especial empeño en transmitírsela a sus hijos».

García Mouton considera «una pena que se haya politizado tanto todo lo relacionado con el legado lingüístico, que debería considerarse patrimonio de todos, una riqueza cultural». En su opinión, convendría seguir la recomendación de la Unesco de escolarizar a los niños en su lengua materna y luego ir añadiendo otras a sus conocimientos. «Y también convendría que a los niños españoles se les enseñase desde pequeños que, además de la suya, hay otras lenguas en su entorno, y que aprendiesen rudimentos de esas otras lenguas a través de canciones, adivinanzas… Así se familiarizarían con ellas, aprenderían a valorarlas y a la larga desaparecerían ciertas actitudes heredadas».

Aragonés

Se estima que en torno a 12.000 personas hablan el aragonés, sobre todo en zonas de Huesca, aunque los que lo conocen se elevan a los 40.000. Quedan pocos hablantes puros de esta lengua latina cuyo primer texto conocido se remonta a las Glosas Emilianenses, de alrededor del año 976 (Monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja).

Su grado de conservación es dispar, con zonas donde es la lengua habitual de comunicación, aunque sin oposición al castellano, y otras en las que la «fabla» está muy castellanizada.

En 1987, con el I Congreso para la normalización del aragonés, se asumieron de forma general unas normas comunes para unificar la lengua. Hoy hay asociaciones y colectivos que trabajan para la recuperación de la lengua aragonesa, como el Consello d’a Fabla Aragonesa o Ligallo de Fablans.

Aranés

Esta variante de la lengua occitana que se habla en el Valle de Arán es desde 2010 la tercera lengua oficial de Cataluña, junto al catalán y al castellano, y de «uso preferente» en este territorio de 620 km2 donde se habla desde el siglo XI.

El 80% de la población aranesa entiende la lengua, aunque solo son capaces de hablarla, leerla y escribirla un 35% de los 10.000 habitantes del valle, según los datos de 2013 del Instituto de Estadística de Cataluña.

El alcalde de Viella, la capital de Arán, señalaba sin embargo a ABC el pasado enero que «el aranés es hablada por 2.000 personas y está en peligro de extinción». El castellano es la lengua más hablada en el Valle, según Àlex Moga, mientras el catalán está en retroceso.

Asturleonés

La Unesco cataloga como «lengua en peligro» a esta lengua histórica que procede directamente del latín y engloba el asturiano, las hablas leonesas de Zamora, León y Salamanca y algunos restos más al sur.

Es hablado por entre 300.000 y 450.000 personas en estos territorios, según apunta Héctor García Gil, de la Universidad de León, en el trabajo «El asturiano-leonés: aspectos lingüísticos, sociolingüísticos y legislación». De ellos, entre 5.000 y 10.000 hablantes aproximadamente de la variedad mirandesa, entre 20.000 y 25.000 hablantes en la región leonesa (León y Zamora), y la mayor parte en Asturias.

Las encuestas sociolingüísticas realizadas desde los años 70 muestran que en hablarían bable unas 200.000 personas, lo que supone entre un 20% de la población total de Asturias, indica el profesor de Filología de la Universidad de Oviedo Ramón de Andrés. Es una lengua minoritaria dentro de Asturias y la mayor parte de esta población asturianohablante (en un porcentaje imposible de precisar), continúa De Andrés, habla un asturiano en mayor o menor medida influido o interferido con el castellano. Es el conocido como amestáu, presente en amplios sectores populares de ciudades como Oviedo, Gijón o Mieres.

Fuente: http://www.abc.es/cultura/20140929/abci-lenguas-minoritarias-espana-201409191121_1.html

Vídeo:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/comando-actualidad/comando-actualidad-don-lenguas/3014838/

Schweizerdeutsch (Schwizerdütsch, Schwiizertüütsch)

Die Dialekte, die in der Deutschschweiz gesprochen werden, unterscheiden sich zum Teil erheblich von der deutschen Standardsprache, dem so genannten Hochdeutsch. Die deutschsprachigen Schweizer/-innen sprechen Schweizerdeutsch, das nicht als Standardsprache existiert sondern durch verschiedene Dialekte repräsentiert wird: so gibt es neben dem Berndeutschen, Baseldeutschen, Zürichdeutschen und Walliserdeutschen noch viele weitere kantonale und sogar regionale Dialekte.

Die Deutschschweizer/-innen verstehen im Allgemeinen die Dialekte aus anderen Regionen. Natürlich hat jeder Dialekt auch seine spezifischen Ausdrücke, die ‘unkundige’ Landsleute kaum verstehen, für die allgemeine Verständigung unter den Deutschschweizer/-innen führt dies jedoch kaum zu Problemen. Am schwersten verständlich sind Dialekte aus Bergregionen wie zum Beispiel den Walliser Tälern. Mit etwas gutem Willen seitens der Sprechenden und Zuhörenden und etwas Übung im Umgang mit verschiedenen Dialekten ist jedoch auch das Walliserdeutsch zu verstehen.

Die Verständlichkeit hat keinen Einfluss auf die Beliebtheit der Dialekte: so wurde gemäss einer Umfrage aus dem Jahr 2002 der Walliserdialekt von 20% der Befragten als beliebtester Dialekt angegeben. Noch beliebter war Berndeutsch (27%), während der Zürcher Dialekt nur gerade von 10% der Befragten als Lieblingsdialekt genannt wurde.

Die Schriftsprache in der deutschen Schweiz ist Hochdeutsch – eigentlich die erste Fremdsprache, welche die Kinder in der Schule lernen. Zeitungen, Zeitschriften und die meisten Bücher sind Hochdeutsch geschrieben; es gibt relativ wenig Schweizer Literatur, die in einem der Schweizer Dialekte geschrieben ist. Es gibt keine eigenständige deutschschweizerische Schriftsprache – vermutlich ist dies auch eine Folge der verschiedenen Dialekte. Wer ‘nur’ Hochdeutsch versteht und versucht, auch Schweizerdeutsch zu verstehen, wird am Anfang Mühe haben: nicht nur die Aussprache ist anders, auch Grammatik und Wortschatz unterscheiden sich vom Hochdeutschen.

Es gibt jedoch auch regionale Färbungen im Hochdeutschen, das in der Schweiz verwendet wird. Eine unmissverständliche Kommunikation mit Deutschsprachigen aus anderen Ländern ist also auch dann nicht zu 100 Prozent garantiert, wenn die Schweizer/-innen Hochdeutsch sprechen.

Ist das Schweizerdeutsche eine eigene Sprache?

Wenn wir den Terminus Dialekt für die einer Sprechergruppe gemeinsame Sprachvarietät verwenden, dann setzen wir diese Varietät in der Regel in Bezug zu einer andere Sprachform, von der der Dialekt als eine Art Variante abgegrenzt wird. Dialekt bezeichnet im deutschen Sprachgebrauch eine besondere räumliche Ausprägung einer grösseren zusammengehörigen Sprachgemeinschaft. So wird etwa das Bairische als ein Dialekt des Deutschen, das Kalabresische als ein Dialekt des Italienischen angesprochen. Dabei sind das Deutsche, das Italienische etc. in ihrer Funktion als Schriftsprache oder Standardsprache angesprochen.

Deutsch könnte aber auch einfach als Überbegriff über verschiedene verwandte Dialekte gemeint sein, wie das in älterer Zeit, als es noch keine gemeinsame Schriftsprache gab, grundsätzlich der Fall war. So spricht man allgemein bei nicht verschrifteten, oft exotischen Sprachen dann von verschiedenen Dialekten, wenn sie sich nur in wenigen Merkmalen, z.B. im Wortschatz und bestimmten Lautmerkmalen, unterscheiden. In diesem Fall wird meistens die gegenseitige Verständlichkeit als Kriterium, ob man noch von Dialekten oder schon von Sprachen spricht, herangezogen. Bei einem Dialektkontinuum, bei dem sich die Extremgebiete nicht mehr verstehen, stellt sich dann die schwierige Frage der internen Abgrenzung.

Die Gegenüberstellung, die wir mit Blick auf die europäischen Sprachgemeinschaften aber gewöhnlich im Kopf haben, wenn wir einer sprachlichen Varietät Dialektcharakter zusprechen, ist eher diejenige gegenüber einer verwandten überdachenden Standardsprache. In diesem Fall wäre das Entscheidende, dass der Dialekt keine standardsprachlichen Funktionen hat, d.h. zumindest nicht schriftlich für Verwaltung und Sachliteratur gebraucht wird. Auf diese gewissermassen vertikale Abgrenzung bezieht sich der oft zitierte Ausspruch, eine Sprache sei ein Dialekt mit einer Armee und einer Flotte. Er geht wohl auf Max Weinreich zurück, den bekannten Jiddisten, der die Aussage auch auf das Jiddische bezogen hatte. Hiermit ist gemeint, dass es eher politische Kriterien sind, die einer Sprachvarietät den Charakter einer Sprache verleihen.

Gewisse sprachliche Unterschiede, ein sogenannter sprachlicher Abstand muss zwar vorhanden sein, damit eine sprachliche Varietät sinnvoll als eigene Sprache angesprochen werden kann. Wie gross diese Unterschiede sein müssen, lässt sich aber nicht exakt bestimmen. Und auch umgekehrt lässt sich kaum sagen, ab wann genau der sprachliche Abstand gegenüber einer Schriftsprache zu gross ist, um noch von einem Dialekt sprechen zu können. Rein sprachliche Kriterien, die es erlauben würden, einen Dialekt im Gegensatz zu einer (Standard-)Sprache zu definieren, gibt es nach weitverbreiteter Ansicht jedenfalls nicht.

Bei einem entsprechenden politischen Willen kann daher jede sprachliche Varietät zu einer eigenen Sprache, im Sinne von Schriftsprache/Standardsprache, ausgebaut werden. Das ist etwa beim Luxemburgischen der Fall, das seit einiger Zeit auf der Basis der vorhandenen sprachlichen Unterschiede zum Standarddeutschen als Nationalsprache ausgebaut wird. Die schriftsprachlichen Funktionen des Lëtzebuergeschen sind zwar noch eingeschränkt, es hat sich aber eine einigermassen einheitliche Variante, eine sogenannte Koiné, herausgebildet, von der etwa beim Unterricht für Fremdsprachige ausgegangen wird.

In gleicher Weise könnte also das Schweizerdeutsche durchaus zu einer eigenen Sprache ausgebaut werden, Tendenzen zur Vereinheitlichung und Normierung lassen sich hier aber kaum ausmachen. Eher spricht man daher im Falle des Schweizerdeutschen aufgrund der vielfältigen Funktionen, die die gesprochenen Dialekte übernehmen, von einem Ausbaudialekt. Die Besonderheit des Schweizerdeutschen liegt also weniger im sprachlichen Abstand von der Schriftsprache, der auch bei anderen deutschen Dialekten gleich gross sein kann, sondern in den Regeln des allgemeinen mündlichen Gebrauchs.

Quelle: http://www.linguistik.uzh.ch/easyling/faq/kolmer-schweizerdeutsch.html

Schweizerdeutsch ist nicht minderwertig

Schweizerdeutsch, das stärkste Identifikationsmerkmal der Deutschschweizer, hat Konjunktur. In Zürich und im Aargau haben Volksinitiativen Mehrheiten gefunden, die für den Kindergarten den Gebrauch des Dialekts vorschreiben, und in privaten E-Mails und SMS wird Schweizerdeutsch zur schriftlichen Kommunikation verwendet. Konjunktur hat auch die Skepsis in anderssprachigen Landesteilen. Sie fand Ausdruck unter anderem in der vom Tessiner CVP-Nationalrat Marco Romano in der Frühlingssession aufgeworfenen Frage, ob die kantonalen Entscheide zugunsten von Schweizerdeutsch im Kindergarten verfassungsrechtliche Konsequenzen haben sollten.

Bundesrat Alain Berset machte in dieser Diskussion deutlich, dass er keinen Handlungsbedarf sieht. Und er verneinte die Frage, ob in den Schulen der lateinischen Schweiz künftig Schweizerdeutsch statt Deutsch unterrichtet werden soll, um den nationalen Zusammenhang zu gewährleisten. Ziel bleibe es, den Schülern grundlegende Kenntnisse der Amtssprachen zu vermitteln.

Formalität, Informalität

Helen Christen, Linguistikprofessorin an der Universität Freiburg, sieht es ähnlich. «Schweizerdeutsch ist die Sprache des Informellen. Und mit dem Schwinden des Formellen, auch aus Kultur, Politik und Medien seit den 1960er Jahren, gewinnt es laufend an Bedeutung – zuletzt durch die neue informelle Schriftlichkeit von Menschen, die sich bis zum Auftauchen neuer Informationskanäle kaum schriftlich ausgedrückt hätten.»

Hinzu kommt einmal mehr das, was sich in den Entscheiden zugunsten der Kindergarten-Initiativen äussert: eine Angst davor, dass einem die Sprache, die man sprechen soll, vorgeschrieben wird, und eine Bekräftigung der eigenen Identität, wie Helen Christen beobachtet. Deutschschweizer wüssten sehr wohl um die Grenzen zwischen Formalität und Informalität, zwischen Hochdeutsch und Schweizerdeutsch: «Es kommt niemandem in den Sinn, Bewerbungs-E-Mails auf Schweizerdeutsch zu verfassen.» Und wenn eine Uhrenfirma ihren Jahresbericht – wie 2013 geschehen – einmal auf Schweizerdeutsch verfasse, sei dies als das zu werten, was es ist: als PR-Aktion.

«Das Besondere an der Deutschschweizer Sprachsituation ist, dass Schweizerdeutsch die gesprochene Umgangssprache aller Bevölkerungsschichten ist. Wer gebildet ist, ist nicht schon daran zu erkennen, dass er sich in eloquenter Weise einer Hochsprache bedient, sondern er spricht eloquent Dialekt.» Schweizerdeutsch werde zwar nicht formell geschrieben, weise aber sonst keinerlei Defizite gegenüber anderen Sprachen auf, so Christen weiter.

Das gelte es in den anderen Landesteilen zu vermitteln, sagt Helen Christen: «Es geht darum, den Ruch des Minderwertigen loszuwerden. Schweizerdeutsch verdient, als das dargestellt und vermittelt zu werden, was es ist: die selbstverständliche Sprache des Deutschschweizer Alltags.» Wie soll das konkret geschehen? Doch mit Schweizerdeutsch als Schulfach in der französischen und italienischen Schweiz? So weit würde sie nicht gehen, sagt die Linguistin, deren Bewusstsein für das Verhältnis der Landessprachen durch ihre Tätigkeit direkt am Röstigraben geschärft ist. Einen tauglichen Ansatz findet sie jenen im Kanton Genf, wo die Schüler der Oberstufe ansatzweise lernen, Schweizerdeutsch zu hören und zu verstehen, und wo ihnen vor allem vermittelt wird, welchen Stellenwert die Dialekte in der Deutschschweiz haben.

Brennend ist auch die Frage nach den sprachlichen Konsequenzen der vermehrten Präsenz von Hochdeutsch in der Deutschschweiz. Reichen diese über das Aufkommen von Begriffen wie «Knaller» und «Schnäppli» hinaus, mit denen der Detailhandel Aktionen bewirbt? «Ich kann auf der grammatikalischen Ebene keinen substanziellen Wandel erkennen», sagt Christen. «Eine andere Frage ist jene, ob Dialekt die selbstverständliche Sprachform auch gegenüber Unbekannten ist. Ein Paradigmenwechsel wäre gegeben, wenn wir in der Deutschschweiz den Kontakt zu Unbekannten mit Hochdeutsch aufnehmen würden.» Aber ist es nicht gerade dieses Einsteigen auf Schweizerdeutsch, das Deutschschweizern immer wieder als Ignoranz ausgelegt wird?

Helen Christen: «Dieses Vorurteil gibt es, aber wir können es wissenschaftlich nicht bestätigen. Wir haben über 6000 Gespräche aus Notrufzentralen ausgewertet, um das zu überprüfen. In den meisten Fällen haben sich die Telefonisten sprachlich auf das Gegenüber eingestellt. Wenn jemand Hochdeutsch oder gebrochen sprach, wurde das Gespräch in der Regel auf Hochdeutsch geführt. Sprachen die Anrufenden gebrochen, war für die Wahl der Sprachform entscheidend, ob das gebrochene Deutsch dialektale Züge trug oder nicht. Interessanterweise wurde in dieser Konstellation auch locker zwischen Hochdeutsch und Dialekt hin und her gewechselt, was zwischen Einheimischen nicht vorkommt.»

Quelle: http://www.nzz.ch/schweiz/schweizerdeutsch-ist-nicht-minderwertig-1.18352630

Schweizer Dialekte erleben eine Hochkonjunktur

Was passiert wohl, wenn man einem netten Deutschen ein «Müntschi» geben will oder gar einen «Schmutz»? Er wird wohl kaum die Wange hinhalten, sondern eher die Augenbrauen hochziehen: «Wie bitte?»

Die Karte für das Wort «Kuss» des neuen «Kleinen Sprachatlas der deutschen Schweiz» verzeichnet rund ein Dutzend verschiedener Bezeichnungen für diesen oralen Körperkontakt: «Chuss» sagt man in der Nordostschweiz, «Schmutz» im Mittelland, um Zürich zieht man den «Schmatz» vor; im Kanton Bern verteilt man «Müntschi», im Freiburgischen «Müntsi» und im Wallis «Muntschi». Originell, aber auf das Appenzell beschränkt, ist das «Trüütli». Dieses Wort stammt vom Mittelhochdeutschen «trût», was lieb, lieber Mensch, Geliebter bedeutete. «Schmutz» ist eine lautmalerische Umsetzung des Küssens, und Müntschi kommt von Mund.

Ob heute noch jemand «Trüütli» verteilt, muss aber bezweifelt werden. Denn die Karten des kleinen Sprachatlas basieren auf Daten, die bereits ein halbes Jahrhundert alt sind. Das mag ein kleiner Wermutstropfen sein, aber Dialekt-Interessierte werden dennoch ihre Freude am Atlas haben. «Unsere Gesellschaft war kaum je zuvor so multikulturell. Vielleicht erhält deshalb die Sprachlandschaft als geistige Heimat heute eine so ungemein emotionale Bedeutung», erklärt die Germanistin und Mitherausgeberin Helen Christen.

Vergangene Welten

Einige Karten zeigen auch Bezeichnungen einer vergangenen Lebenswelt. So zum Beispiel die Karte «Kiltgang». Damit bezeichnete man den «abendlichen Besuch eines Burschen bei einem Mädchen». Das war nicht einfach ein beliebiger Abendspaziergang, sondern die «fest vorgeschriebene, brauchmässige Form zur Einleitung der Ehe». Im Dialekt hiess der Kiltgang in der westlichen Deutschschweiz «z Chilt gaa» (Chilt ist ein altes Wort für Nacht, Dunkelheit), um Zürich «z Liecht gaa», im Wallis geht man «uf Karess», und in St. Gallen und im Appenzell gehen die Männer «uf d Wiibi».

Die Karten sind im Sprachatlas in zwei Gruppen aufgeteilt: Karten, die unterschiedliche Wörter für den gleichen Gegenstand zeigen, und Karten, die das gleiche Wort in seiner regional unterschiedlichen Aussprache abbilden. Wortschatzkarten sind die beiden hier abgebildeten Karten für den Kuss und den Flachkuchen.

Dass der Wortschatz der am wenigsten stabile Teil einer Sprache ist, diese Erfahrung hat wohl jeder schon selber gemacht. Da gibt es Ausdrücke, die man als Kind gebraucht hat, die heute völlig passé sind, während die Jugend neue Wörter für sich kreiert. Einige Wörter gehen also verloren, aber andere bleiben und behalten ihre Vielfalt. Das sind vor allem Ausdrücke, bei denen eine emotionale Komponente im Spiel ist. Beispielsweise beim Schluckauf: Gluggsi, Hitzgi, Higger, oder beim Holzsplitter in der Haut, der Schine, Schprisse, Spiisse oder Schüpfe heissen kann.

Viele Wörter entziehen sich der Darstellung auf einer Karte, weil es zu viele Ausdrücke für sie gibt. Die Herausgeber liefern einige Beispiele in Listenform: Für die Tätigkeit des Purzelbaumschlagens gibt es über 130 verschiedene Ausdrücke, die Sommersprossen bringen es auf immerhin 42.

Der Wortschatz wird auch durch die Umwelt ständig erweitert. So eroberte die Kartoffel erst Ende des 18. Jahrhunderts die Speisezettel, und das Sofa, beziehungsweise Canapé, fand seinen Platz in den bürgerlichen Stuben erst im 19. Jahrhundert. Immerhin haben es diese Wörter noch geschafft, in verschiedenen Formen aufzutreten. «Heute sind neue Wörter überall in der Schweiz gleich; oft sind es Ausdrücke aus dem Hochdeutschen, zum Beispiel die <Fernsehübertragung>», sagt Christen, «diese neuen Ausdrücke werden dann nur je nach Dialekt eingefärbt.»

