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Alias «Navaja»

Rubén Blades: el poeta de la Salsa

En todos los campos del conocimiento el ser humano encuentra representantes dignos de destacar, por su capacidad innata o adquirida para desempeñarse en su actividad.

En la máxima expresión del barrio Latino: “La Salsa”, tenemos a un destacadísimo representante de la cultura musical latina, se trata del panameño más importante de todos los tiempos, el señor Rubén Blades, uno de los más grandes exponentes del género salsero, destacado como compositor, arreglista, cantante, director de orquesta, político, actor, hombre de leyes y embajador de la música latina en el mundo. “El Poeta de la Salsa” se hace merecedor de un sitial de honor por su inmensa obra, no sólo musical sino también en otros campos como la política y la actuación.

Graduado en Harvard y actor de primera categoría en Hollywood, Ruben Blades se distingue por su inigualable obra musical, la cual desarrolla una temática netamente social con relatos callejeros y con las vivencias diarias de nuestros barrios latinos.

Al igual que muchos otros exponentes de la Salsa, Rubén Blades, en sus inicios por la década de los sesenta del siglo pasado, se inclinaba por el Rock and roll, muy de moda por la época, pero para nuestro beneplácito, algunos sucesos en su adolescencia incidieron en su vida musical, siendo el hecho de escuchar a Cheo Feliciano el punto de partida para inclinarse por la música Latina.

Su afición por la música data de la infancia, pues su madre tocaba piano, su carrera musical empieza en Panamá con “El Conjunto Latino”, después con “Bush y sus Magníficos” y posteriormente con “Los Salvajes del Ritmo”, pero su primer paso al lado de los grandes lo da cuando graba con “El Rey del Bugalu”, el señor Pete Rodríguez en la ciudad de Nueva York en el disco titulado “Pete Rodríguez: De Panamá a Nueva York”. Rubén Blades combinaba entonces la música con sus estudios de abogado, los cuales terminó en 1973 en Panamá.

En la ciudad de Nueva York, Rubén tiene contacto a través de sus composiciones con personajes de la talla de Richie Ray y Bobby Cruz, Ismael Miranda, Ismael Rivera y la gente de Fania, el boom musical en el momento, con Pacheco y Masucci a la cabeza. Con ellos se vincula como empleado en la oficina de correos.

Realiza composiciones y grabaciones con músicos como Ray Barreto, seguidamente, reemplaza a Héctor Lavoe en la banda de Wille Colón en 1976, y graba el álbum “Siembra”, el cual se convirtió en el más vendido de la música latina y con el que obtuvieron disco de oro y de platino; Rubén permaneció en la banda de Willie Colón por espacio de seis años hasta 1982.

El mismo año crea “Seis del solar”, su propia agrupación, experimentando con nuevos sonidos, sin instrumentos de viento, luego, su grupo se cambia de nombre y se convierte en “Son del Solar” incluyendo nuevamente la sección de vientos. Obtiene sendos premios Grammy con los trabajos “Buscando América” y “Agua de Luna”.

En los años dorados de La Salsa y durante su carrera musical, Rubén Blades ha compartido canciones, estudios de grabación y escenarios con muchos de los grandes del género salsero entre los que se encuentran: Louie Ramírez, Mongo Santamaría, Grupo Folklórico y Experimental Nuevayorkino, Tito Allen, Héctor Lavoe, Andy Harlow, Larry Harlow, Bobby Rodríguez, Ismael Quintana, Tito Puente, Cheo Feliciano, Ismael Rivera, Ismael Miranda, Roberto Roena, Bobby Valentín y Luís Perico Ortiz, entre otros. Es de anotar que también ha realizado producciones, arreglos y composiciones con músicos y cantantes de otros géneros, pero, el que nos interesa es indudablemente La Salsa.

En 1994, Rubén Blades se presenta como candidato a la presidencia de su país con un movimiento social-demócrata que buscaba favorecer a la clase popular, en dichos comicios obtuvo un honroso tercer puesto.

En 2002 participa en la celebración de del 35 aniversario de vida musical de Bobby Valentín y más recientemente en 2004 realiza una grabación con La Spanish Harlem Orchestra en el trabajo titulado “Libertad”.

No solo en la música, sino también en el campo del cine, ha obtenido muchísimos premios, galardones y reconocimientos. Rubén Blades incursionó de lleno en el cine desde mil novecientos ochenta en la película titulada “The last Fight” de Fred Williamson. Destacándose en la “meca” de las producciones cinematográficas como lo es Hollywood, pero, no siendo este nuestro tema, solo haremos mención de las actuaciones en las diferentes películas que ha participado, las cuales se calculan en más de treinta.

Fuente: https://panoramacultural.com.co/musica-y-folclor/8443/ruben-blades-el-poeta-de-la-salsa

Rubén Blades: Cuando la crónica se vistió de salsa

Reconocido en 2021 como ‘Persona del Año’ por la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación, galardón que se suma a muchos más recibidos a lo largo de un trayecto de más de medio siglo, el panameño Rubén Blades no levita por el ego y prefiere mantenerse anclado a tierra haciendo filantropía desde sus letras.

Iniciaba la década de los ‘70 cuando uno de los músicos de mayor relevancia en la escena internacional daba sus primeros pasos desde la Gran Manzana, mirando hacia un Panamá agitado. Rubén Blades, actor protagónico del boom salsero, quizás no imaginaba entonces la trascendencia de aquella lírica con tinta y pulmón social.

“Fui uno de los pocos cantautores en español que en los ‘70, ‘80 y ‘90 asumieron el riesgo de apartarse de lo considerado comercial, para crear letras que, por su contenido, causaban polémicas”, recuerda el artista panameño, quien estrenaría su primer álbum From Panama to New York en 1970, y posteriormente Metiendo Mano!, en 1977, junto a Willie Colón.

Cuando la música latina necesitaba un toque de irreverencia dispuesta a reivindicar los valores de la comunidad hispana, Rubén Blades lanza al mercado Siembra, en 1978, una clara apuesta de crónica social, con la que el cantautor marcaría un punto de inflexión en el género, elevando la salsa a la intelectualidad y rompiendo récords de venta. “Hubo un periodo de más de una década cuando fui vetado en muchas emisoras latinas en Estados Unidos que consideraban canciones como Tiburón (perteneciente al álbum Canciones del Solar de los Aburridos, año 1981), una forma de apoyar al comunismo. Hoy pocos se acuerdan de eso, pero ocurrió”, reflexiona.

Pero ahora es distinto, apenas en noviembre, su producción Salswing!, un tributo a las raíces latinas del jazz, que realizó junto a la Orquesta de Roberto Delgado, Rubén Blades mereció el Latin Grammy como Mejor Álbum del Año. El llamado por mucho tiempo ‘cronista de la salsa’, señala que con ese disco busca presentar su interés por “explorar otras direcciones vocales y así eliminar el estereotipo que afirma que estamos condicionados a existir sólo artísticamente dentro de límites específicos, según nuestra nacionalidad”.

Con más de 25 producciones discográficas sobre sus hombros, el también conocido como el ‘poeta de la salsa’ mantiene vivo un “continuo interés por participar en otros géneros musicales y experimentar con fusiones”, lo que ha hecho bien con géneros como el rock y el swing, a través de colaboraciones.

¿Qué hace un ícono de la salda?
En algunos casos denuncia, clama, visibiliza y se atreve a verbalizar las realidades que muchos censuran. Además, Rubén Blades saca provecho de la influencia histórica y el poder de la música como instrumento de impacto y transformación. “Desde Homero, la música ha influido en la cultura de los pueblos. Homero era cantautor. La Ilíada era cantada, inicialmente, luego se perdió la música y sólo quedó el texto literario”, recuerda Blades.

“No soy activista social de profesión. Soy un comentarista de la vida de la ciudad; un periodista musical que hace crónicas del acontecer urbano”, se describe el propio Blades. Su oficio y pasión también le ganaron el reconocimiento de Gabriel Gabo García Márquez, para quien el salsero era en realidad “un cantador de historias”, según recuerda. “Mis composiciones no son ideológicas, ni son propaganda. Son observaciones de la realidad que nos rodea; de lo bueno, lo malo y lo feo”.

Una vena filantrópica le ha permitido visibilizar causas sociales que han destacado a nivel internacional, hasta  ser reconocido por las Naciones Unidas, que lo nombran como Embajador contra el Racismo; por la Academia Nacional de Grabaciones Artísticas y Ciencias (NARAS) que le entrega el Premio Héroes; por el Gobierno de Chile que le confiere la Medalla de Honor de Pablo Neruda; por la organización Aid for Aids que le da el Premio ‘My Hero’ por su labor en la lucha contra el SIDA; por la Hispanic Heritage Foundation que lo honra con el Premio Herencia Hispana de las

Artes. En 2018 recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, de España, y en 2020, la Medalla de las Artes por la Universidad de Harvard.

Según Blades, la crítica social y política que emana de sus canciones “es objetiva” y animada por un espíritu humanista”; así es incisivo: “Lo que se ve, incluso lo político, pues también forma parte de nuestra vida y sus consecuencias nos afectan como ciudadanos y habitantes de un país”.

Tras 50 años de carrera ininterrumpida, y 73 años de edad, el cantautor promete, con la misma chispa, continuar evolucionando en lo personal y artístico, ya que “lo que nos hace irrelevantes no es la edad, sino la indiferencia” y mientras ésta no afecte, todo marcha en su correcto curso. “Uno debe moverse, no quedarse estático. El que no aspira, expira”,  y deja un mensaje claro a los músicos incipientes: “Creo importante desarrollar su propio estilo y ser originales en sus aportes. Todos empezamos copiando a alguien pero los artistas que son recordados siempre son los originales, por haber producido honestamente y con inteligencia. Atiendan a su alma y su instinto”.

Para Blades, ganador de al menos 10 Premios Grammy anglos y muchos más Latin Grammy, además de ser reconocido este noviembre pasado como Persona del Año por la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación, su legado musical es “haber comprobado comercialmente la rentabilidad de escribir canciones con temas que retratan la realidad social”.

Sobre el nombramiento de la Academia, que le reconoció por “su compromiso continuo de luchar por la justicia social en todo el mundo mediante el apoyo a iniciativas que crean conciencia sobre la opresión política, el hambre, la pobreza y más”, insiste agradecido: “El éxito nunca es de una sola persona. Siempre es consecuencia de la acción de muchos; el producto de la contribución de mucha gente… Desde mi madre, mi abuela y mi padre, hasta mis maestras de primaria y secundaria, mis amigos de barrio y, por supuesto, los músicos que me brindaron sus ejemplos, los que me ofrecieron sus talentos acompañándome en mi recorrido y enseñándome por dónde ir, y a las personas que se identificaron e hicieron suyas mis composiciones, a los fans… Sin estas ayudas nunca hubiese sido exitoso. Por eso, eternamente, ¡gracias!”.

Actualmente, además de culminar la reciente gira Salswing Tour! en Estados Unidos, Rubén Blades inter- preta en su faceta actoral a Daniel Salazar, para la serie dramática y de horror estadounidense Fear The Wal- king Dead; trabaja en dos nuevos discos y prepara su libro de memorias, que saldrá al mercado en 2022.

Fuente: https://forbescentroamerica.com/2022/01/28/ruben-blades

Rubén Blades LA ENTREVISTA ROLLING STONE

“No seré indiferente mientras viva”

La responsabilidad de los intelectuales

Rubén Blades está sentado en el comedor circular de la cocina de su casa, un edificio de cinco pisos antiguo y remodelado, en Chelsea, Nueva York. Es un día soleado a inicios del verano.  Los rayos de sol irrumpen por múltiples ventanas que vienen de su patio interior y crean un escenario que parece salido de una de sus canciones. Mientras que saluda a Luba, su esposa, que llega de una extenuante sesión de trabajo, Blades, vestido completamente de negro, deambula entre algunos recuerdos y lleva la conversación hacia un lugar que trasciende al arte y a la música. Han pasado más de cincuenta años desde que grabó sus primeras canciones y en el camino quedan las reminiscencias de su relación con gente como Gabriel García Márquez o Bob Dylan. “¿Quieres un prosecco? Descubrí esto ya de viejo”, dice antes de abrir una botella.

Además de ser uno de los salseros más legendarios de todos los tiempos, el panameño ha sido un pensador y crítico que, luego de una carrera prolífica de medio siglo, continúa escribiendo canciones y generando cuestionamientos. Mientras le da vueltas a su copa, espontáneamente recuerda un ejercicio artístico que hizo en el pasado agregando líneas a una de las obras de Borges: “Les pregunté si sabían cuáles líneas eran de Borges y cuáles de Blades. Pero qué carajos iban a saber todos estos idiotas que son vistos como intelectuales, pero carecen de lo principal para ser intelectual, que es la curiosidad. Monsiváis, Fuentes, Gabo, Paz, todos fueron curiosos, todos”. Borges pudo ser uno de los referentes de Blades hacia una aproximación para la invención de personajes e historias dentro de sus canciones.

Cuál es la responsabilidad de los intelectuales es una interrogante sarcástica planteada desde 1945 por Dwight MacDonald y profundizada en 1967 por Noam Chomsky en un libro con el mismo nombre, que deslumbra y tipifica a los intelectuales esencialmente en dos categorías; los intelectuales que han gozado del privilegio de acceder al conocimiento y que, aun obteniendo todas las herramientas de juicio y valor, terminaron formando su propia élite obediente al poder buscando garantizar la institucionalidad; y por otra parte, los que han estado dispuestos a defender sus ideales y sus causas, y que, en muchas oportunidades, han terminado estigmatizados por los primeros vistos como una amenaza para la preservación del status quo.

En 1982, en el Festival Horizonte en Berlín, Alemania, Rubén asistió a un simposio de literatura en donde Juan Rulfo, uno de los panelistas, defendía la necesidad de los escritores de asumir posiciones políticas y posturas públicas frente a los acontecimientos sociales, con lo cual Octavio Paz no estaba de acuerdo, y cuando este habló, con una postura totalmente contraria, Rulfo se puso de pie y abandonó el evento. “A mí me pareció una situación extrema, yo creo que hay espacio para ambas cosas. Yo no creo que todo el mundo tiene ni la capacidad, ni la sinceridad para expresarse públicamente sobre una circunstancia y emitir una propuesta. Yo prefiero que se queden callados a que hablen babosadas”.

Y aunque Blades nunca pretendió ser un escritor político, desde sus inicios tuvo una posición crítica desde una narrativa con historias de la ciudad que generó las preguntas suficientes para incomodar a muchos en el poder. Paralelamente, el surgimiento del punk en el Reino Unido generaba un sentimiento similar. “Cuando me decían que yo era un escritor de protesta, yo decía, ‘¿Por qué no se te ocurre que es de propuesta?’. No han llamado a ninguno de nosotros ‘escritores de propuesta’. ¿Qué carajos importa estar protestando si no estás proponiendo nada? Esa propuesta tiene que ir dirigida a un cambio: ¿Cuál es el cambio? ¿Qué propones tú? Esa es la respuesta, no solamente quejarse, que fue lo que me llevó a mí de ‘Pablo Pueblo’ al gobierno”.

En la última década, con estallidos sociales en toda América Latina, se cuestionó públicamente la responsabilidad de los artistas con respecto a manifestarse frente a los acontecimientos políticos y sociales, generando opiniones divididas. Por su parte, Blades entiende el verdadero rol de cada sujeto en una sociedad. “Es una gran contradicción. Tú, como artista, no vas a salvar a Haití con canciones, puedes cantar por Haití, reflejar el dolor de Haití, lo que tú quieras, pero a Haití lo tiene que cambiar la política. Es decir, tiene que haber un cambio político, sea por la vía electoral o por la vía armada”, afirma cuando hablamos sobre la responsabilidad de los artistas frente a su audiencia. “El arte puede perfectamente convertirse en activismo, pero también creo, y ahora más que nunca, que es necesario reconsiderar las cosas y ver cuáles son las formas que tenemos a nuestra disposición para educar, hacer docencia y el arte es una de ellas. Ahora mismo Bad Bunny sale a decir cualquier cosa y lo oyen cien millones de personas. Eso debe producir un cambio positivo”.

Por las escaleras hasta el último piso de su casa, en una azotea con vista al centro de Manhattan, Rubén recuerda conversaciones recientes con Residente: “Eso es lo que yo le he dicho a René, y yo soy su fan: hay que buscar siempre un cambio positivo. Ahora René me dice, con razón, ‘Rubén, yo tengo que decir las cosas ahora porque no quiero llegar a tu edad y no haberlas dicho’, y yo le digo, ‘Yo te entiendo, pero acuérdate siempre del peso de lo que dices’. Hay una consecuencia por lo que uno dice, puede ser positiva o negativa, y esa vaina, aunque no la quieras, la tienes. A mí me incomoda que te obliga a la responsabilidad constante de censurarte. Hay momentos para decir las cosas y hay momentos para guardar silencio”.

Rubén Blades ha dedicado su vida a la creación artística y a proponer un camino diferente para hacer las cosas. Desde la inclusión del latin jazz en la salsa comercial hasta la composición de canciones con carácter político en una industria dedicada al entretenimiento, logró llegar a la cima y ha compartido escenario y estudio con varios de los artistas más grandes de todos los tiempos, quienes encontraron en su obra un representante genuino y digno, dispuesto a decir lo que piensa y a hacer lo que quiere.

Medio siglo después del lanzamiento de su primer álbum, Blades es uno de los músicos latinos más importantes de la historia, y continúa hacia adelante tras construir un legado que abarca más de 35 álbumes que evocan los clamores del pueblo latinoamericano mientras replantean –en más de una ocasión– las posibilidades sonoras de la salsa. El panameño, sin titubear y al margen del privilegio, siempre tuvo los argumentos necesarios para mantener un constante cuestionamiento ante los hechos políticos y sociales, alejándose del conformismo y la resignación que ha caracterizado a muchos de sus colegas y, sin proponérselo, definió el sonido de una generación que no se rige por banderas.

La salsa nació con los mismos parámetros sociales del rock & roll, incluso del punk. Pero, ¿cuál crees que fue ese factor diferencial en la salsa que hizo que se desarrollara, y precisamente en Nueva York?

Yo creo que las condiciones de Nueva York en torno a la discriminación; quizá no era tan evidente por la composición de la ciudad, étnicamente hablando, como las que puedes encontrar en un sitio como Mississippi, pero estas hicieron posible que, de pronto, ante el silencio o ausencia de documentación sobre ese tipo de discriminación, la música se convirtiera en una manera de expresar identidad.

No obstante, en la salsa no eran tan evidentes estas temáticas, fuiste pionero dentro del género al hablar de discriminación y temas sociales.

Sí, aunque Eddie Palmieri, en el 67, hizo un tema que se titula ‘Justicia’, donde se preguntaba cuándo llegaría la justicia para el negro y para el latino, seguramente influido por las circunstancias. Tite Curet Alonso, en el 72, escribe ‘Pueblo latino’, donde comienza a presentar una idea panamericana de las circunstancias de la necesidad de solidaridad y unidad entre las personas que compartimos la misma cultura. En mi caso, yo tenía una ventaja sobre ellos y sobre otros aquí en la ciudad de Nueva York, los poetas del Nuyorican Café –la gente que estaba hablando sobre circunstancias políticas como el Young Lords y todo eso– y es que yo venía de Latinoamérica. Fue muy difícil inicialmente para ellos entender que carecían de la información que yo traía. Aquí yo hablaba, por ejemplo, de un toque de queda y nadie sabía qué era eso. Si tú hablabas de una dictadura, tampoco. Así que las condiciones que se planteaban en Latinoamérica en ese momento eran muchísimo más crudas y envueltas en mucha más violencia, inmediatez.

Aquí, en Estados Unidos, tú haces una canción o una rutina cómica política, y no te pasa un carajo. Allá, en Latinoamérica, te desaparecen, si es que no te matan ahí mismo en el sitio donde estás hablando. Víctor Jara es un ejemplo de eso. Así que aquí, al principio, los argumentos que yo planteé en ‘Pablo Pueblo’, por ejemplo, no escalaron del todo porque el enfoque iba más dirigido hacia afuera que hacia adentro. Acá el problema era el “racismo del blanco”, y nuestro problema en Latinoamérica es la corrupción de todos, tú enfocas eso de esa manera y aquí está limitándose el asunto solamente a una dirección.

La revisión no es solamente contra los que nos oprimen, la revisión es interna también. Así que aquí, al principio, canciones como ‘Pablo Pueblo’ no funcionaron tan bien por el problema del español. Cuando yo escribí Maestra vida, diciendo “de sus labios cuelga una plegaria”, aquí había gente que creía que ‘plegaria’ quería decir ‘plaga’, entonces lo que me ayudó mucho es que Willie Colón, que ya estaba establecido, me brindó un foro, era su fama, para yo poder presentar este tipo de canciones.

Pero aquí, en ese momento, la noción de un argumento político como el de Puerto Rico, por ejemplo, era más bien determinado por la ausencia de oportunidades producto del racismo, que estaba presentando la obra de los negros; los Young Lords son una imitación de los Black Panthers,  básicamente. O sea, no surge un argumento urbano, no solo puertorriqueño, sino puertorriqueño, mexicano, panameño, peruano, ¿sabes? Eso no existía.

Debía sentirse en ese momento ese discurso totalitario de la crítica, que te tachaba de comunista…

Absolutamente. Todo era comunismo de una vez. Y yo inicialmente, con ‘Pablo Pueblo’, olía a izquierda y no se atrevían a tocarlo en la radio. Hasta cuando llegó ‘Tiburón’ y explotó todo. Pero todo lo que se apartara de la idea de “Vente, mamá, vamo’ a gozar”, inmediatamente era mirado con sospecha. En la canción de Tite Curet Alonso, ‘Plantación adentro’, yo le agregué la parte que dice: “En el año 1745, en América Latina, el indio trabaja en las plantaciones bajo el palo implacable del mayoral”. Los versos que escribí para esa canción, “El médico de turno dijo así: Muerte por causa natural / Claro si después de una tunda e’palo, que te mueras es normal”, todas esas cosas eran de una vez señaladas o vistas con preocupación. “¿Este tipo por qué está hablando de eso? Si él lo que tiene que estar hablando es de ‘Vamos a gozar’. ¿Por qué tiene que hablar de que a alguien le pegaron?”. Entonces ya todo eso olía a subversión, olía a izquierda, y de una vez te van haciendo la etiquetita. Y cuando sale ‘Tiburón’ me la clavaron totalmente.

Y de repente, ¿pudo esa creación de personajes que hay en varias de tus canciones ser una estrategia para un discurso no literal?

Sí, en parte es muy posible. Es decir, vamos por partes: Por ejemplo William Faulkner y la “Patawpha”, Gabo lo recoge y reformula como Macondo. En el 69, cuando escribo ‘Juan González’, que es una canción sobre un guerrillero asesinado por el poder militar, allí ya sabía que me estaba metiendo en un área donde me podían joder. Entonces la canción comienza así: “El tema que estás escuchando está basado en hechos ficticios, cualquier semejanza con personas vivas o muertas es pura coincidencia”. ¿Por qué? Les estoy diciendo a los militares, “Yo esto lo estoy escribiendo, pero esto no pasó”.

Ficción basada en hechos…

Pues literalmente digo que lo acaban de matar, pero que esto no pasó. Todo esto está ocurriendo en un lugar que yo me inventé, que se llama Hispania, donde está viviendo toda esta gente ficticia y yo solo estoy reportando. Así que sí, esa fue la razón. Poblar ese sitio de avatares, y de esa forma, no solamente desligarme un poco de la responsabilidad de los hechos reales que estaba diciendo a través de estos personajes, pero también, a la vez, la oportunidad de hacer lo que me diera la gana. Y lo mejor es que aún hay personajes que no han salido a la luz todavía, el Mago Isaías, por ejemplo. El Mago Isaías es el espíritu del barrio que vive y nunca envejece. Isaías está igualito que como lo vio el abuelo. Es la misma persona. Isaías aparece y desaparece en este barrio.

Eso también es muestra de que en tu narrativa lo romántico y lo sobrenatural tienen un lugar especial…

Es que lo sobrenatural es parte de nuestra vida. Yo en Panamá salí de una casa a los dos años porque había fantasmas. Y a mí me dio mucha risa cuando le hablaba a Gabo, cuando hablábamos de la familia de nosotros, la idea de que los fantasmas existían, no eran solamente un hecho, sino que formaban parte de la vida. Le dije a Gabo, “Yo me mudé porque en mi casa había fantasmas”, y Gabo, “Sí, bueno, a nosotros también nos pasó que había un cuarto en la casa donde mi abuela veía espantos”. A veces son cosas como absurdas, pero la idea de crear un mundo aparte me ha dado esa oportunidad de no tener que estar literalmente enfocado.

¿Y de dónde vinieron todas esas referencias? Porque aparte de la filosofía y la literatura, hay mucho de todo lo que estabas viviendo y de las problemáticas que pudiste haber conocido de primera mano…

Yo siempre responsabilizo a mi abuela porque ella me enseñó a leer desde los cuatro años, ella era maestra, y fue una mujer que siempre me habló atendiéndome como niño, pero respetándome como humano. O sea, no desdeñaba mis preguntas. Me respondía de manera adulta, pero accesible. Parte del problema del maestro es que saben, pero no saben comunicar, entonces tuve esa suerte. Así que yo empecé a leer desde muy temprano y esas lecturas me fueron creando, sin que yo me diera cuenta, un espíritu crítico. Yo era muy anárquico en la lectura, así que yo leía de todo, libros y pasquines. Todo eso fue esencial para mí, porque fui adquiriendo también distintos modelos y distintas influencias sin darme cuenta. En términos de mi casa, mi familia, las historias de mi papá, de mi mamá, de mi abuela, todas esas vainas se fueron combinando para brindarme esta idea de esta posibilidad, de expresarme en tantas direcciones diferentes.

¿Qué tuvo la salsa que en ese momento logró congregar a todos los latinos? Creo que desde ese momento no había banderas en la salsa, por más que obviamente había países con ciertas jerarquías, pero la salsa tiene esa particularidad y es que nunca tuvo bandera.

Yo creo que hay varias cosas. Uno, que no existía realmente, quizás en ese momento, un género musical que pudiera congregar a personas de distintas categorías sociales en un punto específico. El baile lleva a la gente de distintas connotaciones económicas y sociales al club. La salsa era un baile de contacto. La salsa, además, era un vehículo para conocer gente, más allá del desahogo, “Coño, ya salía del trabajo, ahora voy a tomarme un trago”.

Además, la música como herramienta de conquista. Incluso en mi generación, si no bailabas salsa, no lograbas conectar con las mujeres…

Sí. Es que la salsa se convierte en la convocatoria para que personas que vienen con distintos antecedentes, de distintos colores de piel o condiciones económicas, se encuentren en un lugar común y compartan algo en común que es el amor por la música, el amor por el movimiento, el deseo de conocer a otra persona. ¿Tú sabes lo increíble que resulta que la salsa adhiera a dos personas que no se conocen a tener un grado de intimidad física? Eso es extraordinario. En mi barrio tú no podías tocar a otro, tú no podías tocar a alguno de nosotros porque eso era una pelea segura. En cambio, en la salsa, tú agarras a una vecina, o la vecina te agarra a ti, que tú no conoces, que tú no sabes quién es, y hay contacto. Y un contacto que tiene una connotación sexual también, porque hay un contacto físico cuerpo a cuerpo. Eso es extraordinario. Así que la salsa se convierte en el vehículo que permite esa conexión, que no podría ser lograda de otra manera en términos sociales.

¿Esa interacción logró crear circunstancias interraciales incómodas para la época?

Pues una de las razones por la cual se dice que cerraron el club Palladium de los 50 –que era la meca del mambo– era la preocupación de que existiera un lugar donde negros y blancos se encontraban, en pleno periodo de racismo y discriminación. Imagínate, bailaban juntos. La idea de que blancos y negros estuvieran mezclándose de esa manera en tiempos en que había teatros, barrios y baños segregados, eso era inconcebible; habían cerrado ese club por eso, no por el cuento de que estaban fumando marihuana. Así que la salsa, en términos de Latinoamérica, se crea como algo que pierde su nacionalidad. No puedes decir, “Es que la salsa es de Nueva York”, no. La salsa, de pronto, se hizo de cada lugar. Entonces, cuando estás bailando salsa, la salsa es el vehículo del pueblo. La salsa, de pronto, es la manera que tenemos de encontrarnos todos en un lugar y, por lo menos, estar de acuerdo en disfrutar, aunque no estemos de acuerdo con las canciones, nos guste un cantante más que otro, eso no tiene nada que ver. Fue para mí el mismo impacto que tuvo el rock en su momento, que el rock se convierte en un vehículo de expresión de la juventud. En este caso, la salsa se convierte en un vehículo de conexión entre la sociedad. Ese es un poder extraordinario.

Y cuando empezaste a hacer música, ¿tenías algún objetivo relacionado con hacerlo de alguna manera diferente?

Ese nunca fue un plan; yo no me senté y dije, “Ah, bueno, ¿qué vamos a crear?”. A mí desde los siete años me gustaba escribir cuentos cortos sobre lo que ocurría a mí alrededor. En el 65 escucho un trío brasileño que se llama Jongo Trío de São Pablo. Armónicamente los tipos me abren la cabeza porque cantan en armonía. Están tocando jazz, tienen batería, bajo y piano, pero están tocando jazz. O sea, música brasileña jazzeada. La letra, sin embargo, tiene un contenido social que yo no había escuchado anteriormente. Yo nunca había oído un tema, por ejemplo, como ‘Menino das laranjas’, que parte de la letra dice “Vende sua laranja até se acabar, filho de mãe solteira cuja ignorância tem que sustentar”. ¡Coño! La ignorancia de la madre que ha tenido un hijo sin capacidades, y esta vaina la están expresando en una canción popular. Otro tema, Marcos Valle, ‘Terra de Ninguém’ (Tierra de nadie), que hablaba de los latifundistas. Ahí me di cuenta de que sí se podía hacer como yo lo estaba pensando.

¿Cuáles de tus canciones empezaron a reflejar esas referencias?

Mi primera canción fue un poema llamado ‘9 de enero’ y es sobre el ataque de Estados Unidos a Panamá, a raíz de nuestro deseo de ondear ambas banderas en el territorio panameño, que era una colonia norteamericana. El segundo trabajo fue ‘Pablo Pueblo’, ahí ya estoy en la escuela secundaria, tengo 17 años y empiezo a escribir muy influido por lo que había oído. También escuché a artistas como Piero, que era un baladista argentino, al cual yo le escuché una balada que no tenía nada que ver con lo romántico. Por el contrario, decía, “Es un buen tipo mi viejo, pero somos tan distintos. Tiene la mirada larga…”. Coño, qué bien, está cantando una balada, pero sobre un tema personal que no tiene que ver con la balada romántica del amor. Así que entre eso y Bobby Darin con ‘Mack the Knife’ en 1960… Era la primera canción en inglés que yo escuchaba.

Yo también escuché mucho rock, pero con artistas como Frankie Lymon, canciones urbanas como ‘The Shark’, el tipo de la calle, esa combinación de vainas se me quedó en la cabeza. Entonces eso, unido a las lecturas de autores como Gabo…

Ahora que hablas de Gabo, ¿qué papel jugó él en ese momento?

Yo conocía a Gabo antes de que se ganara el Nobel, yo conocía sus cuentos cuando pocos sabían quién era García Márquez. Me acuerdo del diario de un náufrago, Relato de un náufrago, yo le decía que era lo mejor que él había escrito en toda su vida como periodista. Así que yo ya tenía una referencia de los cuentos cortos de él, La hojarasca, La mujer que llegaba a las seis, El mar del tiempo perdido, Amargura para tres sonámbulos, El ahogado más hermoso del mundo, todas esas vainas uno las lee, entonces va aprendiendo, imágenes, y tal y cual, y las vas transformando en función de mi realidad en ese momento en Panamá y de mi deficiencia, porque yo solo tenía 17 años, 18 años, había muchas cosas que no sabía hacer y que no entendía, que no había desarrollado. ¿Por qué no puedo ser fan de él, si Gabo era fan mío? Un día me dijo que habría querido haber escrito ‘Pedro Navaja’.

Más allá de si fue premeditado o no, el empezar a mezclar la salsa con el latin jazz y el rock, ¿crees que fue una búsqueda para apartarte de lo que ya habías hecho con la Fania y Willie Colón?

En ese momento los discos de salsa no tenían mixtura, todo tenía que ser de salsa. Es un proceso que yo llamo ahora mixtura. ¿Qué quiere decir eso? Que puedo poner en un álbum distintos géneros. En ese tiempo yo no podía hacer eso. Como te dije, yo empecé con el rock, pero no podía poner una canción de rock en un álbum con Willie Colón. Los salseros me hubieran matado, hubieran averiguado dónde yo vivía y me hubieran ido a buscar pa’ ahorcarme porque cómo es posible, cómo se te ocurre que vas a poner una vaina en inglés, o una vaina con un sonido de rock en un álbum de salsa, ¿no?

Eso no quiere decir que las influencias no las tenía, lo que pasa es que, primero, estaba formando parte de un grupo que no era mío, era el grupo de Willie Colón con su sonoridad que yo no iba a cambiar. Cuando yo salgo del grupo de Willie Colón, entonces sí, creo Seis del Solar, ¿por qué? Porque Seis del Solar ya tiene vibráfono, que era una manera de homenajear también a Cheo Feliciano, uno de mis ídolos.

En ese punto ya no tenías vientos.

No. Elimino los vientos, que es la sonoridad de Willie Colón. Yo no quise, porque primero, me pareció deshonesto y me pareció incorrecto llevarme la sonoridad de otro, a pesar de que yo había contribuido al éxito de esos álbumes con mis canciones, dije “No, no es correcto”. Entonces, empecé a cantar ‘Pablo Pueblo’, pero con un vibráfono.

Agregué el sintetizador para lo salsero también; a pesar de que todo estaba en clave, no sonaba como la salsa. Pero también el sintetizador me facilitaba la oportunidad de seguir ahora con los elementos del rock y el jazz. Y luego la introduje en ‘Desapariciones’, porque allí, como el contenido era tan directo, yo no quería que la gente bailara esa canción. Entonces utilicé el reggae porque el reggae era, primero, un fondo musical de contenido político. Y segundo, porque quería crear una melodía circular con un argumento casi hipnótico, sonoro y repetitivo. Pero entonces, ahora tengo batería para una canción nada más, y no puedo estar viajando con un tipo que va a salir a tocar un tema nada más y se va, entonces hay que incorporarlo a la banda porque la batería es otra dirección, otro instrumento. Entonces, empezamos a utilizarlo ya abiertamente como una mezcla donde está salsa, rock y jazz en temas como, por ejemplo, ‘Cuentas del alma’, magistralmente arreglado por Mike Viñas, o en ‘Ojos de perro azul’.

Pero es un desafío, especialmente en términos de tempo, ¿no?

Sí, absolutamente. Y también de sonoridad porque el otro problema es que todo es etiquetado; “Ok, ¿cómo vendes esta vaina? ¿Qué es esto?”, eso es lo que me preguntaban a mí. “¿Qué es esto?”, y yo decía, “¡Música!”. “No, no, no, ¿qué es esto?”. No, música no es suficiente, tiene que ser salsa, tiene que ser rock, tiene que ser jazz, tiene que ser algo, pero no música.

Pero, más que rebeldía, era naturalidad en realidad, no es que tú dijeras, “Quiero romper con todo”.

No, no, no. Esto es natural, como debe ser. Lo que pasa es que era un acto de rebeldía el no acatar lo que la industria y los demás, incluso colegas, te decían. “No hagas eso, tienes que hacer esto para que te toquen en la radio”. Pero, ¡al carajo! Es un acto de rebeldía implícitamente, aunque la creación no lo fuera, porque este era un proceso de completa consistencia con lo que yo pensaba y con lo que sentía. Además, todo esto fue un proceso colectivo; yo no hubiera jamás podido tener éxito si no hubiera tenido gente como Willie Colón en su momento, o Seis del Solar, jamás. Ellos saben más que yo en términos formales de música, con su talento, por favor, me llevaron a otros lugares, nos llevaron a todos a otros lugares.

Lo que ocurre también es que cuando nos hacemos ver, de pronto, los rockeros y los jazzistas, que ven a la salsa como algo lejano, empiezan a ver lo nuestro interesante. Yo me acuerdo, como si fuera ayer, ver en el Hollywood Bowl, en el Playboy Jazz Festival, como si fuera hoy, voltearme a la izquierda y ver a Miles Davis y a Dizzie Gillespie bailando al lado con ‘Ojos de perro azul’, nos mirábamos y nos reíamos. O sea, trabajar con esa gente. Miles Davis iba a hacer un solo de trompeta en ‘Buscando América’, y por cosas de la vida no ocurrió. O sea, esa combinación que nosotros forjamos nos llevó también hasta allá. En el 85, fuimos el headliner de Rockpalast, que era el festival de rock más grande televisado en Europa… ¡Coño! Buscando América vendió en Alemania más discos ese año que Prince con Purple Rain. Y era que la combinación que habíamos armado apelaba a una audiencia compuesta por muchísima más gente que la audiencia nada más de salsa. Hubo gente de la salsa que también nos apoyó, del género, pero en general, nosotros no éramos muy bien vistos, no teníamos la sonoridad.

Y precisamente hablando del rock & roll, ¿qué recuerdos tienes de ese álbum, Nothing but the Truth, junto a gente como Sting, Lou Reed y Elvis Costello? Donde la propuesta era definitivamente mucho más rock & roll.

Mira, ese álbum es un álbum interesante por muchas razones. Primero, yo notaba un crossover. A mí no me interesa el crossover, jamás me ha interesado. ¿Por qué? Porque hay algo de desesperación en esa vaina. Yo siempre he creído que hay algo de desesperación.

¿De querer gustarle a todos?

No, de gustarle a un grupo especial y por razones económicas. El crossover es como, “Abandona esto y vete pa’allá”, y yo decía, “¿Por qué tengo que abandonar nada? ¿Por qué no hablamos mejor de convergencias, de encontrarnos?”. Siempre me pareció un absurdo. Los álbumes crossover que hizo La Fania fueron un desastre; Rhythm Machine fue una cagada con la excepción de ‘Juan Pachanga’. Así que esa vaina del crossover a mí no me interesaba; le dije a la disquera gringa [Elektra], “Yo quiero hacer un disco en inglés, y esta es la gente con la que yo quiero trabajar”. Les di cinco nombres: Bob Dylan, Lou Reed, Paul Simon, Sting y Elvis Costello. El man se me quedó mirando como si yo le hubiera dicho que yo me quería coger al Papa. O lo conseguían ellos, o lo conseguía yo. A los meses me contacta, me invita a la oficina Woodie, y entro a la oficina y me dice, “Todos dijeron que sí”. Y yo ni me acordaba de qué carajos estaba hablando. Que todos habían dicho que sí, bien. “Pero nadie quiere hablar con nosotros, quieren hablar contigo, directamente”. Entonces yo digo, “Dales mi teléfono”. Y así fue la cosa. Dylan y yo nos reunimos en California, fue a mi casa porque yo no sé manejar y él vivía en Malibú. Cuando le dije que yo no sabía manejar, se cagó de risa como por una hora, me dijo, “¿Cómo tú vienes a California y no sabes manejar? ¿Estás loco?”. Vino a la casa, nos quedamos hablando horas, creamos una especie de croquis de lo que íbamos a escribir, y nunca terminamos la fucking canción.

Elvis Costello vino desde Irlanda, yo vivía en California, se quedó con nosotros en mi casa, él y su esposa. Nos quedamos en Montecito y allá trabajamos y escribimos bastante. Ese tipo es una berraquera escribiendo, yo me acuerdo que oía las teclas, el tipo tecleando, yo bajaba muy temprano, se paraba tempranísimo y con el café andando, fumando y tomando café. Yo le decía, “Coño, pero, ¿qué yo voy a poner aquí si ya todo esto está hecho?”. Así de bueno es, y de rápido, pero llegamos a escribir cinco o seis canciones.

Lou Reed, fui a la casa de él, tenía una casa en Nueva Jersey, en medio de un bosque. Te estoy hablando de un bosque, y me dio mucha risa porque es muy Lou Reed. Había mandado a hacer letreros que decían, “Hunters will be hunted” [Los cazadores serán cazados], y había pegado toda esa vaina por ahí. Él no quería que fueran a entrar ahí a matar animales, ni un carajo. Estoy con Lou, trabajamos bien estrecho, súper estrecho. Yo grabé con la orquesta de él, incluso, hay una versión de ‘Hopes on Hold’, una de las canciones que escribimos, que él la hizo a su manera, en un estilo que me recordó a los Ramones, por lo rápido. Yo no sé esa versión dónde está, alguien la debe tener en algún lugar, pero nunca salió. Hicimos una versión con Carlos Ríos, el productor era Tommy LiPuma y él quería una orientación más pop. Lo de Lou era rock de garaje.

El propósito del álbum para mí siempre fue demostrar que hay una conexión que trascendía los géneros entre los compositores de música urbana, trascendía el idioma y trascendía la fama. Yo siempre, siempre supe, en el corazón mío, “Estos tipos son de verdad, estos tipos son escritores”.

Sting, no pude hacer nada con él, pero me mandó una canción y la puse en el álbum y ahora somos muy amigos, súper amigos, y Paul Simon no pudo porque estaba de gira, pero luego trabajé con él. Así que ese fue el argumento, esa fue la intención del disco. Yo no contribuí al éxito del disco, no quise hacer ninguna gira. Yo también acepto responsabilidad en que no funcionara porque no estaba muy seguro de qué hacer con lo que teníamos. No estaba muy seguro de cómo presentarlo y di mucho poder al productor por eso, porque no conocía el mercado norteamericano. Creo que debí actuar con más seguridad y decir, “Esto es lo que quiero”, pero para mí, el hecho más importante era haberlo escrito. Cuando llegó el momento de ponerlo, de hacerlo sonoro, ahí no tenía la cosa clara y por eso, quizá, contribuí a que el disco no tuviera éxito. El disco fue un fracaso total en términos económicos.

¿Cómo te iniciaste en la actuación y qué encontraste en la actuación que no tuvieras en la música?

En la actuación lo que encontré es que yo no tenía el control. En la música yo escojo qué voy a cantar, yo escojo los temas, los escribo, tengo que ver con los arreglos, tengo que ver con el sonido, los interpreto, no consulto. En la actuación es diferente, la idea no es mía, el libreto no es mío, estás jugando, estoy saliendo de mi zona de confort, trabajo con gente extraordinaria que no canta, que no toca instrumentos y que de todas formas me enseña, aprendo muchísimo de ver y de estar en esa lección, interacción; me ofrece una posibilidad que la música en ese momento no me ofrecía y que todavía no me ofrece, y es una audiencia de todo el mundo.

Yo hago un disco de salsa y lo oye la gente a la que le gusta la salsa, pero no son una mayoría global. Tú haces una película con Harrison Ford y la ven 400 millones de personas. La ven en Bangladesh, la ven en Nigeria, la ven en Macedonia, la ven en sitios que yo no sé si alguna vez han oído una canción de salsa. Así que eso me daba una visibilidad que me ayudaba mucho con el boicot que me hicieron aquí como si fuera un comunista a raíz de ‘Tiburón’. El cine escapaba a esos controles y me permitía mantenerme vigente, pero en otra área, otra cosa que hacer mientras se calmaba esta idiotez de la censura.

Por otro lado, yo no nunca planeé ser actor, aunque mi mamá fue actriz profesional de radio. Pero a mí nunca se me ocurrió ser actor porque en Panamá yo nunca vi a nadie que fuera actor, yo no tenía un ejemplo como actor panameño que me indicara a mí que yo podía ser también actor. Fui actor porque a Jerry Masucci, que era el director de La Fania, se le ocurrió hacer una película. Este tipo quería moverse de la salsa, en otra dirección, e inventó una trama, yo era un boxeador que cantaba, por supuesto, porque había que vender un álbum. Willie Colón era mi amigo de infancia, y ahora era un mafioso que me conseguía los contratos. Yo sabía que no era la calidad del libreto, esa vaina no era muy buena, pero en ese tiempo, la única gente que estaba en la música que salía en televisión era en MTV. Eso fue como en el 81.

Toda la vida he admirado el cine, desde que éramos niños íbamos a los cines que andaban por el barrio mío. Tuve una oportunidad maravillosa para ver cómo es el proceso, entonces decidí hacerlo. Lo hice, vi la película, bastante mala. Pero entonces, otro tipo que se llama Leon Ichaso, un excelente director cubano, después hizo una película que se llama El súper, yo creo que es la mejor película que he visto sobre la vida de un inmigrante latino en Nueva York. La hizo por nada, 35 mil dólares, en español, artistas latinos, improvisación, blanco y negro. Me llamó y me vendió la idea. La primera película que íbamos a hacer en inglés en Nueva York, con toda la producción y todos los actores latinos. Entonces eso me impresionó y acepté, participé y puse plata también, que nunca vi de vuelta, de hecho. La película la distribuyó una compañía que estaba empezando en ese tiempo, que se llamaba Miramax. La cuestión es que la película salió y, en ese tiempo, como ahora, los críticos tenían muchísimo poder. Había un tipo que se llamaba Clive Barnes, que escribía para el New York Times y le dio una buena reseña.

Y un día estoy yo en el Corso, tocando, y veo al tipo más blanco que yo he visto en toda mi vida enfrente de mí. Pensé que era alguien del FBI. Luego me dijo que estaba allí porque su jefe estaba interesado en firmarme como actor. ¿Y por qué? “Porque lo vio en la película Crossover Dreams y creen que usted tiene mucho futuro”.

Fui a una reunión en el Russian Tea Room con Sam Cohn, el más importante representante fílmico del momento, y me firmaron. A mí no me importaba el libreto, el director, el rol, si era uno, dos o tres. Y entonces me llegó un trabajo de milagro con Robert Redford y ya allí, comenzaron a pasar cosas. Te digo sinceramente, yo no puedo creer que haya hecho tantas películas. No puedo creerlo. He hecho más de 40 películas, esa vaina es increíble, y he trabajado con gente gigante. Ahora mismo estoy en una serie de televisión. Ocho temporadas, voy a empezar la novena. Nunca se me hubiera ocurrido esa vaina.

Ahora, como tú dices, está fuera de mi área de confort, me mantiene alerta, y tengo también la posibilidad de entender mejor al ser humano. El personaje que estoy interpretando ahora mismo, Daniel Salazar, es un extorturador de los días de El Salvador, la Guerra Civil. Una persona completamente ajena a mí. No tiene nada que ver conmigo. Sin embargo, te ayuda a entender a gente así, en el aspecto humano, por qué hacen las cosas que hacen, y eso te ayuda a ti también a hacer tus propios exámenes personales, de tus cagadas, y quién eres tú, y cómo puedes mejorar tú como un ser humano a través de la interpretación de otro personaje. Eso a mí me ha encantado, y me ha ayudado muchísimo.

¿Y qué enseñanza te dejó la política? La política como ejercicio profesional.

Primero que todo, no me desencantó el proceso. El descubrimiento más grande que hice es que efectivamente puede funcionar. También me ayudó a demostrar cosas, porque, por ejemplo, yo hablo bastante con estudiantes y con la gente y, a veces, dicen cosas sin argumento. Por ejemplo, “El poder corrompe”. Eso lo dice todo el mundo, en cambio yo pienso que el poder no te corrompe, sino que te desenmascara. Yo fui ministro, veía al presidente los lunes y los miércoles, entraba la presidencia y había dos tipos uniformados que hacían ¡Tra! cuando yo entraba con mi mochila, y el presidente me decía, “Tienes que usar corbata, saco y zapatos”. Dime cuánto me robé. Cinco años estuve ahí, ¿cuánto me robé? ¿Qué hice mal? ¿Dónde traicioné yo mi honor, mi deber? Nunca. ¿Por qué no me corrompí si el poder corrompe? Coño, porque yo tenía una formación. Así que me dio la oportunidad de decírselo a la cara a un poco de gente que no sabe, sobre todo gente joven.

El servicio a la patria es lo más grande que puede cualquiera de nosotros hacer por sí y por su país. Otra cosa que me molesta mucho es que la gente no quiere participar del proceso y en cambio dicen, “Ay, la política es una mierda”. Ok, ¿por qué? Porque gente como nosotros no participa en la política. Nosotros le dejamos la política a las mierdas, entonces esas mierdas hacen de la política una mierda. Entonces nosotros nos la pasamos quejándonos, señalando y hablando huevadas.

De los que elegimos.

Claro, de los que nosotros mismos elegimos o permitimos que nos cojan de pendejos, pero nosotros no participamos del proceso porque el proceso es una mierda. Pero luego te das cuenta de que es una mierda porque no participamos. Entonces yo le digo a la gente, “Yo participé en el proceso”. Los cinco años que estuve a cargo del Turismo Nacional. Cuando empecé, los ingresos eran de 500 millones de dólares, cuando me fui eran de 1200 millones de dólares. Nadie se robó un real ahí. O sea, yo le quité la oportunidad a un corrupto, y para eso el presidente me puso ahí. Yo no quería ir a eso. Cuando el presidente me preguntó a mí, “¿Dónde quieres estar en el gobierno?” Yo le dije, “Señor, yo quiero ir al Departamento de Correcciones”, porque el sistema penitenciario nacional es una cagada, y había trabajado con presos. Mi tesis fue sobre hurto y robo, fui a la isla de Coiba, estuve allá, viví allá, viví con presos, trabajaba con presos. El presidente me dijo, “No, te prefiero acá”. ¿Por qué? Porque él asumió que mi proyección internacional ayudaría a una mejor imagen dentro del turismo, pero más allá de eso, dijo, “Vas a estar en un sitio que representa un lugar, en términos económicos, de importancia para nosotros, para su aporte al producto interno bruto, al PIB”.

¿Y cómo te liberas del ego de artista, de la parafernalia de ser un artista famoso, grande, global, para llevar labores comunes y corrientes?

Es que yo nunca me sentí así, eso fue lo que me ayudó. Siempre tuve clara esta vaina, siempre la he tenido clara. Otra vez, el éxito es de todos, nadie es indispensable, solamente el estúpido este de Trump, que dice que él, él y él. Esa vaina es absurda y ridícula.

¿Sabes cómo sonaría ‘Plástico’, si yo no tuviera una banda atrás? La idea de que tú eres el centro del mundo se te va rápidamente cuando empiezas a entender que eres parte de un assemble, papá. Por otro lado, está la manera como me criaron a mí, como me crio mi abuela, mi mamá y mi papá. Pies en la tierra, ojos en el horizonte, no te creas la gran vaina.

En mi barrio nadie soportaría a un tipo con ego, te cortaban de una vez. Así que yo nací sin esa vaina, y cuando me fue yendo mejor, simplemente me fue yendo mejor. O sea, yo no utilicé la plata para reforzar mi ego. La plata se usa en muchos casos para sustituir esa inseguridad personal, entonces empiezas a ostentar. Pero yo nunca tuve necesidad de esa vaina, digo, yo tengo defectos. A mí la gente me dice en los conciertos, “We love you, Rubén” [Te amamos, Rubén], y digo, “Sí, but you don’t live with me [Sí, pero no vives conmigo]”. Y te lo digo sinceramente.

Pregúntales a los músicos, porque tú no sabes lo que es el amor y el odio hasta que te vas en un bus de gira con una gente por un mes. Lo necesario que es considerar, solidarizarse con la gente. Y es interesante porque en Panamá hay gente que dice que yo soy soberbio, altanero, que me creo la gran vaina, que no me importa nadie, pero, coño, ¿esta gente con quién ha hablado?

Yo tengo grandes amigos, la mejor inversión que hice en mi vida fue esa vaina. Y la hice sin saber que era una inversión y es la vaina más bendita que puede haber. A mí edad la plata no importa tanto, sirve para garantizar que tengas acceso a medicina, pero también a que tengas forma de ayudar a otra gente y a cumplir con tus obligaciones, pero ya a esta edad lo que quieres es regalar las vainas que tienes, porque, ¿ya qué?

¿Qué crees que tiene Latinoamérica que le ha costado tanto superar la inequidad, y la justicia social sigue sin tener un rumbo claro?

La traición como herencia. Tan pronto se acabó la vaina de la Corona Española, puta, llegaron estos tipos y a Bolívar fue al primero que le metieron el dedo. Sus propios amigos. Una de las cosas más increíbles es que a Bolívar le dio asilo, en sus últimos días, un español. Un miembro del imperio que él derrotó, huyéndole a su gente que lo quería matar. “He arado en el mar y he sembrado en el viento”, puta, qué vaina más triste.

Los que llegaron al poder se convirtieron en la copia de los españoles, como está haciendo Ortega ahora mismo en Nicaragua. Lo que está haciendo Ortega es exactamente lo que hicieron los que salieron de la guerra de la independencia cuando ocuparon el poder, se convirtieron en la élite, cerraron puertas y empezaron a traicionar a todos. Y desde ese momento, eso es lo que tenemos hasta hoy.

Hay versiones quizás más abiertamente corruptas, más populares, porque la dictadura en Panamá creó oportunidades para el sector popular, sí lo hizo, pero el sector popular y muchos miembros de izquierda se convirtieron en élites, y empezaron a traicionarlo todo también, todos a copiar a los patrones.

¿Sabes? Esa vaina nos anuló, y yo sigo teniendo problema con eso de, “Bueno, pobrecitos, es que nos acostumbraron a esto”, y yo digo, “Puta, pero ¿por qué a mí no me acostumbraron así?”. O sea, porque a veces pasan cosas en Panamá y yo me quejo, tú sabes cómo somos los panameños, y yo ¿de dónde soy, brother? Yo soy panameño y no soy así. Me atrevo a decir que la mayoría de los panameños no somos así, como estos corruptos, entonces ¿por qué lo permitimos?

¿Tú sabes quién es ahora mismo el número uno en posible intención de voto en Panamá? Ricardo Martinelli, tiene dos hijos presos por lavado de dinero del que lo acusaron a él. “¿Ustedes estaban actuando como intermediarios?”, “Sí, de mi papá”. Ahí está el tipo. ¿Cómo es posible que esté de número uno en las encuestas? ¿Cómo tú explicas eso? No son los gringos, no son los comunistas.  El problema en Latinoamérica es que los neoliberales solo quieren crear empleados y consumidores.

Pero también es la falta de educación del pueblo latinoamericano.

Sí, pero más que falta de educación, es una falta de creer en sí mismo. A mí no me educaron para creer en mí; tú vas a la escuela para aprender un oficio, básicamente, no me criaron para que creyera en mí. Es decir, los maestros que yo tuve me fueron orientando en esa dirección. Mis maestros, Ana del Río, Isi Tejeira, Jeva Ramos, Doris Coparopa, Rosario Pavilo, Carlos Ediego, gente que, coño, te dio una dirección… te ilustraron, te enseñaron cosas. Toda esa combinación de gente y mi familia me dio la fortaleza para no dudar de la posibilidad de mi voluntad. Entendiendo que la suerte tiene mucho que ver, en el sentido de la suerte como oportunidad. Para nosotros la pobreza no era una opción.