Oobe, Aabe, Oobig, Aabun

Und damit wären wir bei der zweiten Kartengruppe, die das gleiche Wort in verschiedener Aussprache zeigt. Die regional gefärbten Laute sind wesentlich beständiger als der Wortschatz. Sie verändern sich nur über lange Zeiträume hinweg. Ein Beispiel für die Lautveränderung ist die Karte zum Wort Abend: Oobe, Obe, Aabe, Oobig, Aabig, Oobet, Aabet, Oubet, Aabut, Aabun. Etwas komplizierter sind die Konjugationen von Verben und die Deklinationen von Substantiven. So kennt der Walliser drei Mehrzahlformen: «wier mache, iir machet, schi machunt». Andere Dialekte besitzen nur noch eine oder zwei Mehrzahlendungen. Diese Laute und Formen, oft winzige Unterschiede, färben den Dialekt und machen ihn – unabhängig vom Wortschatz – sofort erkennbar.

Die Kartierung der Dialektgrenzen hat gezeigt, dass es «die» Grenze nicht gibt, sondern eine Vielzahl davon. Dennoch haben sich Nord-Süd- und Ost-West-Gegensätze herausgeschält. Besonders die Nord-Süd-Grenze staffelt sich aber breit vom Mittelland bis ins Wallis. Sie wird mit alemannischen Besiedlungsschüben in Zusammenhang gebracht. Die West-Ost-Grenze hingegen ist eine alte Kulturgrenze, die mehr mit politisch-konfessionellen Unterschieden zu tun hat. Je nach dem, auf welcher Seite man wohnt, spielt man mit unterschiedlichen Jasskarten und hält Braunvieh statt Fleckvieh.

«Ob wir den Dialekt verlieren werden? Nein!», ist Helen Christen überzeugt. «Das glaubte man schon vor 200 Jahren und hat deshalb das Idiotikon ins Leben gerufen.» Heute wird der Dialekt von allen gesellschaftlichen Schichten gesprochen. «Der Dialekt ist bei uns kein Makel, im Gegenteil, man ist stolz, diese oder jene Mundart zu sprechen.»

Quelle: http://www.nzz.ch/aktuell/startseite/chuss-muentschi-oder-schmutz-1.7604718

Quiz:

http://www.testedich.de/quiz32/quiz/1381869527/Schweizerdialetk

http://www.testedich.de/quiz31/quiz/1364649396/Kannst-du-Schweizerdeutsch

http://www.testedich.de/quiz29/quiz/1305244551/Schwizerduetsch

http://www.testedich.de/quiz29/quiz/1314484420/Schwiizerdiitsch

Video:

Deutsche Dialekte in Österreich

Der österreichischen Sprache droht das Ende

Der Ranzen der Pandora hat sich aufgetan, und heraus quoll das Übel: Tüten und Federmäppchen, Zensuren, die auch schon mal eine Fünf sein können, Geburtstagskuchen, Brötchen und, an Weihnachten, leckere Plätzchen. Sie alle haben heimeligere Zeiten gesehen: als Schultasche, Stanitzel bzw. Einkaufssackerl, Federpennal, Noten und Fünfer, Torten, Semmeln und feine Kekse. Letztgenanntes Backwerk hat sich den Fortbestand als Transvestit gesichert, heißt jetzt „der Keks“ und duldet mit anderen Verdammten: Die Socke und das Schlüsselbund sind dabei noch privilegiert gegen den Bonbon, der sich Bongbong rufen lassen muss.

Gestanden hat man früher bloß beim polizeilichen Verhör, und nachher ist man gesessen. Dafür herrscht ein hysterisches Dauergerenne durch die täglichen Verrichtungen: Man geht nicht mehr, man läuft – „die Treppen hoch“, zur (statt in die) Schule, gar zur „Kita“, der Kindertagesstätte. Das liebevolle Paradoxon „Turnprofessor“ hat die Schrecken der Leibesertüchtigung noch in sanfte Ironie aufgelöst. Der Sportlehrer hingegen –„Herr Schmitt“, weil sie uns ja auch die Titel nicht mehr gönnen – reißt uns die Knochen zusammen.

Von unserer Sprachwelt scheint das noch ein paar hundert Kilometer nördlicher Richtung entfernt. Aber in neun von zehn Kinderbüchern, in den weitaus meisten der hier empfangbaren Fernsehprogramme, in DVDs und Computerspielen für Kinder ist es die einzige Realität. Das System ist lückenlos: Was nicht in Deutschland erzeugt wird, wird dort synchronisiert. Lecker und Treppe sind schon Sprachgebrauch, „die Eins“ wird es zusehends, Schultüte, Tomate und Kartoffel sind es längst.

Tschüss vom ORF.

Dass „tschüss“ zum Substrat für die einst reiche Population an Abschiedsgrüßen (servus, baba, tschau, tschauli, pfiat di) wurde, rief endlich Widerstand hervor. Doch just hier liegt Selbstverschulden vor: Die Moderatoren des 1993 eingestellten Magazins „Am, dam, des“ schmetterten es der minderjährigen Klientel seit den Siebzigerjahren im Wochentakt um die Ohren. Enthüllt der Grazer Sprachforscher Rudolf Muhr, der dem Thema eine Studie gewidmet hat. Klar, dass die beiden seither herangewachsenen Generationen nicht unbeeindruckt blieben.

„Die deutsche Sprachmacht schleicht sich ein“, beklagt der nach Österreich zugewanderte deutsche Karikaturist Tex Rubinowitz und macht den Haupttäter namhaft. „Das kommt von Sendern wie RTL, von denen die Jugendlichen ihre Sprache beziehen. Man kann das als fortschrittlich bezeichnen, als Akt der Entprovinzialisierung, aber auch als schleichende Vergiftung des Idioms. Sprache bestimmt ja das Bewusstsein.“

Supermarkt und Clearasil.

Sprachforscher Muhr rekonstruiert andere Infektionswege:
■ In den Neunzigerjahren begannen die Lebensmittelkonzerne ihre Produkte aus Kostengründen in Deutschland zu etikettieren. So hub das Tomaten-, Kartoffel und Pflaumenbombardement an.

■ Vielen ist das leidige Wimmerl nicht einmal mehr als Begriff geläufig. Es verwandelte sich, schon in den Achtzigerjahren, unter dem Einfluss der deutschen Clearasil- Werbung in den um nichts distinguierteren Pickel.

■ Der Dialekt, führt Muhr aus, stand auch für mangelnde Bildung. „Das Nachkriegsösterreich wurde vom Agrarland zum Industrieland. In den Fünfzigerjahren waren noch 50 Prozent der Bevölkerung in der Landwirtschaft tätig, in den Achtzigerjahren 34. Heute sind es drei bis vier Prozent. Als die Urbanisierung einsetzte, war sozialer Aufstieg mit Sprachfähigkeit verbunden. Die lokalen Begriffe legte man ab.“ So wuchsen Generationen mit dem Kommando „schön sprechen“ heran.

■ Dazu kommt die gestiegene Mobilität: „Früher blieb man im Dorf, heute kommen die Jugendlichen früh von zu Hause weg“, erläutert Ingeborg Geyer vom Institut für Sprach- und Dialektforschung an der Akademie der Wissenschaften. „Das Kommunikationsnetz ist ein anderes.“

Quelle: http://www.news.at/a/mundart-oesterreich-sprache-ende

Wenn der Dialekt auf einmal nicht mehr da ist

In Tirol sagt man „Öschterreich“. Briefe wirft man ins „Poschtkaschtl“. Und auch bei der Schwester haben nach dem „s“ ein „c“ und ein „h“ zu folgen. Aber wie lange noch? Als die Innsbrucker Sprachwissenschaftlerin Irina Windhaber kürzlich ein Ergebnis ihres Dissertationsprojekts veröffentlichte, war die Aufregung groß. Schließlich fand sie heraus, dass das für Tirol so charakteristische „isch“ zunehmend seltener wird. Zumindest im Raum Innsbruck, den sie untersuchte, sprechen junge Menschen das „s“ zunehmend ohne „ch“ danach aus. So sagen sie plötzlich „Österreich“, werfen Briefe ins „Postkastl“ und sagen: „Mei Schwester is krank.“ Tirol ohne „isch“, gerät man ins Grübeln – da fehlt doch etwas. Das wäre ja fast so, als würde man in Vorarlberg plötzlich auf das charakteristische „gsi“ verzichten.

Nun, das könnte passieren. Denn der für Vorarlberg so typische Begriff für „gewesen“ scheint langsam seinen Weg ins sprachliche Ausgedinge anzutreten. In seiner Diplomarbeit stellte der Germanist Lukas Österle unter anderem fest, dass sich in seiner Heimatgemeinde Wolfurt zunehmend das „war“ anstelle des „gsi“ durchgesetzt hat. Und er prognostiziert, dass der Begriff über kurz oder lang wohl aus dem Vorarlberger Dialekt verschwinden wird.
„Rettet das Gsi“. Es sind zwei Arbeiten, die nur einen kleinen Teil der österreichischen Sprachlandschaft untersucht haben. Aber beide sind Arbeiten, die eine Befürchtung wecken. Dass nämlich ein wichtiger Teil der österreichischen Identität zunehmend verloren gehen könnte – die Sprache, genauer gesagt, der Dialekt. Wobei es natürlich vermessen ist, von einem einzelnen österreichischen Dialekt zu sprechen, vielmehr sind es unzählige regionale Dialekte mit unterschiedlichsten Eigenheiten. Vom umgangssprachlich liebevoll „Bellen“ genannten steirischen Dialekt bis zum typischen Vorarlberger Diminutiv mit dem „le“ am Ende. Dass diese und weitere sprachliche Charakteristika aus dem Land verschwinden könnten, sorgt jedenfalls bei vielen für Unbehagen.

So war Österles Arbeit etwa Grund genug, dass eine Facebook-Initiative namens „Rettet das Gsi“ gegründet wurde. Auch eine Gruppe „Rettet unsere österreichischen Dialekte“ hat sich im Internet formiert. Und auch abseits der virtuellen Welt gibt es immer wieder Initiativen, die sich der Rettung der österreichischen Mundart verschreiben – zuletzt vergab etwa das Magazin „News“ Patenschaften für Dialektwörter, auf dass die „Kombinege“ oder der „Bluzer“ nicht vergessen werden. Kurz, es scheint eine gewisse Angst um die Sprache vorhanden zu sein. Und das nicht nur in Österreich – in Bayern gibt es etwa Bayerisch-Kurse, in denen Kinder lernen, dass sie zur Karotte „geibe Ruabn“ sagen und eine angedrückte Birne als „zerbatzelt“ bezeichnen sollen. Auch in der Schweiz versucht man, schon bei den Jungen anzusetzen – so führte etwa der Kanton Zürich 2012 Schweizer Mundart als alleinige Unterrichtssprache im Kindergarten ein.

Aber ist die Furcht tatsächlich berechtigt, dass regionale Dialekte aussterben und man irgendwann bei einer Einheitssprache landet? „Da sind schon Erosionsprozesse im Gang“, sagt Hannes Scheutz, Sprachwissenschaftler an der Uni Salzburg. Wobei es vor allem die Städte sind, in denen einzelne Merkmale eines Dialekts verschwinden – oder besser gesagt, sich wandeln. Beobachten lässt sich das etwa am „l“, das in zahlreichen österreichischen Dialekten zum Vokal wird – aus dem „Wald“ wird etwa der „Woid“. Spricht nun ein Salzburger vom „Spielen“, wird es in seinem Dialekt zum „Spün“. Die eigentliche Form im Salzburger Dialekt, so Scheutz, sei aber eigentlich „Spin“. Diese Aussprache finde man aber nur mehr bei älteren Menschen, vornehmlich Bauern, am Stadtrand. „Wenn ich meinen Studenten Aufnahmen davon vorspiele, schütteln die ungläubig den Kopf und sagen: ,Das ist nicht Salzburgerisch. So sagt das doch kein Mensch.‘“

Um die Vielfalt der Dialekte im alpenländischen Raum zu dokumentieren, hat Scheutz einen eigenen Dialektatlas (www.argealp.org/atlas) erstellt, in dem es unter anderem einen Vergleich der Generationen gibt. Anhand der Hörbeispiele lässt sich erkennen, wie unterschiedlich ältere und jüngere Menschen sprechen. Wobei die Unterschiede in manchen Regionen größer, in anderen kleiner sind. „In den alpinen Gebieten erodiert es weniger stark als auf dem flachen Land“, sagt Scheutz. Was einerseits damit zu tun habe, dass in engen Tälern weniger Einflüsse von außen kommen, man sprachlich eher unter sich bleibt. Und andererseits auch durch eine Ortsloyalität verbunden sei: „Im alpinen Gebiet freuen sich die Menschen, wenn ich ihren Dialekt aufzeichne. Auf dem flachen Land in Niederösterreich habe ich auch schon zu hören bekommen: ,Was wollt ihr denn von uns wissen? Wollt’s schauen, wie blöd wir sind?‘ Da spiegelt sich schon ein anderes Sprachbewusstsein.“ Wandelt sich der Dialekt, ist das allerdings ein ganz natürlicher Prozess. Durch die Mobilität der Menschen verbreitet sich Sprache, mischt sich und bildet neue Formen. Die verschiedenen Arten, Dinge auszusprechen, beeinflussen sich gegenseitig und nähern sich einander an.

Das „Tschüss“. Vor allem im österreichischen Donauraum gab es in den vergangenen Jahrzehnten eine zunehmende Tendenz zur Vereinheitlichung der Sprache. Und auch der Einfluss des Bundesdeutschen durch Medien und Zuwanderung färbt auf die Sprachgewohnheiten in Österreich ab – „Tschüss“ wird mittlerweile sogar in so mancher ländlichen Region zur Verabschiedung verwendet.

Starke Veränderungen bringt auch die Migration nichtdeutschsprachiger Menschen mit sich. Hier vermischen sich Einwandererdialekt und regionaler Dialekt zu neuen Formen der Sprache. Da etwa das Türkische keine Artikel und Präpositionen kennt, entstehen unter Jugendlichen mit türkischen Wurzeln Sätze wie das geflügelte „Gemma Billa“. Und Elemente dieses Stils haben jüngere Wiener mittlerweile auch schon übernommen. „Ob ich das beklage?“ Susi Stach ist Dialektcoach, hat unter anderem Daniel Brühl beigebracht, wie Niki Lauda Wienerisch zu sprechen. „Ich fände es schade, wenn Wienerisch als Sprache völlig verschwinden würde, weil es tolle Ausdrücke gibt.“ Allein die vielen Ausdrücke, die man in Wien für das Sterben kennt – vom „Bankl reißen“ bis zum „Patschen strecken“ – bereiten ihr regelmäßig großes Vergnügen. Auf der anderen Seite ist selbst ihr, die den Wiener Dialekt nicht nur aus beruflichen Gründen liebt, auch klar, dass Sprache sich ändert – sich ändern muss. „Sonst wäre es ja traurig.“

Diese Einsicht ist es auch, die den Umgang mit dem Dialekt wohl oder übel prägen muss. Sprachliche Entwicklungen lassen sich auf lange Sicht nicht aufhalten. Weil Sprache kein monolithischer Block ist, sondern sich ständig bewegt, sich ständig verändert. Und das, was wir unter dem Dialekt verstehen, den man immer schon so gesprochen hat, auch nur ein räumliches und zeitliches Abbild einer bestimmten Generation ist. Für ältere Generationen mag es wie ein Verlust wirken, wenn einzelne sprachliche Eigenheiten verschwinden. Die Jüngeren werden wohl auch so gut leben – und ihre Briefe einfach ins „Postkastl“ werfen. So lange es das noch gibt. Aber das ist eine andere Geschichte.

Quelle: http://diepresse.com/home/panorama/oesterreich/1572386/Wenn-der-Dialekt-auf-einmal-nicht-mehr-da-ist

 Dialektschutz in Österreich

Österreichs Politiker sorgen sich um Österreichs Sprache. Das Phänomen ist in der Schweiz nicht unbekannt: Über deutsche Radio- und Fernseh­programme, über synchronisierte Filme und über sozialen Medien ­fliessen deutsche Ausdrücke in die heimische Sprache und verdrängen alte Dialekte. Österreichische Jugendliche verabschieden sich mit Tschüss statt Servus oder Pfiat di, sie gehen Treppen hoch statt Stiegen hinauf, sie essen Kartoffeln statt Erdäpfel.

Das Bildungsministerium verteilt jetzt die Broschüre «Österreichisches Deutsch als Unterrichts- und Bildungssprache» an die Schulen. Sie soll Lehrer ermutigen (und anleiten), wieder mehr Austriazismen statt «deutschländischem Deutsch» zu verwenden. Denn Sprache schaffe Wirklichkeit, und Kinder würden über den Sprachunterricht viel über die Geschichte und Gesellschaft lernen, schreibt Bildungsministerin Gabriele Heinisch-Hosek im Vorwort.

Natürlich spricht nichts dagegen, wenn Kinder in der Schule möglichst viele Varianten ihrer Muttersprache kennen lernen. Der Versuch, den Wandel der Sprache aufzuhalten, ist aber ein sinnloses Rückzugsgefecht. Erstens gibt es weder eine österreichische Sprache noch einen einheitlichen Dialekt. Zweitens ist der Stellenwert der Dialekte nicht einheitlich. In Westösterreich sind sie, wie in der Schweiz, Alltagssprache. In Ostösterreich, besonders in Wien, dient Sprache zur Trennung der gesellschaftlichen Klassen. Dialekt ist hier Soziolekt. Wer ihn spricht, gibt damit seine Herkunft aus der Unterschicht preis. Gesellschaftlicher Aufstieg ist nur mit «Hochsprache» möglich. «Sprich schön», trichterten Generationen von Eltern und Lehrern den Wiener Kindern ein. Sie meinten damit: «Sprich keinen Dialekt.» Diese Einstellung wird sich jetzt durch die Werbeoffensive der Politik für «österreichisches Deutsch» nicht so leicht ändern lassen.

Und drittens: Sprachen verändern sich eben. Daran sind nicht deutsche Privatsender schuld. Die gab es zu Zeiten der Völkerwanderung noch nicht, und dennoch starben schon damals Dialekte aus, und andere entwickelten sich zu vollwertigen Sprachen. Man sollte das akzeptieren und Schwerpunkte dort setzen, wo sie Kinder und Jugendliche in einer globalisierten Welt wirklich brauchen: zum Beispiel beim Erlernen von Fremdsprachen.

Quelle: http://www.tagesanzeiger.ch/ausland/europa/Dialektschutz-in-Oesterreich/story/23848707

Jammerei ist unnötig

«Kein Grund zu jammern», beruhigt der Sprachwissenschafter Manfred Glauninger: «Das hat es immer schon gegeben, die Dialektforschung ist im 18. Jahrhundert auch entstanden, weil man dachte, die Dialekte verschwinden.» Die Sprache verändert sich aber nur. «Sprache, die sich nicht transformiert, wird funktionsunfähig», erklärt der Dialektspezialist, der an den Unis Wien, Graz und Salzburg lehrt und an der Akademie der Wissenschaften forscht.

«Hast g’hört, was der Kevin g’sagt hat? Das war deppert!», nennt Glauninger ein Beispiel, wo Dialekt seine Funktion verändert hat. Ein Wiener Jugendlicher, im Bewusstsein «schön zu sprechen» des Wienerischen nicht mehr mächtig, mischt mit «deppert» bewusst ein einziges Dialektwort in seinen Satz. Der Dialekt bekommt die Funktion der Andersartigkeit, des Sich-Abhebens. Auch in der Werbung, wo man früher nur Hochsprache verwendete, operiert man heute ganz bewusst mit «Dialekt»-Signalen, «weil es auffällig und entsprechend verwertbar» ist, so Glauninger. Da fallen einem spontan Politiker ein, die im Wahlkampf plötzlich Dialektelemente in ihre Reden einbauen, um besonders locker zu wirken. Manchmal wirkt das aber nur besonders peinlich.

Aber warum können etwa die jungen Wiener (und vielleicht bald auch Grazer) keinen Dialekt mehr? Glauninger, selbst ursprünglich Grazer, den es nach Wien verschlagen hat, wo er an der Urania sogar Wienerisch-«Kurse» anbietet, glaubt nicht an eine einfache Erklärung. Aber: «Wenn die Leute in meinen Kursen bedauern, dass das Wienerische ausstirbt, frage ich sie immer, ob sie mit ihren Kindern Dialekt reden. – Natürlich nicht!» In den meisten Großstädten wurde Dialekt früher oder später als «Sprache des Proletariats» stigmatisiert. Wer den sozialen Aufstieg wollte, musste auch schön reden, wie es so schön heißt.

Ganz anders sei das etwa in Linz, so Glauninger: «Wenn Sie da den Jugendlichen zuhören, merken Sie, dass die noch immer sehr stark dialektgeprägt sind.» Dies habe wohl mit dem Selbstbewusstsein «eines sehr wohlhabenden Bauerntums zu tun, das man in bestimmten oberösterreichischen Regionen findet». In Oberösterreich traf man etwa auf mächtige Vierkanthöfe, während in der Steiermark sogenannte «Keischler» bescheidener hausten. Wer das nötige Kleingeld hat, hat das nötige Selbstbewusstsein, seine Sprache zu pflegen.

Überhaupt spielt Selbstbewusstsein neben der Topografie einer Gegend eine entscheidende Rolle dabei, ob sich Mundarten lange halten. Dass etwa die Vorarlberger immer noch Huus statt Haus, Lüüt statt Leute und miin statt mein sagen, also eigentlich teilweise mittelhochdeutsch plaudern, hänge nicht nur von entlegenen Regionen und dem Arlberg als Grenze ab, erklärt Glauninger, sondern auch davon, «dass die Alemannen selbstbewusst und später auch wohlhabend waren und sich nicht unbedingt anpassen mussten».

Anders war da die Situation der Burgenländer, die noch Anfang des vorigen Jahrhunderts Ungarisch als Dachsprache über all ihren Sprachen und Dialekten hatten und sich heute im Norden nach Wien und im Süden nach Graz hin orientieren.

Wäre da nicht ihre Spezialität des «singenden» Redens. Stärker noch als etwa viele Tiroler oder Steirer, die zwei Selbstlaute aneinanderhängen wie in Sea (See) oder roat bzw. rout (rot), gibt es in manchen burgenländischen Dialekten die Tendenz zu Zwielauten. Das führt zu dem Singsang, den man in ihrer Sprache zu hören glaubt.

Ein Putsch im Stall

Doch auch andere haben ihre Eigenheiten: Die Kärntner sagen «lei», was von «gleich» kommt. Die Oberösterreicher meinen «nur», wenn sie «netta» (vom kaufmännischen netto) sagen. In steirischen Ställen sucht man ein Putsch, wo man anderswo ein Schwein findet. Und im Tiroler Außerfern spricht man Alemannisch.

Grazer wohnen eigentlich im süd-mittelbairischen Übergangsgebiet. Das L in Wold (Wald) oder kolt (kalt), wie es die meisten übrigen Steirer durchaus verwenden, gibt es hier nicht. Nicht erst als kakanische Armeeangehörige aus Wien das milde Grazer Klima für ihre Pension auserkoren, wurde Grazerisch von Wienerisch beeinflusst.

In den letzten Jahren begannen Grazer Jugendliche damit, Dinge ursuper zu finden. Dabei ist «ur» etwas Urwienerisches. Nur leiwand gehört noch ziemlich exklusiv den Wienern. Es kommt übrigens von der Leinwand, weiß Manfred Glauninger: «Das war kostbares Material und deshalb positiv besetzt.» Aber vielleicht fladern das ja auch noch die Kids hinter dem Semmering.

Quelle: http://derstandard.at/1343743852548/Hast-ghoert-Das-war-deppert

«Regiolekte verdrängen Dialekte»

Bayern, Südtirol und ganz Österreich (mit Ausnahme von Vorarlberg) haben eine große Gemeinsamkeit: Man spricht bairisch. Im Interview mit science.ORF.at spricht die Germanistin Alexandra Lenz über den bairischen Sprachraum, seine Dialekte und welche sprachlichen Besonderheiten ihr in Ostösterreich begegnet sind.

science.ORF.at: Sie beschäftigen sich mit Varietäten und Dialekten in der deutschen Sprache. Was ist das Besondere an Dialekten aus sprachwissenschaftlicher Sicht aus?

Alexandra Lenz: Dialekte zeichnen sich vielleicht dadurch aus, dass sie den größten Abstand zur Standardsprache aufweisen und dass sie kleinräumlich verbreitet sind, von Ort zu Ort. Das ist auch im Bewusstsein von Dialektsprechern verankert. «Wir hier im Ort sprechen so, aber einen Kilometer weiter im nächsten Ort sprechen die ganz anders.» Aus wissenschaftlicher Sicht ist das kein komplett anderes Sprechen, aber Dialekte sind schon sehr kleinräumlich.

science.ORF.at: Und welche Funktion hat die Standardsprache?

Alexandra Lenz: Die Standardsprache hat eine großräumliche Verbreitung und fungiert als überregionale Orientierungsnorm. Denn die Verbreitung von Standardsprachen hat ja maßgeblich mit dem Interesse zu tun, eine Sprachform zu finden, die möglichst überall oder zumindest in einem großen Sprachraum verstanden wird.

science.ORF.at: Es wird oft prognostiziert, dass Dialekte langsam aussterben. Stimmt das?

Alexandra Lenz: Das Spannende ist, dass diese Befürchtung seit Jahrhunderten in der Literatur diskutiert wird. Und trotz dieser jahrhundertealten Befürchtung haben wir immer noch Dialekte vorliegen. Und wir sehen ja auch, unter anderem in der Schweiz, dass Dialekte situations- und schichtunabhängig ihre Funktion im Alltag sehr wohl erfüllen.

science.ORF.at: Aber gibt es nicht immer weniger Dialekte?

Alexandra Lenz: Es ist nicht so, dass das regionale Sprechen aufhört, aber vielleicht hört das lokal markierte Sprechen auf. Also, dass jeder Ort seine lokalen, exklusiven Merkmale aufweist. Dass Sprache etwas ist, was sich verändert, steht ohne Zweifel fest. Es geht hin zu großräumigen Formen des regionalen Sprechens, von Dialekten hin zu Regiolekten

science.ORF.at: Welche Rolle spielen die Medien – das Fernsehen, der Hörfunk – bei der Veränderung der Sprache?

Alexandra Lenz: Insbesondere bei der Oralisierung, im Bereich der Mündlichkeit haben auditive Medien einen enormen Einfluss. Bevor es auditive Medien gab, war der Interpretationsraum noch viel größer, wie ich denn bestimmte Buchstabenkombinationen ausspreche. Wie spreche ich denn eine Kombination aus E und U aus? Wie spreche ich denn eine Kombination von S und P am Wortanlaut aus, sage SCHPITZE oder SSPITZE. Früher gab es eine viel größere Variation der Aussprache von Schriftdeutsch.

Weiter lesen: http://science.orf.at/stories/1694373/

Dialektgebiete Österreichs

In ganz Österreich werden unterschiedliche Mundarten gesprochen, die alle (ausgenommen Vorarlberg und der Nordwesten Tirols) dem Bairischen zugeordnet werden. Jede Region verfügt über mundartliche Eigenheiten und sehr oft gibt es auch zwischen Nachbargemeinden beträchtliche Unterschiede in der Lautgebung bzw. in den einzelnen Wortbezeichnungen. Diese Einzelmundarten bilden im heutigen Österreich drei Größräume: Südbairisch, Mittelbairisch und Süd-mittelbairisches Übergangsgebiet.

Das Südbairische

  • Aussprache alter langer ê- und ô-Laute als fallende Zwielaute: Sea (See) und roat (rot)
  • Erhaltung der l- und r-Laute im In- und Auslaut: Wold (Wald) und Perg (Berg)
  • Aussprache bestimmter Mitlaute als ausgeprägte Starklaute: khronkh (krank) und pettln (betteln)

Das Mittelbairische

  • Aussprache alter langer ê- und ô-Laute als reine Vokale bzw. steigende Zwielaute: See (See) und rood (rot)
  • Vokalisierung der l- und r-Laute: Woid (Wald), Beag (Berg) und stüü (still)
  • Aussprache bestimmter Mitlaute als Lindlaute: grong (krank) und beedln (betteln)

Das Steirische Vulkanland – Süd-mittelbairisches Übergangsgebiet

Das Steirische Vulkanland ist eine Region Südosten Österreichs und ist nicht direkt zu dem Süd- bzw. Mittelbairischen Dialektgebiet zuordenbar. Im Steirischen Vulkanland findet man südbairische sowie auch mittelbairische Dialektmerkmale.

Quelle: http://www.mundart.vulkanland.at/de/mundarten/

Dialekte und Bands aus Österreich

Österreichischer Dialekt wird zwischen Vorarlberg und dem Burgenland gesprochen und gesungen, einmal mit Wiener Schmäh und einmal mit Tiroler Bodenständigkeit, aber immer zu 100% rot-weiß-rot! Hier wurde der Alpenrock geboren! Was heute Inspiration für viele Künstler wie die Dorfrocker oder voXXclub ist, hat seinen Ursprung in Österreich. Auch der Austro-Pop ist, wie der Name schon sagt, zwischen Tirol und Wien zuhause. Schlagerstars wie Brunner & Brunner und Popbands wie Ja, Panik kommen ebenfalls aus dem kleinen Land zwischen Deutschland und Italien. Dass die Volksmusik und der Volkstümliche Schlager in Österreich „dahoam“ sind, ist sowieso klar!

Weiter lesen: http://www.schlagerplanet.com/news/wissenswertes/wiener-schmaeh-und-mehr-oesterreichischer-dialekt-und-seine-saenger_n2852.html

Quiz:

http://quiz.sueddeutsche.de/quiz/2081640231-quiz–dialekt-der-%C3%96sterreicher/1

http://kurier.at/thema/quiz/mundart-und-dialekte-quer-durch-oesterreich/52.431.924

http://www.testedich.de/quiz31/quiz/1344331472/Oesterreichische-Mundart

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La Europa de las Lenguas

La condición humana

Nuestro planeta está habitado por más de siete mil millones de habitantes que a su vez hablan entre 6000 y 7000 lenguas distintas. Algunas de estas lenguas, como el inglés o el chino, son habladas por millones de personas, mientras que otras solo son utilizadas por unos miles o tan solo unos pocos hablantes. De hecho, el 96% de las lenguas en el mundo son habladas por solo el 4% de la población. Los europeos a menudo creen que su continente cuenta con un número excepcional de lenguas, especialmente comparado con Norteamérica o Australia. Sin embargo, únicamente el 3% del total – 225 lenguas – son indígenas europeas. La mayor parte de las lenguas del mundo se hablan en una zona amplia a ambos lados del Ecuador – en el sureste de Asia, India, África y Sudamérica.
Aunque muchos europeos creen que ser monolingüe es la norma, la realidad es que entre la mitad y dos tercios de la población mundial son de algún modo bilingües, mientras que un número significativo es plurilingüe. El plurilingüismo podría considerarse como una condición más natural que el monolingüismo para el ser humano.
La diversidad de lenguas y culturas, como la biodiversidad, es considerada cada vez más como algo positivo y hermoso. Cada idioma tiene su propia manera de ver el mundo y es producto de su propia historia, todas las lenguas tienen su identidad individual y su valor y todas son igualmente adecuadas como modos de expresión para las personas que las utilizan.  Los datos relativos a la velocidad a la que los niños aprenden a hablar muestran que no hay una lengua que sea intrínsecamente más difícil que otra.

La estructura del lenguaje

El lenguaje es un sistema arbitrario de sonidos y símbolos utilizado con fines diferentes por un grupo de personas con la intención de comunicarse, expresar una identidad cultural, crear relaciones sociales y ofrecer una fuente de disfrute (por ejemplo, en literatura). Las lenguas se diferencian entre ellas por sus sonidos, su gramática, vocabulario y forma del discurso. Sin embargo, las lenguas son entes complejos y sus sonidos vocales y consonantes pueden variar de menos de una docena a más de cien. Las lenguas europeas tienden a rondar entre los 25 sonidos (como el español) a más de 60 (por ejemplo, el irlandés). Los alfabetos reflejan los sonidos con diferente exactitud: algunos alfabetos (p. ej. el galés) son muy regulares a la hora de simbolizar los sonidos. Otros (p.ej. el inglés) son muy irregulares.  En lo que se refiere a la gramática, cada idioma incluye miles de reglas de formación de palabras y construcción de oraciones. Cada lengua tiene un enorme vocabulario para cubrir las necesidades de sus usuarios – en el caso de las lenguas europeas, donde el vocabulario científico y técnico es muy amplio,  el número de palabras y frases supera las 50.000. Las palabras que conocen pero no utilizan – su vocabulario pasivo – es mayor. Las lenguas vivas y las culturas cambian constantemente y las personas se influyen mutuamente en cuanto a su manera de hablar y escribir. Los nuevos medios de comunicación tales como Internet ofrecen nuevas oportunidades de crecimiento. Las lenguas están en contacto constante y se afectan de diversas maneras, especialmente mediante la adopción de extranjerismos. El inglés, por ejemplo, ha adoptado palabras de más de 350 lenguas y todas las lenguas europeas en la actualidad emplean palabras procedentes del inglés.

Adquisición del lenguaje

La tarea de aprender una lengua materna se lleva a cabo durante los primeros cinco años de vida, aunque ciertas características del lenguaje (tal y como la adquisición de vocabulario) se aprenden durante toda la vida. El lenguaje se desarrolla en diferentes etapas. Durante su primer año de vida, el bebé comienza a producir una serie de sonidos de los cuales emergen el ritmo, la entonación y por último las vocales y las consonantes. Las primeras palabras compresibles llegan aproximadamente en el primer año de vida; durante el segundo año aparecen las combinaciones de dos palabras, y poco a poco el niño empieza a enunciar frases de tres o cuatro palabras. Los niños de tres y cuatro años utilizan frases cada vez más complejas y largas. De hecho, el vocabulario crece de las 50 palabras activas a los 18 meses a varios miles de palabras a la edad de cinco años. La lengua materna se describe normalmente como la primera lengua que un individuo aprende o su lengua primaria y se trata de la lengua que mejor conocemos, la que más utilizamos o la lengua con la que más nos sentimos identificados. Algunas personas bilingües han aprendido dos lenguas de manera tan cercana que les resulta imposible elegir entre ellas en términos de “primera” o “segunda” lengua. Sin embargo, para la mayoría de las personas bilingües la distinción es más clara ya que el aprendizaje de la segunda y de la tercera lengua tiene lugar en el colegio o más adelante. No existe un límite de edad más allá del cual sea imposible aprender otra lengua. El bilingüismo es un fenómeno complejo. Un mito común es la creencia de que las habilidades lingüísticas de una persona bilingüe están igualmente desarrolladas en ambas lenguas. Otra creencia es que todas las personas bilingües cuentan con las mismas habilidades. Lo cierto es que las personas bilingües presentan muchos tipos de bilingüismo. Por ejemplo, algunos suenan como hablantes nativos en ambas lenguas; otros tienen un marcado acento extranjero en una de ellas. Algunos pueden leer bien en ambas lenguas; otros pueden hacerlo solo en una. Algunos prefieren escribir en una lengua pero solo son capaces de hablar en la otra. El bilingüismo puede aumentar la posibilidad de aprender otras lenguas con éxito; aprender un tercer idioma es más fácil cuando ya se ha aprendido un segundo. Según los estudios, la capacidad de progreso de las personas bilingües podría ser más rápida que la de las personas monolingües en ciertas áreas de desarrollo cognitivo temprano y sus habilidades lingüísticas son más creativas en muchos aspectos. Los bilingües cuentan con la gran ventaja de ser capaces de comunicarse con una gran variedad de personas. Debido a que están expuestos a dos o más culturas de manera muy cercana, su habilidad puede ayudarles a ser más sensibles a la hora de comunicarse y a desear superar las barreras culturales, así como a construir puentes entre personas de diferentes orígenes.  Pero también existen motivos prácticos: las personas bilingües cuentan con una potencial ventaja económica ya que tendrán acceso a un mayor número de empleos. Además las compañías  multilingües tienen cada vez más ventaja competitiva con respecto a las monolingües en el mercado.

Leer más: 

http://edl.ecml.at/Home/Thecelebrationoflinguisticdiversity/tabid/2972/language/es-ES/Default.aspx

Hacia la era políglota

Si alguien te dijera “flisni me mua”, ¿sabrías decir lo que significa o de qué lengua se trata? Cerca de 225 lenguas componen la rica herencia lingüística de Europa, algo que deberíamos celebrar. Sin embargo, cabe preguntarse hasta qué punto los europeos somos capaces de aprender las lenguas de nuestros países vecinos (y no tan vecinos). Aunque muchos europeos creen que ser monolingüe es la norma, la realidad es que entre la mitad y dos tercios de la población mundial son de algún modo bilingüe, mientras que un número significativo es “plurilingüe”, es decir, competentes en varias lenguas (las entienden y /o escriben y/o hablan…)

El plurilingüismo podría considerarse como una condición más natural que el monolingüismo para el ser humano. Hay millones de personas que creen que no saben ningún otro idioma a parte de su lengua materna y sin embargo, muchos cuentan con cierto nivel de comprensión en otro idioma. No obstante, las oportunidades de aprender otro idioma son hoy mayores que nunca. Para destacar la importancia del aprendizaje de lenguas, el Consejo de Europa declaró el Día Europeo de las Lenguas (DEL), celebrado el 26 de Septiembre de cada año. La idea tras el DEL es la de promover el “plurilingüismo”, un concepto que no nos es nuevo ni tampoco desconocido.  De hecho, se trata de una realidad diaria para africanos y asiáticos y es la norma en algunas partes de Europa, concretamente en Benelux, Escandinavia y en los países mediterráneos. Lo cual no significa que debamos forzosamente aspirar a un “nivel nativo” en otra lengua. El objetivo es ser capaces de comunicarnos y ser entendidos dependiendo de nuestras necesidades. La expansión internacional del inglés parece irresistible y las encuestas muestran que adquirir cierto nivel de competencia en inglés podría ser una prioridad para la mayor parte de los estudiantes de idiomas (uno de cada tres declara que puede mantener una conversación, según el Eurobarómetro).

Sin embargo, una vez logrado el objetivo del inglés, no hay razón para dejar de aprender otras lenguas. Existen muchos otros idiomas que constituyen valiosas herramientas para aprovechar al máximo cada experiencia de la vida, ya sea un empleo o un viaje. Una de las ironías del mundo globalizado es que, con cada vez más personas alcanzando un buen nivel de competencia en la “lingua franca”, el valor del inglés podría declinar. Pronto, lo que marcará la diferencia será la habilidad para hablar idiomas adicionales. En el mundo laboral y en el entorno académico, los nativos de lengua inglesa tendrán que competir con candidatos que además de hablar su lengua materna, también hablarán inglés y, cada vez más, contarán con un nivel significativo de un tercer o cuarto idioma. La competencia lingüística no supone solo beneficios económicos sino que además nos impulsa a ser más abiertos a otros, a sus culturas y actitudes, nos permite operar diferentes sistemas de representación estimulando así nuestra flexibilidad mental y desarrollar una perspectiva distinta.
No hay que subestimar la oportunidad que nos brinda aprender una lengua en lo que se refiere a comprender mejor a las personas, la cultura y la tradición de otros países. Aquellos que son capaces de comunicarse con personas de otras culturas son, con frecuencia, más tolerantes. No hay que olvidar además que ser monolingüe significa depender de la competencia lingüística y de la buena voluntad de otros. Aprender otra lengua es mucho más que adquirir una destreza; refleja una actitud de respeto por la identidad y la cultura de los demás, así como tolerancia hacia la diversidad.

El Consejo de Europa ideó un programa que nos permite evaluar nuestro nivel de competencia en una lengua extranjera. El Portfolio Europeo de las Lenguas busca motivar a los estudiantes de lenguas mediante el reconocimiento de sus esfuerzos a la hora de ampliar y diversificar sus conocimientos lingüísticos a todos los niveles. El Portfolio es un registro de las destrezas adquiridas que puede ser consultado, por ejemplo, para acceder a un nivel más alto de aprendizaje o al buscar trabajo en el propio país o en el extranjero.  Por medio de un cuadro de autoevaluación, los estudiantes pueden evaluar sus habilidades – comprender, leer, hablar y escribir – y calificarlas según los seis niveles europeos. Estos estándares han sido adoptados por los organismos de certificación más importantes de Europa, por muchos Estados miembros y por la Unión Europea, en concreto como parte de su esquema Europass, un sistema diseñado para hacer que las habilidades sean más transparentes y comparables entre los Estados miembros. Uno de los objetivos primordiales del Día Europeo de las Lenguas es reafirmar la idea de que el aprendizaje de lenguas es un proceso de formación permanente. Muchos adultos creen que, habiendo perdido (o desaprovechado) la oportunidad de adquirir una nueva lengua durante sus años de educación formal, es demasiado tarde para  reanudar el proceso. Pero no lo es. En toda Europa existen clases, programas y técnicas (desde libros a CD-ROMs) para mejorar las destrezas / competencias lingüísticas.  Lo que a menudo falta es la motivación para superar el “factor miedo a las lenguas”. Muchas personas desarrollan sus competencias lingüísticas tras dejar la escuela o la universidad, lo que no es sorprendente si tenemos en cuenta que el aprendizaje de lenguas en la escuela con frecuencia se convierte en una obligación en lugar de una oportunidad. Es solo cuando comenzamos a explorar el mundo exterior, ya sea por motivos laborales o lúdicos, que nos damos cuenta del valor de otros idiomas.
Y recuerda que cada lengua que se aprende resulta progresivamente más fácil. Por tanto,  una vez superada la dificultad inicial, no lo dudes, si te apetece probar el húngaro o el cantonés, ¡ponte manos a la obra!