Yo le pregunté una vez a mi abuela, “¿Nosotros somos pobres?”. Y mi abuela se me quedó mirando medio emberracada, y me dijo “¿Por qué me estás preguntando eso?”, y yo digo, “Porque yo veo que nosotros no podemos comprar ciertas cosas”. En la casa no había tocadiscos, no había televisión, y dice mi abuela, “Nosotros no somos pobres, lo que pasa es que no tenemos dinero”. Y le digo yo, “¿Y cuál es la diferencia?”, entonces ella me dice, “Cualquier idiota se gana la lotería y es rico, y sigue siendo pobre porque lo único que tiene es dinero. El que no tiene mente, el que no tiene espíritu, ese es el verdadero pobre”. Y esa vaina, aunque suene muy filosófica, es una gran realidad. Así que yo no crecí con esa sensación, y vengo de un barrio popular.

Esa es otra cosa, la gente cree que yo, porque tengo la piel más clara que muchos panameños, o porque soy abogado de Harvard, estoy lleno de plata. Mi mamá no terminó la escuela y mi papá tampoco, te estoy hablando de la primaria. ¿Por qué? Porque es gente que trabajó, mi mamá murió sin vacaciones, es gente que trabajó toda su vida. Pero cuando tuve la plata, no me volví loco, no me la metí por la nariz, no me convertí en un drogadicto.

¿Y hacia dónde va Panamá?

Panamá tiene un chance mucho más grande que el de Colombia o México. Pocos lugares en América tienen una oportunidad mejor que Panamá de revisar el rumbo, porque apenas tenemos cuatro millones y medio de personas. Tenemos los ejemplos, pero no hacemos de esos ejemplos nuestra luz. ¿Tú sabes cuánta gente en Panamá, de los servicios médicos, se han jodido ahora con la crisis del COVID?

Nosotros no le agradecemos a la gente que limpia los hospitales, que están arriesgando su vida. A las enfermeras, a los doctores que se jodieron desde el comienzo, cuando nadie sabía qué era eso. Todos los que se jodieron y se murieron y se enfermaron. A las madres solteras, a la gente que se faja trabajando, coño, con un sueldo de mierda para poder cumplir en sus casas. No aplaudimos eso. Nada más nos fijamos en la gente que tiene plata, la gente que se viste de cierta manera, la gente que tiene un carro. Y esa vaina es triste, pero yo todavía sigo teniendo esperanza, como te dije anteriormente, yo no salí del trabajo público creyendo que las cosas no funcionan, yo creo que sí se puede absolutamente.

Salí convencido de que el sector público puede realmente resolver los problemas de Pablo Pueblo. [Estoy] completamente convencido de eso, pero ¿cómo vamos a hacer esa vaina cuando los corruptos siguen en el poder? Y siguen en el poder porque nosotros los ponemos ahí. No los ponen los gringos, no los pone Putin, ni los ponen los marcianos, los ponemos nosotros. Absoluto.

¿Qué diagnóstico haces del estado actual de la música en español?

Yo creo que es excelente. ¿Tú sabes lo que yo acabo de ver ahora que venía para acá? Pasé frente al museo de cera, y tiene un letrero en inglés que dice, “We have Bad Bunny” [Tenemos a Bad Bunny]. El museo de cera de Tussauds. Bad Bunny, my friend. No sé cuántos billones de las vainas esas que hay, likes, como se llame eso, mundiales… Bad Bunny tiene más peso que Drake, o más peso que Beyoncé. Eso es extraordinario. Nada que ver con el material, o que si me gusta o no el reggaetón. Yo creo que cada generación tiene la posibilidad de ofrecer su propuesta.

A mí lo que no me gusta, no lo censuro, simplemente no lo oigo. Cada cual tiene que ejercer su responsabilidad de la manera en que lo considere correcto. Pero ahora mismo, nosotros tenemos una cantidad de talento extraordinaria que no existía cuando yo venía creciendo. Cuando yo crecía tuve a Los Churumbeles de España, veía a Pedrito Rico, veía a las orquestas cubanas, Pedro Vargas, por supuesto, Jorge Negrete, Miguel Aceves Mejía, Pedro Aguilar, Tony Aguilar, Pedro Infante, Julio Jaramillo, la orquesta Billo’s Caracas Boys. Ahora, tienes en todas las categorías, pop, rock…

El rock ya no es ese del subdesarrollo, copiado de los gringos, es un rock que es otra cosa. Café Tacvba es otra cosa, Vicentico es otra cosa. Digo, aquí hay otra cosa pasando, René, Eduardo Cabra… Todo lo que está pasando ahora mismo, hay mil direcciones que hacen que para mí la música en Latinoamérica sea superior, en términos de oferta en los Estados Unidos, sin lugar a duda.

En jazz tenemos gente como Danilo Pérez, tenemos gente… el de jazz que hay en Argentina, que hay en Cuba, que hay en Colombia, que hay en México, excelentes. En Cuba, aunque no estén ahora mismo en los primeros lugares, hay bandas de salsa. A mí me parece que la oferta latinoamericana es abrumadoramente superior a la oferta norteamericana. Y está empezando a tener una proyección mundial, a un mayor nivel.

¿Cuál consideras que es el legado de la salsa para el mundo, para la historia?

El legado de la salsa es la posibilidad de que un género musical permita a través de su manifestación una comunicación internacional que desafortunadamente no es producida por la política. Si los europeos se reunieron para crear una nueva Europa sin fronteras, con una moneda y unificaron criterios por encima de las soberanías, fue algo extraordinario para formular esta comunidad, y la salsa hizo lo mismo en Latinoamérica. Lo hizo a través de música, lo hizo a través de letras, y lo hizo a través de la moneda de la solidaridad que se crea cuando todo el mundo está de acuerdo en apoyar algo que emocionalmente le brinda satisfacción y que físicamente le brinda la oportunidad de conocer y estar en contacto con otras personas. O sea, la salsa niveló el argumento social. Creó un argumento social heterogéneo único. Eso es extraordinario en países donde todavía sobrevive el racismo; yo les digo siempre en Panamá a los blancos que encuentro, incluyéndome, “Somos todos blancos sospechosos”. Digo, si eres del Caribe, tu blanco es sospechoso, porque ahí hay una culeadera que empezó en el 1500, y que no ha parado todavía. O sea, eso ha sido un coito eterno que ha producido una raza. No se puede hablar de raza en Latinoamérica tampoco.

Mestizaje.

Un mestizaje, pero más que todo, una actitud, una identidad, ¿no? Los europeos tuvieron que inventar el surrealismo, nosotros lo vivimos todos los días, lo creamos con nuestras actitudes, no hemos sabido todavía apreciarlo. Pero yo creo que la salsa ayudó, eso es vital. La salsa creó esa unidad en una Latinoamérica súper dividida que se comporta como tribu, por eso no tenemos peso político aquí. Pero también es porque somos tan heterogéneos, hay blancos, negros, musulmanes, católicos… Latinoamérica es como lo que Dios quiso que el mundo fuese en un momento, hay de todo.

Mucha diversidad.

¡Sí! Una diversidad extraordinaria, digo yo.

¿Qué te mantiene joven?

¿Cómo me mantengo joven? Quizás porque nunca envidié a nadie. Aparte de los genes, porque la cuestión de genética creo que tiene que ver mucho con esa vaina. Hay cosas que uno ayuda, por ejemplo, yo no usé drogas, eso me ayudó a vivir también. Pero yo creo que es que no envidio a nadie, mantengo mi juventud igual, la misma vaina. Leo, creo que tengo sentido del humor, gracias a Dios, me río de mí mismo. Es lo único que detiene la caída del pelo, el piso. Y, otra cosa: sigo curioso.

¿Sigues teniendo preguntas?

Por supuesto, y dudando algunas respuestas. Creo que lo que verdaderamente te destruye es la indiferencia, y yo no soy indiferente, no seré indiferente mientras viva. 

Fuente: https://es.rollingstone.com/ruben-blades-la-entrevista-rolling-stone/

Pedro Navaja, el mafioso latino con origen europeo

La Salsa se ha caracterizado por ser un ritmo urbano con narraciones contadas de forma literal o metafórica, este género tiene un sinfín de canciones con historias de tristeza, alegría y dolor, como la historia de “La rebelión”, canción de Joe Arroyo sobre la emancipación de los negros en Colombia o “Juanito Alimaña” de Willie Colón, que cuenta historias de barrios bajos de Nueva York, pasando por la rítmica “Quimbara” de Celia y Jhonny que con un pregón carente en apariencia de sentido, resulta ser una referencia a los orígenes afro tribales de los ritmos tropicales de Latinoamérica.

De todas estas historias hay una que se ha convertido en  un referente inmediato cuando hablamos de Salsa, me refiero a “Pedro Navaja” interpretada por Rubén Blades y Willie Colón, esta composición tiene sus orígenes en la historia de dos criminales londinenses del siglo XVIII Jonathan Wild (el ladrón de ladrones) y Jack Sheppard (el escapista), además de Claude Duval (el robacaminos) leyenda criminal de origen francés que a inicios de 1600 robaba, sin usar violencia, los coches que transitaban por rutas despobladas.

Todo empieza con una ópera ligera

Se preguntarán entonces ¿Qué tienen que ver tres criminales europeos con Pedro Navaja? y así no lo pregunten les voy a contestar: resulta que en 1716 surge la idea de escribir una ópera satírica para la clase alta, que hablase de criminales y prostitutas, esta idea se convirtió, gracias al talento de John Gay (Poeta Inglés) y el compositor Johhan Christoph Pepush (con ese nombre seguro no fue inglés, nació en Alemania, pero vivió la mayoría de su vida en Inglaterra) en “The Beggar´s Opera”, algo así como “La ópera de los mendigos”.

En esta ópera el protagonista, un criminal conocido como Capitán Macheath. luego de involucrarse con una prostituta, inicia una vida como ladrón en los caminos, combinado así partes de la vida de los criminales Wild, Sheppard y Duval. A pesar de ser  un criminal Macheath era admirado por el pueblo al igual que sus contrapartes del mundo real, como  Robin Hood, cuya existencia era una bofetada para la clase gobernante que, paradójicamente, parece ser tan hampona y corrupta como los facinerosos que persigue.

Los mendigos reciben 3 centavos

Pasan dos siglos y en los años 20s Bertolt Brecht, uno de los escritores alemanes  más prolíficos de su época, escribe una de las óperas alemanas más importantes del siglo, cuya música estuvo a cargo del compositor  Kurt Weill, esta fue “La ópera de los tres centavos” (Die Dreigroschenoper). 

En esta ópera (u obra de teatro musical, como quieran catalogarla), Brecht retoma el personaje de Macheath y le convierte en un maleante londinense, conocido como Mackie o Mackie Messer o Mackie the knife (algo como Mackie ‘el navaja’), quien se involucra con la hija de un reconocido criminal local, quien no ve con buenos ojos dicha relación y procura que Mackie sea enviado a la cárcel para luego ser colgado, pena de la cual se salva por un misterioso perdón de la reina de Inglaterra, casi casi como ocurrió en la vida real con Jack Sheppard, quien se escapó de la horca.

La ópera en su prólogo presenta la canción que introduce al personaje principal de la obra con la canción “Die Moritat von Mackie Messer” (La balada de Mackie ‘el navaja’), aquí se describe a Macheath como un letal asesino, comparándolo con un tiburón, quien esconde una navaja con la cual ultima a sus víctimas, de ahí su apodo;en Colombia, podríamos escribir la balada de ‘Alvi el Motosierra’ o algo así. “La Ópera de los tres centavos” fue escrita originalmente en Alemán pero no tardó mucho en ser traducida  a idiomas como inglés y francés.

Les presento a Mack ‘el Navaja’

Pasa el tiempo y “La balada de Mackie el navaja” llega a la voz de Louis Armstrong, quien la graba en los años 50 con el nombre de “Mack the Knife” pero es Bobby Darin quien, años más tarde, le da fama agregándola así al repertorio de  los crooners gringos, entiéndase como ‘crooner’ al cantante hombre que es acompañado por una gran orquesta en sus interpretaciones en vivo. Los más conocidos crooners son Frank Sinatra (a quien no le gustaba el término por considerarlo despectivo), Dean Martin, Paul Anka o algunos contemporáneos como Harry Connick Jr., Sam Smith, Robbie Williams, Luis Miguel y también, por qué no, el mismísimo Rubén Blades).

De los 50s a los 70s “Mack the Knife” da vueltas por ahí hasta llegar a los oídos de Rubén Blades dándole la inspiración para componer “Pedro Navaja”, que en este caso, ya no describe a al protagonista como un antihéroe sino a un proxeneta, que sólo tiene en común con Mackie el asesinar con una navaja que nunca se sabe dónde guarda.

Los dos personajes tienen rasgos comunes, Mackie es un crimnal silencioso y letal, que ataca de repente como un tiburón, como se puede ver en la primera estrofa de la “Mack the knife”:

Oh, the shark, babe, has such teeth, dear (Oh, el tiburón, nena, tiene esos dientes, cariño)
And he shows them pearly white (Y los muestra blancos como perlas)
Just a jackknife has old Macheath, babe (Solo una navaja tiene el viejo Macheath, nena)
And he keeps it, out of sight (Y la mantiene, bien escondida)
You know when that shark bites with his teeth, babe (Sabes que cuando el tiburón muerde, nena)
Scarlet billows start to spread (Un oleaje escarlata se empieza a extender)
Fancy gloves, though, wears old Macheath, babe (Guantes finos, siquiera, usa el viejo Macheath)
So there’s never, never a trace of red (Así nunca, tendrá, una sola traza de rojo)

Por otro lado, Pedro tiene cualidades similares que son con descritas con detalle en las dos primeras estrofas de “Pedro Navaja”:

Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar
con el tumba’o que tienen los guapos al caminar,
las manos siempre en los bolsillos de su gabán
pa’ que no sepan en cuál de ellas lleva el puñal.
Usa sombrero de ala ancha de medio la’o
y zapatillas por si hay problemas salir vola’o,
lentes oscuros pa’ que no sepan qué está mirando
y un diente de oro que cuando ríe se ve brillando.

Todo esto sin contar que los acordes son similares en las dos canciones.

La leyenda de “Pedro Navaja” ha nacido

La historia de Pedro Navaja contiene más detalles y es más cruda que la de Mackie, aunque por cruda no me refiero a mal construida, sino que es muy literal y tiene un lenguaje callejero más crudo y directo, lo que no pasa con “Mack the knife” cuya letra es más lírica.

Durante algo más de siete minutos Rubén Blades destraba su lengua para contar una historia que absorbe a quien la escucha, esto me recuerda que cuando la escuché por primera vez, dibujaba cada escena con detalle en mi cabeza, mientras  escuchaba a Blades verso tras verso, podría decirse que Blades es uno de los precursores del género urbano, no puede haber más calle en una canción que en  “Pedro Navaja”.

Si se escucha con detalle “Pedro Navaja” resulta ser un canción de rap, es una historia que no se canta, sino que se habla con ritmo, en esta canción se revela la habilidad de un Blades narrador, cualidad que se ha convertido en su rúbrica. 

La  canción, como sucede con frecuencia en la composiciones de Blades, está bien nutrida  en contenidos, permitiendo contar con detalle, de principio a fin, el fatal encuentro de un proxeneta  y su ex prostituta (que en la secuela de la canción sabremos que es un travesti) en una calle de Nueva York.

Es al final, cuando llega un borracho y se topa dos cuerpos, tendidos en la calle y aparentemente sin vida, que la canción encuentra un estribillo vestido de ebriedad que repite una y otra vez, mientras que  contrapuntea el epílogo con moraleja de la historia:

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ay Dios.
Como decía mi abuelita:El que rie ultimo se ríe mejor.
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ay Dios.
Cuando lo manda el destino no lo cambia ni el más bravo,
si naciste pa’ martillo del cielo te caen los clavos.
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ay Dios.

Una canción con secuela

Fue tal el éxito que en 1984 se produjo una película que no logró replicar el poder narrativo de la canción, dicha película grabada en méxico y protagonizada por Andrés García (un conocido galán mejicano de los 80s) no contó con la autorización del compositor, dicen las malas lenguas que a Blades le molestó el final de la película ya que él en su canción nunca dijo que Pedro había muerto (aunque Juanito alimaña fue a su funeral) y decidió contar la verdadera historia en la segunda parte de la canción intitulada “Sorpresas”.

Esta segunda parte está  incluida en “Escenas”, su cuarto disco en solitario, y retoma la historia justo después de que el borracho recoge las pertenencias de los dos cuerpos que encontró en la calle, con tan mala fortuna que un ladrón lo despoja de sus recién adquiridos “tesoros”, luego de interrogar al borracho el ladrón vuelve al lugar donde yacen los cuerpos en busca de algo más para recoger, pero se encuentra con que Pedro aún vive y sin dudarlo ‘el Navaja’ le propina una puñalada mortal (con otro cuchillo que llevaba escondido).

Aunque “Sorpresas” no cuenta con la calidad de su predecesora, si conserva ese estilo de ‘pregoneo’ que caracteriza el canto de Blades esa ‘Salsa conciencia’ (copiandome el nombre de Rap conciencia) que cuenta historias y siempre deja moralejas.

La Salsa, que cuenta con parte de sus orígenes en el Jazz, toma de este incluso las historias, como pasa con “Pedro Navaja” y “Mack the Knife” y nos demuestra que la música tiene un origen y una acogida dentro de las masas, por eso la música popular se ha afianzado como un fenómeno comercial en los últimos 70 años y seguirá, como lo ha hecho la Salsa, contando historias que a las personas comunes nos parecen mórbidamente fascinantes.

Fuente: https://radiocasetera.com/articulo/pedro-navaja-mafioso-latino-con-origen-europeo

Mack The Knife (Mackie Messer)

Pedro Navaja de Rubén Blades y Willie Colón

Evelino, ven acá
Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar
Con el tumbao que tienen los guapos al caminar
Las manos siempre en los bolsillos de su gabán
Pa’ que no sepan en cuál de ellas lleva el puñal

Usa un sombrero de ala ancha, de medio lao
Y zapatillas, por si hay problemas salir, volao
Lentes oscuros pa’ que no sepan que está mirando
Y un diente de oro, que cuando ríe se ve brillando

Como a tres cuadras de aquella esquina, una mujer
Va recorriendo la acera entera por quinta vez
Y en un zaguán entra y se da un trago para olvidar
Que el día está flojo y no hay clientes pa’ trabajar

Un carro pasa muy despacito por la avenida
No tiene marcas, pero to’ saben que es policía
Pedro Navaja, las manos siempre dentro ‘el gabán
Mira y sonríe, y el diente de oro vuelve a brillar

Mientras camina pasa la vista, de esquina a esquina
No se ve un alma, está desierta toa la avenida
Cuando de pronto esa mujer sale del zaguán
Y Pedro Navaja, aprieta un puño dentro ‘el gabán

Mira pa’ un lado, mira pa’l otro y no ve a nadie
Y a la carrera, pero sin ruido, cruza la calle
Y mientras tanto en la otra acera, va esa mujer
Refunfuñando, pues no hizo pesos con que comer

Mientras camina del viejo abrigo saca un revólver, esa mujer
Iba a guardarlo en su cartera pa’ que no estorbe
Un 38, Smith & Wesson del especial
Que carga encima pa’ que la libre de todo mal

Y Pedro Navaja, puñal en mano le fue pa’ encima
El diente de oro iba alumbrando toa la avenida, ¡hizo fácil!
Mientras reía, el puñal le hundía sin compasión
Cuando de pronto sonó un disparo como un cañón

Y Pedro Navaja cayó en la acera mientras veía, esa mujer
Que revólver en mano y de muerte herida, a él le decía
«Yo que pensaba: hoy no es mi día, estoy salá»
«Pero Pedro Navaja, tú estás peor, no estás en na'»

Y créanme gente, que aunque hubo ruido nadie salió
No hubo curiosos, no hubo preguntas, nadie lloró
Solo un borracho con los dos muertos se tropezó
Cogió el revólver, el puñal, dos pesos y se marchó

Y tropezando se fue cantando desafinao
El coro que aquí les traje, mira el mensaje de mi canción

La vida te da sorpresas
Sorpresas te da la vida, ¡ay, Dios!

Pedro Navaja, matón de esquina
Quien a hierro mata, a hierro termina

Valiente pescador, pa’l anzuelo que tiraste
En vez de una sardina un tiburón enganchaste

I like to live in America

Ocho millones de historias
Tiene la ciudad de Nueva York

Como decía mi abuelita
El que de último ríe, se ríe mejor

I like to live in America

Cuando lo manda el destino no lo cambia ni el más bravo
Si naciste pa’ martillo, del cielo te caen los clavos

En barrio de guapos, cuidao en la acera
Cuidao camara’, que el que no corre, vuela

Como en una novela de Kafka
El borracho dobló por el callejón

En la ciudad de Nueva York, dos personas fueron encontradas muertas
Esta madrugada, los cuerpos sin vida de Pedro Barrios y Josefina Buenso

Los Top One de la T.I.A.

Francisco Ibáñez, maestro del humor

Corrían los primeros días del año 1958 cuando vieron la luz, en las páginas de la revista Pulgarcito, dos estrambóticos personajes: un detective con un atuendo a lo Sherlock Holmes y su ayudante, un hombre larguirucho vestido de negro. Eran la versión primitiva de Mortadelo y Filemón, dos de los más queridos personajes del humor español a lo largo de más de 60 años.

Su creador, Francisco Ibáñez, llevaba ya unos años dedicándose al tebeo; palabra castiza que él afirma preferir en lugar de “cómic” y que remite a la longeva revista española TBO. Nacido el 15 de marzo de 1936 en Barcelona, desde pequeño fue un amante de las historietas y a los once años ya publicó algunas para la revista infantil Chicos. En 1952 empezó a compaginar su trabajo como botones en el Banco Español de Crédito con la publicación de historietas para diversas revistas y suplementos de periódicos barceloneses.

Tal fue su éxito que al cabo de pocos años ya ganaba más con sus publicaciones que con su trabajo en el banco, por lo que se volcó completamente en el dibujo. Aunque en sus primeros tiempos Ibáñez trabajó para diversas revistas, en 1958 empezó a dibujar en exclusiva para la editorial Bruguera, una prolífica relación que duraría casi 30 años y que terminaría en un agrio divorcio cuando en 1985 la casa se quedó con los derechos de publicación de sus personajes.

La gran familia de Ibáñez

Antes de su partida, sin embargo, daría vida en las revistas de esta editorial a sus personajes más famosos: el cegato Rompetechos, el botones Sacarino -inspirado en su propia experiencia en esta profesión y en el cómic belga Spirou-, los “chapuzas” Pepe Gotera y Otilio, los habitantes del loco bloque de pisos situado en el número 13 de la Rue del Percebe y, por supuesto, los que se convirtieron en sus “hijos” más famosos: Mortadelo y Filemón.

Fue en las páginas de la revista Pulgarcito cuando aparecieron por primera vez, aunque por aquel entonces se trataba de historietas cortas y los personajes aún no estaban del todo definidos. Pero a partir de 1969, con la publicación del álbum El sulfato atómico, las historias se hicieron más largas y los protagonistas adquirieron su característico aspecto y personalidad: Mortadelo torpe, despistado y un as de los disfraces; su “jefe” Filemón, más prudente pero víctima de las desgracias ocasionadas por la torpeza del primero; y un estrambótico elenco de secundarios como el Super -superintendente de la T.I.A., una agencia de inteligencia-, que siempre les envía a las misiones más impensables, o el loco profesor Bacterio, cuyos inventos siempre traen problemas.

Mortadelo y Filemón es de lejos la creación más exitosa de Ibáñez, a la que todavía se dedica en la actualidad, tras recuperar sus derechos en 1988 gracias a un acuerdo con Ediciones B, heredera de los títulos de Bruguera. Un éxito que no solo hay que atribuir a su humor y personajes, sino también a la capacidad de su autor por sacar temas de los eventos de la actualidad española y mundial. A lo largo de sus 63 años de vida Mortadelo y Filemón han participado en los mundiales de fútbol, en las Olimpíadas, en la Guerra Fría y en el nacimiento de la Unión Europea, entre otras aventuras; y políticos, artistas, personajes históricos e incluso el propio autor han sido parodiados en sus páginas.

A día de hoy, los torpes agentes secretos de la T.I.A. suman más de 200 aventuras y siguen con la misma vitalidad que en sus inicios, a pesar de todas las desdichas por las que han pasado. Su fama ha tendido a eclipsar al resto de la familia Ibáñez, aunque sus historias han seguido reeditándose a lo largo de los años. Mención especial merece 13, Rue del Percebe por su original concepto, que nos invita a cotillear en la intimidad de los vecinos de un bloque de pisos.

A punto de cumplir 85 años y con más de 100 millones de álbumes vendidos, Francisco Ibáñez se ha convertido en uno de los historietistas españoles más prolíficos y reconocidos. Ha obtenido diversos reconocimientos, como la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes en 2001, y su nombre ha sido propuesto como candidato al Premio Princesa de Asturias en las categorías de Artes o de Letras. A lo largo de casi 70 años de carrera profesional, ha sido tan prolífico como cualquier escritor y sus historias pueden considerarse a menudo un espejo de las bondades y miserias de la sociedad española: un espejo satírico y con un humor gamberro que no pasa de moda, pues como dice el autor, la vida sin humor “sencillamente no sería vida”.

Fuente: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/francisco-ibanez-maestro-humor_16188

Ibáñez, el rey del tebeo

El padre de Mortadelo y Filemón ha dibujado unas 50.000 páginas de esta pareja de cómic que ha marcado a varias generaciones de españoles. Su obra es también una especie de crónica de un país teñida de ficción y realidad a partes iguales. Hoy sigue empuñando el rotulador, asegura, porque siente el cariño de la gente. Visitamos en su guarida a un veterano mago del humor.

Francisco Ibáñez lleva 56 de sus 78 años dando vida a Mortadelo y Filemón, de los que calcula que habrá dibujado unas 50.000 páginas. Así que cuando uno pulsa el timbre y espera a que le abran la puerta en este bloque corriente y moliente de un barrio corriente y moliente de Barcelona, no puede pensar en otras cosas que las relacionadas con el estajanovismo, la producción en cadena y las laboriosas hormigas. Lo primero que ve el visitante son unas gafas; detrás de ellas, un señor simpático, socarrón y vehemente, y detrás de él, estanterías reventadas de tebeos. Ah, y la mesa. La mesa de dibujo. La mesa de dibujo inclinada, junto a la ventana, poblada de plumillas, lápices, bolígrafos, trozos de papel y –aunque no se vean– mundos extraños y pobres diablos protagonistas de cosas que somos todos: la emoción, la tristeza, la impotencia, el dolor y el fulgor, gama/disparate.

Por ahí pululan, por este saloncito años setenta donde pasa sus tardes Francisco Ibáñez, los disfraces de Mortadelo y los mamporros de Filemón. Mortadelo, trasunto en viñetas de la vertiente picaresca de la vida, cruce de caminos entre el Quijote, el Lazarillo y el expolicía Torrente. Filemón, retrato matemático, cruel, de cierto españolito de cuando entonces, que sigue siendo el de ahora, animoso, resignado, victimista y con mala uva. Mortadelo y Filemón, agencia de información, paridos por la mano de Ibáñez en 1958 en el número 1.394 de la revista Pulgarcito, historieta hecha leyenda o, como tituló Antoni Guiral de forma certera su fantástico libro sobre la escuela Bruguera (1945-1963), Cuando los cómics se llamaban tebeos.

Francisco Ibáñez sigue ahí, asomado a la mesa, al dulce potro de tortura, dando a la imprenta páginas y más páginas y álbumes y más álbumes, el último de ellos Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo, versión papel de la película del mismo título dirigida por Javier Fesser y recientemente estrenada con el éxito de público que se le auguraba (la tercera, tras La gran historia de Mortadelo y Filemón, del propio Fesser, y Mortadelo y Filemón: misión, salvar la tierra, de Miguel Bardem). ¿Por qué seguir después de 56 años?

–¿Es que, si lo dejara, se aburriría?

–Pues… sí, desde luego a este paso parece que voy a acabar yo antes que los personajes, ¿no? No sé, hay momentos que ya… no sé, uno está cansado, y dices, ¿y para qué?, pero claro, entonces vuelves a ver que la cosa le gusta a la gente y entonces sigues.