Leer más: http://edl.ecml.at/Home/Movingintothepolyglotage/tabid/2970/language/es-ES/Default.aspx

Las lenguas de Europa

Es difícil decir cuántas lenguas se hablan en el mundo. Aunque esta afirmación es cierta, no deja de sorprender a aquellos que no se dedican a la Lingüística.  En Europa esta situación no es ajena.

En el continente europeo hay lenguas que casi se habían dejado de hablar y que en los últimos tiempos han vuelto a utilizarse (por ejemplo el tártaro de Crimea, hablado por un pueblo que sufrió la deportación). Lenguas que llegan con las personas que las utilizan (como actualmente el chino). Lenguas que, por voluntad de las sociedades que las convierten en un elemento de identificación y cohesión social, nacen a partir de otras que ya existían (por ejemplo el luxemburgués, que originariamente era una variante local del alemán), y lenguas que parecen resucitar (por ejemplo el córnico). También existen, lamentablemente, lenguas que lentamente desaparecen, como el aragonés. Si se consideran todos estos elementos, se concluye que es difícil decir cuantas lenguas se hablan en Europa.

De todas formas, se puede considerar que el número de lenguas habladas en el continente europeo, desde el océano Atlántico a la cordillera de los Urales (sin tener en cuenta el Cáucaso), llega a setenta, sin contar las distintas lenguas de signos de las diversas comunidades de personas sordas ni de todas las lenguas que utilizan cotidianamente los nuevos europeos llegados de todas partes del mundo.

La mayoría de estas setenta lenguas pertenece a la familia indoeuropea, lo que significa que tienen un origen común y que, por lo tanto, se asemejan, aunque estas similitudes – por ejemplo, entre el italiano y el sueco – con frecuencia pueden ser detectadas solamente por los especialistas y no son nada evidentes a simple vista. También hay en Europa lenguas de las familias urálica (por ejemplo el finlandés, el estonio, el saami  o el húngaro) y altaica (por ejemplo el turco o el tártaro), una lengua de la familia afroasiática, el maltés, emparentado con el árabe y una lengua sin familia conocida, el vasco.

En Europa son indoeuropeas las lenguas bálticas (el letón o el lituano), las célticas (el gaélico irlandés, el galés o el bretón), las eslavas (el ruso, el polaco o el macedónico), las germánicas (el inglés, el alemán, el frisón o el islandés) y las románicas (el catalán, el rumano, el castellano o el occitano), y también el griego, el albanés y el romaní, la lengua indo-irania que hablan tantos gitanos europeos.

A lo largo de la historia, las lenguas europeas han prestado palabras las unas a las otras – y también de lenguas de otros continentes – en una interrelación fecunda.  Por ejemplo, el turco ha dado a un gran número de lenguas europeas palabras como haviar (caviar) y yoghurt (yogurt).  La palabra sauna, existente en muchas lenguas, proviene del finlandés.

El desafío principal que las sociedades europeas han de afrontar hoy en día es el de continuar manteniendo la diversidad lingüística que, sin contradicción con una notable unidad cultural, siempre han desarrollado, junto con las lenguas de la inmigración de tanta importancia actual. Esto significa encontrar fórmulas de comunicación supranacional que no favorezcan la hegemonía de ninguna lengua y también dar vida a todas las lenguas del continente que, por razones económicas o políticas, se encuentran en una situación de debilidad que amenaza su supervivencia.

Fuente: http://www10.gencat.cat/casa_llengues/AppJava/es/diversitat/diversitat/llengues_europa.jsp

Mapa interactivo:

http://recursos.cnice.mec.es/latingriego/Palladium/cclasica/esc421dt01.htm

Las lenguas y sus dialectos

En el tema lingüístico, como en otros tantos ámbitos, no todos los puntos de vista coinciden. Uno de los mayores problemas surge al tener que dictaminar si un determinado idioma es lengua propia o dialecto. Es posible que la pregunta que se deba realizar no sea el cómo, sino a quién corresponde tomar una decisión al respecto. En tal caso, hagámonos la pregunta: ¿a quién compete decidir cuáles son las lenguas propias de Europa?

En nuestra opinión, la comunidad lingüística está perfectamente legitimada para reivindicar una lengua como propia, por lo que, en la medida de lo posible, será el criterio comunitario el que determine este aspecto. Una vez aclarado dicho punto, habrá que ver si se dispone de la capacidad suficiente para llegar a todos los rincones y si se satisfacen los deseos de todas las comunidades. En tal sentido, es posible que la información que facilitamos esté incompleta.

En cualquier caso, y tal como anteriormente hemos señalado, no todas las posturas se muestran de acuerdo respecto a este tema; muchas veces, lo que para unos es dialecto, otros consideran lengua propia, y viceversa. Por tal motivo, es posible que la clasificación realizada por los expertos Kloss y McConnell (1984), en la que dividen las lenguas en dos grupos (lenguas aceptadas y lenguas discutidas), nos resulte esclarecedora. Dentro del primer grupo podríamos incluir, por ejemplo (lo indicado entre paréntesis es la segunda opción), el alsaciano (variante del alemán), el asturiano (variante del castellano), el friulano (variante del romanche), el gallego (variante del portugués), el careliano (variante del finlandés), el corso (variante del italiano), el occitano (variante del francés), el sardo (variante del italiano), el cimbrio (variante del alemán), el gagauzo (variante del turco), el istro-rumano (variante del rumano) y el kashubo (variante de polaco).

Mención especial merece, por otra parte, el caso del occitano, ya que para algunos autores el francoprovenzal, el occitano y el gascón -éste último considerado dialecto del aranés- son lenguas propias (Price 2000), y en opinión de otros, en cambio, variables del occitano (Comrie, Matthews, Polinsky 2003).

Las lenguas minoritarias

¿Cuáles son las lenguas minoritarias? En términos generales, podríamos decir que son lenguas minoritarias aquéllas que no reciben ninguna protección por parte de los Estados, o que, de recibirla, lo hacen en condiciones de auténtica precariedad. En otras palabras, se trata de las lenguas que no tienen la consideración de oficiales porque el Estado atribuye dicho título a otro idioma.

En ocasiones, aun cuando el Estado haya otorgado a una lengua el status oficial, es posible que en la práctica se encuentre totalmente desatendida como consecuencia de haber condicionado su uso y desarrollo en exceso con respecto a otra lengua. También las incluiremos entre las minoritarias.

En otros casos, es posible que un idioma declarado oficial y cuya práctica se encuentre protegida tenga todavía la condición de lengua minoritaria, bien por ser reciente la adquisición de tal status, bien porque previamente haya estado discriminada, bien porque todavía no ha llegado a alcanzar la situación propia de una lengua normalizada.

Existe, además, otro tipo de lengua minoritaria: es el supuesto de aquellas lenguas cuya oficialidad se extiende sólo a una parte del Estado. En tales casos, es posible que el idioma en cuestión se encuentre marginado en las zonas en las que se emplea otra lengua y donde tendría la condición de lengua minorizada. Este hecho se repite en múltiples países de Europa: por ejemplo, con el alemán en Dinamarca e Italia, con el danés en Alemania, con el eslovaco en Italia y Austria, con el estonio en Finlandia, con el griego y el francés en Italia, con el húngaro en Austria y con el sueco en Finlandia. En el presente trabajo dejaremos estas circunstancias lingüísticas de lado.

Leer más: http://www.euskonews.com/0243zbk/gaia24303es.html

Sesenta lenguas minoritarias europeas luchan por sobrevivir

Más allá de las 23 lenguas que la UE reconoce como oficiales, hay 46 millones de europeos, cerca del 10 por ciento, que hablan 60 lenguas consideradas «minoritarias o regionales». Algunas de estas lenguas gozan de un nulo reconocimiento por los propios Estados-nación. Sólo 9 Estados de la Unión consideran cooficial una o más lenguas distintas a la nacional: Italia, España, Finlandia, Bélgica, Reino Unido, Irlanda, Luxemburgo o Malta. Si bien es cierto, en Bélgica más que cooficialidad lo que existe es una división político-lingüística que puede acabar con la división real de Bélgica en dos países.

Francia, Bulgaria, Grecia y Polonia son los Estados más restrictivos con el multilingüismo y no aceptan la oficialidad de ninguna de las lenguas minoritarias que se hablan en sus territorios estatales. La Unesco cifra en 30 las lenguas minoritarias europeas que corren serio peligro de quedar extinguidas en no muchos años. Algunas de ellas ya están en estado vegetativo. Como el romaní, lengua del pueblo gitano que sufre la misma estigmatización que la etnia gitana. Sólo en Finlandia es oficial el habla del pueblo gitano.

Esta misma situación de agonía vive el yidis que hablan las comunidades judías de Centroeuropa. El extermino de los nazis contra los judíos acabó también con la lengua de los judíos centroeuropeos. El lombardo, lengua minoritaria de la región italiana de Lombardía, también agoniza ante la total desprotección del Estado italiano. Además de España, en otros tres Estados de la UE está reconocido el multilingüismo. El inglés comparte oficialidad con el gaélico en Irlanda y con el maltés en Malta; Luxemburgo reconoce tres idiomas oficiales, luxemburgués, francés y alemán; y en Finlandia los finlandeses se pueden dirigir a sus instituciones nacionales en finés, finlandés o sueco.

Sólo 6 lenguas minoritarias superan el millón de hablantes, siendo la más hablada el catalán. Más de 7 millones de personas se comunican en catalán en España, Francia o en la pequeña ciudad de Alghero situada en la isla italiana de Cerdeña. La UE considera al catalán como «lengua de comunicación» y cualquier ciudadano puede dirigirse y ser respondido en catalán por las instituciones comunitarias, pero no todas las lenguas regionales gozan de la misma fortuna. Cataluña es la única región de la UE que cuenta con una Oficina de Información del Parlamento Europeo que difunde contenidos informativos europarlamentarios exclusivamente en catalán.

El gallego es usado por casi 2,5 millones de europeos. El occitano, lengua de los trovadores medievales, lo practican a diario más de dos millones de personas entre España, Italia o Francia. El gaélico, herramienta de entendimiento de 500.000 europeos es la lengua oficial de Irlanda y Escocia aunque no son lenguas mayoritarias en sus territorios. El sardo, lengua romance autóctona de la región italiana de Cerdeña, lo utilizan más de 1.300.000 de europeos. En Italia también se habla el siciliano, lengua de la isla de Sicilia descendiente del latín vulgar y con influencias del griego, árabe, francés, provenzal, catalán y español. El siciliano no es oficial ni está protegido y su cada vez más reducido uso se concentra en los sicilianos de mayor edad.

Existen lenguas minoritarias con más hablantes que algunas lenguas nacionales y oficiales de la UE. El caso maltés, una de las 23 lenguas oficiales en la UE, es paradigmático al ser sólo hablado por 400.000 personas. El euskera, en España; el galés, en Reino Unido; el bretón, franco-provenzal o el corso, en Francia; el frisón, en Países Bajos; el mirandés, en Portugal; o el albanés, armenio, macedonio, tártaro o ruteno, en Rumanía, son también lenguas europeas que perviven en Europa con mayor o menor protección.

España es un Estado ejemplar para los defensores del multilingüismo, aunque existen lenguas o dialectos en España que no disfrutan de ninguna protección oficial y están en riesgo de desaparición. Como le ocurre al asturiano, aragonés o la fala extremeña, lengua galaico-portuguesa hablada en los pueblos de San Martín de Trevejo, Eljas y Valverde del Fresno, en el extremo noroeste de Extremadura.

Leer más: http://www.euroxpress.es/index.php/noticias/2012/10/1/sesenta-lenguas-minoritarias-europeas-luchan-por-sobrevivir/

El multilingüismo, seña de identidad de la Unión Europea

A cualquier persona que haya conocido el continente europeo en los últimos veinte años no le cabrá duda de que la realidad lingüística de Europa está cambiando. En 1987, un tercio de los ciudadanos encuestados pertenecientes a la CEE declaraba poder comunicarse en una lengua extranjera; en 2000 afirmaba poder hacerlo el 53%, cifra que en 2005 había ascendido al 56% y que con toda probabilidad continuará haciéndolo en años venideros.16

Frente a lo que vivieron las generaciones anteriores, la práctica totalidad de los jóvenes de la UE tiene acceso al aprendizaje de lenguas en la escuela sin necesidad de pertenecer a la élite socioeconómica de sus países. La mayoría de ellos no solo está estudiando idiomas en mucha mayor proporción que sus padres, sino que tiene acceso a un mayor número de lenguas, lo está haciendo desde una edad mucho más temprana y además de manera más efectiva.

Este cambio no solo en las habilidades lingüísticas de los europeos sino en la concienciación por parte de los gobiernos de la importancia de las lenguas en la preparación de sus ciudadanos no podría haberse llevado a cabo sin la profunda convicción, presente desde la fundación misma de la UE, de las ventajas del multilingüismo. Es necesario precisar que se habla de multilingüismo, en el contexto europeo, con dos significados: por un lado, en referencia a la coexistencia de varias comunidades lingüísticas en un mismo territorio y, por otro, a la capacidad de las personas para utilizar varios idiomas. Este último es al que nos referiremos en adelante.

El multilingüismo, reflejo del lema europeo de la «Unidad en la diversidad», se ha convertido en una verdadera seña de identidad de la Unión Europea y aspira a serlo también de sus ciudadanos. Como afirmaba Leonard Orban, primer comisario en incorporar el multilingüismo a su cartera, «es un fenómeno que se encuentra en el código genético de la UE»17. La opción multilingüe ha supuesto un reto para los responsables europeos, quienes han sabido ver más allá de su dificultad y complejidad las considerables ventajas que conlleva para el proyecto europeo y para sus habitantes en aspectos tales como la preservación de la diversidad cultural, el enriquecimiento personal, la integración y la tolerancia, la proyección internacional, el acceso a la información, las relaciones paneuropeas, el aprovechamiento de las oportunidades del mercado único o la competitividad laboral.

La promoción del aprendizaje de lenguas entre los habitantes de los países miembros ha revestido particular dificultad debido a que la competencia tanto en la organización de los sistemas educativos como en el diseño de los planes de estudio recae en los estados. Por este motivo, tal y como ha expuesto Jean Monnet (2010), la labor de la UE ha debido reducirse a «contribuir, fomentar la cooperación, apoyar y completar lo que hagan los Estados miembros»18. Regidos por el principio de subsidiariedad, ha sido cada país quien ha emprendido los cambios necesarios según sus circunstancias para adaptarse a las políticas europeas. Hasta llegar a este punto, la UE ha debido recorrer un largo camino en el que ha ido definiendo los puntos principales de su política lingüística, persuadiendo a los países miembros de la importancia de las lenguas y creando un marco legal alrededor del cual articular las reformas. Solo después de una andadura de décadas ha conseguido, en los últimos diez años, el compromiso formal por parte de los gobiernos de los 27 países de la UE de adecuar sus estructuras educativas a sus recomendaciones e iniciar las reformas que tienen lugar hoy en día en cada uno de los estados.

Preguntas sobre el multilingúismo en la UE

¿Cuáles son las lenguas oficiales de la UE?

Las 24 lenguas oficiales de las instituciones de la Unión Europea son: búlgaro, croata, español, checo, danés, alemán, estonio, griego, inglés, francés, irlandés, italiano, letón, lituano, húngaro, maltés, neerlandés, polaco, portugués, rumano, eslovaco, esloveno, finés y sueco.

¿Quién decide cuáles son las lenguas oficiales de la UE?

El Consejo de la Unión Europea, donde todos los Estados miembros de la UE están representados, lo decide por unanimidad. Antes de su adhesión a la UE, cada futuro Estado miembro decide cuál va a ser la lengua oficial que va a utilizar en la UE. Cualquier cambio posterior —añadir una nueva lengua oficial o suprimir una existente— deberá ser aprobado por unanimidad de todos los Estados miembros en el Consejo.

¿Qué ocurre con las lenguas regionales habladas en los Estados miembros?

El Consejo de la UE, es decir todos los Estados miembros, ha decidido que las instituciones de la UE puedan utilizar también lenguas reconocidas por la constitución de un Estado miembro, aun cuando no sean lenguas oficiales de la UE. Las instituciones de la UE tienen un acuerdo con el Gobierno español sobre la utilización del vasco, el catalán y el gallego en los documentos. Existe un acuerdo similar sobre el uso del galés y el gaélico escocés con el Gobierno británico. En ambos casos, las traducciones las proporciona el Gobierno del Estado miembro de que se trate, en el momento en que se necesiten, y corren a su cargo.

La interpretación desde (pero no hacia) el vasco, el catalán/valenciano/balear y el gallego se facilitará, previa solicitud, para determinadas formaciones del Consejo con los representantes regionales, así como en las reuniones plenarias del Comité de las Regiones y el Comité Económico y Social Europeo. En las reuniones de la Comisión no está previsto el uso de lenguas españolas. El coste de esta interpretación correrá a cargo del Estado miembro de que se trate. Las autoridades galesas y escocesas tienen un acuerdo similar.

¿Por qué promueve la Comisión Europea el multilingüismo?

Porque quiere: 1) promover el diálogo intercultural y una sociedad más integradora; 2) ayudar a los ciudadanos de los 28 Estados miembros a desarrollar un sentido de la ciudadanía de la UE; 3) dar oportunidades a la gente joven para que estudie y trabaje en el extranjero y 4) abrir nuevos mercados a las empresas de la UE para que compitan a nivel mundial.

En pocas palabras, ¿cuál es el objetivo de las políticas lingüísticas de la UE?

La finalidad de las políticas lingüísticas de la UE es proteger la diversidad lingüística y fomentar el conocimiento de lenguas por razones de identidad cultural e integración social y porque los ciudadanos multilingües se encuentran en mejor situación para aprovechar las oportunidades educativas y laborales en el mercado único.

El objetivo es una Europa en la que todo el mundo, desde una edad muy temprana, aprenda al menos dos lenguas, además de la materna. El objetivo «lengua materna +2» fue establecido por los Jefes de Estado o de Gobierno de la UE en la Cumbre de Barcelona, celebrada en marzo de 2002.

¿Cuál es el coste del multilingüismo en las instituciones europeas?

El coste total de la traducción y la interpretación en todas las instituciones de la UE (la Comisión Europea, el Parlamento Europeo, el Consejo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el Tribunal de Cuentas Europeo, el Comité Económico y Social Europeo y el Comité de las Regiones) es de unos mil millones de euros al año. Esto representa menos del 1 % del presupuesto de la UE, poco más de dos euros por ciudadano. La Comisión Europea tiene unos 3 000 traductores e intérpretes.

¿Protege la legislación de la UE el uso de lenguas?

La legislación de la UE protege los derechos y las obligaciones de la UE en lo que respecta a las lenguas. Por ejemplo, el Tratado de la Unión Europea (artículo 3) y la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (artículos 21 y 22) prohíben la discriminación por motivos de idioma y declaran que la Unión deberá respetar la diversidad lingüística.

El primer Reglamento comunitario, aprobado en 1958, exige a las instituciones comunitarias que traduzcan la legislación a todas las lenguas oficiales de la UE y que respondan a las preguntas de los ciudadanos en la misma lengua en que esté redactada la pregunta (artículo 2, y artículos 20 y 24 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea).

¿Tiene previsto la UE reducir el número de lenguas oficiales?

No, porque el sistema actual se aplica en interés de la democracia y de la transparencia. Ningún Estado miembro está dispuesto a renunciar a su propia lengua y los países candidatos quieren añadir la suya a la lista de lenguas oficiales.

¿Sería la solución una lengua para todos?

En ocasiones se sugiere que la UE debería adoptar una lengua única, paneuropea, como el latín o el esperanto. Sin embargo, puesto que casi todo el mundo debería aprender una u otra lengua a partir de cero, esta solución también sería difícil y no demasiado útil en las relaciones con el resto del mundo. Formar a los profesores y enseñar una nueva lengua a casi 500 millones de europeos exigiría mucho tiempo y recursos. La idea de que una única lengua podría ser la solución para todas las necesidades lingüísticas es excesivamente simplista. Por ello, el compromiso de la Comisión a favor del multilingüismo fomenta la diversidad más que la uniformidad.

¿Qué gano con aprender una lengua?

En tiempos de creciente desempleo, la capacidad de utilizar y comprender idiomas es un activo para el desarrollo personal, la empleabilidad y la competitividad de las empresas. Entender una lengua extranjera también contribuye a que las personas tengan acceso a las diferentes culturas y fomenta la comprensión mutua.

¿Por qué son las lenguas importantes para las empresas?