Se llama la irresistible inercia del éxito popular, o quién sabe, la irresistible inercia a secas.

Bien lo sabe el padre de Mortadelo, y de Pepe Gotera, y del botones Sacarino, y de 13, Rue del Percebe, y sobre todo de Rompetechos –“mi favorito”, deja caer Ibáñez sin vacilar–, exponente supremo del eterno tebeo español, ese fenómeno de masas que balbucea a mediados de los cincuenta en cabeceras como La Risa o Paseo Infantil, que eclosiona y estalla en los primeros sesenta de la mano de los hermanos Francisco y Pantaleón Bruguera (el uno, republicano; el otro, franquista, ambos empresarios de corte paternalista y absolutamente seguros de lo que perseguían: edificar un imperio y aplastar a la competencia en el sector del tebeo) y que desemboca en el mismísimo hoy: Barcelona, 2014, Ibáñez dibujando, a punto de cumplir 79 años, a Jimmy el Cachondo, el profesor Bacterio, el Súper, Ofelia y nuestros inefables agentes secretos de la T.I.A.

En tiempos no ya de perenne metamorfosis sino de progresiva derrota de lo tangencial y lo analógico a manos de lo virtual y lo digital, bien puede decirse que nada o prácticamente nada ha cambiado para Francisco Ibáñez Talavera (Barcelona, 1936). Sus lapiceros, sus hojas de papel, sus tintas, su imaginación… Nada ha sido fácil en una vida dedicada a construir mundos imaginarios a golpe de viñeta: “Ahí sigo, igual que siempre, bueno, igual no, porque con el paso del tiempo… Mira, en la profesión mía, hacer cinco páginas a la semana es lo normal. Hacer 10 es una heroicidad. Hacer 15 ya es increíble. Y yo durante muchos años hice 20 páginas a la semana. De día, de noche, fines de semana, sin vacaciones, nada, nada, a dibujar todo el rato. La verdad es que en aquellos tiempos la editorial Bruguera nos tenía bastante esclavizados. Era sencillo: querían producir y producir, y producir masivamente, y así reventaban el mercado, reventaban la competencia, que no podía seguir aquel ritmo”.

Ha evitado, hasta donde ha sido posible, figurar en primera línea de fuego en la promoción de la película de Javier Fesser, “se lo ha tenido que comer casi todo el Fesser, el pobre”, comenta no sin que una risilla asome en sus ojos de niño grande. Mortadelo y Filemón, agencia de información (a los que en un principio iba a llamar Mister Cloro y Mister Yesca, agencia detectivesca, o Lentejo y Fideíno, detectives finos) son importantes, pero aún lo es más la familia y la salud. Alerta roja. Y así son hoy las mañanas de Ibáñez: “Por la mañana salgo un rato a pasear, por prescripción facultativa más que nada, porque me dijo el médico que estaba jodidillo y que eso de quedarme quieto todo el día en casa que no podía ser. Así que me puse con el deporte. Me apunté a una piscina de esas de barrio y oye, me hacía 40 piscinas, pero era aburridísimo. El caso es que cuando ya me creía un Mark Spitz, un día, en la calle de al lado, vi cómo una chiquita se hacía cuatro largos en el tiempo en que yo me hacía uno. Me desanimé y lo dejé. Y ahora salgo a caminar, tres cuartos de hora más o menos, y bien”.

Sin tontos registros de nostalgia, pero con mucho respeto y mucho cariño hacia una época y los nombres y apellidos que la habitaron (sus compañeros en Bruguera, Escobar, Peñarroya, Cifré, Vázquez, Raf…), aquel antiguo empleado del Banco Español de Crédito reconvertido en dibujante de chistes para gran cabreo y preocupación de su padre recuerda la vida de entonces. “A las ocho o nueve de la mañana ya me llamaban los de la editorial: ‘¡Ibáñez! ¿Cómo van esas páginas?’. Y cuando las tenía acabadas, pues nada, me metía la carpeta debajo del brazo y me acercaba a entregarlas, un poco como la modista que va a entregar el vestido que ha hecho durante la semana; me pagaban el trabajo de la semana anterior y listos. A veces aprovechaba para comer o tomar algo con algún otro compañero del trabajo que estuviera por allí y luego, hala, vuelta a casa, a volver a sentarte en el taburete y a seguir dibujando”.

–Es increíble el ritmo que llevó durante aquellos años sesenta y setenta, y es increíble que siga trabajando con esa intensidad. ¿No se sintió Francisco Ibáñez explotado, algo así como una vaca lechera a la que le exprimen las ubres sin descanso, o como la gallina de los huevos de oro a la que no se deja descansar?

–En Bruguera así fue, claramente, pero nunca me quejé, nunca dije que me estaban explotando, yo seguía allí sencillamente porque quería. Eso sí, Bruguera siempre se negó a que los autores tuviéramos los derechos de nuestros personajes, se negó en redondo. Los dueños pusieron cláusulas en los contratos que decían que aquellos personajes eran “herramientas de trabajo en poder de la editorial, que pagaba por ello a sus autores”. O sea, que nosotros no teníamos derecho absolutamente a nada. Te decían: “Oiga, Ibáñez, aquí se trata de producir, ¿eh?, y si no lo hace usted, pues lo hará otro, ya sabe”.

Era un tiempo en el que centenares de miles de niños españoles acometían, sin saberlo, su primera iniciación a la lectura desde las páginas de aquellas revistillas que costaban cinco pesetas, que se llamaban Tio Vivo, DDT, Pulgarcito o Din Dan, y que alcanzaban tiradas de 350.000 ejemplares… semanales. Luego vendrían Mortadelo Especial, Mortadelo Gigante, Súper Mortadelo…, había que estrujar a la gallina de los huevos de oro. Otros personajes de autores rivales, como Zipi y Zape, Anacleto, agente secreto, Las hermanas Gilda, Carpanta o Sir Tim O’Theo también triunfaban…, pero la comparación con Mortadelo y Filemón era inviable. Una era, definitivamente, ida. “Todo eso acabó, los tebeos han desaparecido. Hubo un tiempo en el que en los quioscos veías decenas de colecciones. En la historieta realista estaban El Capitán Relámpago, El Capitán Tormenta, El Capitán Trueno… ¡Cada fenómeno atmosférico tenía su propio capitán en forma de tebeo! Y en la cosa cómica, el Pulgarcito, el DDT, el Tio Vivo, el Din Dan, había una cantidad tremenda de títulos y personajes. Hoy no hay nada. Ha desaparecido todo. Sólo han quedado las revistas esas, ¿cómo les llaman? Románticas. De autores de tebeos sólo quedamos Jan, que hace el Superlópez, y yo. Pero de mi época, sólo yo, claro, no queda nadie, coño. Me he quedado solo. Es un poco triste”.

–Bueno, yo no diría que es el último superviviente de los tebeos clásicos; usted es más que eso, es el último superviviente de toda una época y de toda una forma de cultura popular. Usted hizo reír al franquismo, al antifranquismo, al tardofranquismo, al posfranquismo, a la Transición, a la democracia…

–¡Je, je, je! Sí, es un poco así, sí. Y la verdad es que guardo buenos recuerdos de aquellos primeros años, a pesar del franquismo; coño, hoy mucha gente dice: “Qué horror, qué mal está todo”. Pero yo les diría: “Joder, pues menos mal que no tuvisteis que vivir el franquismo, que aquello sí que…”. Pero da igual derecha que izquierda, yo he hecho reír igual a todos. Y también les he metido en las historietas, pero con cuidado, ¿eh?, sin intención de molestar.

–Y además, siempre tocando temas de actualidad. En ese sentido, ha sido usted en cierto modo un poco periodista, ¿no?

–Pues sí, pero estoy pensando que voy a dejar este sistema. Es que en un periódico, pum, pasa algo hoy y mañana ya sale publicado. Pero aquí no, a mí hacer un álbum me cuesta dos meses, entre que lo dibujas, lo entintas, lo mandas a imprimir, etcétera. Así que cuando eso sale a la calle, aquel suceso del que he hablado a lo mejor ya no interesa porque mientras tanto han ocurrido 28.000 cosas más. O directamente el personaje en cuestión se ha ido de este mundo. Una vez hice un álbum que, parodiando lo de El señor de los anillos, se tituló El señor de los ladrillos. El protagonista era un señor muy gordo que vivía en Andalucía y que tenía un equipo de fútbol y un caballo que se llamaba Imperioso…, y cuando estaba en las últimas páginas una mañana veo en el periódico que se ha muerto. ¡Hostia, que se ha muerto! Y ya no lo saqué, claro.

A punto de los 79 años –los cumplirá en marzo–, “a lo que uno aspira es a no molestar demasiado a los demás”, sostiene Francisco Ibáñez, que se esfuerza en quitar hierro a la cosa y en no salirse de madre con respecto a la trascendencia a su obra: “El trabajo mío nunca ha sido de crítica social, económica o política; nada de eso, para eso ya están los que hacen los chistes de los periódicos, que por cierto lo hacen magníficamente, aunque poco a poco también esa tradición va desapareciendo. Yo he hecho y hago historietas. Y les gustan. Los chisteros de la prensa hacen a la gente reflexionar sobre la realidad. Yo les hago evadirse de la realidad”.

Mucho más guionista que dibujante según su propia apreciación de sí mismo, hay algo que le llama la atención: la endémica escasez de buenos contadores de historias en un país que, asegura, en teoría está especialmente dotado para ello. “Hoy ya no hay buenos guionistas. Y me choca, coño, vivimos en un país de gente graciosa, tú vas a una reunión y siempre hay el típico tío con una memoria prodigiosa que te cuenta 48 chistes con una gracia que te despatarras de risa, pero yo no sé qué pasa que luego a la gente le das un lápiz y le pones delante de un papel y ¡pssssst! Y es una cosa general, yo creo que en el cine y en la televisión también pasa esto. Y en la literatura. Hay gente con un estilo literario tremendo…, pero un coñazo. Yo creo que Harold Bloom exagera cuando dice que desde Beckett no hay nada nuevo…, pero es verdad que yo ahora mismo no encuentro nada que me interese demasiado”. Y prosigue en su reivindicación a ultranza de los contadores de historias: “Yo nunca he sido un buen dibujante, ¿eh?, a veces me dicen: ‘Mira, Ibáñez, el dibujante’; y no, a lo sumo Ibáñez, el historietista. Hay gente que sí, que hace viñetas que podían colgarse en el Museo del Prado, o en el Louvre, o en la National Gallery, a mí se me cae la baba viendo lo que hacen. No es mi caso. Pero en cambio, a mí se me han dado siempre bien los guiones, contar historias. Y eso es muy dificilillo, ¿eh? Lo más importante en una historieta es el guion, es lo que atrapa al público. Tú puedes dibujar una página bestial, imponente, barroca, magnífica, pero si el guion no engancha, eso no funcionará. Lo que pasa es que después de 60 años… los temas se agotan. Antes cogías un lápiz y un bloc, te inventabas cuatro sketches y cuatro gags, los ligabas y tenías la historia. Ahora te pones delante del papel en blanco y te preguntas: ‘¿Y qué pongo?”.

Cuando toque corneta la evidencia del paso del tiempo y la llegada del descanso, a Ibáñez le quedarán sus criaturas, lo inventado, lo plasmado en papel y lápiz, tantas mañanas, tantas tardes y tantas noches a bordo del tablero de dibujo. Y más cosas, pero sobre todo una: sus lectores, los de antes y los de ahora, los de siempre, incluidos esos padres que compran tebeos a sus nenes para leerlos ellos. Recuerdos, homenajes al público: “Cuando empecé a hacer sesiones de firma de libros casi todos los que venían eran niños; ahora eso ha cambiado mucho, yo me atrevería a decir casi que vienen más adultos que niños, qué curioso, ¿verdad? Vienen médicos, abogados, arquitectos… y me cuentan cómo, algunos días de esos de nubarrones en la cabeza, se meten por la noche en la cama y cogen un albumito de los míos y acaban el día felices. Yo a veces pienso que a Mortadelo y Filemón los deberían vender en las farmacias, en tubitos, como somníferos”.

Se ve caer ya la tarde frente a la ventana de Francisco Ibáñez, por donde muere la Gran Vía y por donde Barcelona enciende sus luces. Debajo de su casa hay un bar de los de siempre y con lo de siempre, Los Porrillos, se llama, que ya es llamarse. Allí se acodará Ibáñez junto a Mortadelo y junto a Filemón Pi, el putilla y el eterno perdedor. A tomar algo y a preguntarse cosas. Cosas como por qué los vejestorios (o jovenzuelos) gerifaltes de la alta cultura nunca pudieron con los tebeos. “Ha habido siempre un desprecio total hacia los tebeos por parte de la alta cultura; yo me acuerdo de una vez que mi editor me hizo ir al Café Gijón a un encuentro de los autores más vendidos. Yo le dije: ‘No me jodas, ¿qué pinto yo en el Gijón, tú sabes qué autores estarán allí?’. Y bueno, bah, al final fui. Y todavía me acuerdo de ver cómo pasó delante de mí aquel autor de teatro, Buero Vallejo, y me miró como diciendo: ‘Pero ¿qué hace este desgraciao aquí?’. ¡Qué caras ponían al verme!”.

Pero oigan: que le quiten lo bailao, que levante el dedo el que haya vendido en este país más libros que Francisco Ibáñez. Que levante el dedo el que haya propiciado más nuevos lectores que él. Que se levante y se reivindique quien crea que ha llegado a más corazones que Mortadelo.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2015/01/15/eps/1421344370_348305.html

Mortadelo y Filemón, espejo de España

Parte I. Su historia

Es probable que cuando Francisco Ibáñez llegó en 1958 a la Editorial Bruguera con sus ilustraciones bajo el brazo ya no tuviera pelo. El asunto de la calvicie siempre ha estado muy presente en la obra del maestro, tanto en sus personajes como en las recurrentes caricaturas de sí mismo con las que se parodia en algunas de sus historias. De modo que, desde siempre, así lo recuerdan (recordamos) sus seguidores: calvo como una pelota de playa. Contaba solo con 22 años cuando llamó a la puerta de la editorial, pero en el imaginario de sus fans, Ibáñez ya era entonces calvo. Sin duda.

Traía el dibujante un proyecto que consistía en tiras cómicas en blanco y negro de dos detectives bastante torpes. No tenía claro el nombre, así que Ibáñez le comentó al editor que barajaba tres posibilidades: ‘Mr. Cloro y Mr. Yesca, agencia detectivesca’; ‘Ocarino y Pernales, agentes especiales’ y ‘Lentejo y Fideíno, detectives finos’.  Al editor le gustaron las historias en una proporción inversa a los nombres, así que decidió inventar unos nuevos: Mortadelo y Filemón, agencia de información.

Nacían así, sin demasiada fanfarria, dos personajes que ya son historia moderna de España. No es una exageración. O sí, pero no importa.
Las primeras andanzas de Mortadelo y Filemón, agencia de información fueron publicadas en la revista infantil Pulgarcito, de Editorial Bruguera. En concreto –dato para fans-, la primera aventura de la historia de Mortadelo y Filemón se publicó el 20 de enero de 1958, en el número 1.394 de Pulgarcito. Su éxito, desde ese momento, fue progresivo y durante los diez años que duró la publicación, las ventas de la revista no dejaron de aumentar.

En aquella década Mortadelo y Filemón eran dos detectives que se encargaban de casos bastante nimios. Para muchos, en esta primera época, la historieta era una parodia de Sherlock Holmes y el doctor Watson, cuyas aventuras estaban muy de moda por entonces. Mortadelo era el único empleado de la agencia, inocente e ingenuo, y Filemón era el jefe, sin sentido del humor y con fijación en reñir a Mortadelo.

Las historias siempre terminaban con una torpeza de manual de Mortadelo y el enfado de Filemón, que a veces se traducía en una persecución para agredirle. En realidad, Filemón lleva agrediendo a Mortadelo más de cincuenta años y pese a ello este último sigue aceptando este tipo de abusos sin quejarse.

En aquella época Mortadelo vestía traje negro con levita (levita que se mantiene hasta la actualidad), con un bombín en la cabeza y un paraguas del que, originariamente, sacaba los disfraces. Filemón –desde el minuto uno, el jefe– usaba un sombrero de fieltro, chaqueta roja y pipa. Estos portes son una de las primeras muestras de genialidad de Ibáñez, ya que nadie vestía así en la España de 1958. El universo particular y único de Mortadelo y Filemón acababa de nacer y ya era reconocible, sobre todo sus detalles de fondo que siguen vigentes hasta hoy: un perro fumando, una araña mareada o un ratón borracho. Cosas en las que ninguno de los personajes repara nunca, porque forma parte de la normalidad de su mundo.

Mortadelo se disfraza desde la segunda historieta, un recurso que se antojará fundamental en las cientos de historias posteriores de los personajes. Se cuenta –aunque nunca fue confirmado por el autor– que la idea de que Mortadelo se disfrazase fue de Manuel Vázquez Gallego, historietista contemporáneo de Ibáñez y amigo del autor. Los disfraces del personaje se van perfeccionando y ganando en complejidad y llegan a alcanzar su culmen cuando Mortadelo se disfraza de universo en El disfraz, cosa falaz (1995).

En realidad, ¿qué hay después del disfraz de universo? ¿Del disfraz de todo, de toda la materia y no materia? Es más, ¿dónde quedaba el universo real, la realidad material una vez Mortadelo se ha disfrazado de ella? ¿Es un universo-disfraz paralelo o abarca en sí mismo la realidad haciendo que sea una suerte de metadisfraz que contiene todo lo demás? Sea como sea, todo un logro por parte de Mortadelo.

Tres años después de su primera publicación, los personajes pierden los sombreros. El dibujo se estiliza y en 1966 adquieren, prácticamente, su aspecto actual. Filemón (del que se conoce el apellido: Filemón Pi) se despoja de su americana y su nariz disminuye. No así la de Mortadelo, que se mantiene poderosa y actúa como soporte a sus extrañas gafas: unas gafas con unas patillas de unos 15 centímetros hacia afuera, de modo que las lentes quedan notablemente separadas del rostro, algo absurdo, inútil, pero que Mortadelo nunca se detiene a pensar ni se plantea arreglar.

En 1969 el éxito es tan meridiano, que Editorial Bruguera decide crear Gran Pulgarcito, una revista más grande y amplia donde las historias cortas de Mortadelo y Filemón se convierten en aventuras largas. La primera historia extensa es el inolvidable El sulfato atómico.

Cuenta con un dibujo detallado y un trazo cuidado que Ibáñez nunca volvería a usar con tanto esmero (si acaso en Valor y… ¡al toro!, en 1970, pero no al mismo nivel). En esta historia la existencia y realidad de Mortadelo y Filemón cambian: ya no son dos detectives en una agencia cutre, ahora son, por primera vez, agentes especiales de la T.I.A. (Agencia de Investigación Aeroterráquea), al servicio del superintendente Vicente (conocido como el Súper) y con el apoyo logístico del profesor Bacterio, un reputado y desastroso científico que dejó calvo crónico a Mortadelo con un crecepelo infalible.

La aventura narra la misión de los dos agentes en Tirania, una república militarizada que –se supone– está en Centroeuropa y cuyo dictador, el general Bruteztrausen, tiene como ambición nada menos que dominar el mundo. Para lograrlo, el general se sirve del sulfato atómico, un invento del profesor Bacterio que, se suponía, iba a servir para eliminar plagas de las cosechas, pero cuyo efecto verdadero (los inventos del profesor Bacterio siempre producen resultados inversos a los pretendidos) es el de agrandar a los insectos hasta el tamaño de un elefante. El Súper, indignado porque Bacterio se haya dejado robar el potingue, envía a Mortadelo y Filemón a recuperarlo. El final, claro, no se debe contar.

El Sulfato atómico le van a seguir otros clásicos irrenunciables para fans, como Contra el gang del ChicharrónSafari Callejero (ambas también de 1969); la mencionada Valor y… ¡al toro! y E’ (1970) o Chapeau el ‘esmirriau’La caja de los diez cerrojosMagín el mago y ¡A la caza del cuadro! en 1971. Casi todos ellos tienen una estructura similar, con una serie de capítulos cíclicos en los que van resolviendo la misión para al final dar al traste con todo, algo que desencadena la ira del Súper.

Llama la atención la descomunal envergadura de las misiones que les encargan a dos agentes evidentemente torpes (destronar a un dictador, enfrentarse a la mafia italiana, recorrer el mundo en busca de diez llaves escondidas….) y cómo estos se prestan a ejecutarlas sin ningún tipo de garantía para su integridad. Pero en esto ahondaremos enseguida.

El éxito de las aventuras publicadas es tal, que la Editorial Bruguera decide crear en 1970 la revista Mortadelo y en 1971 arranca la colección Olé, tebeos de tapa blanda en el que se editan individualmente cada una de las historietas largas. Los lomos verdes de esta colección y sus portadas ya forman parte de la historia de cualquier treintañero que se precie.

En 1978 hace aparición otro clásico de la Transición: el Súper Humor, tomos de tapa dura en los que se editan dos o tres aventuras largas y que obligaban a pagar el alto peaje de leer a Zipi y Zape si se quería disfrutar de Mortadelo y Filemón.

Cuando arranca la década de los 80, los personajes de Ibáñez saborean la plenitud de su éxito. Incluso trascienden fronteras y se instalan en otros países europeos y latinoamericanos. Mort and Phil en Reino Unido, Paling and Ko en Holanda, Mortadelo e Salaminho en Brasil, Zriki Svargla & Sule Globus en Yugoslavia… y Clever & Smart en Alemania. El país germano fue el más receptivo de todos y el éxito de Mortadelo y Filemón allí fue –y es– casi tan grande como lo ha sido en España. De hecho, Ibáñez publicó en 1981 En Alemania, una aventura dedicada al país en la que los dos agentes recorren la geografía germana en una colección de parodias y estereotipos memorable: en Renania, Ibáñez retrata a los vecinos como unos austeros enfermizos.

El colmo es que Mortadelo y Filemón deben infiltrarse en el club del ahorro donde el tipo que les recibe les dice que solo lee las noches que hay relámpagos y moja el pan en la sombra del huevo frito. “Y solo soy conserje, oiga”. Los miembros del club se leen la mano porque no tienen libros, se sientan en el aire y al preguntarles a Mortadelo y Filemón si quieren tomar algo, se refieren a tomar el aire o tomar la tensión. Por cierto, en este álbum –aquel año– fueron censurados los chistes sobre el Muro de Berlín, al que Mortadelo y Filemón se acercaban por error y eran acribillados a balazos, bombas y granadas al grito de «¡Contraatacan los aliados desembarcados en Normandía!».

La idílica carrera de Ibáñez tropezó en 1985 cuando, tras un enfrentamiento con la Editorial Bruguera, pierde los derechos de sus personajes. El juicio duraría tres años durante los cuales Bruguera encargaría a otros dibujantes seguir realizando aventuras mortadelianas. Así, durante esa época, aparecen historias apócrifas, como A la caza del Chotta o La médium Paquita.

Sin saber exactamente lo que estaba pasando, somos muchos los niños de aquella época a los que algo nos olía mal, muy mal, en aquellas historias de trazo raro y humor desviado. El maestro regresó con sus derechos en 1988 y firmó un nuevo contrato con Ediciones B, del Grupo Zeta, con quien sigue ligado en la actualidad.

En esta nueva etapa Mortadelo y Filemón comienzan a vivir situaciones relacionadas con la actualidad. Sus historias ya no son atemporales y en lugares ficticios: ahora se desarrollan en lugares reales y con personajes que existen de verdad. En este resurgir se publican aventuras como El atasco de influenciasEl nuevo cate o Dinosaurios. Para no pocos lectores, estos títulos suponen los últimos grandes clásicos mortadelianos.

En los 90 el estilo de trazo cambia, desaparecen las revistas y ya no existen historias que no estén pegadas a la actualidad. ¡Llegó el euro!E’ o El carné al punto son la última hornada de historias que perdieron, en opinión de algunos, cierta parte de la esencia que caracterizaba a Mortadelo y Filemón. ¿En qué consiste o consistía esa esencia? Hablemos de ellos. Hablemos del universo paralelo en el que viven Mortadelo y Filemón.

Parte II. Su universo

Lo primero que hay que preguntarse es por qué Mortadelo y Filemón se prestan a llevar la vida que llevan. Dedican su vida a ser agentes encargados de realizar misiones de altísimo riesgo, en la mayoría de ellas se juegan la vida y atraviesan situaciones límite: reciben balazos, granadas, palizas, son atropellados, perseguidos, apresados y torturados. A cambio, reciben un miserable sueldo. Mortadelo y Filemón son pobres. Pobres de solemnidad. Visten siempre igual, compran camisas de quince pesetas y llevan agujeros en los calcetines. No tienen coche. Tampoco tienen casa: viven en una pensión. No siempre comen tres veces al día.

Con todo y con eso, se juegan la vida con encargos inhumanos propios de un boina verde. Por si fuera poco no tienen preparación: no saben pelear, no saben idiomas ni tienen ninguna habilidad especial más allá de la picaresca callejera que enseguida pasaremos a analizar. Y con eso y con todo se les exige lo máximo. Pero se les exige a golpes. Su jefe, el superintendente Vicente, les trata con despotismo. Él es millonario, tiene deportivos de lujo, casa de campo, fuma habanos y colecciona arte moderno. Y los trata a patadas. Les obliga a llevar a cabo sus misiones a la fuerza, apuntándoles con una escopeta o sometiéndoles a torturas (frotar su vientre con un erizo o hacerles ver varias horas seguidas El precio justo).

Mortadelo y Filemón, normalmente, se niegan e incluso huyen a la carrera tras escuchar las órdenes de su superior. Este no les abre un expediente o les echa por el desplante, simplemente encarga que los persigan y los traigan de vuelta. La relación laboral entre Mortadelo y Filemón y el Súper consiste en que este último les obliga a arriesgar su vida a la fuerza, sin recompensa económica y con medios precarios (jamás les proporciona un medio –como mucho les da unas suelas–, siempre tienen que desplazarse como polizones o en autobús de bajísima calidad) y estos terminan siempre aceptando.

Además, si la misión sale mal, el Súper intenta darles una paliza. Todo es esquizofrénico. En ningún momento Mortadelo o Filemón se paran y se plantean lo absurdo de su existencia. No tienen por qué aguantar golpes, miseria y sufrimiento a cambio de nada. Pero lo hacen. Ese es su universo. Su genial, hilarante y tremebundo universo.

La relación entre Mortadelo y Filemón también es asombrosa. Para empezar, se tratan de usted. Llevan décadas trabajando juntos, pero se tratan de usted. Hasta cuando se insultan: «Es usted un pollino» o se amenazan: «Le voy a agujerear el colodrillo». Nunca pierden las formas. En realidad, todo el mundo se trata de usted en el universo mortadeliano. Aunque se eleve la voz y el enfado, el usted se mantiene: «Oiga, eso usted a mí no me lo dice en la calle». Lo del trato de usted es de las pocas cosas que podemos contar de la vida privada de Mortadelo y Filemón.

Aunque en 1998 Ibáñez publicó Su vida privada, un álbum en el que se desvelan algunos detalles desconocidos hasta ese momento, la vida personal de ambos personajes es borrosa, a pesar de conocerlos desde hace más de cincuenta años. Sabemos que la familia de Mortadelo es de pueblo y la de Filemón urbanita. De hecho, en otro giro inexplicable, Filemón tiene relación con la alta sociedad: conoce a condes, duques y burgueses y sabe comportarse en sociedad. Eso, a pesar de que vive de una forma miserable sin que nadie de su entorno le eche un capote.

En 1971 Ibáñez había publicado La historia de Mortadelo y Filemón, pero de nuevo el retrato no es suficiente como para descubrir nada especial. Ese es parte de su encanto: que no está muy claro de dónde salen ni a dónde van estos personajes.