Porque es útil conocer la lengua de su cliente. En 2006, se llevó a cabo un estudio para la Comisión Europea a fin de evaluar el coste que supone para las empresas de la UE el hecho de no tener conocimientos de idiomas. Los resultados apuntan a que miles de empresas europeas desaprovechan oportunidades comerciales y pierden contratos cada año por carecer de conocimientos lingüísticos. En el estudio se ha estimado que el 11 % de las PYME exportadoras europeas (945 000 empresas) podrían estar perdiendo contratos por problemas de comunicación.

¿Qué piensan los europeos sobre el aprendizaje de lenguas?

Según una encuesta del Eurobarómetro realizada en 2012, casi nueve de cada diez europeos consideran que la capacidad de hablar idiomas es muy útil, y el 98 % de los encuestados afirma que el dominio de lenguas será beneficioso para el futuro de sus hijos. Los europeos son perfectamente conscientes de las ventajas del multilingüismo: el 72 % de estos está de acuerdo con el objetivo marcado, y el 77 % cree que debería ser una prioridad; el 53 % utiliza lenguas extranjeras en el trabajo, y el 45 % cree que tiene un mejor trabajo en su propio país gracias a sus competencias en lenguas extranjeras.

¿Cuál es el nivel de los europeos en la utilización de las lenguas?

El país de la UE más multilingüe es Luxemburgo, donde el 99 % de los ciudadanos domina al menos una lengua extranjera. Sin embargo, el número de los europeos que dicen que pueden comunicarse en una lengua extranjera ha disminuido levemente, pasando del 56 % al 54 %. Las pruebas efectuadas entre alumnos adolescentes en 14 países europeos demuestran que solamente el 42 % de ellos es competente en su primera lengua extranjera y solamente un 25 % en su segunda. Un número significativo —el 14 % en el caso de la primera lengua extranjera y el 20 % en el de la segunda— no alcanza siquiera el nivel de «usuario básico».

El porcentaje de alumnos que son competentes en su primera lengua extranjera oscila entre el 82 % de Malta y Suecia (donde el inglés es la primera lengua extranjera) y solamente un 14 % en Francia (para el inglés) y un 9 % en Inglaterra (para el francés). Internet ha animado a las personas a mejorar sus competencias «pasivas» de comprensión oral y lectura en lenguas extranjeras. El número de europeos que utiliza regularmente lenguas extranjeras en internet gracias a las redes sociales, por ejemplo, ha aumentado en diez puntos porcentuales, pasando del 26 % al 36 %.

Leer más: http://europaerestu.eu/preguntas-sobre-el-multilinguismo-en-la-ue/

Vídeo:

European Day of Languages

dayoflangaugesWhy a European Day of Languages?

There have never been more opportunities to work or study in a different European country – but lack of language competence prevents many people from taking advantage of them.

Globalisation and patterns of business ownership mean that citizens increasingly need foreign language skills to work effectively within their own countries. English alone is no longer enough.

Europe is rich in languages – there are over 200 European languages and many more spoken by citizens whose family origin is from other continents. This is an important resource to be recognised, used and cherished.

Language learning brings benefits to young and old – you are never too old to learn a language and to enjoy the opportunities it opens up. Even if you only know a few words of the language of the country that you visit (for example on holiday), this enables you to make new friends and contacts.

Learning other peoples’ languages is a way of helping us to understand each other better and overcome our cultural differences.

Language skills are a necessity and a right for EVERYONE – that is one of the main messages of the European Day of Languages.

The overall objectives are to raise awareness of:

  • Europe’s rich linguistic diversity, which must be preserved and enhanced;
  • the need to diversify the range of languages people learn (to include less widely used languages), which results in plurilingualism;
  • the need for people to develop some degree of proficiency in two languages or more to be able to play their full part in democratic citizenship in Europe.

… the Committee of Ministers decided to declare a European Day of Languages to be celebrated on 26th September each year. The Committee recommended that the Day be organised in a decentralised and flexible manner according to the wishes and resources of member states, which would thus enable them to better define their own approaches, and that the Council of Europe propose a common theme each year. The Committee of Ministers invites the European Union to join the Council of Europe in this initiative. It is to be hoped that the Day will be celebrated with the co-operation of all relevant partners. Decision of the Committee of Ministers of the Council of Europe, Strasbourg (776th meeting – 6 December 2001)

Source: http://edl.ecml.at/Home/WhyaEuropeanDayofLanguages/tabid/1763/language/en-GB/Default.aspx

Moving into the polyglot age

If someone said to you ‘flisni me mua’, would you know what it meant, or even which language was being spoken? With some 225 indigenous languages, Europe’s linguistic heritage is rich and diverse; a fact to be celebrated. But how good are Europeans at learning the languages of their near (and not so near) neighbours? Many Europeans may think that a monolingual way of life is the norm. But between a half and two-thirds of the world’s population is bilingual to some degree, and a significant number are ‘plurilingual’, that is, they have some level of competence in a range of languages (understanding, and/or writing, and/or talking, …).

Plurilingualism is much more the normal human condition than monolingualism. There are millions of people who think they know no language other than their mother tongue; however many of them know some level of another language. And yet the opportunities to learn a new language are today greater than ever. To emphasise the value of language learning, the Council of Europe established the European Day of Languages (EDL), which is celebrated each year on 26 September. The idea behind the EDL is to encourage ‘plurilingualism’. This is neither new nor obscure. It is a fact of everyday life among many peoples in Africa and Asia, and is the norm in parts of Europe, particularly Benelux and Scandinavia and also around the Mediterranean. And it doesn’t mean frightening people into thinking they have to aspire to ‘native speaker’ level. The object is to be able to communicate, and be understood, according to your own needs and requirements. The international spread of English seems irresistible, and surveys bear out the impression that acquiring some level of English is a priority for the largest number of language learners (one in three claim they can converse in it, according to Eurobarometer).

Yet, once this has been achieved there is no reason to stop at English. Many other languages are also valuable tools to get the most from life’s experiences, whether for work or just travelling. One of the ironies of a globalised world is that the marginal value of English could decline. As more and more people become proficient in today’s ‘lingua franca’, what will make a difference is the ability to speak additional languages. In the worlds of work and education native English speakers will have to compete with candidates who already have their mother tongue, plus English and, increasingly, a reasonable knowledge of a third or fourth language under their belts. And language ability brings more than just economic benefits. It encourages us to become more open to others, their cultures and attitudes, and also promotes greater mental flexibility by allowing us to operate different systems of representation and a flexibility of perspective. We should not underestimate the value of language learning in giving us insight into the people, culture and traditions of other countries. People who can communicate confidently with those of other cultures are likely to be more tolerant. And remember that to be monolingual is to be dependent on the linguistic competence, and goodwill, of others. Learning to use another language is about more than the acquisition of a useful skill – it reflects an attitude, of respect for the identity and culture of others and tolerance of diversity.

The Council of Europe pioneered a programme to enable people to gauge their level of proficiency in a foreign language. The European Language Portfolio project aims to motivate learners by acknowledging their efforts to extend and diversify their language skills at all levels; and to provide a record of the skills they have acquired which can be consulted, for example, when they are moving to a higher learning level or looking for a job at home or abroad. Based on a grid system language learners can assess their abilities –understanding, reading, speaking, and writing – and grade these according to six European levels. These standards have been adopted by the main certification bodies in Europe, by many member states and by the EU, in particular as part of its Europass scheme, a system designed to make individual abilities more transparent and comparable across member states. One of the central planks of the European Day of Languages is to reinforce the idea of language learning as a lifelong process. Many adults believe that having missed (or even wasted) the opportunity to acquire a new language during their years of formal education, it is too late to restart the process. It isn’t. All over Europe, classes, programmes and techniques (from books to CD-ROMs) are available to improve language abilities. What’s often missing is the personal motivation to overcome the ‘language fear factor’. Many people develop their language skills after leaving school or university. This is not so surprising; language learning in school is often seen as an obligation rather than an opportunity. It is only when we begin to explore the world outside, whether for work or leisure, that we come to learn the value of other languages. And for some words of encouragement, each additional language learned becomes progressively easier. So when you have cleared the first hurdle, and you fancy a stab at Hungarian, or Cantonese, just give it a try.

Source: http://edl.ecml.at/Home/Movingintothepolyglotage/tabid/2970/language/en-GB/Default.aspx

Language factsDid you know that…

01 There are between 6000 and 7000 languages in the world – spoken by 7 billion people divided into 189 independent states.

02 There are about 225 indigenous languages in Europe – roughly 3% of the world’s total.

03 Most of the world’s languages are spoken in Asia and Africa.

04 At least half of the world’s population are bilingual or plurilingual, i.e. they speak two or more languages.

05 In their daily lives Europeans increasingly come across foreign languages. There is a need to generate a greater interest in languages among European citizens.

06 Many languages have 50,000 words or more, but individual speakers normally know and use only a fraction of the total vocabulary: in everyday conversation people use the same few hundred words.

07 Languages are constantly in contact with each other and affect each other in many ways: English borrowed words and expressions from many other languages in the past, European languages are now borrowing many words from English.

08 In its first year a baby utters a wide range of vocal sounds; at around one year the first understandable words are uttered; at around three years complex sentences are formed; at five years a child possesses several thousand words.

09 The mother tongue is usually the language one knows best and uses most. But there can be “perfect bilinguals” who speak two languages equally well. Normally, however, bilinguals display no perfect balance between their two languages.

10 Bilingualism brings with it many benefits: it makes the learning of additional languages easier, enhances the thinking process and fosters contacts with other people and their cultures.

11 Bilingualism and plurilingualism entail economic advantages, too: jobs are more easily available to those who speak several languages, and multilingual companies have a better competitive edge than monolingual ones.

12 Languages are related to each other like the members of a family. Most European languages belong to the large Indo-European family.

13 Most European languages belong to three broad groups: Germanic, Romance and Slavic.

14 The Germanic family of languages includes Danish, Norwegian, Swedish, Icelandic, German, Dutch, English and Yiddish, among others.

15 The Romance languages include Italian, French, Spanish, Portuguese and Romanian, among others.

16 The Slavic languages include Russian, Ukrainian, Belarusian, Polish, Czech, Slovak, Slovenian, Serbian, Croatian, Macedonian, Bulgarian and others.

17 Most European languages use the Latin alphabet. Some Slavic languages use the Cyrillic alphabet. Greek, Armenian, Georgian and Yiddish have their own alphabet.

18 Most countries in Europe have a number of regional or minority languages – some of these have obtained official status.

19 The non-European languages most widely used on European territory are Arabic, Chinese and Hindi, each with its own writing system.

20 Russia (148 million inhabitants) has by far the highest number of languages spoken on its territory: from 130 to 200 depending on the criteria.

21 Due to the influx of migrants and refugees, Europe has become largely multilingual. In London alone some 300 languages are spoken (Arabic, Turkish, Kurdish, Berber, Hindi, Punjabi, etc.).

Source: http://edl.ecml.at/LanguageFun/LanguageFacts/tabid/1859/language/en-GB/Default.aspx

Self-evaluate your language skills

The ‘Self-evaluate your language skills’ game helps you to profile your skills in the languages you know according to the six reference levels described in the Common European Framework of Reference for Languages (CEFR) developed by the Council of Europe (Language Policy Unit, Strasbourg). The CEFR exists in 39 languages and is used throughout the world in  many contexts.

The game is based on the Self-assessment grid contained in the CEFR and describes language activities.

When answering the questions within the application please remember that this merely aims at setting your language profile and at encouraging you to pursue language learning! The self-assessment full procedure is slightly more demanding!

Play the game:

http://edl.ecml.at/LanguageFun/Selfevaluateyourlanguageskills/tabid/2194/language/en-GB/Default.aspx

Video:

O Galego na Europa das Linguas

As linguas gaélicas uniron a Europa atlántica antes do latín

«O que pretendemos deixar claro co noso traballo é que outrora, en épocas non tan remotas como chegamos a crer, existiu unha clara relación entre Irlanda, Escocia, a illa de Man e Galicia. Foi unha relación tan clara, que cremos que compartiron cultura e lingua ao longo de moitos séculos». Isto sosteñen os responsables do Proxecto Gaelaico, unha iniciativa privada na que traballan desde hai oito anos un grupo de estudiosos galegos de diversas disciplinas xunto con James Durán, doutor en lingüística pola Universidade de Stanford e durante doce anos profesor de lingüística gaélico-irlandesa nas universidades de Cork e Galway. «Vén a Galicia para xubilarme e estou traballando outra vez», chanceaba.

«Non todo é latín, non todo é romano, hai un sustrato celta na lingua e na toponimia que queremos dar a coñecer», explicaba onte Martín Fernández Maceiras, tradutor inglés-castelán-galego para TVG e outras cadeas durante 27 anos. Esa identidade compartida queda patente para estes estudiosos incluso nos nomes das súas linguas actuais: gaeilge (Irlanda), gàidhlig (Escocia), gaelg (Man) e galego.

Tamén sosteñen que en Galicia se mantén esa pegada en topónimos como Ézaro, «que é unha palabra gaélica que significa ‘cascada’», explicou Alberto Lago Villaverde, licenciado en Xeografía e Historia e profesor en Poio. Menciona outros casos como os de Tordoia, «que significa ‘pedra longa’», Manzaneda, «que en gaélico é ‘montaña de neve’ e en Irlanda ‘paso entre a montaña de neve’».

Coa toponimia traballa neste grupo Henrique Egea Lapina, licenciado en Filoloxía Clásica, e destaca que «en Galicia hai entre 3.000 e 4.000 topónimos con significados opacos para calquera falante». Ademais de apuntar que «a xente falaba algo antes do latín», menciona que «a arqueoloxía no ten lingua nas súas pezas e non hai donde estudiar gaélico, non hai rastro escrito».

Outra ausencia que destaca Fernández Maceiras é a gheada, «que é algo moi propio do galego e non hai textos escritos con gheada». E é que a pegada desa cultura gaélica «é moito máis profunda do que está recollido no léxico galego, que canto máis vello sea máis posibilidades ten de ser gaélico».

Por todo iso, «atopámonos ante un argumento lingüístico que demostra, por primeira vez, a relación entre a cultura, a historia e a lingua dos pobos que forman a zona tradicionalmente celta da Europa Atlántica, en en particular a relación entre Galicia, Irlanda, Escocia e a illa de Man». Co Proxecto Gaelaico «queremos demostrar que en Galicia se falou unha lingua celta goidélica e achegar datos valiosos para a xente interesada en disciplinas tales como a lingüística ou a historia, e para o público en xeral». Unha plataforma ( www.progael.com) difunde este proxecto, cuxos responsables rexeitan o financiamento público «para manter a independencia».

Fonte: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2014/05/14/lenguas-gaelicas-unieron-europa-atlantica-latin/0003_201405G14P27995.htm?idioma=galego

A Carta Europea das Linguas fai vinte anos inzada de incumprimentos en Galicia

En novembro de 1992 nacía en Estrasburgo a Carta Europea das Linguas Rexionais ou Minoritarias. Auspiciada polo Consello de Europa, os Estados que a asinaban amosábanse «conscientes do feito de que a protección e o fomento» destes idiomas «representan unha contribución importante á construción dunha Europa baseada nos principios da democracia e da diversidade cultural». Na sinatura deste tratado europeo participou daquela un representante do Estado español. As Cortes Xerais deron o seu visto e prace á participación no acordo e, xa en 2002, o daquela ministro de Exteriores, Josep Piqué (PP), rubricaba o correspondente instrumento de ratificación, isto é, o documento no que o Goberno de España especificaba o grao de cumprimento da Carta ao que se comprometía. Elixiu, na maior parte dos artigos, a maior protección posible para o galego, o catalán e o éuscaro.

Personificado, como é habitual, na figura do rei, o Estado «aprobou e ratificou» o que se dispón na Carta, «prometendo cumprila, observala e facer que se cumpra e observe puntualmente en todas as súas partes». Así e todo, vinte anos despois da sinatura e cando xa pasou unha década dende a súa ratificación, unha ollada ao seu articulado permite concluír que en Galicia este tratado europeo é aínda unha enorme materia pendente especialmente en ámbitos como o ensino ou a xustiza onde, lonxe de avanzar cara aos preceptos comprometidos, se experimentaron notables retrocesos con medidas como a derrogación do decreto 124/2007 de galego no ensino -que establecía un «mínimo» do 50% das materias escolares en galego- e a súa substición polo denominado decreto do plurilingüismo.

No ámbito educativo o Goberno de José María Aznar asumiu os compromisos máis ambiciosos o cal equivale, dada a vixente distribución de competencias, a que a Xunta tamén os asumiu. Así, dende a ratificación de Carta os poderes públicos están «comprometidas» a «prever unha educación preescolar garantida nas linguas rexionais e minoritarias correspondentes», neste caso o galego. Idéntico precepto rexe para o ensino primario, para o ensino secundario e para o «técnico e profesional». Ao tempo, España tamén apostou por «tomar disposicións para que se impartan cursos de ensino para adultos ou de educaicón permanente principal ou totalmente» en galego. No caso da universidade o grao de protección seleccionado foi menor, quedando no «fomento» e/ou «autorización» do «establecemento dun ensino universitario ou outras formas de ensino superior» nas linguas propias.

Neste contexto, no que os últimos datos dispoñibles falan de que só arredor do 20% do ensino obrigatorio é impartido en galego, a reforma educativa que prepara o Goberno central semella que vai dificultar aínda máis o cumprimento da Carta xa que, por exemplo, en 2002 o Estado asumiu tamén o compromiso de «tomar medidas para asegurar o ensino da historia e a cultura das cales é expresión a lingua rexional ou minoritaria» -o Ministerio de Educación prepara unha recentralización do currículum educativo-.

Se o cumprimento da Carta no ámbito educativo é escaso a situación non mellora, senón o contrario, se o sector observado é a Xustiza, outro dos máis relevantes no tratado europeo. Como fixo no ensino, neste caso o Estado asumiu como propio o maior grao de compromiso posible, comprometéndose a «asegurar», tanto nos procesos civís como nos penais e administrativos, a posibilidade de utilizar con normalidade as linguas oficiais diferentes do español.

Así, por exemplo, ofreceu garantías de que «os organos xurisdiccionais, por solicitude dunha das partes», ían «levar o procedemento nas linguas rexionais ou minoritarias» ou, en todo caso, lle garantirían «ao acusado -na xurisdicción penal- o dereito de se expresar» na súa lingua. Ademais, non habería obstáculo para empregar unha lingua como ao galego para presentar probas e documentos recorrendo, «se for necesario, a intérpretes e a traducións». Na actualidade, non son poucos os casos que saltan á luz pública no que o emprego normal do galego nos tribunais se converte nunha carreira de obstáculos dificultada, a comezar, polos programas informáticos proporcionados pola Xunta para operar nos xulgados.

A realidade galega tamén difire en boa medida do estipulado na Carta se o ámbito observado é o dos medios de comunicación, onde só se cumpre con normalidade a existencia de, «polo menos, unha emisora de radio e unha canle de televisión» no idioma do que se trate. Non acontece así no que atinxe á garantía de «fomentar ou facilitar a creación e mantemento de, polo menos, un órgano de prensa nas linguas rexionais ou minoritarias» e as políticas de recortes poñen en serio perigo a comprometida «asistencia financeira ás producións audiovisuais» en galego. Do mesmo xeito, na práctica tampouco existe a aposta por «apoiar a formación de xornalistas e demais persoal para os medios de comunicación que empreguen» estes idiomas, aínda que o Estado se comprometeu a facelo.

Fonte: http://praza.gal/politica/2586/a-carta-europea-das-linguas-fai-vinte-anos-inzada-de-incumprimentos-en-galicia/

A lingua galega que se defende máis en Europa

A finais de 2009, a Axencia Europa de Linguas Minorizadas censuraba con dureza a política lingüística que daquela iniciaba o Goberno de Núñez Feijóo en Galicia. Este organismo -promovido polo Parlamento Europeo e entidade consultiva desta institución, do Consello de Europa e da ONU- advertía de que «as medidas adoptadas contra a lingua galega» desde aquel mes de abril supoñían «unha vulneración de tratados internacionais sobre dereitos lingüísticos subscritos polo Estado Español» e aseguraba que denunciaría a situación aos diferentes foros internacionais nos que se atopaba presente.

A denuncia da Axencia, que pecharía meses despois por problemas orzamentarios, sería unha das moitas que recibiría a política lingüística do Executivo de Feijóo nos últimos cinco anos desde diferentes institucións europeas, tanto da UE como alleas aos organismos de gobernanza europea. En todos eles, a atención á situación da lingua propia e a defensa dos dereitos dos galegofalantes foi constante no tempo que durou tamén a última lexislatura da Eurocámara, que agora elixe novos parlamentarios o vindeiro 25 de maio. Máis, desde logo, que a que fixeron as diferentes administracións do propio Estado español ou desde a Xunta, que recibiu varios tiróns de orellas desde máis aló dos Pireneos.