Su lugar de trabajo también es absurdo. ¿Qué es la TIA? ¿Una organización dependiente de qué? Sus agentes son torpes y miserablemente remunerados, pero en cambio la TIA recibe encargos directos del gobierno que les hacen tratar directamente con políticos extranjeros, mercenarios, ejércitos, mafias y supervisar eventos deportivos de primer orden. También les encargan misiones de escolta y hasta de sicarios. Más aún: existen organizaciones enemigas como la ABUELA o la SOBRINA, agencias con sede, perfecta organización y economía que viven –se supone– al margen de la ley. ¿De dónde salen estos entramados? ¿Cómo se financian?

Son respuestas que nunca obtendremos y son preguntas que los personajes jamás se plantean.

La dinámica de sus misiones es reconocible: Mortadelo arguye un plan, Filemón le escucha con emoción, lo ejecutan, fracasa y Filemón sufre terribles accidentes. Acto seguido, Filemón intenta dar una paliza a Mortadelo como represalia. Minutos después, Mortadelo vuelve a proponer otro plan y Filemón lo vuelve a aceptar. Nada ocurre después de las agresiones. Ni del Súper ni entre ellos.

Se dan puñetazos, se arrojan cosas, se tiran por la ventana y se dan todo tipo de golpes espantosos sin que haya absolutamente ningún tipo de rencor, enfado o recordatorio posterior. Golpearse forma parte de su comunicación no verbal normal.

La corrección política no existe: Ibáñez hace chistes con gays, obesas, negros, terroristas árabes, usureros judíos… nadie se libra. Ofelia, la secretaria de la TIA, es una mujer gorda, obsesionada con su imagen, pero esclava de su glotonería y que busca desesperadamente un novio. Un candidato recurrente es Mortadelo, por el que siente un amor-odio polarizado al límite. Mortadelo siempre la humilla. En una ocasión le ofrece un regalo. «Señorita Ofelia, le traigo un pajarito que es su viva imagen». Ofelia desconfía: «Um, ahí llega ese mendrugo calvo», pero enseguida cae rendida. «¿Sí?». «¿Una linda palomita blanca? ¿Un ave del paraíso?», pregunta emocionada. «No, una cotorra mollejuda del Afganistán». Y entonces Ofelia, ofendida, le lanza una plancha.

El universo al que pertenecen Mortadelo y Filemón es la España cañí llevada al extremo. La España todavía vigente de trampas, engaños, ignorancia, golferío y corrupción. Los deportistas españoles siempre ofrecen torrentes de excusas; en las fiestas de alta alcurnia, los invitados de la burguesía devoran caviar a dos manos y rajan sin piedad unos de otros. En El transformador metabólico (1979), la condesa se tropieza accidentalmente y acaba con el plato de caviar en la boca mientras cae con violencia hacia adelante. Dos señores de chaqué que contemplan la escena comentan: «Sí que trae hambre, la andoba».

La calidad de los productos nacionales es nefasta: las camisas son de trapo, el tabaco es Celtas sin filtro, los coches se estropean… Hay robos de gasolina, atracos, mecheros de contrabando de Andorra, inseguridad alarmante en las calles, cacos de manual y quinquis de toda la vida.

Para combatirlos está la policía que, por alguna razón, en la aventuras de Mortadelo y Filemón, van uniformados como bobbys ingleses y son llamados «gendarmes», a pesar de ser españoles. Es un misterio. Su comportamiento, en cambio, tiene poco de británico: la mayoría de policías aceptan sobornos, multan para hacer caja (mientras salivan y su nariz se torna aguileña) y recurren a la violencia a la mínima.

Los políticos, claro, no se libran. Son representados como torpes, vagos y extremadamente corruptos. Siempre llegan tarde a las cumbres mundiales, se quedan dormidos o meten la pata, como cuando el ministro debe anunciar que Barcelona es la sede elegida para los Juegos Olímpicos de 1992, pero se le traspapelan los documentos mientras se le caen las gafas y grita «¡Valdepera!».

En esta España de caricatura también se utiliza lo nacional para parodiar el atraso que vivía (y al fin y al cabo vive) España con respecto a otros países de su entorno. De ahí algunos importantes asuntos políticos que giran en el eje Washington-Berlín-Cuenca o reputados periódicos que lee el Súper como puede ser el Lugo Herald Tribune. Este atraso alcanza su culmen cuando Ibáñez traslada a sus agentes a un pueblo. Los pueblos de la España profunda son un escenario recurrente en las aventuras de Mortadelo y Filemón y en ellos la bruticie se muestra en plenitud. De hecho, el nombre de estas villas ya define a sus vecinos.

En Villacascajo de los Bestiajos, por ejemplo, los vecinos son una suerte de trogloditas que comparten cama con un caballo o agitan la vaca antes de ordeñarla para obtener mantequilla. La mejor caricatura al subdesarrollo rural aparece en Lo que el viento se dejó (1981), donde nada más entrar en el pueblo, Mortadelo y Filemón ven a un vecino haciendo grava a cabezazos contra las rocas.

El lenguaje también es único. Mortadelo, Filemón y todo el elenco de personajes que les rodean usan palabras que muchos de los lectores (muchos de nosotros) no habíamos oído antes ni en realidad hemos vuelto a escuchar. «Andoba, merluzo, rayos y centellas. Sapristi, corcho, sopla». La lista de vocablos que solo se usan en el universo mortadeliano es amplísima y su influencia en toda una generación, innegable.

Lo mismo pasa con los apodos de los villanos, ya sea Mike ‘El Trinchabueyes’ o Johny ‘Aplastayunques’, y los apellidos. Los apellidos mortadelianos son claves en la obra. Todos tienen que ver con la vida del que lo posee, aunque esta se haya definido con posterioridad, Así, el director de una importante compañía de tabacos se apellida Nicotínez, el inspector de Hacienda es Buítrez y dueño de la tienda de cactus se llama Agujeto Pinchúdez. Los agentes también responden a sus características a partir del apellido. El señor Numeríllez es el contable, Remúlez es el agente más fuerte y el agente Carbúrez es el encargado de mecánica. A veces se usa con ironía: Patricio Ardíllez es un agente anciano que no se sostiene en pie sin bastón.

Además de las palabras, las expresiones de Ibáñez vuelven a recurrir a la España profunda. Son constantes y los personajes no dejan de hacer alusiones a ese escenario de la España caricaturizada. A Mortadelo y Filemón les está succionando una turbina mientras tratan de huir y Mortadelo se queja: «¡Rayos! Esto chupa más que Hacienda!». Hay ejemplos a patadas: «Aquí dice que fumar da más disgusto que el RCD Espanyol», «es más débil que la cartera de un pensionista»… Nadie se libra.

Todas estas características van envueltas en un humor propio de Ibáñez y perfectamente identificable: el humor del tremendismo y la exageración. El humor de las caídas y golpes espantosos, de la torre de control diciendo al avión que no se puede aterrizar a ochocientos kilómetros por hora. En síntesis, el humor del llamado ‘fenómeno de la siguiente imagen’. Esto es, el personaje dice algo que prevé o cree que puede ocurrir y la siguiente imagen le muestra en la situación contraria llevada al extremo más bestia. «Saldré a dar una vuelta, que hace sol», dice Filemón sonriente en El huerto siniestro (1988). Y la siguiente viñeta muestra a Filemón bajo una inaudita tormenta de rayos y granizo.

La ‘siguiente imagen’ es un humor creado en España por Ibáñez y que ha influido mucho, muchísimo, en humoristas posteriores de todo ámbito. El señor que sale a la ventana a dar de comer a las palomas «porque es algo que me relaja, la tranquilidad de las palomas, su susurro, y viene muy bien para mi enfermedad grave de corazón». Y acto seguido un buitre loco sobre el que se aferra Filemón cae graznando desesperado sobre su ventana. Ibáñez siempre juega con las palabras y la exageración llevada al límite. Si un personaje busca un rato de silencio, le pasará un avión por encima. Si quiere cazar mariposas, será embestido por un rinoceronte.

Francisco Ibáñez siempre ha repetido que Mortadelo y Filemón no tienen mensaje. Que nada se esconde detrás de sus aventuras y que la intención única de sus historietas es hacer reír y olvidarse de todo lo demás.
La realidad es que, sea la intención del autor o no, las aventuras de Mortadelo y Filemón suponen uno de los retratos más esquizofrénicos e irreverentes que se ha hecho de la España postransición, evidentemente exagerado, pero que encierra una gran dosis de verdad.

Detrás de la caricatura llevada al límite, de las condiciones esclavistas de trabajo, de los políticos torpes y corruptos, los trapicheos de calle y el cutrerío generalizado, detrás de todo eso se encuentra un espejo en el que España refleja sus miserias y que todos reconocemos: reformas laborales, escándalos de corrupción, mafias y delincuentes asentados en España y un muy mejorable funcionamiento de las Administraciones. Una imagen de la que Ibáñez elige reírse. Tal vez sea ese el secreto de Mortadelo y Filemón: una forma de reírnos de nosotros mismos. Algo que, como todos sabemos, es infalible en el humor.

Fuente: https://www.yorokobu.es/mortadelo-y-filemon/

El armario del tiempo

El sulfato atómico

Magín, el mago

El Caso de los Gamberros

El balón catastrófico

Los superhéroes del Profesor Bacterio

El caso de los secuestradores

El caso de los sobornos

Testigo de cargo

Misión de perros

El caso de Billy El Horrendo

Los inventos del profesor Bacterio

El caso de los diamantes

 El caso de la Estatua de la Libertad

Safari callejero

¡Hay un traidor en la T.I.A.!

 La venganza de Ten-Go-Pis

La Brigada Bichera

El ansia del poder

La gallina de los huevos de oro

La elasticina

Casos aéreos

El otro «Yo» del Profesor Bacterio

La máquina de copiar gente

En busca del antídoto

¡Contrabando!

Los cachorros majaretas

La Gran Aventura de Mortadelo y Filemón

Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo

eÑe

La ñ

ñ1. Decimoséptima letra del abecedario español, que no existe en el orden latino internacional. Su nombre es femenino: la eñe (pl. eñes). Representa el sonido consonántico nasal palatal /ñ/.

2. Esta letra nació de la necesidad de representar un nuevo sonido, inexistente en latín. Determinados grupos consonánticos latinos como gn, nn o ni evolucionaron en las lenguas romances hacia un sonido nasal palatal. En cada una de estas lenguas se fue fijando una grafía distinta para representar este sonido: gn en italiano y francés, ny en catalán, nh en portugués. El castellano medieval escogió el dígrafo nn, que se solía representar abreviadamente mediante una sola n con una rayita más o menos ondulada encima; así surgió la ñ, adoptada también por el gallego. Esa rayita ondulada se llama «tilde», nombre dado también al acento gráfico (→ tilde1).

Fuente: https://www.rae.es/dpd/%C3%B1

La letra ‘ñ’, la identidad del español en el mundo

Su origen se remonta a la Edad Media, es la única letra del alfabeto español originada en España y no formó parte del diccionario de la Real Academia Española hasta 1803

Gracias a letra ñ podemos soñar, pestañear, añadir, enseñar y muchas cosas más. De pequeños aprendimos la onomatopeya ñam, ñam y también a ponerle la virgulilla que, a modo de sombrero o ceja sobre la letra n,formaba la ñ. Sin ella no habría mañana ni año ni uñas ni otoño ni piñatas. Ni se podría decir español, claro, ni tampoco podríamos tomarnos una caña, ni existiría la misma construcción, pero con dos oes: esa interjección vulgar para mostrar enfado o mal humor también tan española… Y es que la letra ñ es una seña de identidad que no siempre estuvo ahí y que no solo existe en el idioma castellano, pero que se reivindica en él constantemente.

La ñ es la decimoquinta letra del alfabeto español y la duodécima consonante. Más de 15.700 palabras en castellano la contienen y más de 350 comienzan por esa consonante con sonido nasal palatal. El 23 de abril, en el que celebramos el Día del Libro, pero también desde 2010 el Día de la Lengua Española por una declaración de Naciones Unidas, la letra ñ participa de este homenaje por su singularidad respecto al resto de lenguas en el mundo y por ser un icono gráfico de la lengua castellana.

Hay que remontarse 200 años, hasta principios del siglo XIX, para ver el primer reconocimiento oficial de la Real Academia Española (RAE) a la letra ñ al incluirla en el diccionario en 1803. Sin embargo, su origen es mucho más antiguo y también más casual, teniéndonos que remontar hasta la Edad Media.

Ni la letra ni el sonido eñe existían en latín, pero a medida que este evolucionó y empezaron a surgir las lenguas románicas como el castellano, el francés o el italiano, apareció este sonido nasal palatal, que significa que el aire sale por nariz al pronunciarla y el dorso de la lengua se apoya contra el paladar, y que identificamos como eñe.

En la Edad Media, los monjes eran los eruditos de la sociedad. Los monasterios eran los grandes centros de la sabiduría, donde ejercían de copistas y escribanos y tenían grandes bibliotecas. La teoría del origen de la letra ñ la sitúa la tradición en este momento histórico por la falta de pergaminos por su elevado coste y para ahorrar tiempo. Al parecer los monjes se vieron obligados a abreviar algunas letras duplicadas para encajar el mayor número de palabras en cada línea. De hecho, una de las primeras letras ñ de la historia la encontramos en un texto fechado en 1176.

La explicación de esta teoría es que sobre la letra duplicada que no se suprimía se escribía un trazo horizontal, conocido en la actualidad como virgulilla (~) porque parecía una serpiente. Es decir, que lo que conocemos como la letra ñ es en realidad el resultado de la abreviatura de dos enes consecutivas: así, por ejemplo, de donna surgió doña.

El sonido de la nueva letra también tiene su propia teoría. Según esta, la eñe surgió para dar voz a algunos fonemas heredados del latín que aparecieron en el siglo IX como formas distintas de transcribir el sonido. Entre estas combinaciones se encontraban la doble n en palabras como annus (año), mn en palabras como damnu (daño), gn en palabras como pugnus (puño), ng en palabras como ringere (reñir) y la sílaba ni más una vocal en palabras como senior (señor).

Estas composiciones de letras suponían para los monjes una inversión de tiempo, así que en su afán de economizar surgieron distintas adaptaciones según las lenguas. El castellano y el gallego optaron por esta fórmula de la ñ escrita y pronunciada, mientras que el portugués creó la combinación nh (Espanha), el francés y el italiano optaron por la combinación gn (Espagna) y el catalán introdujo la fórmula ny (Espanya).

La combinación de los fonemas anteriores se continuó utilizando de manera indistinta hasta el siglo XIII, cuando el rey Alfonso X, El Sabiorealizó la reforma ortográfica siguiendo su política de unificación lingüística. El monarca, fiel a su apodo, era un gran lector, escritor e intelectual de la época, e introdujo la eñe como la opción preferente para reproducir las combinaciones fonéticas anteriores y fijar así las primeras normas del castellano. Cuando su uso estaba extendido por la Península Ibérica, Antonio de Nebrija incluyó la ñ en la primera gramática española de 1492.

Pero las conquistas y los cambios de la letra ñ a lo largo de más de mil años de historia también tuvieron un sobresalto reciente, y es que incluso estuvo a punto de desaparecer, al menos en la escritura…

La pesadilla se remonta a los años 90 del siglo pasado, cuando por exigencia de la entonces Comunidad Económica Europea (CEE) se planteó eliminar la ñ para favorecer la uniformidad de los teclados de escritura de los aparatos tecnológicos. Se pretendía de esta manera primar el libre mercado y condenar una medida calificada de proteccionista con España y su letra ñ. De hecho, internet marginaba esta letra (junto a tildes y diéresis), que no pudo aparecer en las direcciones de correo electrónico ni de dominios web en España hasta el 2 de octubre de 2007.

Al español, segunda lengua más hablada del mundo con casi 600 millones de personas en la actualidad, y concretamente a la ñ, le salieron defensores desde dentro y desde fuera de España. Hasta el premio Nobel Gabriel García Márquez clamó contra la injusticia y el atropello con vehemencia: “Es escandaloso que la Comunidad Europea se haya atrevido a proponer a España la eliminación de la ñ solo por razones de comodidad comercial. Los autores de semejante abuso y de tamaña arrogancia deberían saber que la ñ no es una antigualla arqueológica, sino todo lo contrario: un salto cultural de una lengua romance que dejo atrás a las otras al expresar con una sola letra un sonido que en otras lenguas sigue expresándose con dos”.

La polémica se acabó cuando el Gobierno español, para consolidar la protección de la letra ñ, aprobó un Real Decreto el 23 de abril de 1993 que mantenía la obligación de la ñ en los teclados, acogiéndose al Tratado de Maastricht, que admitía excepciones de carácter cultural que ya existieran antes de la creación de la UE.

n el siglo XXI la letra ñ se ha convertido en un símbolo muy utilizado para representar la identidad del idioma castellano. Por ejemplo, el editor Bill Teck, autor del Diccionario oficial de Spanglish, denominó la cultura hispana y su influencia en Estados Unidos como la generación Ñ y publicó una revista con ese nombre. La eñe también ha sido el reclamo de selecciones deportivas y de organizaciones como el Instituto Cervantes y la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos, que han adoptado la letra como su marca.

Poco a poco, la eñeva normalizándose también en la lengua inglesa. Aparece en inglés en algunos términos de origen español, como jalapeño, piña colada y El Niño, aunque en otras palabras, como la española cañón, se adaptaron como ny, por lo que el Gran Cañón del Colorado se escribe Grand Canyon. Hasta mediados del siglo XX la adaptación de la ñ como nn era lo más común en inglés, como en la frase battle of Corunna, pero en la actualidad casi siempre se respeta la grafía española, y hasta existe una asociación llamada Society for the Advancement of Spanish Letters in the Anglo Americas (SASLAA), que se encarga de promover la adopción permanente de la ñ en la lengua inglesa.

Sin embargo, ni la letra ni el fonema son exclusivos del castellano. En la Península Ibérica, tanto el gallego como el asturiano y el euskera, aunque de forma muy reducida, la utilizan. En Hispanoamérica hay muchas lenguas indígenas como el mixteco, el zapoteco, el otomí, el quechua, el aymara, el mapuche y el guaraní que también cuentan con la ñ en sus alfabetos. Otras culturas que también tuvieron contacto con el castellano cuentan con la ñ, como el papamiento de Curazao, el tagalo y el chabacano de Filipinas, el bubi de Guinea Ecuatorial o el chamorro de Guam.

También el tártaro de Crimea, el malayo y el nauruano la utilizan, y en el caso de muchos idiomas de Senegal; por ejemplo en el idioma wólof, la ñ se usa como en español para el sonido nasal palatal. Senegal es único de los países de África Occidental que utiliza esta letra. Asimismo, en el idioma tetun de Timor Oriental también se adoptó la ñ para representar el mismo sonido en préstamos portugueses representados por nh.

Larga vida, por tanto a la letra ñ en el Día de la Lengua Española. Es la única letra que se originó en España y que a pesar de su excepcionalidad, ya que es muy poco frecuente y suele aparece apenas 0,3 veces de cada 100 palabras, encierra con personalidad, tanto en su grafismo como en su pronunciación, una parte importante de la identidad cultural hispana en el mundo.

Fuente: https://elpais.com/cultura/2021-04-23/la-letra-n-la-identidad-del-espanol-en-el-mundo.html

¿Cuál es el origen de la letra ñ y qué otras lenguas la utilizan?

La ñ no entró en el diccionario de la Real Academia Española hasta 1803. Pero el origen de esta letra, genuinamente española, se remonta casi 1.000 años atrás.

Para conocer cómo surgió esta icónica letra hay que retroceder a la Edad Media.

En latín, ni la letra ni el sonido correspondiente a la eñe existían.

Pero a medida que el latín evolucionó y empezaron a surgir las lenguas románicas, como el castellano, el francés o el italiano, apareció este sonido nasal (el aire sale por la nariz) palatal (al pronunciarlo el dorso de la lengua se apoya contra el paladar) que identificamos como «eñe».

Así, desde el siglo IX, los copistas empezaron a transcribir el sonido de la eñe de tres formas diferentes:

«En un mismo texto podíamos encontrar las tres variaciones fonéticas de la eñe, según la procedencia del copista. No había una norma generalizada», le dice José J. Gómez Asencio, catedrático de la lengua española en la Universidad de Salamanca, a BBC Mundo.

Los escribas que optaban por usar la doble ene (o ene geminada) empezaron a abreviar esta formadejando una solaene y poniendo una vírgula encima (el sombrerito tan característico de la ñ).

«Esto fue una solución para ahorrar pergamino y facilitar el duro trabajo de los monjes escribanos. Es por eso que el uso de abreviaturas era muy común en la época», recalca Gómez Asencio.

Y es que los monjes eran prácticamente las únicos que sabían leer y escribir en la Edad Media, por lo que la mayor parte de la cultura antigua se transmitió a través de la labor de estos copistas.

La victoria de la ñ

El uso generalizado de estas tres formas de reproducir el sonido de la eñe en un mismo texto generó una situación caótica, en la que en un mismo texto se podían encontrar las tres variantes -ñ, gn y ni más vocal- sin que hubiese ningún tipo de uniformidad.

Esto fue así hasta que en el siglo XIII, la reforma ortográfica del rey Alfonso X el Sabio, que buscaba establecer las primeras normas del castellano, se decantó por la ñ como la opción preferente para reproducir ese sonido.

Durante el siglo XIV la eñe se extendió en su uso y Antonio de Nebrija la incluyó en la gramática de 1492, la primera del castellano.

El español y el gallego optaron por la ñ (España) pero cada lengua románica adoptó su propia solución gráfica para el sonido palatal nasal. Así el italiano y el francés se quedaron con la gn (Espagne, Spagna), el portugués con la nh (Espanha) y el catalán con la ny (Espanya).

¿Qué otras lenguas la utilizan?

Tanto la letra ñ como el sonido (o fonema) de la ñ no son exclusivas del español.

En la Península Ibérica, el gallego y el asturiano usan esta letra. En América Latina muchas lenguas indígenas como el mixteco, el zapoteco, el otomí, el quechua, el aymara, el mapuche y el guaraní también cuentan con la eñe.

Pero, ¿cómo llegaron a incorporar esa letra tan castiza a sus abecedarios?

«Muchas lenguas amerindias no tenían escritura en el siglo XVI, cuando los españoles llegaron al continente. Las lenguas que tenían ese sonido fuerte, palatal y nasal, tomaron la ñ del español», le dice a BBC Mundo Julio Calvo, profesor de la Universidad de Valencia, en España.

De hecho, los sistemas de escritura de las lenguas indígenas fueron implementados en la mayoría de los casos por lingüistas del reino de España.

«Hubo una directiva que, para facilitar a los indígenas el manejo tanto de su lengua como del español, señalaba que debían seguir el sistema del español», le cuenta Klaus Zimmermann, catedrático de lingüística románica de la Universidad de Bremen, en Alemania, a BBC Mundo.

«Por un lado se puede decir que (la eñe) fue un préstamo del español y por otro que fue una imposición, ya que la directiva no fue decretada por los mismos indígenas sino por lingüistas o indígenas obedeciendo a un raciocinio pedagógico propuesto por la cultura y política hispana», dice Zimmermann.

Otras culturas que también tuvieron contacto con el español cuentan con la ñ, como el papamiento de Curazao, el tagalo y el chabacano de Filipinas, el bubi de Guinea Ecuatorial o el chamorro de Guam.

Internet, enemigo de la ñ

El español es una de las lenguas más extendidas del mundo.

Según las cifras de este año del Instituto Cervantes, hay casi 472 millones de hispanohablantes nativos en el mundo, lo que sitúa al español como la segunda lengua materna más hablada del mundo, justo después del chino mandarín.

A pesar de esto, la ñ encontró obstáculos en la era digital.

En 1991, la entonces Comunidad Económica Europea propuso comercializar teclados sin la letra ñ, una iniciativa rechazada por políticos e intelectuales hispanohablantes, entre ellos Gabriel García Márquez.

¿Por qué ese rechazo a esta letra tan icónica?

«El problema es que el inglés es la lengua dominante y no tiene ni esa letra ni ese fonema, y todo lo que no tenga el inglés parece extraño en el mundo», dice el profesor Calvo a BBC Mundo.

A pesar que en 1993 el gobierno español consiguió salvar la ñ acogiéndose al Tratado de Maastricht, uno de los tratados fundacionales de la Unión Europea y que admite excepciones de carácter cultural, aun no podemos usar direcciones de correo electrónico que contengan la eñe.

Porque no es lo mismo Mariño que marino, ni Peña que pena, ¿verdad?

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-38214016

Una letra pícaramente autoctona

La génesis de la ñ habla de dos características hondamente españolas: economía de medios y picaresca. La ñ, letra nasal, palatal y sonora, no existía en el griego y el latín, origen de las lenguas romances actuales. Los griegos usaban las letras gamma y ny, que pasaron al latín como n. En las lápidas latinas de comienzos de la Edad Media, esa se reforzaba ya con otros signos, especialmente la i, la y, la g, e in cluso la n duplicada: Nonnius (Nuño) o Hispannia. Los árabes aportaron su doble n: an-nil (añil), o albanna (albañil); y, al aparecer las lenguas romances vulgares, la duplicidad (anno) se empezó a transcribir con un guión encima, que indicaba que se repetía la letra.Esa pícara economía expresiva, jacarandosamente rematada con la actual virgulilla, alejó al español de las otras lenguas latinas, que acabaron aceptando la n con aditamentos para imitar el sonido: el provenzal y el catalán, ny; el portugués, nh; el francés y el italiano, gn.

La ñ fue motivo desde 1991 de una intensa riña entre el Gobiérno español y la Unión Europea. La letra se vio amenazada de extinción por la exigencia comunitaria para que España no prohibiera importar ordenadores e impresoras sin ñ en base al principio de libre circulación. La tibia reacción del Ministerio de Industria motivó un motín fulminante del mundo cultural, entre la coña y el encono. Ferriando Lázaro Carreter cerró España: «Antes que ceder, abandonemos la UE». Mario Vargas Llosa se ofreció a salir a la calle. Mario Muclinick mandó una carta al director llena de palabras con eñes… Y Gabriel García Márquez, hoy provocativo jubilador ortográfico, la defendió con erudición y alma: «Es escandaloso que la CE se haya atrevido a proponer a España la eliminación de la eñe ( … ) sólo por razones de comodidad comercial. Los autores de semejante abuso y de tamaña arrogancia deberían saber que la eñe no es una antigualla arqueológica, sino todo lo contrario: un salto cultural de una lengua romance que dejó atrás a las otras al expresar con una sola letra un sonido que en otras lenguas sigue expresándose con dos».

Paradojas españolas, fue el hoy reticente Ministerio de Sanidad y Consumo (a medias con el de Cultura) el que preparó la cura ante la agresión: un real decreto de artículo único (promulgado en 1993), que salvaba la ñ mediante un pequeño truco: acogiéndose al Tratado de Maastricht, que admite excepciones de carácter cultural.

Así y todo, el culebrón ha seguido serpenteando: en pleno fervor antieuropeo, Cultura suprimió la ñ de sus nóminas; el Consejo de Europa pidió la ñ para todos los ordenadores europeos; la Biblioteca Nacional calificó de anecdótica la ausencia de eñes en su catálogo de CDROM; Bandrés denunció que Exteriores mandaba sus resúmenes de prensa a las embajadas sin rabillos. Luego, el BOE nombró presidente balear a Canellas en vez de a Cañellas y, hace dos años, el logotipo que conmemoró la presidencia española de la UE fue una E con el ondulado rabo de la ñ encima. Y ahora, por fin, «Espana va bien».

Fuente: https://elpais.com/diario/1998/03/12/cultura/889657219_850215.html#?rel=listaapoyo

Cuál es el origen de la letra ñ y qué otras lenguas la utilizan

El castellano es la segunda lengua materna más hablada del mundo luego del mandarín: la utilizan unos 600 millones de personas. Sus orígenes se remontan al siglo X, cuando un monje escribió las primeras palabras en un idioma diferente al latín en los márgenes de un códice.

Al igual que otras lenguas, como el francés, el alemán o el danés, tiene letras que la identifican en todas partes. Bueno, en este caso, una sola asume el protagonismo. Está en el lugar 15 del abecedario y es la única con partida de nacimiento española. Aquí les contamos cuál es el origen de la letra ñ y qué otras lenguas la utilizan.

Cuál es el origen de la letra ñ y qué otras lenguas la utilizan

La historia del castellano comienza en la Edad Media, cuando un monje del monasterio de Suso, en la actual comunidad autónoma de La Rioja (España), realizó unas anotaciones en un códice, conocido como Glosas Emilianenses.

Datado en el año 964, contiene la siguiente frase “Con o aiutorio de nuestro dueno Christo, dueno salbatore, qual dueno get ena honore et qual duenno tienet ela mandatione con o patre con o spiritu sancto en os sieculos de lo sieculos. Facanos Deus Omnipotes tal serbitio fere ke denante ela sua facegaudioso segamus. Amen».

Estas anotaciones del Códice 46, conservado ahora en la Real Academia de la Historia (Madrid) —hay una réplica en el monasterio de Yuso, en San Millán de la Cogolla (La Rioja)— también muestran los primeros rastros del euskera, la lengua del País Vasco.

Pero como ocurre muchas veces con documentos de tantos años, nuevos descubrimientos pusieron en duda que sean los testigos más antiguos de una lengua romance, diferente al latín.

Esto ocurrió en 2010, cuando varios especialistas le otorgaron autenticidad a otros escritos hallados en el monasterio de Valpuesta, en la provincia de Burgos. Datados en el siglo IX, antes de las Glosas, los Cartularios de Valpuesta contienen algunas palabras en la nueva lengua. Sin embargo, los expertos destacan que lo escrito por el anónimo monje de Suso revela una estructura gramatical más compleja.

A todo esto, como habrán advertido, en las Glosas, no hay rastros de la eñe. Pero hay una pista: la palabra duenno, que los copistas utilizaban para representar un sonido consonántico nasal y palatal, como explica la Real Academia Española (RAE), que apareció con las lenguas románicas, como el castellano, el francés y el italiano.

Además de la ene geminada (nn), los monjes copistas, prácticamente los únicos que escribían documentos y libros en la Edad Media, expresaban este sonido con otros fonemas como gn o ni más una vocal.

La historia de la letra cobró relevancia cuando el rey Alfonso X el Sabio llegó al trono en el siglo XIII. Con conocimientos en astronomía, ciencias jurídicas e historia y un profundo interés por otras áreas de la cultura, él dictó las primeras normas del castellano, que incluían el uso de la eñe.

En 1492, mientras Cristóbal Colón llegaba a América y España despertaba como imperio, Alfonso de Nebrija publicaba en Salamanca la primera Gramática del castellano que incluía a la eñe. A las páginas del Diccionario de la RAE recién llegaría en 1803.

Esta ene coronada por una vírgula o tilde, en efecto, es la única letra con partida de nacimiento ciento por ciento española. Esto no significa que sea exclusiva del castellano, porque está presente en el euskera, el gallego y el asturiano o bable, antigua lengua de los reinos de Asturias y León.

Tal vez puede sorprender que también pueda leerse en otros idiomas, más allá de la Península. En América, integra lenguas como mixteco, zapoteco, otomí, quechua, aimara, mapuche, guaraní o papiamento. La explicación es sencilla: los conquistadores introdujeron la eñe en los idiomas indígenas.

En otras regiones con influencia española, como Filipinas, Guinea Ecuatorial o Guam la eñe aparece entre las letras del tagalo, el bubi o el chamorro. Y también figura en el tártaro (lengua de Crimea); el naurano (Nauru); el wólof (Senegal) y el tetun (Timor Oriental).

La eñe está presente en unas 15.700 palabras del castellano y, aunque cueste creerlo, es la inicial de 350, como ñato, ñoqui o ñu. Claro, también identifica a la revista cultural de Clarín: Ñ.

Ahora, si hay un ámbito donde le ha costado imponerse este es la informática. En 1991 la Comunidad Europea aprobó teclados de computadoras sin eñe, lo que llevó a España, dos años después, a ampararse en los tratados de Maastricht para corregir semejante atropello lingüístico.

Para quienes tienen apellidos con eñe, aún es un problema porque, como explica la propia Google, sigue excluida de las direcciones de Gmail. Con todo, el pasado 23 de abril, Día de la Lengua Española, el buscador lo celebró con un doodle inspirado en la emblemática letra, diseñado en España.

Fuente: https://www.clarin.com/sociedad/origen-letra-n-lenguas-utilizan_0_jMKOrHLrc.html

Google rinde homenaje al español con un ‘doodle’ dedicado a la letra Ñ

El buscador de internet Google celebra este viernes el Día de la Lengua Española de las Naciones Unidas con un doodle dedicado a la letra «ñ», cuyos orígenes en este idioma se remontan al siglo XII.

El doodle, una alteración temporal del logotipo de Google en la página principal del buscador, ha sido creado especialmente para la ocasión por la diseñadora gráfica e ilustradora portuguesa Min, residente en Barcelona.

En él aparecen las letras de Google en blanco sobre una gran «ñ» azul. «Al ser la única letra del alfabeto español con origen en España, la ‘ñ’ no es únicamente una letra, sino también una representación de la herencia y la identidad hispánicas», indicó la compañía de Mountain View (California, EEUU) en un comunicado.

Los orígenes de la «ñ» se encuentran en el siglo XII, cuando los escribas medievales copiaban a mano textos en latín y discurrieron combinar sonidos en una sola grafía para ganar tiempo y espacio, lo que tuvo como resultado que el dígrafo «nn» pasase a representarse con la «ñ».

La letra fue reconocida oficialmente por el diccionario de la Real Academia Española en 1803 y casi dos siglos después, en 1993, el Congreso español aprobó una ley que protege su inclusión en los teclados de ordenador.

Según Google, la letra «ñ» está presente en más de 17.700 palabras en español.

Fuente: https://www.elmundo.es/cultura/2021/04/23/608256b121efa0f20a8b4593.html

El libro «La virgulilla. Homenaje a la leta Ñ» reúne 5.000 palabras con «ñ»

Las palabras más largas que se incluyen en el libro tienen 17 letras, como «acompañamiento»; y las que menos dos, como «ñu»

El libro «La virgulilla. Homenaje a la letra Ñ», de la riojana Victoria Martínez López, reúne unas 4.000 palabras y unos 1.000 apellidos que contienen esta letra, que ha recopilado durante los últimos años tras conocer algunas propuestas sobre quitar esta letra de los teclados de los ordenadores.

El director general de Cultura, José Luis Pérez Pastor, la coordinadora general de la Fundación San Millán de la Cogolla, Almudena Martínez, y Martínez López han presentado hoy, en una rueda informativa, este libro.

Pérez Pastor ha destacado que la «‘ñ’, que comenzó siendo una abreviatura medieval para la confluencia de dos enes, se ha consolidado como verdadero icono de la lengua de Cervantes», por lo que la Fundación San Millán, vinculada al español, colabora en la publicación de un libro homenaje a esta letra.

El libro recoge un amplio corpus de palabras de todo tipo en las la eñe está presente, entre las que figuran las que se usan actualmente y otras que han caído en desuso e, incluso, algunas que se utilizan en Hispanoamérica, que la autora ha recopilado a través de familiares y amigos que viven allí.

Las palabras más largas que se incluyen en el libro tienen 17 letras, como «acompañamiento»; y las que menos dos, como «ñu», ha explicado Martínez López, quien ha señalado que le gustaría presentar este libro en los colegios como si se trata de una clase de lengua.

Se ha preguntado qué pasaría con algunas palabras si desapareciera la virgulilla de las mismas, dado que perderían su significado actual, en referencia, por ejemplo, a «pañal», que se convertiría en «panal»; y «año», que se leería «ano».

La portada del libro, de la que es autor su sobrino Diego Díaz de la Serna, es un «homenaje» a La Rioja y a la eñe, dado que incluye una parra, cuyas hojas son la virgulilla, y unas uvas con la «ñ».

Pérez Pastor ha destacado el trabajo realizado durante varios años por la autora, quien también ha publicado diversas biografías y libros de poesía, y ha recordado que la virgulilla está presente en el logotipo del Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española (Cilengua), asentado en San Millán de la Cogolla.

Fuente: https://www.larioja.com/20140404/local/region/libro-virgulilla-homenaje-leta-201404041136.html

7 palabras nada ñoñas con la Ñ

Esta letra tendrá muchos admiradores, patriotas o no, pero en lo que se refiere a Abrapalabra, es de las difíciles. Es muy poco frecuente: en cualquier texto, aparece 0,31 veces de cada 100, solo por encima de la X, a la W y a la K. Comienza aún menos palabras, el 0,09%.

Eso sí, lo compensa con una historia interesante. En la Edad Media ya se representaba el sonido de la ñ con dos enes seguidas. En los monasterios, los monjes dieron con una solución para economizar letras y esfuerzo, poniendo una pequeña línea sobre la n. Esta tilde o virgulilla, explican en Curiosidario, “representaba a una n pequeña y ‘achatada’”. Y añade que “lo mismo sucedió en portugués con «an» y «ã»”.

Como recordaba EL PAÍS, la ñ fue motivo a principios de los 90 de una riña entre el Gobierno español y la Unión Europea, debido a la exigencia comunitaria para que España no prohibiera importar ordenadores sin esta letra. En 1993, se salvó esta medida gracias al Tratado de Maastricht, “que admite excepciones de carácter cultural”.

En España, desde 2007 se pueden registrar dominios en internet que incluyan una ñ, como por ejemplo españacultura.es, del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Y ya, sin más dilación, pasamos a estas siete palabras que, si bien no suponen un aporte cuantitativo singular a la serie Abrapalabra, no solo son interesantes, sino que también pueden ayudar a ganar alguna partida de Scrabble. Ocho puntos vale. Ocho.

Ñagaza. Añagaza (señuelo para coger aves).

Ñapa. Añadidura, especialmente la que se da como propina o regalo.

Ñaque. Compañía ambulante de teatro que estaba compuesta por dos cómicos. También, conjunto o montón de cosas inútiles y ridículas.

Ñiquiñaque. Persona o cosa muy despreciable.

Ñoño. Dicho de una cosa: Sosa, de poca sustancia. Dicho de una persona: Sumamente apocada y de corto ingenio.

Ñublar. Nublar, ocultar el cielo.

Ñuto, ta. Machacado, molido. Del quechua ñut’u ‘desmenuzado, reducido a polvo’. Se usa sobre todo en Argentina, Colombia, Ecuador y Perú.

Fuente: https://verne.elpais.com/verne/2016/06/14/articulo/1465902690_880922.html

Las palabras españolas más raras que empiezan por Ñ

Aquí te contamos las palabras castellanas con la letra Ñ que seguramente no has escuchado porque son bastante extrañas o curiosas por su forma y significado.

En español o castellano la ñ (en mayúscula Ñ, nombre eñe, plural eñes) es la decimoquinta letra y la duodécima consonante del alfabeto español donde representa una consonante nasal palatal. De la misma forma, la ñ está también presente en los alfabetos de otros idiomas relacionados históricamente con el español como el asturiano, gallego, aimara, bubi, chamorro, guaraní, quechua o filipino. Por eso, al igual que hay expresiones curiosas en español, hay palabras curiosas que empiezan por la Ñ y que puede que no escuches diariamente. Aquí te las contamos.

Las 10 palabras más curiosas que llevan Ñ

1. Ñaña: Excremento o residuos del alimento (Nicaragua).

2. Ñengo: Desmedrado, flaco o enclenque (México).

3. Ñoño: Algo soso o de poca sustancia.

4. Ñame: Planta herbácea y también persona que da muestras de escasa inteligencia (Cuba y República Dominicana).

5. Ñáñaras: Pereza, flojedad (Honduras).

6. Ñapa: añadidura, principalmente aquella que se da como propina o regalo (varios países).

7. Ñoco: persona que le falta un dedo o una mano (Venezuela, Colombia y Puerto Rico).

8. Ñanga: Conjunto de raíces sobresalientes de los árboles del manglar (Ecuador y Honduras).

9. Ñangotarse: Estar de cuclillas (Puerto Rico y República Dominicana).

10. Ñandutí: Encaje blanco, muy fino, que imita el tejido de una telaraña (Paraguay).

Fuente: https://www.elespanol.com/curiosidades/lenguaje/palabras-espanolas-castellanas-raras-curiosas-empiezan-n/645935463_0.html

Palabras con Ñ

La letra Ñ es la decimoquinta del abecedario. Si bien esta letra no pertenece al alfabeto latino básico, está presente en diversas lenguas que la han adoptado (el español, el guaraní, el gallego, el mapuche y el quechua).

En español existen unas pocas palabras que empiezan con Ñ (ñandú, ñoqui) y otras tantas que contienen Ñ (campaña, apiñar, añorar), aunque en términos generales es una letra de uso poco frecuente.

Ejemplos de palabras con Ñ

ñandúceñopaño
ñatocuñadapañuelo
ñoñodañarpeña
ñoquisdesempeñopeñasco
ñudueñopeñón
acuñarengañarpequeño
albañilenmarañarpiña
alimañaenseñarpiñón
aliñarermitañopiraña
amañarespañolplañir
antañoestañopreñada
añadirextrañopuñado
añejogreñudopuñal
añicosguiñopuño
añohalagüeñorapiña
añoranzahazañarebaño
apañarhogareñorefunfuñar
apiñadohondureñoreñir
arañalagañaretoño
arañarlampiñoroñoso
artimañaleñasaña
atañemañanaseña
bañomañososeñalar
bruñirmontañaseñalizar
buñuelomoñoseñor
cabañamuñecaseñoría
campañamuñecoseñuelo
campiñamuñirsueño
cañamuñóntacaño
ñamoniñatamaño
cañeríaniñerotañer
cañónordeñarteñir
carroñerootoñouña
ceñirpañalviñedo

Oraciones con palabras con Ñ

  1. Mi abuela era italiana y amasaba los mejores ñoquis.
  2. El ñandú es una de las pocas aves que no vuelan.
  3. La municipalidad señalizó el cruce de peatones para evitar los accidentes.
  4. Tuvo una niñez muy poco feliz, pero luego la vida le dio revancha.
  5. La añoranza del pasado teñía sus tardes de gris.
  6. Sintió que las palabras de su amiga eran como una puñalada.
  7. La mañana es el momento del día que más disfruto.
  8. El jarrón cayó desde el estante y se hizo añicos.
  9. Fueron a pescar, pero se olvidaron las cañas, así que tuvieron que volver.
  10. Las campañas electorales de este año fueron muy virulentas.
  11. El padre le guiñó un ojo al hijo para que entendiera que se trataba de una broma.
  12. Le resultó extraño no recibir el llamado habitual y presintió que ocurría algo malo.
  13. Tuvo un esguince de muñeca y se la inmovilizaron por tres semanas.
  14. Las aves de rapiña son aquellas que cazan a otros animales para alimentarse, como por ejemplo el buitre.
  15. El partido estuvo muy reñido, pero terminó ganando el equipo local.
  16. Mi hermano siempre se acuerda de todo lo que sueña.
  17. Recurrió a todo tipo de artimañas para convencerla, pero no lo logró.
  18. Reservamos unas cabañas en la costa para pasar el verano.
  19. Si cada uno realiza su pequeño aporte, podremos generar un cambio global.
  20. Una oveja se separó del rebaño y no pudieron volver a encontrarla.

Fuente: https://www.ejemplos.co/palabras-con-n-2/#ixzz7c3rOqJBo

Despertar entre Cádiz y Málaga

La Sierra de Cádiz: entre castillos árabes y pueblos blancos

El sueño de Washington Irving, el autor estadounidense que en el siglo XIX idealizó una Andalucía secreta y romántica en sus Cuentos de la Alhambra, se materializa en una comarca que parece haberse detenido en el tiempo: la de la Sierra de Cádiz. Situada al norte de la provincia que lleva su nombre, comprende una franja horizontal que arranca en Arcos de la Frontera, acoge el Parque Natural de Grazalema y se prolonga hacia el este para limitar, casi sin darnos cuenta con la serranía de Ronda, ya en la provincia de Málaga.

Asimismo, la región acoge un entorno natural con un altísimo valor ecológico. La sierra de Grazalema es conocida por su variedad botánica, en especial por ser el reino de una especie de abeto endémico: el pinsapo.

Desde este lugar es sencillo comenzar la famosa Ruta de los Pueblos Blancos. Una escapada a esta comarca se puede plantear, en definitiva, como ruta “panorámica” en coche a través de sus pueblos encalados y de aroma arabesco, sin renunciar a conocer su encanto natural a pie, a través de los múltiples itinerarios que por derecho propio forman parte de las mejores caminos de senderismo de Cádiz.

Pueblos de la Sierra de Cádiz. Qué ver en una escapada

Los pueblos de comarca de la Sierra de Cádiz tienen un denominador común: un pasado fronterizo entre el mundo cristiano y el musulmán, de ahí que muchos de sus nombres acaban con la coletilla “de la Frontera”. El contexto en el que surgieron, por tanto, también ha terminado por configurar la estampa que ahora nos resulta encantadora: localidades fortificadas enclavadas sobre un monte y con casas encaladas según la tradición morisca. La Sierra de Cádiz se compone de 19 pueblos, todos con este aroma pintoresco.

Arcos de la Frontera

Con casi 31.000 habitantes, Arcos de la Frontera es la localidad más relevante de la zona. Situado sobre un escarpado barranco sobre el río Guadalete, la leyenda asegura que un hijo de Noé lo fundó, aunque lo más probable es que su origen sea íbero. En época árabe, Arcos se configuró tal y como nos ha llegado, con sus callejones blancos y laberínticos, que ascienden hasta el castillo.

El corazón de esta localidad lo constituye la plaza del Cabildo. Esta plaza lleva al mirador de la Peña Nueva, desde donde se contempla una impresionante estampa de la cuenca del Guadalete que, si se presencia especialmente al atardecer, llega a sobrecoger. En la plaza del Cabildo se encuentra un castillo árabe del siglo XI que fue reconstruido por los cristianos tras la Reconquista. En un lado está la iglesia de Santa María de la Asunción, cuyo edificio original data del siglo XIII, construido sobre una mezquita árabe, y del que se suceden varios estilos como el gótico tardío, el mudéjar o el neoclásico.

El Bosque

A escasos 27 kilómetros al este de Arcos se sitúa la localidad de El Bosque. Con unos 2.100 habitantes, se trata de la puerta de entrada al Parque Natural de la Sierra de Grazalema. El blanco de sus calles contrasta ahora más si cabe con la frondosidad del entorno. Situado en una pequeña vaguada en el centro de un gran bosque de pinos, también pueden verse encinas, álamos y quejigos. El pueblo es atravesado por el río Majaceite, donde se pescan truchas, especialidad gastronómica de la zona.

Ubrique

Ya en plena sierra de Grazalema aparece enclavado en el fondo de un valle un pueblo que tal vez se sienta antes por el olor que por su visión. Dicho aroma no es otro que el del cuero. De fama internacional por los productos realizados con este material, por todas las calles del centro de Ubrique aparecen talleres y tiendas donde se venden bolsos y zapatos de enorme calidad. Pueblo de gran belleza y enorme tranquilidad, también es conocido por ser la cuna del torero ya retirado Jesulín de Ubrique.

Grazalema

Situado en el centro del Parque Natural Sierra de Grazalema, este pueblo de tan solo 2.000 habitantes es uno de los más idílicos de la zona. Enamora con sus casas impecablemente encaladas, sus tejados árabes y las ventanas enrejadas con hierro forjado, que en primavera se decoran con todos los colores que ofrecen las flores que cuelgan de ellas.

Con una industria textil que otrora llenó de riquezas al pueblo, Grazalema es la localidad con mayor índice de lluvias de España. Este aspecto condiciona la estructura del pueblo, desde el empedrado de sus calles, concebido para que discurran sin problemas las precipitaciones, los portones de las casas, las techumbres de teja o las farolas. Todos estos elementos hacen único este lugar del que parten algunas de las mejores rutas senderistas de la zona.

Zahara de la Sierra y Olvera

Tal vez el tramo más espectacular de un recorrido en coche (o en bicicleta) por la comarca de la Sierra de Cádiz sea el que conecta Grazalema con Zahara de la Sierra. La escarpada carretera pasa por el puerto de las Palomas, situado a 1.331 metros de altitud y lleno de impresionantes curvas.

Igualmente impresionante es el aspecto agreste que ofrece Zahara, rodeando una vertiginosa hendidura a los pies de la sierra. Declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1983, esta villa concentra lo mejor de un típico pueblo blanco. Sus rincones con altas palmeras invitan a la exploración, como la ascensión a la torre del Homenaje del castillo del siglo XII. Dicho castillo fue tomado por los nazaríes en 1481 en un ataque nocturno que provocó que los Reyes Católicos lanzaran la última fase de la conquista de Granada.

Abandonando por el noreste el Parque Natural de Grazalema, nos topamos con Olvera, antiguo refugio de bandoleros y hoy localidad pujante por el auge de sus cooperativas agrícolas, especialmente de aceite. De esta localidad parte una vía verde muy frecuentada por los cicloturistas.

Setenil de las Bodegas, integrado en la montaña

Setenil de Bodegas, englobada dentro de la Ruta de los Pueblos Blancos gaditanos es tan genuina que se distingue fácilmente del conjunto de villas blancas de la Sierra de Cádiz. Su singularidad radica en que está integrada en la roca, sus casas a veces sobresalen del corazón de piedra de la colina, otras se introducen en lo más profundo, e, incluso, se encaraman sobre ella. Recorrer esta población es realizar un ejercicio constante debido a unos desniveles y escaleras que van regalando bonitas perspectivas de la población.

Las dos calles más conocidas e inmortalizadas por los viajeros que acuden a Setenil son la de Cuevas de Sol (la razón de su nombre es obvia, recibe mucha luz del astro) y Cuevas de la Sombra. No te conformes con hacer la foto, siéntate en alguna terraza y disfruta del ambiente, y de las tapas del pueblo, antes de seguir caminando por el núcleo urbano.

En tu recorrido hallarás algunos hitos a los que merece la pena prestar atención, como el aljibe y la torre del Homenaje que pertenece a una antigua fortaleza medieval del siglo XII –y a la que se puede subir para admirar las vistas de la sierra–. Igual de curiosa es la casa Consistorial, que es del siglo XVI y tiene un bellísimo artesonado mudéjar; y la casa de la Damita de Setenil, donde se exhibe una Venus con más de 5.000 años que certifica la larga vida de las cuevas. En exponentes religiosos no se pueden dejar de mencionar la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación y las ermitas de Nuestra Señora del Carmen, y de San Sebastián.

Nuestra recomendación es que no persigas monumentos sino que te dejes llevar por la intuición hasta llegar a calles tan bonitas como Jabonería y Cabrerizas, que te regalarán rincones muy auténticos.

Senderos de la Sierra de Cádiz

Desde el punto de vista ecológico, la zona de la Sierra de Cádiz, en particular el Parque Natural de Grazalema, tiene dos peculiaridades: se trata del lugar de la Península con mayor régimen de lluvias y crece el famoso pinsapo, un precioso árbol de la familia de los pinos que no aparece en ningún otro lugar peninsular. Estos dos motivos son más que suficientes para hacer algunas de las rutas senderistas.

Para visitar los bellos caminos de la zona, en especial el Pinsapar, se requiere de un permiso que se puede obtener gratis en el centro de visitantes de El Bosque, y pedirlo al menos con una semana de antelación en temporada alta.

Ruta del Pinsapar

Se trata de una de las rutas más conocidas. El recorrido de 14 kilómetros va de Grazalema a Benamahoma y se invierten unas seis horas en realizarse. El inicio de esta pista está señalado junto a la carretera CA531, a unos 40 minutos a pie desde Grazalema.

Ruta de El Torreón

Con 1.654 metros de alto, el Torreón es el pico más alto de Cádiz. La ruta más habitual para coronarlo es comenzar desde una senda que arranca a 100 metros al este del mojón del kilómetro 40 de la carretera entre Grazalema (a unos 8 kilómetros de esta localidad) y Benamahoma. Tras 2,5 horas de caminata se alcanza cumbre. En un día despejado se puede alcanzar a ver Gibraltar, Sierra Nevada e incluso las montañas del Rif de Marruecos.

Sendero Salto del Cabrero

Fuera del Parque Natural la ruta tal vez más destacada sea el sendero Salto del Cabrero. Discurre entre Grazalema y Benaocaz, por la vía del Boyar y a través de la parte oeste de la sierra del Endrinal. Se emplean unas cinco horas en una ruta que arranca en el sendero los Charcones, en la parte alta del pueblo de Grazalema hacia el puerto del Boyar. Desde ahí ya se toma el sendero del Cabrero, que discurre cuesta abajo. Durante este camino hasta Benaocaz hay que estar atento por si se localiza alguna orquídea salvaje de la zona, en cuyo caso lo mejor es inmortalizar el momento con una buena foto y dejar a la planta en su entorno.

Actividades deportivas y turismo activo en la sierra de Cádiz

La sierra de Cádiz, con sus montes moteados de pueblecitos blancos, también brindan al amante del deporte y la aventura un buen número de actividades emocionantes. Lo idóneo es realizarlas con agencias que tengan personal especializado para evitar situaciones peligrosas. No es un entorno montañoso muy conocido en el mundo activo a nivel nacional pero te sorprenderá conocer la cantidad de deportes que permite realizar.

Uno de nuestros deportes favoritos es el barranquismo, que se puede practicar en lugares como la Garganta Verde, en Zahara de la Sierra. Quienes prefieran las vías ferratas no quedarán decepcionados después de hacer la de Benaoján (ya en territorio malagueño). Y los aficionados a la espeleología disfrutarán en las grutas de Villaluenga del Rosario, Benaocaz, Zahara de la Sierra y Grazalema. En esta sierra, una de las cavidades más conocidas y accesibles es la ‘cueva del Susto’.

Aunque, a priori, puede sorprender la práctica de kayak entre montañas, tiene fácil explicación ya que hay lugares como el pantano de Zahara de la Sierra, el pantano de Grazalema o el embalse de los Hurones que se prestan a ello. Y la perspectiva desde el agua es absolutamente impresionante.

Para ver la sierra desde las alturas, nada mejor que el parapente, tanto si eres un experto como si quieres iniciarte haciendo un vuelo en biplaza, tu lugar es el pueblo de Algodonales donde encontrarás unas excelentes condiciones para volar.

Para los viajeros más tranquilos y que les guste admirar el paisaje con calma les recomendamos una ruta senderista por el Pinsapar, entre un sorprendente bosque de pinsapos. Y a quien le guste montar en bicicleta que se anime a recorrer los parques naturales de los Alcornocales o de la sierra de Grazalema, y la vía verde de la Sierra desde Puerto Serrano a Olvera.

Por último, una actividad muy divertida con la que complementar tu viaje a la Sierra de Cádiz es el paintball. Es un juego que requiere de ciertas habilidades y que está en auge. Lo puedes practicar en Olvera, El Bosque y Villaluenga del Rosario.

Fuente: https://www.barcelo.com/guia-turismo/es/espana/cadiz/que-ver/sierra-de-cadiz/

19 Pueblos Blancos de Cádiz

ajo el potente sol andaluz, los pueblos blancos se esparcen por la geografía el sur de España. Las calles empinadas, angostas, de muros encalados y rebosantes de flores parecen una postal. Esa es la realidad que te deslumbra a poco de adentrarte en Andalucía.