A última demanda para a protección do galego e das linguas minorizadas chegou hai menos dun ano do propio Parlamento, cando a Comisión de Cultura aprobou un informe que insta á protección dos idiomas en perigo de desaparición e no que se pide aos Estados membros que promovan a súa aprendizaxe na escola desde idades temperás, ademais de facer especial fincapé no ensino en preescolar. A Eurocámara anima tanto a Comisión Europea, -como Goberno da UE-, como os estados membros a que «adopten as políticas e os programas da UE para apoiar as linguas en perigo e a diversidade lingüística, utilizando os instrumentos comunitarios de apoio financeiro para o período 2014-2020». E céntrase, como en tantas ocasións, na necesidade de garantir o ensino do idioma entre os máis pequenos, xusto aquilo que non garante a Xunta e que desde tantas entidades -europeas ou non- se lle ten censurado.

Especialmente duro foi o Consello de Europa, en varias ocasións. Hai ano e medio, o informe desta instiución que avalía o cumprimento da Carta Europea de Linguas Rexionais expresaba a súa preocupación «pola redución progresiva do ensino en galego en todos os niveis e da súa estrutura de apoio» e solicitaba á Administración «un número suficiente de escolas» que permita educar os rapaces en lingua galega. O texto destacaba o «éxito» da política lingüística levada a cabo en Euskadi e Cataluña, pero advertía da desfeita que para o idioma galego supuxera o decreto do plurilingüismo aprobado pola Xunta de Feijóo.

Así, o Consello de Europa convidaba as autoridades «a que tomen medidas de modo que a introdución forzosa do modelo trilingüe na educación non afecte a educación na lingua propia”, e aseguraba que despois de consultar con expertos e avaliar a súa aplicación en Galicia, comprobou que “o ensino ao 50% en galego non se cumpre na práctica”

O pau foi duro. O organismo europeo lembraba ás autoridades que malia que a lexislación vixente non implica unha educación plena en galego, si é necesario “que haxa un número suficiente de escolas que ofreza educación completamente ou esencialmente en galego”, xa que ese é un dereio “dos pais que así o desexen” e porque se ten que “garantir” que se cumpran as escollas das familias, algo que non ocorre en ningún caso, especialmente en Educación Infantil, onde malia que, por exemplo, o 40% das familias urbanas escolleu a lingua galega como a principal para o ensino dos seus fillos, nin tan sequera un 10% das escolas ofrecen esa opción. De feito, o Consello de Europa “insta” as autoridades para que “fagan posible” esa educación en galego en Primaria e Secuncaria. Pero a Xunta non só non fixo caso, senón que desdeñou a denuncia deste organismo, que non é a primeira vez que reprende a política lingüística levada a cabo en Galicia.

Tan só un mes despois daquela denuncia, e logo da avaliación do Convenio Marco para a Protección das Minorías Nacionais, o Consello de Europa volveu instar as administracións do Estado a que dialoguen coas entidades defensoras das linguas cooficiais en España e a reclamar unha maior protección para estes idiomas. «O Estatuto de Autonomía e a protección da Carta Europea non exclúe que o galego se beneficie dunha protección adicional e complementaria”, aseguraba a entidade.

Facía referencia tamén o Consello de Europa á Carta Europea das Linguas Rexionais ou Minoritarias, da que se veñen de cumprir 24 anos, así como doce desde que o Goberno española a ratificara, comprometéndose, na maior parte dos artigos, á maior protección posible para o galego, o catalán e o éuscaro. Por exemplo, o Estado garantiu a posibilidade de recibir o ensino preescolar, primario e secundario en galego, así como establecer garantías de que os procedementos xudiciais se poidan desenvolver con normalidade en linguas distintas do castelán. Nada diso se garante en Galicia na actualidade. Pero nin as sentenzas xudiciais nin os continuos tiróns de orellas que chegan de Europa fixeron recuar unha Xunta que mantén o seu camiño lingüístico.

A situación do galego, pero tamén do catalán ou do éuscaro, segue a ser denunciada. Neste mesmo ano, varios eurodeputados do Estado -entre eles Ana Miranda, do BNG- reclamaron á Comisión Europea que tome medidas para evitar as discriminacións lingüísticas e que estas sexan consideradas tan graves como as sufridas pola orientación sexual, a relixión ou a orixe étnica. Así, solicitan que se modifiquen algunhas directivas existentes para incluír provisións sobre as discriminacións lingüísticas, ou ben que se elabore unha nova «sobre a aplicación do principio de non discriminación por razón de idioma».

Fonte: http://praza.gal/politica/7164/a-lingua-galega-que-se-defende-mais-en-europa/

Unha serie de seis vídeos:

A Europa das Línguas

Dia Europeu das Línguas

O Ano Europeu das Línguas (AEL) 2001, organizado conjuntamente pelo Conselho da Europa e pela União Europeia, envolveu com sucesso milhões de pessoas nos 45 países participantes. As atividades desenvolvidas celebraram a diversidade linguística na Europa e promoveram a aprendizagem de línguas.

Na sequência do êxito do AEL-2001, o Conselho da Europa instituiu o Dia Europeu das Línguas, a ser celebrado todos os anos no dia 26 de setembro. Os objetivos gerais do Dia Europeu das Línguas são:

  1. Alertar o público em geral para a importância da aprendizagem das línguas e diversificar a oferta linguística de modo a incrementar o plurilinguismo e a compreensão intercultural;
  2. Promover a riqueza da diversidade linguística e cultural da Europa, que deve ser preservada e valorizada;
  3. Fomentar a aprendizagem de línguas ao longo da vida, dentro e for a da Escola, seja para fins académicos ou profissionais, seja para fins de mobilidade ou por prazer e intercâmbio.

Em 26 de setembro de 2011 assinalou-se o 10º aniversário do Dia Europeu das Línguas (DEL), celebrado no Conselho da Europa e em todos os 47 estados-membros.

A expectativa do Conselho da Europa é a de que este Dia seja celebrado tanto pelas autoridades nos estados-membros como por outros potenciais parceiros a vários níveis:

  • decisores políticos (medidas específicas ou debates sobre assuntos relacionados com política de línguas, por exemplo);
  • público em geral (aumentando a consciência sobre os objetivos do DEL, incluindo a importância da aprendizagem de línguas ao longo da vida, em qualquer idade, em estabelecimentos de ensino, no local de trabalho, etc.);
  • no âmbito do voluntariado (ações específicas por e/ou para ONG, associações, empresas, etc.). Quem pode participar?

Fonte: http://edl.ecml.at/Home/Whatisit/tabid/1760/language/pt-PT/Default.aspx

A caminho da era poliglota

Se alguém lhe dissesse: “flisni me mua”, saberia o que significa ou mesmo de que língua se tratava? Com cerca de 225 línguas, é rica e diversa a herança linguística da Europa: facto a merecer celebração. Mas até que ponto os europeus se interessam por aprender a língua dos vizinhos próximos e menos próximos? Muitos europeus podem até pensar que viver em contexto monolingue é a norma. Mas entre metade a dois terços da população mundial é bilingue até certo ponto, e um número significativo de pessoas é plurilingue, ou seja, tem algum nível de competência noutras línguas (seja na compreensão, na escrita, na expressão oral…).

O plurilinguismo é, muito mais do que o monolinguismo, a condição humana normal. Há milhões de pessoas que pensam que não sabem mais nenhuma língua para além da sua língua materna; contudo, muitas delas têm algum conhecimento de outra língua. E, todavia, as oportunidades de aprender uma nova língua são hoje em dia maiores do que em qualquer outra época. Para realçar a importância da aprendizagem de línguas, o Conselho da Europa instituiu o Dia Europeu das Línguas (DEL), que se celebra todos os anos a 26 de setembro. A ideia por detrás do DEL é encorajar o “plurilinguismo”. Isto não é novo nem obscuro. É um facto da vida quotidiana entre muitos povos de África e da Ásia e é a norma em várias partes da Europa, em particular no Benelux e na Escandinávia e também na bacia do Mediterrâneo. E não tem de assustar as pessoas, levando-as a pensar que têm de aspirar a um domínio ao nível de um falante nativo. Trata-se de ser capaz de comunicar e ser compreendido de acordo com as necessidades e as exigências de cada um. A expansão internacional do inglês parece ser incontornável; há estudos que revelam que para a maioria dos aprendentes de línguas a aquisição de algum domínio de inglês é uma prioridade (um em cada três declara ser capaz de comunicar em inglês, de acordo com o Eurobarómetro).

Contudo, uma vez alcançado esse objetivo, não há razão para nos satisfazermos só com o inglês. Muitas outras línguas são também instrumentos valiosos para aproveitar ao máximo as experiências da vida, seja para trabalhar ou para viajar. Uma das ironias de um mundo globalizado é que o estatuto do inglês possa entrar em declínio. À medida que cada vez mais pessoas se tornam proficientes na “língua franca” da atualidade, o que deverá fazer a diferença é a capacidade de falar outras línguas. No mundo do trabalho e da educação, os falantes nativos de inglês terão de competir com candidatos que têm já a sua língua materna, mais o inglês e, em número cada vez maior, um conhecimento razoável de uma terceira ou de uma quarta língua. E a competência linguística traz muito mais do que benefícios económicos. Leva-nos a ser mais abertos aos outros, às suas culturas e atitudes, e também promove uma maior flexibilidade mental ao permitir-nos operar em diferentes sistemas de representação e em função de diferentes visões do mundo. Não devemos, portanto, subestimar o valor da aprendizagem de línguas na medida em que nos dá acesso ao povo, à cultura e às tradições de outros países. As pessoas que conseguem comunicar com outras culturas são potencialmente mais tolerantes. É preciso ter em conta que ser monolingue é ficar dependente da competência linguística e da boa vontade de outros. Aprender a utilizar outra língua é mais do que a aquisição de uma competência útil – reflete uma atitude de respeito pela identidade e pela cultura de outros e de aceitação da diversidade.

O Conselho da Europa lançou um projeto pioneiro para capacitar as pessoas a avaliarem o seu nível de proficiência numa língua estrangeira. O Portefólio Europeu de Línguas pretende motivar os aprendentes, pelo reconhecimento dos esforços para alargarem e diversificarem as suas competências linguísticas a todos os níveis, assim como fornecer um registo das capacidades adquiridas, o qual pode ser consultado, por exemplo, quando passam para o nível superior ou quando procuram emprego no país ou no estrangeiro. Com base num sistema de grelha, os aprendentes de línguas podem avaliar as suas capacidades – compreensão, leitura, produção oral e escrita – e atribuir-lhes um dos seis níveis europeus. Estes níveis têm vindo a ser adotados pela maior parte dos organismos de certificação na Europa, por muitos estados-membros e pela UE, em especial no âmbito do modelo Europass, um sistema criado para possibilitar a transparência e a comparabilidade das capacidades dos indivíduos entre os estados-membros. Um dos propósitos centrais do Dia Europeu das Línguas é reforçar a ideia de que a aprendizagem de línguas é um processo que se desenvolve ao longo da vida. Muitos adultos acreditam que, por terem perdido (ou desperdiçado) a oportunidade de adquirir uma nova língua durante os seus anos de educação formal, é demasiado tarde para recomeçar o processo. Não é. Por toda a Europa, aulas, programas e técnicas (desde livros a CD-ROM) estão disponíveis para qualquer pessoa melhorar as suas capacidades linguísticas. O que muitas vezes falta é a motivação pessoal para ultrapassar o fator “medo das línguas”. Muitas pessoas desenvolvem as suas competências linguísticas após saírem da escola ou da universidade, o que não é assim tão surpreendente: aprender línguas na escola é muitas vezes encarado como uma obrigação e não como uma oportunidade. É apenas quando começamos a explorar o mundo lá fora, seja por motivos profissionais ou por lazer, que nos apercebemos do valor das outras línguas. E a título de encorajamento, é bom saber que cada língua adicional se torna progressivamente mais fácil; portanto, quando tiver ultrapassado o primeiro obstáculo e quiser arriscar o húngaro ou o cantonês, experimente.

Fonte: http://edl.ecml.at/Home/Movingintothepolyglotage/tabid/2970/language/pt-PT/Default.aspx

As Línguas da Europa

É difícil calcular quantas línguas são faladas no mundo. Esta afirmação surpreende com frequência aqueles que não se dedicam à linguística, mas é precisamente assim. Na Europa passa-se o mesmo, o que não é de estranhar.

No continente europeu existem línguas que quase deixaram de ser faladas e que em tempos recentes têm sido recuperadas (como o tártaro da Crimeia, falado por um povo que foi sujeito a deportação). Línguas que chegam com as pessoas que as utilizam (como o chinês). Línguas que, por vontade das sociedades que delas fazem um elemento de identificação e de coesão social, nascem a partir de outras que já existem (como o luxemburguês, originariamente uma variedade local do alemão), e línguas que querem ressuscitar (como o córnico). Infelizmente, também há línguas que se perdem (como o aragonês). Em suma, é difícil quantificar o número de línguas que são faladas na Europa.

De todo o modo, pode considerar-se que as línguas faladas no continente europeu, do oceano Atlântico à cordilheira dos Urales — mas sem a do Cáucaso — são cerca de setenta, sem contar as diversas línguas de sinais das diferentes comunidades de pessoas surdas nem todas as línguas que os não europeus vindos de todo o mundo utilizam diariamente.

A maioria destas cerca de setenta línguas pertence à família indo-europeia, o que significa que têm uma origem comum e que, portanto, se assemelham, embora muitas vezes estas semelhanças — por exemplo entre o italiano e o sueco — só possam ser detectadas pelos especialistas, pois não são, de modo nenhum, evidentes numa primeira abordagem. Na Europa também existem línguas das famílias uraliana (como o finlandês, o estónio, o sami ou o húngaro) e altaica (como o turco ou o tártaro) e, ainda, uma língua da família afro-asiática, o maltês, relacionado com o árabe, e uma língua sem família conhecida: o basco.

Na Europa, são indo-europeias as línguas bálticas (o letão e o lituano), as célticas (por exemplo o gaélico irlandês, o galês e o bretão), as eslavas (como o russo, o polaco, o servo-croata ou o macedónio), as germânicas (como o inglês, o alemão, o frisão ou o islandês) e as românicas (por exemplo o catalão, o romeno, o castelhano ou o occitano), bem como o grego, o albanês e o romani, a língua indo-iraniana falada por tantos ciganos europeus.

Ao longo da história, as línguas europeias apropriaram-se de palavras umas das outras — e também de línguas de outros continentes, como é evidente —, numa inter-relação fecunda. Assim, apenas a título de exemplo, o turco deu a um grande número de línguas europeias palavras como haviar (‘caviar’) e yoghurt (‘iogurte’). A palavra sauna, existente em muitas línguas, provém do finlandês.

O principal desafio com que hoje em dia as sociedades europeias são confrontadas é o de continuar a manter a diversidade linguística que, sem contradição com uma notável unidade cultural, sempre desenvolveram, ao lado das línguas da imigração, actualmente tão importante. Isso significa encontrar fórmulas de comunicação supranacional que não favoreçam a hegemonia de uma língua, e também dar vida a todas as línguas do continente que, por razões económicas ou políticas, se encontrem numa situação de fraqueza que constitua uma ameaça para a sua própria sobrevivência.

Fonte: http://www10.gencat.net/casa_llengues/AppJava/pt/diversitat/diversitat/llengues_europa.jsp

Há 250 línguas ameaçadas na Europa e metade vai desaparecer em duas gerações

Mais de metade das 250 línguas minoritárias na Europa vão desaparecer no espaço de uma a duas gerações, concluíram cerca de cem investigadores, presentes no Congresso Internacional sobre Línguas Ameaçadas, que se está a realizar hoje em Minde.

«Estão identificadas 250 línguas ameaçadas em toda a Europa e, a cada duas semanas, há uma que desaparece, quando se perde o último falante», disse à agência Lusa a presidente do Centro Interdisciplinar de Documentação Linguística e Social (CIDLeS), Vera Ferreira, que organiza o congresso.

«Em todo o Mundo existem 6700 línguas e vamos perder mais de metade dessas línguas no espaço de uma a duas gerações. Identificá-las, estudá-las, preservá-las e divulgá-las é o que nos move, enquanto comunidade científica preocupada em intervir e defender a paleta da pluralidade linguística mundial», advogou.

O Centro Interdisciplinar de Documentação Linguística e Social, com sede em Minde, Alcanena, organizou o primeiro congresso dedicado a línguas ameaçadas na Europa (ELE 2013 – Endangered Languages in Europe), que reúne, desde quinta-feira, cerca de uma centena de investigadores e linguistas de todos os países europeus e dos «quatro cantos do Mundo», da Austrália ao Gana, Sri Lanka, Uganda e Nepal, para debaterem e partilharem o estado atual e o futuro das línguas ameaçadas e minoritárias.

«Foi o primeiro Congresso realizado nestes moldes em toda a Europa, e foi um sucesso, desde logo com o cruzamento da informação trabalhada a este nível, em todo o mundo, e aferir aquilo que se faz, não se faz, ou se pode fazer para preservar as línguas minoritárias», disse a linguista à agência Lusa.

«Uma das conclusões do congresso é sobre a importância premente de investir na tecnologia da linguagem e na linguística documentacional, ou seja, como tratar e desenvolver material didático e de investigação», apontou.

«É importante dar condições e meios à comunidade falante para preservar, divulgar e ensinar a língua ameaçada, desenvolvendo métodos, técnicas e tecnologias da linguagem para chegar aos jovens em ambiente escolar – no nosso caso ensinando o minderico», defendeu.

O minderico, ou Piação dos Charales do Ninhou (língua dos habitantes de Minde), está hoje sob a ameaça de extinção, apresentando uma comunidade de mil falantes passivos, 250 falantes ativos, 25 dos quais fluentes e dez não falantes, numa população total de 3293 habitantes.

«É uma língua claramente ameaçada», notou Vera Ferreira, tendo referido que o minderico está a ser alvo de alguns projetos de revitalização, através de aulas para as várias faixas etárias, formação contínua de professores, criação do primeiro dicionário bilingue acompanhado de uma versão multimédia, ou a utilização do minderico em festas, ementas, placas e preçários da vila.

Fonte: http://www.ionline.pt/artigos/mundo/ha-250-linguas-ameacadas-na-europa-metade-vai-desaparecer-duas-geracoes/pag/-1

As línguas abrem caminhos: o caso do multilinguismo europeu

Numa época de crise económica, quando as coisas não são fáceis, é importante lembrar que as línguas podem ajudar. Apesar da corrente actual de cortes e reduções orçamentais, permitam-me que defenda a importância de continuar a promover o uso de várias línguas. O regulamento da UE de 1958 que referi acima prevê que todos os documentos jurídicos da UE sejam redigidos em todas as línguas oficiais e que cada cidadão europeu possa comunicar com as instituições europeias em qualquer dessas línguas. Seria impensável que um regulamento que produz efeitos directos em Portugal não fosse traduzido em português. Todas as instituições da UE têm um serviço linguístico próprio: na Comissão, esse serviço é a Direcção-Geral da Tradução, que tenho a honra de chefiar. Entre os nossos tradutores, contam-se actualmente 65 portugueses.

À parte este ponto de vista institucional, o multilinguismo na União Europeia é também uma questão da sociedade em geral. Nessa perspectiva, significa a aprendizagem de línguas estrangeiras. A Comissão incentiva as autoridades nacionais a melhorarem o ensino das línguas e exorta os cidadãos europeus de todas as idades e condições a aprenderem línguas estrangeiras. O nosso programa de aprendizagem ao longo da vida investe anualmente cerca de 50 milhões de euros na promoção da aprendizagem de línguas.

Devemos também interrogarmo-nos sobre os sistemas de formação dos linguistas. Serão adaptados às necessidades do mercado? Produzirão um número suficiente de linguistas profissionais? A Comissão está a observar com grande interesse o que se está a fazer em termos de novos programas curriculares. A Direcção-Geral da Tradução da Comissão Europeia desenvolve desde há alguns anos o projecto EMT («European Master’s in Translation» – mestrado europeu de tradução), que atribui uma espécie de selo de qualidade aos programas universitários que propõem formações de alta qualidade em tradução ao nível de mestrado. União Europeia e definir o perfil do tradutor no dealbar do século XXI. A rede EMT conta já em Portugal com a participação do curso de mestrado em tradução e serviços linguísticos da Faculdade de Letras da Universidade do Porto.

Segundo um estudo de 2006 organizado pela Comissão Europeia, quase 11% das PME na Europa perdem concursos e contratos por causa da falta de competências linguísticas e por não estarem cientes da importância desta dimensão nos negócios1. O inglês só não chega; as empresas com uma política de multilinguismo são geralmente mais produtivas e conseguem uma maior penetração nos mercados locais. No caso das pessoas, uma das maiores vantagens da Europa é a mobilidade, que não pode existir sem competências linguísticas. Se não falamos línguas estrangeiras, não podemos ir viver, estudar ou trabalhar para outros países da UE.