Tanto en la costa como en el interior, estos pueblos blancos hacen gala de la herencia árabe que ayudó a forjarlos. A veces como enclave productivo, otras veces como cruce de caminos o a partir de atalayas defensivas. En otras ocasiones, nacidos sobre restos más antiguos o en siglos más cercanos pero siguiendo las líneas heredadas. Siempre el blanco bajo el sol.

Alcalá del Valle

Enclavada en un valle entre Málaga y Cádiz, conserva la arquitectura popular que ofrece un claro testimonio de su origen árabe, con sus calles de casas encaladas y de balcones repletos de flores. La villa actual fue fundada en el siglo XV por los musulmanes residentes en Setenil de las Bodegas.

En tu visita debes ver los Dólmenes del Tomillo, conjunto megalítico con un menhir único en la provincia, en medio de un hermoso entorno. Otros puntos a visitar es la iglesia barroca de Santa María del Valle, el Cortijo de la Cacería (del siglo XVI) y la ermita del Cristo de la Misericordia. Y no puede dejarlo sin probar el agua fresca de la Fuente Grande.

Algar

Situada entre los parques naturales de la Sierra de Grazalema y Los Alcornocales, ha sido poblada desde el Neolítico como lo demuestra el yacimiento arqueológico de la Cueva de la Dehesilla.

Gracias a su emplazamiento es ideal para tomarla como punto de parida para actividades de ocio al aire libre: senderismo por el Tajo del Ágila, pesca en el río Majaceite o el piragüismoo en el Embalce de Guadalcacín II.

en esta pequeña población se encuentran varios de los talleres donde se producen las piezas más finas para las grandes marcas como Chanel, Vuitton o Tous. Puedes visitarlos (pregunta por el taller Rovi) y llevarte a casa una buena pieza por mucho menor dinero (sin logotipo, claro).

A la sobra de la Sierra de Lijar se encuentra este encantador pueblo blanco con calles bordeadas de naranjos. Sus 12 fuentes aseguran el murmullo y el frescor del agua.

Algodonales

A los yacimientos prehistóricos de Cueva Santa, Chamusquina Castillejo y el Cerro de la Botinera, se suman monumentos como la Iglesia de Santa Ana de estilo barroco tardío. A corta distancia se encuentra la pedanía de La Muela desde donde se puede ascender a la Sierra de Lijar para observar el vuelo de los buitres leonados.

Un detalle para los amantes del vértigo: en Algodonales hay varias empresas que se dedican a los deportes aéreos.

Arcos de la Frontera

Puerta de entrada a la Ruta de los Pueblos Blancos, Arcos está considerado uno de los pueblos más bonitos de España. Existen huellas de sus primeros pobladores prehistóricos y romanos en el yacimiento de la Sierra de Aznar, pero la ciudad rezuma herencia musulmana.

Estrechísimas y empinadas calles, antiguos arcos, nos llevan al casco antiguo declarado Conjunto Histórico. Se conservan allí joyas monumentales como el Castillo de los Duques (del siglo XV), la Puerta de Matrera (siglos X a XIV) y los restos del recinto amurallado, sus palacios y casas señoriales, así como la Basílica de Santa María, y numerosos conventos y templos.

Benaocaz

Otro pueblo que ha sido distinguido como Conjutno Histórico por la belleza de su casco de estrechas y laberínticas callejuelas, especialmente en el Barrio Nazarí.

Se conserva el empedrado antiguo, muchas casas populares centenarias donde abundan las flores. Y también, casas señoriales dieciochescas de amplio portones y frescos patios.

Aunque su fundación fue árabe, hay numerosos restos prehistóricos en la zona como la Sima de la Veredilla y las Cuevas de la Manga.

Fuente: https://www.diariodelviajero.com/espana/19-pueblos-blancos-de-la-sierra-de-cadiz-ii

Bornos

Ubicado a orillas del lago junto al que ha crecido desde hace más de 30.000 años, Bornos está declarado Conjunto Histórico. Aquí vivero iberos y romanos, y sete paso se observa en los restos del yacimiento de Carissa Aurelia a escasos kilometros del centro del pueblo.

Aquí debemos visitar su castillo, las casas señoriales de la Cilla (s. XVII-XVIII) y de los Ordóñez (s.XVIII) y el Colegio y Hospital de la Sangre, así como la iglesia de Santo Domingo Guzmán, el convento del Corpus Christi y el monasterio de los Jerónimos, ambos del siglo XVI.

El Bosque

En plena Sierra de Albarracín, junto al río Majaceite, entre valles, se encuentra el retiro señorial de los Duques de Arcos de la Frontera. El Bosque es ejemplo de calles blancas salpicas de fuentes y flores.

En cuanto a su arquitectura destacamos la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, el palacio Ducal, la ermita del Calvario y la plaza de toros. Visitas especiales son la del Jardín botánico «El Castillejo» con ejemplares reptesentantes de los principales ecosistemas de la Sierra de Grazalema y a las ruinas del castillo de Tavizna, a sólo 5 kilómetros del pueblo.

El Bosque está enclavado entre frondosos bosques de una comarca atravesada por manantiales de aguas con propiedades medicinales. Un lugar ideal para practicar además el turismo activo: caminatas, rutas a caballo, vuelos en parapente o en aladelta, por ejemplo.

Espera

Encontramos restos que nos cuentan la historia de sus primeros pobladores hace más de 3.000 años: el yacimiento de Esperilla. De l época romana y muy cerca del pueblo, encontramos la antigua ciudad romana de Carissa Surelia, sobre los restos de un asentamiento íbero anterior. Allí se encuentra un museo arqueológico de sitio con grandes piezas de obra funeraria íbero-romana.

En su patrimonio monumental destacamos el Castillo de Fatetar (s.XIII-XV) que conserva parte de las antiguas murallas, la Torre del Homenaje y los aljibes. Junto a él, la ermita de Santiago donde se encuentra el patrón de la localidad: el Cristo de la Antigua.

El Gastor

Se la conoce como «el balcón de los pueblos blancos» por las magníficas panorámicas de los pueblos vecinos desde su punto mas alto. El Gastor ha sido poblado desde la prehistoria, y a su alrededor se encuentra monumentos metalíticos que lo prueban.

El pueblo se ubica sobre un cerro y muy cerca del nacimiento del río Guadalete. Es un claro ejemplo de las tradicionales villas serranas. Hablando de turismo activo, hay un par de cuevas para los amantes de la espeleología: la de Fariña y la del Susto. Y en el embalse Zahara-El Gastor se practican deportes náuticos, que se suman a las oportunidades de practicar senderismo en el Tajo de Algarín y las Grajas.

Grazalema

En el mismísimo corazón de la Sierra de Grazalema, se ubica este pueblo blanco de excepción. osa de un microclima propio con el índice pluviométrico más alto de la península ibérica. En los alrededores se encuentra el Dolmen de la Giganta, pero la ciudad nace de la antigua ciudad romana de Lacíbula.

En su casco antiguo protegido como Conjunto Histórico (foto inicio), encontramos todos los elementos tradicionaless de la arquitectura árabe blanca combinada con ejemplos de arquitectura señorial. A visitar la iglesia barroca de Nuestra Señora de la Aurora, la de San José o la de Nuestra Señora de la Encarnación, o las ermitas del Calvario o de Los Ángeles.

Famosa por el trabajo textil de sus mantas artesanales, podemos encontrarlas en las tiendas y en el Museo de Artesanía Textil de Grazalema.

Fuente: https://www.diariodelviajero.com/espana/19-pueblos-blancos-de-la-sierra-de-cadiz-ii

Olvera

La Hippa o Hippa Nova romana se ubica a los pies de un gro risco coronado por su impresionante castillo. Ha sido declarada Conjunto Histórico y su casco urbano muestra una bella combinación de arquitectura popular con raíces andalusíes y su patrimonio monumental con sus palacios señoriales.

El Barrio de la Villa se encuentra sobre el primitivo casco, con trazado laberíntico donde encontramos iglesia como la de Nuestra Señora de los Remedios y el castillo. Estea antigua fortaleza musulmana del siglo XII, aun conserva parte de sus muros, torreones y la Torre del Homenaje.

En Olvera (foto de inicio) se encuentra el Museo Frontera de los Castillos, en un bello edificio de la antigua Casa de la Cilla, lugar de visita imprescindible para comprender el importante papel que jugó la serranía gaditana como frontera en el reino nazarí.

Prado del Rey

Tenemos que buscar el origen de esta localidad en la ciudad romana de Iptuci, yacimiento arqueológico digno de visitar. Igualmente, hay pruebas de población humana en esta zona desde los tiempos del Neolítico. La época de mayor esplendor fue la romana en especial en los siglos I y II d.C, pero ya los fenicios explotaban las salinas existentes en los alrededores.

Digno de visitar en Prado del Rey es el antiguo Pósito de Labradores, cuya estructura se mantiene intacta. Y luego, un recreo gastronómico con los platos típicos de la localidad: la alboromía de garbanzos y pimientos torrijas con miel y una copa de mosto de Pajarete.

Puerto Serrano

Al llegar nos reciben las tradicionales casas serranas rodeadas de naranjos. Puerto Serrano reúne una gran cantidad de yacimientos arqueológicos que confirman la presencia humana desde el Paleolítico, luego en tiempos romanos y durante la población hispano-musulmana. Entre estos sitios, merecen destacarse Fuente de Ramos y Almendral o el antiguo asentamiento romano de Cerro Castelar y Marciagos, a corta distancia del centro urbano.

Estamos en un rincón de la sierra gaditana ideal para practicar senderismo, cicloturismo, rutas caballo especialmente por el antiguo trazado ferroviario de Jerez-Almargen que posee 35 kilómetros transitables entre Puerto Serrano y Olvera.

Setenil de las Bodegas

Esta localidad se encuentra ubicada en un corte profundo de la sierra. Esta localización le da una singularidad y belleza que la hacen única. Las casas se adaptan al terreno y algunas se encuentran literalmente bajo la roca o en el interior de la montaña.

Calles y terrazas acomodadas a los quiebros del terreno con lugares tan especiales como las calles de la Cueva de la Sombra y de las Cuevas del Sol, donde descansar y observar la peculiaridad del pueblo tomando una cervecita fresca en sus terrazas.

Su ubicación actual es de origen medieval y en la «Villa» se asentaba el antiguo poblado almohada. El castillo que domina el pueblo es una fortaleza medieval de los siglos XIV y XV que conserva la Torre del Homenaje y un aljibe.

Torre Alháquime

Su nombre ya lo dice, estamos en una pieza clave en la frontera entre el Reino de Granada y castellano. De la época nazarí conserva los restos de la muralla medieval que rodea el casco histórico, allí se encuentra el Arco de la Villa.

Piérdete por sus calles angostas y laberínticas, muros blancos y plazas donde explota el color de las flores. Un lugar ideal para practicar slow travel. Detente y sigue el ritmo lento de la sierra.

Fuente: https://www.diariodelviajero.com/espana/19-pueblos-blancos-de-la-sierra-de-cadiz-iii

Ubrique

Donde se unen los parques naturales de Grazalema y de los Alcornocales, se ubica la localidad de Ubrique. Una garantía de entorno natural de primera categoría y muchas opciones para el turismo activo: rutas de senderismo, de BTT, pesca, caza o avistamiento de aves.

Declarada Conjunto Histórico, Ubrique tiene origen romano y por aquí pasa una calzada romana que une Ubrique con el pueblo blanco de Beanocaz del que te hemos hablado en la primera entrega. Además, el yacimiento de Ocuri incluye un monumento funerario muy interesante y escaso en la península de tipo columbario.

De la época musulmana quedan los restos de la Fortaleza de Cardela o Castillo de Fátima que data del siglo XII. Ya en el casco histórico de Ubrique, podemos reconocer su trazado medieval con calles angostas, preciosos rincones y plazas con fuentes como la barroca Fuente Pública o la andalusí de los Nueve Caños.

Villamartín

Bajamos hacia los prados fértiles para llegarnos hasta Villamartín, un caserío con larga historia. Su ubicación le destacó desde siempre como cruce de caminos de la zona. Testigos de la historia son los dólmenes de Alberite y el yacimiento de Torrevieja.

En el casco del pueblo tenemos ejemplos de su patrimonio monumental como el Castillo de Matrera, la iglesia de Nuestra Señora de las Virtudes o el Convento de San Francisco y ejemplos de casas señoriales como el Palacio de los Ríos.

Villaluenga del Rosario

A los pies de un impresionante macizo rocoso encontramos a Villaluenga, el pueblo más alto de la provincia de Cádiz (859 m.s.n.m). Ya en tiempos prehistóricos el hombre vivía por aquí aprovechando las cuevas del terreno. Una muestra de ello es el yacimiento de las Cuevas de la Manga.

Las calles de su trazado van adaptándose a los desniveles del terreno, con subidas empinadas, escaleras y los edificios integrándose con la roca: las iglesias de San Miguel y del Salvador, las ermitas de San Gregorio y del Calvario, la Fuente del Acueducto y más.

Encontramos aquí la plaza de toros más antigua de la provincia ya que data del siglo XVIII y es única: no es redonda sino poligonal con un graderío realizado en la propia piedra del lugar.

Zahara de la Sierra

El Parque Natural de Grazalema abraza a este pintoresco rincón andaluz. La fundación de la actual Zahara (foto de inicio) se debe a los árabes y su trazado es un gran ejemplo del entramado urbano andalusi. Encontramos el castillo del sigo XIII con su Torre del Homenaje y los restos de la villa medieval con brios segmentos de la antigua muralla.

Las calles van subiendo (y bajando) por la sierra sobre la que se recuesta Zahara por lo que no es raro encontrar tramos muy empinados o con escaleras. En tu paseo debes pasar por el Puente de los Palominos, o detenerte a ver la Torre del reloj y disfrutar del tiempo lento en la florida plaza central.

Fuente: https://www.diariodelviajero.com/espana/19-pueblos-blancos-de-la-sierra-de-cadiz-y-iv

Grazalema: pueblos blancos y bosques milenarios en las sierras de Cádiz

El pinsapar, un bosque relicto de hace miles de años, es el principal atractivo de esta comarca situada a muy poca distancia del Estrecho de Gibraltar.

El pinsapo es una de las reliquias vegetales más raras y escasas del mundo. Esta conífera de gran porte (puede superar los 30 metros de altura) y de silueta elegante tiene sus últimos refugios en torno al Estrecho de Gibraltar: en las dos orillas. Del lado marroquí, el pinsapar se reduce a pequeñas manchas en el sorprendente Parque Nacional de Talassemtane, uno de los lugares más bonitos e intensos del norte del país alauita. Y en la orilla norte, se le puede encontrar, de manera natural, en el recientemente creado parque Nacional de la Sierra de Las Nieves, en Sierra Bermeja y en Grazalema. El pinsapo es un árbol exigente. Demanda grandes cantidades de agua durante todo el año, algo que podría considerarse poco coherente si hablamos del sur de las provincias de Cádiz y Málaga. El pinsapar es una auténtica esponja que requiere de buenas precipitaciones durante todo el año y que, como otras coníferas, tiene la capacidad de ordeñar las nubes gracias a sus hojas en forma de pequeñas agujas apretujadas. Una verdadera red que atrapa el agua y lo precipita hacia el suelo creando verdaderos vergeles en las sierras atlánticas y mediterráneas de Andalucía Occidental. El Pinsapo es la especie emblema de la Sierra de Grazalema, un lugar único de las serranías gaditanas dónde llueve casi más que en la lejana Galicia.

El Parque Natural de Grazalema se encuentra a 121 kilómetros de Sevilla, a 112 kilómetros de Cádiz y a apenas 85 kilómetros del Aeropuerto de Jerez. Así que da perfectamente para una escapada de puente o para un fin de semana. ¿Dónde alojarse? La propia localidad de Grazalema no es mala opción: aquí hay varias casas rurales y alojamientos familiares. Otras opciones a escasa distancia del parque natural son Zahara de la Sierra (con varios alojamientos rurales y un hotel) y el pueblo de Ubrique. Esta zona de las sierras de Cádiz da para mucho y lo mejor es hacer kilómetros por las carreteras de montaña e ir conectando los diferentes puntos de interés y senderos para ir descubriendo los tesoros que guarda la montaña. Pequeños pueblos; grandes bosques; dehesas; encinares; castillos; yacimientos arqueológicos…

El Pinsapar; la joya de la corona.- Lo primero que tienes que tener en cuenta antes de internarte en este bosque mágico es que para realizar la travesía del Pinsapar hay que inscribirse en el Centro de Interpretación que se encuentra en la localidad de El Bosque (Federico García Lorca, 1; Tel: (+34) 956 709 733) o, más conveniente por el escaso número de permisos diarios que se reservan, hacerlo previamente a través de correo electrónico (cvelbosque.amaya@juntadeandalucia.es). El sendero lineal del Pinsapar tiene una longitud de 11,2 kilómetros y un desnivel máximo de unos 300 metros de subida (saliendo desde Benamahoma) y otros 900 de bajada hasta el parking de Las Canteras. El camino transcurre por la cara norte del Pico Torreón, que con sus 1.648 metros sobre el nivel del mar es la cima de la provincia de Cádiz. Aquí podemos ver al Pinsapar en todo su esplendor (unas 400 hectáreas de extensión); y también viejos pozos de nieve, fuentes, acequias y canalizaciones.

Benamahoma y el agua.- El pequeño pueblo de Benamahoma es una de las localidades que se encuentran en pleno parque. Y también un ejemplo de la importancia del agua en la comarca: desde el punto de vista natural y cultural. El Río Majaceite atraviesa esta parte de Grazalema y corre hacia el oeste para alimentar las vegas de El Bosque y Ubrique (en el Embalse de Los Hurones). Desde aquí parte el Sendero del Majaceite que baja junto al cauce hasta el vecino pueblo de El Río pasando por la Cascada Honda de Benamahoma. Pero antes de echarte a caminar puedes visitar el Ecomuseo del Agua del Molino de Benamahoma (Nacimiento, 37) un viejo batán industrial (máquinas movidas por el agua) que pone de manifiesto la importancia de los cauces para la economía local más allá de su aprovechamiento agrícola y ganadero.

El Castillo de Zahara de La Sierra.- Zahara de la Sierra está, por méritos propios, en el listado de pueblos más bonitos de España. Este pueblo blanco se abraza literalmente a un peñasco impresionante que sirve de fortaleza natural y mirador. Sólo por pasear por sus callejuelas y asomarse a sus miradores merece la pena la visita (con lugares bastante notables como la Iglesia de Santa María de la Mesa –con un retablo barroco muy bonito-). Pero el punto fuerte del pueblo es su antiguo castillo y recinto amurallado. La Puerta de la Villa da paso a la antigua Zahara, que en tiempos anteriores a la conquista cristiana estaba mayoritariamente encerrada por las murallas (lo puedes ver en el Centro de Interpretación de la Villa Medieval –El Fuerte, 15-). Murallas adentro podrás ver restos de la Iglesia Mayor (previamente mezquita), rastros de las antiguas casas, las murallas y la soberbia Torre del Homenaje, que corona la zona más alta del peñasco ofreciendo vistas brutales. Aprovecha que estás por aquí para visitar la Garganta Verde (CA-9104), una verdadera trinchera excavado por el Arroyo de los Ballesteros dónde puedes ver al mítico buitre leonado (hay que solicitar permiso a través del correo cvelbosque@reservatuvisita.es o en el teléfono (+34) 956 709 733).

La A-374 entre Grazalema y Ubrique.- La carretera de las maravillas. Esta ruta de 26 kilómetros recorre uno de los parajes más bonitos de toda la sierra. Casi siempre a los pies de peñas llenas de cuevas (como la de Las Dos Puertas muy cerca de Grazalema) en un ambiente que alterna grandes manchas de encinar y alcornocal con prados siempre verdes. Una ruta para ir haciendo paradas para conocer verdaderas joyas naturales como el Chaparro de las Ánimas, un enorme alcornoque singular que está íntimamente ligado a la historia del pueblo de Grazalema: el corcho de este árbol se dedicaba a la compra de aceite para las lamparillas de ánimas de la iglesia. También hay pequeños pueblos (Villaluenga del Rosario y Benaocaz) y algunos restos arqueológicos interesantes como la vieja calzada romana que atravesaba estas sierras desde Ubrique. Si te gusta andar no dejes de subir al Saltadero desde el Paraje del Cintillo, uno de los rincones más hermosos de la ruta. El camino no es largo y las vistas merecen la pena.

Ubrique: mucho más que la capital del cuero.-  Ubrique es uno de los famosos pueblos blancos de Cádiz y es conocido en Andalucía por la calidad de sus cueros que es la materia prima con la que se elaboran buena parte de los artículos de marroquinería de alta gama de Europa (aquí fabrican grandes marcas de la industria del lujo y varias empresas independientes). Una fama que no es nueva ya que las tenerías y los artesanos locales son famosos, por lo menos, desde principios del siglo XVI, aunque es probable que la tradición venga de tiempos de musulmanes o más atrás. El pueblo es muy bonito (hay que verlo desde arriba en la subida a la Cruz del Tajo). Y sólo por eso merece la visita, pero el cuero es un aliciente más. Y no es de extrañar que la punta de lanza del turismo cultural del pueblo sea un museo dedicado a la principal industria local que lleva el nombre rimbombante de Manos y Magia en la Piel (Herrera Oria, 10), que ocupa un antiguo convento de Capuchinos del siglo XVII. Muy cerca de aquí se encuentra El Rodezno, una zona bañada por las aguas que bajan desde Grazalema en la que funcionaron las tenerías del pueblo hasta casi antes de ayer.

Pero hay mucho más que ver en Ubrique. Dentro del pueblo hay que dejarse perder por sus callejuelas para ir descubriendo sus edificios más notables: la extraña San Juan de Letrán (San Juan, 9), una vieja iglesia de planta octogonal que alberga el Museo de Historia de Ubrique; la Ermita de San Antonio (La Torre, 60), construida sobre una vieja fortificación nazarí; la Casa del Dintel (San Juan, 6), un palacete del siglo XVI o la Parroquia de Nuestra Señora de la O (Francisco Fatou, sn), una sencilla basílica del XVIII. Mención aparte merece la antigua Ocuri, la población romana que dio origen a Ubrique y que puede visitarse en lo alto de un cerro muy cerca del pueblo actual. Subir por la calzada romana es toda una experiencia y lo que te encuentras arriba merece mucho la pena de ver incluyendo el sorprendente Mausoleo, uno de los edificios romanos mejor conservados de España.

Fuente: https://www.eldiario.es/canariasahora/viajarahora/destino_espana/que-ver-en-grazalema-transporte-publico-permisos-senderos-mapa_1_9052334.html

RUTA DE LOS PUEBLOS BLANCOS DE CÁDIZ Y MÁLAGA

La llamada «Ruta de los pueblos blancos» es una ruta turística que comprende gran parte de los pueblos de la comarca de la Sierra de la provincia de Cádiz. Su nombre viene del blanco de las fachadas de las casa de los pueblos, pintadas con cal para repeler la calor.

Es una de las rutas más conocidas de Andalucía, en ella el viajero recorre más de 20 municipios de las provincias de Cádiz y Málaga. Pueblos que tienen como denominador común esas casas con fachadas de blanca cal tan características en gran parte de la comunidad andaluza.

La Ruta de los Pueblos Blancos nos llevará a conocer y disfrutar del rico y diverso patrimonio histórico, cultural y natural que guardan en su interior todas y cada una de las localidades que conforman esta oferta turística. Iglesias de diferentes estilos arquitectónicos, yacimientos arqueológicos de distintas épocas, castillos, cuevas prehistóricas, museos… y espacios naturales tan importantes como el Parque Natural de los Alcornocales o el Parque Natural Sierra de Grazalema son sólo alguna de las joyas que podremos encontrar en nuestro recorrido.

Pueblos incluidos en la Ruta de los Pueblos Blancos

Alcalá del Valle | Algar | Algodonales | Arcos de la Frontera | Benaocaz | Bornos | El Bosque | El Gastor | Espera | Grazalema | Olvera | Prado del Rey | Puerto Serrano | Setenil de las Bodegas | Torre Alháquime Ubrique | Villaluenga del Rosario | Villamartín | Zahara de la Sierra

Otros municipios en la provincia de Málaga que igualmente nos sorprenderán por su situación, historia y monumentos son; RondaMontejaqueJimera de LíbarAtajateBenadalidGaucín, Cortes de la Frontera Casares.

Ruta de los Pueblos Blancos Ruta Central

Comenzamos nuestro recorrido en pleno corazón del Parque Natural Sierra de Grazalema, en Zahara de la Sierra. Presidida por su castillo nazarí, está declarada Conjunto Histórico-Artístico. A continuación se encuentra Grazalema, pueblo de origen romano, sus alrededores son un paraíso para los amantes de la naturaleza, el senderismo y los deportes de montaña.

A través de una sinuosa carretera que nos ofrece unas vistas espectaculares, entre pinsapos y miradores, llegamos a Villaluenga del Rosario. Estamos en el pueblo más alto de la provincia de Cádiz, con calles empinadas y casas encaladas.

Benaocaz aparece tras seguir descendiendo por la carretera, pasando por un antiguo tramo de la calzada romana. Con maravillosos paisajes de fondo, nos llevaremos una grata impresión al divisar Ubrique. En las cercanías encontramos la antigua Ciudad Romana de Ocuri, en lo alto del Salto de la Mora. Llegar al casco antiguo de Ubrique supone un pequeño esfuerzo que es recomendable para poder disfrutar de sus balcones naturales y contemplar una panorámica admirable.

Hacia el norte espera El Bosque, zona truchera para los amantes de la pesca, posee el Premio Nacional de Embellecimiento. Tras recorrer Benamahoma, puerta de entrada al Pinsapar, la última parada nos lleva a Prado del Rey, situado entre la sierra y la campiña, entre olivos y viñedos, a sólo cuatro kilómetros nos encontramos los restos de la ciudad romana de Iptuci.

Ruta de los Pueblos Blancos Ruta Norte

Entre las sierras gaditanas y el río Guadalete se sitúa Puerto Serrano, inicio de nuestro recorrido. Pueblo blanco con casas encaladas, en él se respira tranquilidad y sosiego. Tras visitar Algodonales, con su Iglesia de Santa Ana, continuamos camino hacia El Gastor. Conocido como «Balcón de los Pueblos Blancos», desde su punto más alto se contemplan unas vistas maravillosas. De gran interés resulta la visita al Dolmen del Gigante.

La siguiente parada es Setenil de las Bodegas, con su original entramado urbano y la disposición de sus casas, excavadas en la montaña, que tienen como tejado las propias rocas.

Alcalá del Valle, refugio de moriscos, eclesiásticos y franciscanos, aprovecha las riquezas de su patrimonio monumental y natural para acoger a los que llegan en busca de descanso y calma.

Continuando por Torre Alháquime llegaremos a la última parada de esta ruta, Olvera. Declarada Conjunto Histórico-Artístico, el principal monumento de Olvera es la propia ciudad, sus casas encaladas y calles estrechas, dirigidas todas hacia la silueta imponente de su Iglesia de la Encarnación y su Castillo árabe en lo más alto del cerro. El Peñón de Zaframagón, situado en la zona más occidental del término, declarado Reserva Natural, alberga la mayor colonia de buitres leonados de Andalucía.

Ruta de los Pueblos Blancos Ruta Levante

Iniciamos esta ruta en Cortes de la Frontera, no podemos irnos sin visitar las ruinas de la ciudad romana de Saeponta, los de la Torre del Paso, la Ermita Mozárabe la Casita de Piedra y el imponente parque de La Sauceda.

Tras recorrer Algatocín con un núcleo urbano que conserva el sabor de su pasado morisco.  La siguiente parada nos lleva a Benadalid, con sus calles estrechas y tortuosas que nos trae reminiscencias árabes. Atajate con su paisaje de contrastes nos conduce a Jimera de Líbar, un lugar para descansar, un pueblo donde se respira la tranquilidad.