Não há dúvida que, actualmente, o conhecimento de línguas é uma vantagem competitiva para as empresas europeias e facilita a obtenção de melhores empregos. As línguas já não representam apenas uma paixão pessoal ou uma satisfação intelectual; tornaram-se meios para compreender identidades, culturas e necessidades de mercado, bem como realizar objectivos pessoais, especialmente profissionais, no contexto de um mercado único e multilingue.

Fonte: http://www.jornaldenegocios.pt/opiniao/detalhe/as_liacutenguas_abrem_caminhos_o_caso_do_multilinguismo_europeu.html

Video:

L’Europa e le lingue

Perché una ?

Non ci sono mai state molte opportunità di lavoro o studio in un altro paese europeo – ma la mancanza di competenze linguistiche impedisce a molti di approfittare di queste possibilità.

La globalizzazione e le nuove esigenze delle imprese fanno capire che i cittadini hanno sempre più bisogno di conoscere lingue straniere per lavorare efficacemente nei rispettivi paesi. L’inglese da solo non basta più.

In Europa si parlano numerosissime lingue – ci sono oltre 200 lingue europee e molte altre ancora che sono parlate dai cittadini la cui famiglia d’origine proviene da altri continenti. Questa è una risorsa importante per essere riconosciuto, utile e stimato.

L’apprendimento delle lingue porta benefici ai giovani e ai meno giovani – non si è mai troppo vecchi per imparare una lingua e godere delle opportunità che essa offre. Anche se si conosce solo qualche parola della lingua del paese che si visita (per esempio in vacanza), questo vi permette di instaurare nuove amicizie e avere nuovi contatti.

Imparare le lingue degli altri popoli è un modo di aiutarci a comprendere meglio la loro cultura ma anche superare le nostre differenze culturali.

Le competenze linguistiche sono una necessità e un diritto per tutti – questo è uno dei messaggi principali della Giornata europea delle lingue.

Gli obiettivi generali sono quelli di sensibilizzare su:

  • la ricchezza della diversità linguistica dell’Europa, che deve essere preservata e valorizzata;
  • la necessità di diversificare la gamma di persone che imparano le lingue (comprese le lingue meno diffuse), che si traduce in plurilinguismo;
  • la necessità per le persone di sviluppare un certo grado di conoscenza di due lingue o più per essere in grado di svolgere appieno il loro ruolo nella cittadinanza democratica in Europa.

… Il Comitato dei Ministri ha deciso di dichiarare una Giornata europea delle lingue da celebrare il 26 settembre di ogni anno. Il comitato ha raccomandato che la Giornata deve essere organizzata in modo decentrato e flessibile secondo i desideri e le risorse degli Stati membri, che, così facendo consentirebbe loro di definire meglio i propri metodi, e che il Consiglio d’Europa proporrà un tema comune di ogni anno. Il Comitato dei Ministri invita l’Unione europea ad aderire al Consiglio d’Europa in questa iniziativa. C’è’da sperare che la Giornata sarà celebrata con la collaborazione di tutti i partner interessati. Decisione del Comitato dei Ministri del Consiglio d’Europa, Strasburgo (776 meeting – 6 dicembre 2001)

Fonte: http://edl.ecml.at/Home/WhyaEuropeanDayofLanguages/tabid/1763/language/it-IT/Default.aspx

Le famiglie delle lingue

Le lingue sono imparentate come i membri di una famiglia. La maggior parte delle lingue Europee possono essere raggruppate, a causa delle origini comuni, in un unico gruppo: la grande famiglia linguistica Indo – Europea. Le famiglie in Europa che contano più lingue-membro e che sono più parlate sono le lingue germaniche, le lingue romanze e le lingue slave. La famiglia linguistica germanica ha un ramo nordico al quale appartengono il danese, il norvegese, lo svedese, l’islandese e il faroese; un ramo occidentale al quale appartengono il tedesco, l’olandese, il frisone, l’inglese e lo yiddish. La famiglia delle lingue romanze ha come membri il rumeno, l’italiano, il corsico, lo spagnolo, il portoghese, il catalano, l’occitano, il francese, il romancio, il ladino e il sardo. Alla famiglia delle lingue slave appartengono lingue come il russo, l’ucraino, il bielorusso, il polacco, il sorbian, il ceco, lo slovacco, lo sloveno, il serbo, il croato, il macedone e il bulgaro. Tra la famiglia celtica ci sono l’irlandese, il gaelico scozzese, il gallese e il bretone, con il ritorno di movimenti per il Cornish e Manx. Alla famiglia Baltica appartengono il lettone e il lituano. Famiglie separate solo con un membro sono il greco, l’albanese e l’ armeno. Il basco è un caso eccezionale, perché non appartiene alla famiglia Indo – Europea e le sue origini sono sconosciute. Anche altre famiglie linguistiche hanno membri in Europa. A nord incontriamo le lingue uraliche: il finlandese, l’estone, l’ungherese, alcune lingue Lapponi, e altre lingue della parte settentrionale della Federazione Russa non molto conosciute come Ingriano o Kareliano. Nel sud-est incontriamo rappresentanti delle lingue Altaiche, in particolare il turco e l’azero. Le lingue della famiglia caucasica si parlano in una piccola e compatta zona tra il Mar Nero e il Mar Caspio, e comprende circa 40 membri, tra loro il georgiano e Abkhaza. La famiglia afro – asiatica include il maltese, l’ebraico e il berbero. Tutte queste lingue usano un piccolo numero di caratteri alfabetici. La maggior parte delle lingue usa l’alfabeto romano (o latino). Il russo e alcune altre lingue slave usano il cirillico. Il greco, lo yiddish, l’armeno e il georgiano hanno il loro proprio alfabeto. Lingue non – europee che si usano molto nella regione di Europa sono l’arabo, il cinese e l’hindi, ognuna con il suo sistema di scrittura.

Fonte: http://edl.ecml.at/Home/Thecelebrationoflinguisticdiversity/tabid/2972/language/it-IT/Default.aspx

Le lingue dell’Europa

È difficile dire quante lingue si parlano al mondo. Questa affermazione spesso sorprende chiunque non si dedichi alla linguistica, eppure è proprio così. Naturalmente, in Europa succede lo stesso e non c’è da meravigliarsi.

Nel continente europeo ci sono lingue che erano quasi scomparse e che ultimamente hanno ripreso vigore (come il tataro di Crimea, parlato da un popolo che ha subito la deportazione); lingue che arrivano con le persone che le parlano (come il cinese); lingue che, per volontà della società che ne fa un elemento di identificazione e di coesione sociale, nascono da altre già esistenti (come il lussemburghese, che in origine era una variante del tedesco); e lingue che vogliono resuscitare (come il cornico). Purtroppo, ci sono anche lingue che scompaiono (come l’aragonese). Per tutto ciò, è difficile dire quante lingue si parlano in Europa.

Possiamo comunque considerare che il numero di lingue parlate nel continente europeo, dall’oceano Atlantico alla catena degli Urali – esclusa, però, la catena del Caucaso – è di circa settanta, senza contare le varie lingue dei segni delle diverse comunità di sordi né tutte le lingue che usano quotidianamente i nuovi europei venuti da ogni parte del mondo.

La maggior parte di questa settantina di lingue appartiene alla famiglia indoeuropea; questo vuol dire che hanno un’origine comune e che quindi si assomigliano, sebbene a volte tali somiglianze – tra l’italiano e lo svedese, per esempio – possano essere rilevate solo dagli specialisti, perché non sono affatto evidenti a prima vista. In Europa si parlano anche lingue della famiglia uralica (come il finlandese, l’estone, il sami o l’ungherese) e di quella altaica (come il turco e il tataro); e, ancora, una lingua della famiglia afroasiatica – il maltese, imparentato con l’arabo – e una lingua che non appartiene ad alcuna famiglia nota: il basco.

In Europa sono indoeuropee le lingue baltiche (il lettone e il lituano), celtiche (come il gaelico irlandese, il gallese o il bretone), slave (come il russo, il polacco, il sorabo o il macedone), germaniche (come l’inglese, il tedesco, il frisone o l’islandese) e romanze (come l’italiano, lo spagnolo, il catalano, il rumeno o l’occitano), e anche il greco, l’albanese e il rom, la lingua indoiranica parlata da tanti zingari europei.

Nel corso della storia, le lingue europee hanno preso in prestito vocaboli l’una dall’altra (e anche, ovviamente, da lingue di altri continenti), stabilendo una feconda interrelazione. Così, solo a titolo d’esempio, dal turco sono passati ad altre numerose lingue europee vocaboli quali havyiàr (‘caviale’) e yoğurt (‘yogurt’). Il termine sauna, presente in molte lingue, viene dal finlandese.

La principale sfida che oggi devono affrontare le società europee è quella di conservare la diversità linguistica che, senza mai entrare in contraddizione con la notevole unità culturale, hanno sempre sviluppato; insieme alle lingue dell’immigrazione, attualmente di così grande importanza. Ciò significa trovare formule di comunicazione sovranazionale che non favoriscano l’egemonia di alcuna lingua, e al tempo stesso dare vigore a tutte le lingue del continente che, per motivi economici o politici, si trovano in una situazione di debolezza che minaccia la loro stessa sopravvivenza.

Fonte: http://www10.gencat.cat/casa_llengues/AppJava/it/diversitat/diversitat/llengues_europa.jsp

Il multilinguismo nell’UE

L’Unione europea incoraggia il multilinguismo, concetto che si riferisce sia alla capacità del singolo di usare più lingue, sia alla coesistenza di differenti comunità linguistiche in una determinata area geografica. La lingua è l’espressione più diretta della cultura di un popolo; essa è ciò che ci rende cittadini di uno stato e che ci conferisce un senso di identità.  Al tempo stesso, le lingue possono servire da ponte verso altre persone e dare accesso ad altri paesi e culture promuovendo la comprensione reciproca.

Attualmente le lingue ufficiali dell’Unione Europea sono 23 (sebbene esistano più di 60 lingue autoctone e dozzine di lingue non autoctone parlate da comunità di migranti) in rappresentanza dei 27 Stati membri. Ciascuno Stato membro, al momento di entrare nell’UE determina quale o quali lingue desidera siano dichiarate lingue ufficiali dell’Unione. L’Unione europea utilizza, dunque, le lingue scelte dagli stessi governi nazionali, e non un’unica lingua franca o un numero ridotto di lingue scelte arbitrariamente ed incomprensibili alla maggioranza dei cittadini dell’Unione.

Il trattato istitutivo dell’Unione europea stabilisce che ogni cittadino dell’Unione possa scrivere alle istituzioni europee in una delle lingue ufficiali ed averne una risposta nella medesima lingua e che tutti i documenti ufficiali vengono redatti in tutte le lingue ufficiali dell’Unione, al fine di garantirne la comprensibilità.

Il multilinguismo rientra tra i principi fondamentali dell’UE, sin dall’inizio del processo di integrazione, in quanto la coesistenza armoniosa di molte lingue è riconosciuta come valore fondamentale dell’UE dal Trattato di Lisbona che rispetta la ricchezza rappresentata dalla diversità culturale e linguistica e vigila sulla tutela e sullo sviluppo del patrimonio culturale europeo, in coerenza con quanto stabilito dall’art.  22 della Carta dei diritti fondamentali dell’Unione europea.  L’articolo 21 della Carta vieta qualsiasi forma di discriminazione fondata su numerosi motivi, compresa la lingua.

La politica ufficiale di multilinguismo dell’UE voluta , espressamente voluta come strumento di governo, è unica al mondo e persegue tre obiettivi distinti:

  • incoraggiare l’apprendimento delle lingue e promuovere la diversità linguistica nella società;
  • favorire un’economia multilingue efficiente;
  • dare ai cittadini un accesso alla legislazione, alle procedure e alle informazioni dell’Unione europea nella loro lingua.

Per l’Unione europea, l’uso delle lingue dei suoi cittadini è uno dei fattori che contribuiscono a renderla più trasparente, legittima ed efficiente, oltre a dare un valido contributo alla competitività dell’economia europea.

Nel 2002, a Barcellona, i capi di Stato e di governo si sono posti come obiettivo comune l’insegnamento di due lingue straniere, fin dall’infanzia, a tutti i cittadini. L’obiettivo, detto “di Barcellona” (“lingua materna più due”) segna il passaggio da una politica mirante semplicemente a preservare le lingue ad una politica che si propone di svilupparne attivamente le potenzialità.

Fondamentali, per comprendere l’impegno costantemente profuso dalla Commissione europea in questo settore specifico, sono il programma per l’apprendimento permanente ed una serie di iniziative politiche, come la comunicazione «Multilinguismo: una risorsa per l’Europa e un impegno comune«, adottata nel settembre 2008. L’approccio politico perseguito dalla Commissione prevede la partecipazione attiva di tutti i propri servizi e degli Stati membri. Oltre ad organizzare conferenze, seminari e campagne d’informazione, l’esecutivo Ue commissiona studi e controlla l’evoluzione delle politiche e la loro attuazione.

Fin dall’inizio del suo precedente mandato (2005 – 2009), la Commissione presieduta da Josè Manuel Barroso ha riconosciuto l’importanza di questa singolare politica linguistica, nominando un difensore della sua causa al più alto livello: il commissario Leonard Orban, che è stato competente per il multilinguismo a partire dal 1° gennaio 2007.

Attualmente, in seguito alla rinnovata composizione dell’esecutivo dell’Unione (sempre presieduto dal portoghese José Manuel Barroso), in carica per il periodo 2007 – 2013, il multilinguismo costituisce un nuovo portafoglio, accorpato a Cultura e Istruzione, Cultura e Gioventù ed affidato al commissario cipriota Androulla VASSILIOU.

L’impegno assunto dal nuovo commissario sul fronte del multilinguismo è sintetizzato nella seguente dichiarazione:” Nel mio ruolo di commissaria per Istruzione, cultura, multilinguismo e gioventù, darò priorità alle azioni con cui possiamo portare benefici concreti ai cittadini e contribuire a un’Europa migliore. Sapere le lingue è utile sia nella vita sociale che in quella personale, apre la mente e aiuta a capire la diversità culturale, che è parte integrante della ricchezza dell’Europa. Dobbiamo sostenere non solo le 23 lingue ufficiali dell’UE, ma anche le sue 60 lingue regionali e minoritarie. Uno dei miei impegni principali sarà promuovere l’apprendimento delle lingue fin dalla più giovane età: bisogna che ogni cittadino europeo parli almeno due lingue straniere in aggiunta alla propria. La conoscenza delle lingue migliora le prospettive di lavoro, la comunicazione e l’intercomprensione, in Europa e nel mondo.»

Fonte: http://www.europedirectfrosinone.it/index.php?option=com_content&view=article&id=11&Itemid=11

Multilinguismo: la sfida quotidiana per gestire la babele europea

Bulgaro, ceco, danese, estone, finlandese, francese, greco, inglese, irlandese, italiano, lettone, lituano, maltese, olandese, polacco, portoghese, rumeno, slovacco, sloveno, spagnolo, svedese, tedesco, ungherese. Ormai è un lavoraccio anche solo elencarle tutte. Pensate come può essere tradurre, ogni giorno, in ognuna delle 23 lingue ufficiali dell’Unione europea, ogni singolo regolamento e atto normativo. Un lavoro faraonico, destinato a diventare sempre più impegnativo nei prossimi anni, mano a mano che gli attuali 27 aumenteranno di numero: presto l’ingresso della Croazia porterà le lingue ufficiali a 24 e nel giro dei prossimi 15-20 anni si potrebbe arrivare facilmente a 30.

Una babele di non facile gestione che, soprattutto in tempi di austerity, viene sempre più spesso additata come un costo inutile che si potrebbe tagliare, ad esempio adottando come sola lingua ufficiale quell’inglese che sta già spontaneamente diventando una lingua franca parlata e compresa più o meno da tutti. “Impossibile. Dietro a questo discorso di lingue sta un discorso di democrazia” spiega Diego Marani, scrittore e funzionario della direzione generale interpreti alla Commissione europea: “Non si può adottare la lingua di un Paese a scapito di altri 26. Si darebbe un vantaggio smisurato a un popolo, a dispetto degli altri”. In concreto: cosa sarebbero capaci di fare gli italiani se ricevessero le loro direttive in inglese o fossero obbligati a partecipare a gare d’appalto europee esclusivamente in inglese?

Secondo le statistiche di Eurostat e Eurobarometro, aggiunge il finlandese poliglotta (con una decina di lingue all’attivo) Johan Haggman, coordinatore del team della Commissione europea che si occupa di multilinguismo, il 50% della popolazione europea sa l’inglese o ne ha qualche base, ma soltanto il 20% ne ha conoscenze abbastanza approfondite da poter comprendere la legislazione che li riguarda: per questo “la traduzione in tutte le lingue ufficiali è una questione democratica e di trasparenza”.

Senza contare che il costo non è elevato quanto si potrebbe pensare. Tutta la traduzione e l’interpretazione delle istituzioni europee: Commissione, Consiglio, Parlamento, Comitato delle Regioni e Comitato economico e sociale, calcola Haggman, costa 1,1 miliardi all’anno. “Se lo si divide per la popolazione dell’Ue, che è di 500 milioni di persone, diventa 2,2 euro per persona ogni anno: costa come un caffè macchiato, diciamo un cappuccino”. Una spesa che pesa per meno dell’1% del bilancio totale dell’Ue, pochissimo se comparato ad esempio all’agricoltura che ne costituisce il 40%.

Per motivi di tempo e di risorse finanziarie, è stato comunque limitato il numero dei documenti di lavoro tradotti in tutte le lingue. La Commissione europea ha adottato tre lingue procedurali di lavoro: l’inglese, il francese e il tedesco, mentre il Parlamento europeo fa tradurre i suoi documenti a seconda delle necessità dei parlamentari.

Sebbene un Commissario europeo specificamente votato al multilinguismo sia esistito soltanto dal 2007 al 2010, anche oggi la Commissione continua il suo lavoro di sostegno alle politiche che in questo settore vengono messe in campo dagli Stati membri, unici ad avere la sovranità su questo tema.“Il multilinguismo che noi intendiamo alla Commissione è il multilinguismo di un individuo che conosce più lingue” ricorda Diego Marani. “Al Consiglio europeo di Barcellona del 2002 – continua – ai governi scappò detto che si ponevano come obiettivo che i cittadini europei parlassero la loro lingua più due lingue straniere, e questo ci ha dato la possibilità di chiedere un resoconto agli Stati membri su cosa stessero facendo per raggiungere questo obiettivo”.

La teoria che vogliamo diffondere, spiega anche Johan Haggman, è il valore aggiunto a livello personale e professionale della conoscenza delle lingue: “Una persona che parla più lingue ha più possibilità di trovare un lavoro o di essere promosso nell’organizzazione o nell’impresa in cui lavora”. Uno studio fatto in Gran Bretagna, continua il funzionario del multilinguismo, dimostra che le imprese britanniche perdono opportunità di commercio a causa delle carenze linguistiche. Soprattutto le piccole e medie imprese hanno difficoltà a conquistare nuovi mercati perché hanno personale monolingue. “Si può comprare in tutte le lingue ma si può vendere solo nella lingua del consumatore”, conclude Haggman. Per questo “ci serve sapere anche le lingue di altri continenti o di Paesi terzi, come il cinese, l’indù, l’arabo, lo spagnolo per l’America latina o il portoghese per il Brasile, oppure l’Europa non potrà più concorrere con gli altri continenti”.

In un periodo così difficile per l’occupazione, insomma, la conoscenza delle lingue dà un vantaggio competitivo non trascurabile. “La employability è il nostro criterio ora”, chiarisce Diego Marani: “Cerchiamo, quando ci vengono presentati i progetti di finanziamento di dare maggiore attenzione a quelli che sviluppano maggiore possibilità di impiego con conoscenza lingue”. Senza contare che ci sono diverse nuove professioni che emergono in questo campo. “C’è ad esempio una nuova professionalità linguistica specifica che si sta sviluppando che in inglese si chiama Legal interpreting (interpretazione giuridica). In concreto si tratta di fornire assistenza giuridica ad un imputato che non parla la lingua ufficiale del paese in tutto l’iter giudiziario dall’incriminazione al processo”, racconta il funzionario italiano. Ma si tratta solo di uno tra i tanti esempi possibili.

L’invito a studiare le lingue, però, non sempre fa presa, sopratutto in Gran Bretagna, per cui la diffusione dell’inglese sta diventando un’arma a doppio taglio. “I britannici non percepiscono più la competenza linguistica come una necessità, visto che dovunque vanno trovano gente che parla inglese” racconta il funzionario italiano. Una tendenza che sta causando qualche problema alla Commissione, in difficoltà nel reperire interpreti e traduttori anglofoni: “Ora che va in pensione la grossa generazione di interpreti che ha cominciato a lavorare negli anni ’70 – continua Marani – abbiamo difficoltà nel ricambio generazionale: quando ci sono i bandi non riceviamo abbastanza candidature o non troviamo persone abbastanza competenti”.

Fonte: http://www.eunews.it/2013/05/20/multilinguismo-la-sfida-quotidiana-per-gestire-la-babele-europea/7127

Video:

Les Langues d’Europe

Pourquoi une Journée européenne des langues ?

Il ne s’est jamais présenté autant d’occasions de travailler ou d’étudier dans un autre pays européen, mais le manque de connaissances linguistiques empêche bon nombre de personnes de saisir ces opportunités.

Du fait de la mondialisation et des structures des grandes entreprises internationales, les compétences en langues étrangères sont de plus en plus indispensables aux citoyens pour travailler efficacement dans leur propre pays. L’anglais seul souvent ne suffit plus.

L’Europe possède un véritable trésor linguistique: on compte plus de 200 langues européennes, sans compter les langues parlées par les citoyens originaires d’autres continents. Cette ressource importante doit être reconnue, utilisée et entretenue.

L’apprentissage des langues présente des avantages pour tout le monde et à tout âge; il n’est jamais trop tard pour apprendre une langue et profiter des ouvertures qu’elle offre. Connaître ne serait-ce que quelques mots dans la langue du pays qu’on visite (pour les vacances par exemple) permet d’établir de riches contacts.

Apprendre les langues des autres peuples nous permet de mieux nous comprendre les uns les autres et de dépasser nos différences culturelles.

Les compétences linguistiques sont une nécessité et un droit pour TOUS: tel est l’un des principaux messages de la Journée européenne des langues.

Les objectifs généraux sont de développer une prise de conscience:

  • de la riche diversité linguistique de l’Europe, qui doit être maintenue et
    encouragée;
  • de la nécessité de diversifier la gamme de langues apprises (incluant des langues moins répandues), qui se traduit en plurilinguisme;
  • de l’importance de développer au moins un certain degré de compétences dans deux langues ou davantage pour une pleine participation à la citoyenneté démocratique en Europe.

Le Comité des Ministres (…) a décidé de déclarer la célébration d’une Journée européenne des langues le 26 septembre chaque année. (…) Il a recommandé que la Journée soit organisée de manière flexible et décentralisée de façon à répondre aux souhaits et aux ressources des Etats membres qui pourraient ainsi mieux définir leurs propres démarches; il a également recommandé que le Conseil de l’Europe propose un thème commun tous les ans. Le Comité des Ministres invite l’Union européenne à se joindre à cette initiative. Il est à espérer que la Journée sera célébrée en coopération avec tous les partenaires pertinents. Décision du Comité des Ministres du Conseil de l’Europe, Strasbourg (776e réunion – 6 décembre 2001)

Source: http://edl.ecml.at/Home/WhyaEuropeanDayofLanguages/tabid/1763/language/fr-FR/Default.aspx

La condition humaine

Notre planète compte plus de sept milliards d’habitants qui parlent entre 6 000 et 7 000 langues différentes. Certaines sont parlées par des centaines de millions de personnes – c’est le cas de l’anglais ou du chinois – mais la plupart n’ont que quelques milliers, voire qu’un nombre minime de locuteurs. En fait, 96% des langues du monde sont parlées par à peine 4% de la population du globe. Les Européens ont souvent l’impression que l’on pratique un nombre exceptionnel de langues sur leur continent, surtout en comparaison avec l’Amérique du Nord ou l’Australie. Pourtant, 3% seulement du total (soit environ 225) sont des langues européennes. La plupart des langues du monde sont parlées dans une large zone de part et d’autre de l’Equateur – en Asie du Sud-Est, en Inde, en Afrique et en Amérique du Sud. Bon nombre d’Européens pensent en outre que le monolinguisme est la condition naturelle chez l’homme. Or, plus de la moitié de la population mondiale est bilingue, à un certain degré, et un grand nombre d’individus sont plurilingues. Le monolinguisme est donc loin d’être la « norme ». De plus en plus, la diversité des langues et des cultures est considérée comme une richesse, tout comme la biodiversité dans le domaine de l’environnement naturel. Chaque langue a sa façon de voir le monde et est le produit d’une histoire propre. Toutes les langues ont leur identité et leur valeur et toutes ont une égale pertinence en tant que mode d’expression pour les personnes qui les parlent. Nous savons, grâce à des comparaisons entre les vitesses d’apprentissage de la parole chez les enfants, qu’aucune langue n’est intrinsèquement plus difficile à apprendre qu’une autre.

La structure de la langue

La langue est un système arbitraire de sons et de symboles utilisé par un groupe de personnes pour communiquer entre elles, exprimer une identité culturelle, entretenir des relations sociales ou comme source de plaisir (œuvres littéraires par exemple). Les langues diffèrent par leurs sonorités, leur grammaire, leur vocabulaire et leur structure du discours, mais toutes sont des entités extrêmement complexes. Le nombre des phonèmes – voyelles et consonnes – varie selon les langues, de moins d’une douzaine à plus d’une centaine. Les langues européennes se situent dans une moyenne comprise entre 25 phonèmes environ (par exemple l’espagnol) à plus de 60 (comme l’irlandais). Les alphabets transcrivent ces sons avec plus ou moins de précision : certaines orthographes (par exemple le gallois) sont très « phonétiques », d’autres (comme l’anglais) beaucoup moins. Sur le plan de la grammaire, chaque langue comporte des milliers de modes de formation des mots et de construction de phrases. Chacune a un vocabulaire très vaste pour répondre aux besoins de ses utilisateurs ; dans le cas des langues européennes, où le vocabulaire scientifique et technique est très riche, le lexique peut atteindre plusieurs centaines de milliers de mots et de locutions. Chaque locuteur ne connaît et n’utilise qu’une fraction du lexique total d’une langue. Une personne cultivée peut avoir un vocabulaire actif de 50 000 mots, et un vocabulaire passif – les mots compris mais non utilisés – bien plus important. Dans les conversations de tous les jours, on se sert souvent d’un nombre restreint de mots mais avec une très forte fréquence. On estime qu’à 21 ans, une personne a déjà prononcé environ 50 millions de mots. Les langues et les cultures sont vivantes et évoluent donc sans cesse. Les gens s’influencent les uns les autres par leur façon de parler et d’écrire. Les nouveaux médias, comme Internet, offrent aux langues de nouvelles possibilités de développement. Les langues sont en contact entre elles et ainsi exercent des influences mutuelles de diverses manières, notamment par les emprunts. L’anglais, par exemple, a emprunté des mots à plus de 350 langues au cours des siècles ; aujourd’hui les langues européennes lui empruntent à leur tour de nombreux termes.

L’acquisition du langage

L’apprentissage de la langue maternelle se fait essentiellement au cours des cinq premières années de l’enfant, mais l’acquisition de certains de ses aspects (notamment le vocabulaire) se poursuit toute la vie. La première année, l’enfant produit des sons à partir desquels vont se forger les structures du rythme et de l’intonation, puis les voyelles et les consonnes. Vers un an apparaissent les premiers mots compréhensibles. La deuxième année, l’enfant articule des combinaisons de deux mots, puis de trois et quatre mots. A trois ou quatre ans, il forme des phrases de plus en plus longues et complexes. Le vocabulaire passe d’environ 50 mots actifs à 18 mois à plusieurs milliers à l’âge de cinq ans. La langue maternelle est généralement considérée comme la « première langue » qu’apprend un individu. C’est celle qu’il connaît le mieux, qu’il utilise le plus ou à laquelle il s’identifie. Certaines personnes bilingues ont appris deux langues en même temps et de manière si étroite qu’il leur est impossible de dire quelle est leur « première » ou leur « deuxième » langue. Mais la distinction est généralement claire puisque l’apprentissage de la seconde ou de la troisième langue se fait à l’école ou plus tard dans la vie. Il n’y a pas de limite d’âge au-delà de laquelle il est impossible d’apprendre une autre langue. Le bilinguisme est un phénomène complexe. Un mythe très répandu est qu’une personne bilingue possède les deux langues à égalité ; en réalité, il est rare qu’il y ait un équilibre entre les deux. De même, toutes les personnes bilingues n’ont pas les mêmes compétences puisqu’il existe de multiples formes de bilinguisme. Certaines personnes s’expriment dans les deux langues comme des locuteurs de langue maternelle, d’autres ont un fort accent étranger dans l’une des deux. Certains lisent parfaitement dans les deux langues, d’autres dans une seule. Certains préfèrent écrire dans une langue et mais ne savent que parler dans l’autre. Le bilinguisme apporte toutes sortes d’avantages. Il favorise l’apprentissage d’autres langues ; d’une certaine façon, la connaissance d’une deuxième langue facilite l’apprentissage d’une troisième langue. Les bilingues peuvent aussi avoir certains avantages du point de vue de la réflexion. Il a été prouvé ainsi que les personnes bilingues progressent plus rapidement que les monolingues au début du développement cognitif et qu’ils sont, à bien des égards, plus créatifs dans leurs compétences linguistiques. Les bilingues ont le gros avantage de pouvoir communiquer avec un plus grand éventail de personnes. Ils peuvent vivre en profondeur deux cultures, voire plus ; ils communiquent donc mieux avec les autres cultures et sont capables de construire des passerelles culturelles. Ils ont un avantage économique potentiel puisqu’ils ont plus de choix sur le marché du travail. De même, il est reconnu que les entreprises multilingues sont en meilleure position de concurrence que les autres (monolingues).

Familles de langues

Les langues sont liées les unes aux autres comme les membres d’une même famille. La majorité des langues d’Europe ont une même origine dite indoeuropéenne. Elles se regroupent en plusieurs grandes familles englobant la plupart des locuteurs: les langues germaniques, romanes et slaves. La famille des langues germaniques a une branche nordique qui comprend le danois, le norvégien, le suédois, l’islandais et le féroïen et une branche occidentale comptant l’allemand, le néerlandais, le frison, l’anglais et le yiddish. La famille des langues romanes réunit le roumain, l’italien, le corse, l’espagnol, le portugais, le catalan, l’occitan, le français, le romanche, le ladin et le sarde. En revanche le russe, l’ukrainien, le biélorusse, le polonais, le sorabe, le tchèque, le slovaque, le slovène, le serbe, le croate, le macédonien et le bulgare sont des langues slaves. La famille celtique compte l’irlandais, le gaélique d’Ecosse, le gallois et le breton, et l’on observe des mouvements de renaissance du cornique et du manxois. Le letton et le lituanien appartiennent à la famille des langues baltes. Le grec, l’albanais et l’arménien constituent chacun une famille distincte comprenant un seul membre. Le basque est une exception ; c’est en effet une langue non indo-européenne et dont l’origine est inconnue. Par ailleurs, plusieurs familles de langues non indoeuropéennes sont implantées en Europe. Dans le Nord, les langues ouraliennes sont représentées par le finnois, l’estonien, le hongrois, plusieurs langues sâmes et d’autres petites langues parlées dans la partie septentrionale de la Russie, comme l’ingrien ou le carélien. Dans le Sud-Est, nous avons des représentants de la famille altaïque, notamment le turc et l’azéri. La famille caucasienne, parlée dans une zone relativement compacte entre la mer Noire et la mer Caspienne, comprend une quarantaine de langues, dont le géorgien et l’abkhaze. La famille afro-asiatique englobe le maltais, l’hébreu et le berbère. Toutes ces langues utilisent un petit nombre d’alphabets. La plupart des langues ont adopté l’alphabet latin (ou romain). Le russe et certaines autres langues slaves utilisent l’alphabet cyrillique. Le grec, le yiddish, l’arménien et le géorgien ont leur propre graphie. Parmi les langues non européennes largement utilisées sur le territoire européen, citons l’arabe, le chinois et l’hindi, qui ont chacune leur écriture.

Source: http://edl.ecml.at/Home/Thecelebrationoflinguisticdiversity/tabid/2972/language/fr-FR/Default.aspx

Les langues d’Europe

Il est difficile de connaître le nombre de langues parlées dans le monde. Cette affirmation surprend souvent ceux qui ne travaillent pas dans la linguistique, mais c’est tout à fait vrai. Naturellement, il en est de même en Europe et cela n’est pas étrange.

Dans le continent européen il existe des langues qui ne se parlaient presque plus et qui ont ressurgi récemment (comme le tatar de Crimée, langue parlée par un peuple qui a subi une déportation). Des langues qui arrivent avec les personnes qui les utilisent (comme le chinois). Des langues qui, du fait de la volonté des sociétés qui les utilisent en tant qu’élément d’identification et de cohésion sociale, naissent à partir d’autres déjà existantes (comme le luxembourgeois, une variété locale de l’allemand à l’origine), et des langues qui désirent ressusciter (comme le cornique). Il existe aussi, malheureusement, des langues qui s’affaiblissent (comme l’aragonais). Il est ainsi difficile d’affirmer combien de langues sont parlées en Europe.

De toute façon, on peut considérer que le nombre de langues parlées dans le continent européen, de l’océan Atlantique à la cordillère de l’Oural – mais sans celle du Caucase –, est proche de soixante-dix, sans inclure les différentes langues de signes des différentes communautés de personnes sourdes, ni toutes les langues qu’utilisent quotidiennement les nouveaux européens arrivés du monde entier.

La plupart de ces soixante-dix langues appartient à la famille indoeuropéenne, ce qui veut dire qu’elles ont une origine commune et qu’elles se ressemblent ainsi, malgré que ces ressemblances –par exemple, entre l’italien et le suédois– ne sont souvent détectables que par les spécialistes car elles ne sont pas très évidentes à simple vue. Il existe aussi en Europe des langues appartenant aux familles ouralienne (comme c’est le cas pour le finnois, pour l’estonien ou pour le hongrois) et altaïque (comme le turc ou le tatar) et, de plus, une langue issue de la famille afro-asiatique, le maltais, proche de l’arabe, et une langue dont on ne connaît pas la famille: le basque.

En Europe les langues indoeuropéennes comprennent les langues baltiques (le letton ou le lituanien), les celtiques (comme c’est le cas pour le gaélique irlandais, pour le gallois ou pour le breton), les slaves (comme c’est le cas pour le russe, pour le polonais, pour le sorabe ou pour le macédonien), les germaniques (comme c’est le cas pour le l’anglais, pour le l’allemand, pour le frison ou pour l’islandais) i les romanes (comme c’est le cas pour le catalan, pour le roumain, pour le castillan ou pour l’occitan), et aussi le grec, l’albanais et le romani, la langue indo-iranienne que parlent tant de gitans européens.

Les langues européennes se sont mutuellement empruntées des mots tout au long de l’histoire. Elles en ont bien sûr aussi empruntés des langues des autres continents. Ceci est le fruit d’une interrelation féconde. Ainsi, afin de fournir un échantillon, le turc a apporté à une grande quantité de langues européennes des mots comme par exemple haviar (‘caviar’) et yoghurt (‘yogourt’). Le mot sauna, existant dans beaucoup de langues, provient du finnois.

Aujourd’hui les sociétés européennes ont un défi principal à affronter; elles doivent maintenir la diversité linguistique qu’elles ont toujours développée, sans être contrariantes par rapport à une notable unité culturelle, ainsi que les langues provenant de l’immigration, actuellement très importante. Ceci signifie qu’il faut trouver des formules de communication supranationale ne favorisant l’hégémonie d’aucune langue et qu’il faut aussi encourager toutes les langues du continent qui, pour des raisons économiques ou politiques, se trouvent en situation de faiblesse, ce qui menace leur propre survie.

Source: http://www10.gencat.cat/casa_llengues/AppJava/fr/diversitat/diversitat/llengues_europa.jsp

Carte des langues d’Europe

Carte des langues d'Europe

Source: http://portal-lem.com/map-les_langues_d_europe.html

La pluralité linguistique dans la pratique des institutions de l’UE

La pluralité linguistique ne doit pas forcément aboutir à une confusion totale des langues. Multilinguisme ne signifie pas que chaque citoyen et salarié dans l’UE doive revendiquer sa langue maternelle dans toute situation. On peut et l’on doit exiger des connaissances linguistiques particulières de la part des fonctionnaires des institutions de l’UE qui font l’objet d’un recrutement spécial. C’est pourquoi les institutions peuvent très bien se comprendre dans quelques langues de travail au niveau administratif, ce qui est déjà le cas en pratique. Le multilinguisme théorique n’est donc pas réalité à tous les niveaux.

Les parlementaires élus par les citoyens sont cependant choisis exclusivement en raison de leur compétence à représenter les citoyens de leur circonscription électorale, et non pas en fonction de leurs connaissances linguistiques. C’est pourquoi on ne peut exiger de leur part qu’ils parlent plusieurs langues étrangères. La pluralité linguistique pratiquée abondamment au Parlement, l’organe le plus démocratique et le plus près des citoyens, devrait être conservée tant qu’il existera des députés qui ont des difficultés à communiquer dans une langue étrangère.

Dans cette constellation, l’apprentissage des langues étrangères est donc une priorité absolue. Non seulement pour trouver un instrument commun de communication mais aussi pour connaître la culture et le concept se cachant derrière chaque langue. La langue est bien plus qu’un outil. Il est évident que les partenaires de négociation connaissant et comprenant ces concepts dans des rencontres interculturelles et dans la recherche de compromis lors de forums internationaux obtiennent beaucoup plus de résultats que ceux qui n’utilisent la langue que comme un simple outil.
Peut-être est-ce précisément la raison pour laquelle des langues artificielles comme l’Esperanto en tant que langue véhiculaire européenne n’ont pas réussi à s’imposer. Les langues artificielles ne sont que des outils de communication n’abritant aucune identité. Il manque à ces langues la vie quotidienne actuelle et la culture nourrissant le concept linguistique qui incite beaucoup de gens à apprendre d’autres langues et qui fait de la langue un vécu appréhendable. L’Europe et ses citoyens parlent des langues différentes. Il est donc logique que l’UE reflète par la diversité de ses langues officielles l’héritage culturel de ses citoyens et leurs identités.

Le citoyen UE multilingue – fondement d’une identité européenne ?

Les critiques voient dans le multilinguisme et l’obligation de traduire dans les 23 langues officielles de l’UE (506 combinaisons linguistiques sont ainsi théoriquement possibles) un obstacle à une action effective au niveau de l’UE. On a déjà mentionné le fait que cela n’est pas le cas en réalité à tous les niveaux d’action et de travail. De plus, la question est de savoir si le multilinguisme est un obstacle à la formation d’une identité européenne et donc à une opinion publique européenne. On peut se demander en outre si une Lingua Franca, ou quelques autres langues véhiculaires devant faciliter le travail au niveau de l’UE, pourraient être utiles aussi en tant que Lingua Franca parmi les citoyens dans la formation d’une identité et d’une opinion publique européennes.

Le groupe d’experts constitué par la Commission en 2006 sur le thème de la pluralité linguistique est arrivé à la conclusion dans son rapport final que le multilinguisme n’est pas la cause du manque d’opinion publique européenne. Ce sont plutôt d’une part les institutions et les organes qui ne sont pas capables d’utiliser un langage compréhensible pour les citoyens. D’autre part, une opinion publique s’est toujours formée jusqu’ici au niveau national. La raison en est qu’il n’existe par exemple aucun journal ou chaîne de télévision européens qui fassent le rapport à l’échelle européenne du calendrier politique de l’UE et qui s’adressent à un public autant européen que national. Le professeur et expert UE Timothy Garton Ash s’est exprimé lui aussi dans ce sens en octobre 2007 dans le Guardian, que le problème de l’UE est toujours un manque d’opinion publique européenne. Créer un sentiment communautaire collectif européen et parler en même temps plusieurs langues est le grand défi européen. Leonard Orban, commissaire au multilinguisme est convaincu que la diversité linguistique de l’Europe peut aussi encourager l’intégration. Comme les sociolinguistes, donc les scientifiques linguistiques qui se penchent sur le rapport entre langue et société, il voit dans les langues la clé pour créer des sociétés intégratives. Seulement là où les gens sont prêts à apprendre la langue de leur voisin, et même si c’est un citoyen parlant une autre langue, une intégration peut fonctionner et réussir.

Avec une génération montante de citoyens européens qui ont dès le départ la chance d’apprendre plusieurs langues et de faire des expériences dans l’étranger européen à l’école, pendant leurs études, au cours de leur formation ou dans la profession, va peut-être émerger une génération qui se considèrera comme « européenne ». Cependant, nous avons tous notre langue maternelle qui nous définit, comme la culture dans laquelle nous avons grandi et dont fait partie en général une langue précise. C’est justement cette diversité qui fait la richesse de l’Europe et qui contribue à notre identité européenne.

Source: http://www.eurotopics.net/fr/home/presseschau/archiv/magazin/gesellschaft-verteilerseite/sprachen-2008-04/sprachenvielfalt_leibbrand/

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http://www.franceinter.fr/emission-questions-sur-leurope-leurope-protege-t-elle-ses-langues-minoritaires