Benaoján se caracteriza por su relieve accidentado, las casas parecen escalar la montaña, salpicando de blanco el verde del campo. De gran importancia son las dos formaciones geológicas, el Sistema Hundidero-Gato, con sus cuevas y lagos y la Cueva de la Pileta, con pinturas prehistóricas y declarada Monumento Nacional de Arte Rupestre.

Y para finalizar, Ronda. Una de las ciudades más antiguas de España. La Cueva de la Pileta es uno de los mejores exponentes del arte rupestre del Paleolítico andaluz. Su espectacular tajo, de más de 200 metros de profundidad, divide la ciudad en dos partes unidas por un puente de piedra. Los baños árabes, el Palacio del Rey Moro, la Plaza de Toros, la Fuente de los Ocho Caños y el Mirador del Tajo son algunas de las maravillas que nos ofrece Ronda.

Ruta de los Pueblos Blancos Ruta Occidental

Puerta de entrada de los Pueblos Blancos, Arcos de la Frontera se encuentra enclavado en la cima de una roca, completamente bordeado por el río Guadalete. El conjunto urbano, por su belleza y originalidad, constituye uno de los más singulares de España, declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional. Arcos de la Frontera tiene sabor a pueblo hecho de cal y sol, de rejas y flores.

Tras visitar Algar, bello pueblo de origen árabe, seguimos camino hacia Espera. En lo alto de una peña se encuentra el Castillo de Fatetar con su ermita adosada, donde podemos contemplar unas maravillosas vistas. Bornos es un pueblo blanco, con campos salpicados de huertas, se sitúa a orillas del pantano que lleva su nombre. Saliendo de Bornos tenemos la posibilidad de visitar la ciudad ibero-romana de Carissa Aurelia.

Villamartín nos ofrece gran variedad de paisajes entre el blanco de sus casas, el verde de la campiña y el azul del cielo y el agua. Resalta entre sus casas la torre de la Iglesia de Santa María de las Virtudes. Sin olvidar el Campo Dolménico de Alberite.

Fuente: https://andaluciarustica.com/ruta-de-los-pueblos-blancos.htm

La Ruta de los Pueblos Blancos de Málaga

La famosa Ruta de los Pueblos Blancos de Andalucía comprende una serie de localidades ubicadas en terreno de las comarcas de Sierra de Cádiz y Serranía de Ronda. El eminente carácter serrano de estos lugares se refleja con facilidad en sus costumbres y tradiciones. Esto embellece el paisaje de la misma manera que lo hacen los conjuntos de fachadas encaladas, los tejados rojizos de sus casas, el trazado estrecho y empinado de sus calles. Los arquillos y pasadizos que aderezan la trama urbana en algunos de sus rincones son otro de los tesoros de esta Ruta por los Pueblos Blancos de Málaga.

La Ruta de los Pueblos Blancos de Málaga es, sin duda, una de las más famosas rutas de arquitectura popular andaluza. También es un recorrido por una tierra con historia que ha sido testigo de numerosos episodios y conflictos que han dejado su huella en forma de castillos y otros restos arqueológicos.

Pese a que los pueblos blancos andaluces comprenda localidades de las provincias de Cádiz y Málaga, nos centraremos en aquellos pueblos blancos de Málaga que, tomando como centro Ronda, quedan ubicados en tierras malagueñas.

Ronda

Ronda es una de las localidades con mayor proyección turística de Málaga. Un bello lugar marcado por la presencia del impactante tajo del río Guadalevín que cuenta con atractivos de la talla de su famoso puente, sus baños árabes o su plaza de toros. Es considerada como una de las más antiguas y monumentales de España.

Tanto por sus monumentos como por su historia y cultura, Ronda se alza como indiscutible centro de los pueblos blancos malagueños. Es un destino imprescindible en el que merece la pena invertir varios días de visita.

Benaoján

Ubicado en terreno del Parque Natural de la Sierra de Grazalema, Benaoján es un pequeño pueblo muy apreciado por toda clase de amantes del turismo rural y los deportes de aventura. En sus alrededores encontramos interesantes lugares como las Cuevas del Gato y de La Pileta. En el interior de esta última se conserva una serie de pinturas rupestres que evidencian una temprana presencia humana en el lugar. Componen un importante conjunto artístico de estilo paleolítico.

Montejaque

De origen musulmán, Montejaque es un pueblo situado también en terreno de la Sierra de Grazalema y cuyo nombre significa “Montaña Perdida”. Se trata de un lugar de notable riqueza histórica donde es posible visitar monumentos de la talla de la iglesia de Santiago el Mayor. En sus alrededores se alza el Hacho, un monte que con sus 1.075 metros de altitud da cobijo a la localidad y domina desde su cima todo el paisaje circundante.

Jimera de Líbar

Jimera de Líbar es otro núcleo de origen musulmán que llegó a albergar una importante fortaleza de la que actualmente no queda vestigio alguno. No obstante, su nombre en lengua árabe fue Inz Almaraz, cuyo significado es “castillo de la mujer”. Los alrededores del lugar, sobre los que destaca la presencia del pico Martín Gil, son un escenario para la práctica de toda clase de deportes de naturaleza.

Atajate

Esta localidad malagueña de nuestra Ruta por los Pueblos Blancos de Málaga es  una de las de menor población de la provincia. Esto garantiza una relativa paz y tranquilidad en sus calles.

Atajate es actualmente famosa por la producción de mosto, último vestigio de una importante industria vinícola que vivió siglos de esplendor. Posteriormente vivió su declive debido a una fuerte plaga de filoxera que afectó a la región a finales del siglo XIX.

Benadalid

La siguiente parada en la Ruta de los Pueblos Blancos de Málaga es Benadalid. Cuenta con varios atractivos patrimoniales como su castillo árabe. De posible origen romano, este monumento cuenta con planta cuadrada y torres cilíndricas. En la actualidad es empleado como cementerio local.

Otros lugares de Benadalid que merecen una visita son la iglesia de San Isidoro y la cruz del Humilladero. Su construcción está ligada a dos hermanos portugueses que se asentaron aquí. Fueron los posibles responsables de la generalización del apellido Fernández en el pueblo.

Algatocín

Algatocín es un lugar de notable belleza cuyo perfil escalonado se adapta a la perfección al relieve del terreno. Sobre éste se asienta dando lugar a una trama urbana irregular y paisajísticamente atractiva. Entre sus puntos de interés destacan la iglesia de Nuestra Señora del Rosario y el mirador del Genil. Ofrece excelentes vistas de un paisaje serrano de frondosa vegetación dominado por alcornoques, castaños y otras especies autóctonas.

Gaucín

Ubicado en el centro de un variado y rico entorno natural, Gaucín es una pequeña localidad de trazado morisco que tuvo su particular relevancia histórica en años de la reconquista. Su castillo fue considerado como un importante punto estratégico cuya toma supuso la muerte de Guzmán “el Bueno”, Señor de Sanlúcar de Barrameda.

En la actualidad, el Castillo del Águila es su principal atracción patrimonial. Su emplazamiento en la cima de un cerro a 688 metros de altitud es a su vez el destino de una de las excursiones más populares del lugar.

Casares

La Ruta de los Pueblos Blancos de Málaga termina en Casares, un lugar declarado como Monumento Histórico Artístico. Casares cuenta con importantes muestras patrimoniales como la Iglesia de la Encarnación, su castillo árabe y la ermita de San Sebastián.  Los restos de la ermita de la Vera o los baños de La Hedionda, cuyas aguas sulfurosas fueron utilizadas como fuente de salud en época romana.

Casares es, además, el lugar de nacimiento del político y escritor Blas Infante, conocido como el “Padre de la Patria Andaluza” y cuya casa natal permanece todavía en pie. Por la disposición de sus casas y sus calles en cuesta, Casares se ha ganado el sobrenombre de “Pueblo Colgante”.

La Ruta de los Pueblos Blancos de Málaga constituye, en definitiva, una de las mejores oportunidades para conocer la cultura serrana y popular de una provincia rica y variada que cuenta con un interior sorprendente.

Pese a que en esta ocasión nos centremos en las tierras de la Serranía de Ronda, conviene recordar que los pueblos blancos son una realidad muy extendida por toda la geografía andaluza. En Málaga, sin ir más lejos, pueden admirarse otros ejemplos como Mijas; o Cómpeta, Comares y Frigiliana, en la comarca de La Axarquía.

Fuente: https://espanafascinante.com/lugares/pueblos-blancos-de-malaga/

Sharing Silence («Compartiendo el silencio»), un poema de Gunilla Norris (con vídeo subtitulado).

En este vídeo os traigo la lectura del poema titulado Sharing Silence («Compartiendo el silencio»), de la escritora Gunilla Norris, primero el original en inglés y, después, mi traducción en español. El silencio es un bien tan escaso en nuestra sociedad, que practicarlo se convierte en un acto reivindicativo.

Sharing Silence, by Gunilla Norris

Within each of us there is a silence
—a silence as vast as a universe.
We are afraid of it…and we long for it.
When we experience that silence, we remember
who we are: creatures of the stars, created
from the cooling of this planet, created
from dust and gas, created
from the elements, created
from time and space…created
from silence.
In our present culture,
silence is something like an endangered species…
an endangered fundamental.
The experience of silence is now so rare
that we must cultivate it and treasure it.
This is especially true for shared silence.
Sharing silence is, in fact, a political act.
When we can stand aside from the usual and
perceive the fundamental, change begins to happen.
Our lives align with deeper values
and the lives of others are touched and influenced.
Silence brings us back to basics, to our senses,
to our selves. It locates us. Without that return
we can go so far away from our true natures
that we end up, quite literally, beside ourselves.
We live blindly and act thoughtlessly.
We endanger the delicate balance which sustains
our lives, our communities, and our planet.
Each of us can make a difference.
Politicians and visionaries will not return us
to the sacredness of life.
That will be done by ordinary men and women
who together or alone can say,
“Remember to breathe, remember to feel,
remember to care,
let us do this for our children and ourselves
and our children’s children.
Let us practice for life’s sake.”

Compartiendo el silencio, un poema de Gunilla Norris

Dentro de cada uno de nosotros hay un silencio

–un silencio tan vasto como un universo.

Le tenemos miedo… y lo anhelamos.

Cuando experimentamos ese silencio, recordamos

quienes somos: criaturas de las estrellas, creadas

del enfriamiento de este planeta, creadas

de polvo y gas, creadas

de los elementos, creadas

de tiempo y espacio… creadas

de silencio.

En nuestra presente cultura,

el silencio es algo como una especie en peligro…

una esencia en peligro.

Experimentar el silencio es ahora tan raro

que debemos cultivarlo y apreciarlo.

Especialmente cuando se trata de silencio compartido.

Compartir el silencio es, en realidad, un acto político.

Cuando nos podemos mantener al margen de lo usual y

percibimos lo esencial, el cambio comienza a surgir.

Nuestras vidas se alían de valores más profundos

y las vidas de otros se conmueven y reciben la influencia.

El silencio nos devuelve a los fundamentos, a nuestros sentidos,

a nosotros mismos. Nos ubica. Sin ese regreso

nos podemos alejar tanto de nuestra verdadera naturaleza

que acabamos, literalmente hablando, fuera de nosotros mismos.

Vivimos de forma ciega y actuamos sin reflexionar.

Ponemos en peligro el delicado balance que sostiene

nuestras vidas, nuestras comunidades, y nuestro planeta.

Cada uno de nosotros puede marcar la diferencia.

Los políticos y los visionarios no nos traerán de vuelta

al carácter sagrado de la vida.

Se realizará por hombres y mujeres corrientes

que juntos o por separado puedan decir,

«Recordemos respirar, recordemos sentir,

recordemos cuidar,

hagámoslo por nuestros hijos y nosotros mismos

y los hijos de nuestros hijos.

Practiquémoslo por el amor a la vida.»

Fuente: https://www.tarabrach.com/meditation-reconnecting-silence-presence/

Fiesta de disfraces, un relato de Woody Allen (con vídeo subtitulado).

En este vídeo os traigo la lectura del relato titulado Fiesta de disfraces, del guionista y director de cine Woody Allen. Hay quien dice que la verdad no siempre se oculta tras una máscara. También hay quien asegura que una mentira se convierte en verdad a base de repetirla. Y muchos creen que los locos nunca mienten.

Fiesta de disfraces, un relato de Woody Allen

Les voy a contar una historia que les parecerá increíble. Una vez cacé un alce. Me fui de cacería a los bosques de Nueva York y cacé un alce.

Así que lo aseguré sobre el parachoques de mi automóvil y emprendí el regreso a casa por la carretera oeste. Pero lo que yo no sabía era que la bala no le había penetrado en la cabeza; sólo le había rozado el cráneo y lo había dejado inconsciente.

Justo cuando estaba cruzando el túnel el alce se despertó. Así que estaba conduciendo con un alce vivo en el parachoques, y el alce hizo señal de girar. Y en el estado de Nueva York hay una ley que prohíbe llevar un alce vivo en el parachoques los martes, jueves y sábados. Me entró un miedo tremendo…

De pronto recordé que unos amigos celebraban una fiesta de disfraces. Iré allí, me dije. Llevaré el alce y me desprenderé de él en la fiesta. Ya no sería responsabilidad mía. Así que me dirigí a la casa de la fiesta y llamé a la puerta. El alce estaba tranquilo a mi lado. Cuando el anfitrión abrió, lo saludé: “Hola, ya conoces a los Solomon”. Entramos. El alce se incorporó a la fiesta. Le fue muy bien. Ligó y todo. Otro tipo se pasó hora y media tratando de venderle un seguro.

Dieron las doce de la noche y empezaron a repartir los premios a los mejores disfraces. El primer premio fue para los Berkowitz, un matrimonio disfrazado de alce. El alce quedó segundo. ¡Eso le sentó fatal! El alce y los Berkowitz cruzaron sus astas en la sala de estar y quedaron todos inconscientes. Yo me dije: Ésta es la mía. Me llevé al alce, lo até sobre el parachoques y salí rápidamente hacia el bosque. Pero… me había llevado a los Berkowitz. Así que estaba conduciendo con una pareja de judíos en el parachoques. Y en el estado de Nueva York hay una ley que los martes, los jueves y muy especialmente los sábados…

A la mañana siguiente, los Berkowitz despertaron en medio del bosque disfrazados de alce. Al señor Berkowitz lo cazaron, lo disecaron y lo colocaron como trofeo en el Jockey club de Nueva York. Pero les salió el tiro por la culata, porque es un club en donde no se admiten judíos.

Regreso solo a casa. Son las dos de la madrugada y la oscuridad es total. En la mitad del vestíbulo de mi edificio me encuentro con un hombre de Neanderthal. Con el arco superciliar y los nudillos velludos. Creo que aprendió a andar erguido aquella misma mañana. Había acudido a mi domicilio en busca del secreto del fuego. Un morador de los árboles a las dos de la mañana en mi vestíbulo.

Me quité el reloj y lo hice pendular ante sus ojos: los objetos brillantes los apaciguan. Se lo comió. Se me acercó y comenzó un zapateado sobre mi tráquea. Rápidamente, recurrí a un viejo truco de los indios navajos que consiste en suplicar y chillar.

Fuente: https://narrativabreve.com/2013/10/cuento-woody-allen-fiesta-disfraces.html

El proyecto, un cuento de Ángel Olgoso (con vídeo subtitulado).

En este vídeo os traigo la lectura del relato titulado El proyecto, del escritor Ángel Olgoso. El Planeta Tierra es, que se sepa, un proyecto maravilloso, único y singular. Para muchos ha sido siempre objeto de culto, adoración y respeto. Otros, sin embargo, lo han convertido en fuente en la que saciar su avariciosa sed.

El proyecto, un cuento de Ángel Olgoso

El niño se inclinó sobre su proyecto escolar, una pequeña bola de arcilla que había modelado cuidadosamente. Encerrado en su habitación durante días, la sometió al calor, rodeándola de móviles luminarias, le aplicó descargas eléctricas, separó la materia sólida de la líquida, hizo llover sobre ella esporas sementíferas y la envolvió en una gasa verdemar de humedad. El niño, con orgullo de artífice, contempló a un mismo tiempo la perfección del conjunto y la armonía de cada uno de sus pormenores, las innumerables especies, los distintos frutos, la frescura de las frondas y la tibieza de los manglares, el oro y el viento, los corales y los truenos, los efímeros juegos de luz y sombra, la conjunción de sonidos, colores y aromas que aleteaban sobre la superficie de la bola de arcilla. Contra toda lógica, procesos azarosos comenzaron por escindir átomos imprevistos y el hálito de la vida, desbocado, se extendió desmesuradamente. Primero fue un prurito irregular, luego una llaga, después un manchón denso y repulsivo sobre los carpelos de tierra. El hormigueo de seres vivientes bullía como el torrente sanguíneo de un embrión, hedía como la secreción de una pústula que nadie consigue cerrar. Se multiplicaron la confusión y el ruido, y diminutas columnas de humo se elevaban desde su corteza. Todo era demasiado prolijo y sin sentido. Al niño le había llevado seis días crear aquel mundo y ahora, una vez más en este curso, se exponía al descrédito ante su Maestro y sus Compañeros. Y vio que esto no era bueno. Decidió entonces aplastarlo entre las manos, haciéndolo desaparecer con manifiesto desprecio en el vacío del cosmos: descansaría el séptimo día y comenzaría de nuevo.

Fuente: https://narrativabreve.com/2013/12/cuento-breve-angel-olgoso-el-proyecto.html

La obra maestra, un cuento de Juan Pedro Aparicio (con vídeo subtitulado).

En este vídeo os traigo la lectura del relato titulado La obra maestra, del escritor Juan Pedro Aparicio. La capacidad creadora del ser humano parece no tener límites. Por desgracia, su poder destructor parece que tampoco.

La obra maestra, un cuento de Juan Pedro Aparicio

Compartían celda. Uno era alto y de ojos morunos, otro grueso y de porte nervioso, el tercero menudo y de poco espíritu. Un tribunal improvisado los había condenado a muerte. Eso era todo lo que sabían. Ni se habían molestado en leerles la sentencia ni les habían señalado día. De vez en cuando oían las voces de mando de los pelotones de ejecución provenientes de alguno de los patios y, en seguida, las descargas de fusilería.

Pasó el tiempo y la rutina de la muerte entró en sus carnes en forma de una fiebre que les mantenía en un estado de abandonado frenesí. El más grueso lamía a veces la piedra de la pared en busca de sabores, el más menudo se concentraba en las formas del muro, como dicen que había hecho Leonardo para buscar inspiración, el más alto escribía una novela. Pero, como no tenía papel, ni pluma, ni tiza, ni utensilio alguno para escribir, lo hacía en su mente, construía las frases cuidadosamente, las corregía, las leía en voz alta, las comentaba con sus compañeros y las volvía a corregir.

Así hizo una novela de más de trescientas páginas, trescientas treinta y tres exactamente, de 30 líneas por 60 espacios, según sus precisos cálculos mentales. Bien memorizada, se la leyó más de una vez a sus compañeros. Pero pasaban los días sin que se ejecutaran sus sentencias y, como aquella lectura a todos gustaba, fueron muchas las que hizo hasta que el más grueso de ellos logró retenerla también en su memoria, no sin hacer alguna corrección y sugerencia, discutidas y, en su caso, aceptadas por el autor de la novela. Entonces se les ocurrió que, por si alguno de ellos se salvaba, deberían los tres aprenderla de memoria para reproducirla en papel cuando las circunstancias lo permitieran. Los tres comulgaban con la idea de que era la mejor novela de la que ellos hubieran tenido noticia.

La novela mejoró todavía con las siguientes lecturas y correcciones, hasta el punto de que, cuando vinieron a buscarles, ninguno dudaba de su condición de obra maestra.

Un día se llevaron al más alto; otro al más grueso; pero el tercero, menudo y de poco espíritu, fue indultado. Nunca logró transcribir la novela. Su memoria, tan desconchada como los muros que recibían las descargas de la fusilería, era incapaz de presentársela entera. A duras penas lograba reconstruir el argumento completo. Sostenía, sin embargo, que era una obra maestra, una de las mejores novelas que jamás se habían escrito. Y así lo mantuvo siempre, incluso treinta años después de aquellos sucesos.

Fuente: https://narrativabreve.com/2013/11/cuento-obra-maestra.html

Amigo Lobo

Felix Rodríguez de la Fuente

Félix Rodríguez de la Fuente (Poza de la Sal, Burgos, 14 de marzo de 1928 – Shaktoolik, Alaska, Estados Unidos, 14 de marzo de 1980) fue un famoso naturalista y divulgador ambientalista español, pionero en el país en la defensa de la naturaleza, y realizador de documentales para radio y televisión, destacando entre ellos la exitosa e influyente serie El Hombre y la Tierra (1974-1980).1 Licenciado en medicina por la Universidad de Valladolid y autodidacta en biología, fue un personaje polifacético de gran carisma cuya influencia ha perdurado a pesar del paso de los años.2 Su saber abarcó campos como la cetrería3 y la etología, destacando en el estudio y convivencia con lobos. Casado con Marcelle Geneviève Parmentier Lepied.4 Rodríguez de la Fuente ejerció además como expedicionario, guía de safaris fotográficos en África, conferenciante y escritor, además de contribuir en gran medida a la concienciación ecológica de España en una época en la que el país todavía no contaba con un movimiento de defensa de la naturaleza. Su repercusión no fue sólo a nivel nacional sino también internacional y se calcula que sus series de televisión, emitidas en numerosos países y plenamente vigentes hoy en día, han sido vistas por varios cientos de millones de personas. Murió en Alaska, Estados Unidos, junto con dos colaboradores y el piloto al accidentarse la aeronave que los transportaba mientras realizaban una filmación aérea para uno de sus documentales.

Biografía

Primeros años

Félix Samuel Rodríguez de la Fuente nació en el número 18 de la calle Mayor de Poza de la Sal, en la provincia de Burgos, el 14 de marzo de 1928, hijo de Samuel Rodríguez y Marcelina de la Fuente Ibáñez; tuvo una hermana menor, Mercedes. Su padre era notario de profesión, gran aficionado a la lectura y amante del castellano, por lo que en la casa se respiraba un ambiente intelectual. Debido a la Guerra Civil (1936-1939) y a que su padre no era partidario de una escolarización demasiado temprana, se ocupó él mismo de educar a sus hijos en casa, por lo que las incursiones de Félix en la naturaleza fueron continuas hasta los diez años, siendo marcado por una naturaleza virgen apenas hollada por el hombre. Él mismo describiría su lugar de nacimiento como una «comunidad humana» en «convivencia armónica con los paisajes» que configuraron su «universo zoomórfico». En este ambiente maduró sus experiencias infantiles, que repercutirían en su sensibilidad y pensamiento para crear en el futuro sus hipótesis y propuestas tanto biológicas y antropológicas como de corte filosófico que se reflejarían en su obra divulgativa. Veraneaba habitualmente en Santander (Cantabria), ciudad en la que llegó a ejercer profesionalmente su padre.5 La afición de Félix por la naturaleza le lleva a convertirse en un gran conocedor de la zoología y en una de sus excursiones campestres, al observar cómo un halcón captura un pato, comienza su afición por la cetrería. Comenzó su educación reglada en 1938 en los Sagrados Corazonistas de Vitoria como interno, época que vivió con añoranza por la libertad perdida. En 1946, por consejo de su padre, que aunque siempre respetó su afición por la naturaleza desconfiaba de sus inclinaciones naturalistas, comienza a estudiar medicina en la Universidad de Valladolid. El primer año, atraído por la libertad recuperada tras sus siete años en el internado y las nuevas experiencias que le brindaba la ciudad, no fue un buen estudiante y sólo aprobó las tres asignaturas más fáciles. En años posteriores, solía encerrarse un mes antes de los exámenes para estudiar y desde el principio destacó en las pruebas orales dada su facilidad de palabra, logrando así las más altas calificaciones. Fue un gran aficionado al deporte, logrando ganar el campeonato universitario de 400 metros lisos. En esta época causa una gran influencia sobre él el biólogo José Antonio Valverde, que alcanzaría una enorme repercusión internacional a finales de los años cincuenta al enfrentarse a los planes del Ministerio de Agricultura para desecar las marismas del Guadalquivir, lo que llevaría a la creación en la zona del Parque de Doñana. Además, Valverde compartía su pasión por la cetrería, arte que por aquel entonces llevaba siglo y medio sin practicarse en España, pero que Félix se propuso recuperar con la ayuda de los escritos medievales sobre el tema, especialmente el Libro de la caza de las aves, de Pero López de Ayala, y el Libro de la caça, de Don Juan Manuel. En 1954 es uno de los firmantes del acta de fundación de la Sociedad Española de Ornitología. En 1957 se gradúa en estomatología en Madrid, consiguiendo el Premio Extraordinario Landete Aragó, nombrado en honor del pionero de la especialidad en España. Durante dos años ejerce como odontólogo en la madrileña clínica del doctor Baldomero Sol, aunque siempre a media jornada para poder seguir dedicándose diariamente a la cetrería. Sin embargo, en 1960, tras fallecer su padre, abandona el oficio de dentista para dedicarse definitivamente a la cetrería y a la divulgación científica. En 1961 trabaja como asesor de cetrería en la película El Cid, rodada en España. En 1964, gracias a sus cada vez mayores contactos internacionales con científicos de toda Europa, presenta en el Congreso Internacional para la Protección de las Aves de Presa, celebrado en Caen (Francia), un estudio sobre la situación del halcón peregrino en España. Publica su primer libro, El arte de la cetrería.

Salto a la fama

En 1962 es encargado por el Gobierno español para capturar dos halcones peregrinos y ofrecérselos como regalo al rey Saud de Arabia Saudita, viajando a ese país para entregárselos. En octubre de 1964 organiza las Jornadas Internacionales de Cetrería, que por vez primera se celebraban en España, en la provincia de Guadalajara. El diario ABC le dedica su foto de portada del 21 de octubre con el título de «Cetrero Mayor del Reino» y en la que aparece lanzando a Durandal, una hembra de halcón entrenada por él. Al resultar ésta ganadora de la competición unos días después, es invitado a un programa de Televisión Española, donde comenzaría a ser conocido y admirado por el gran público. Félix entró en los estudios con un halcón en el puño enguantado y, aunque se trataba de una simple entrevista de tres minutos para explicar los rudimentos de la cetrería, demostró ante la audiencia sus amplísimos conocimientos con tal pasión y oratoria que más tarde el popular periodista Joaquín Soler Serrano pidió para él un puesto en la Real Academia de la Lengua por ser «el español de mejor prosodia». A los pocos días se recibieron centenares de cartas solicitando nuevas intervenciones suyas en pantalla, empezando así a colaborar en el programa Fin de semana, donde, en un breve espacio de unos cinco minutos, cada dos semanas, habla de caza, pesca, excursionismo y temas relacionados con los animales en general. Su colaboración en ese programa dura cuatro años. En 1966 se inicia en TVE el espacio Televisión Escolar y Félix es encargado de la clase de Zoología, presentado como Félix, el amigo de los animales, con el que se transforma en un personaje tremendamente popular. Es el primero que empieza a hablar de la fauna y la flora del país por sus valores intrínsecos, al margen del valor económico, el único que primaba entonces. Además, en una época de desarrollismo industrial, consigue conectar con una población trabajadora que está emigrando desde el campo a la ciudad y que siente como cercanas, por haberlas vivido en carne propia, las experiencias y conocimientos que Félix les transmite. Y todo ello adornado con una oratoria magistral y con un sentido del tiempo televisivo, ajustándose siempre, en intervenciones improvisadas y que se emitían en directo, a los pocos minutos de que disponía, pero logrando acabar siempre con la frase apropiada para mantener vivo el interés del espectador. Consigue rodar su primer documental, Señores del espacio, dedicado a la cetrería y realizado gracias al rey de Arabia Saudí y de varios aristócratas. El 5 de agosto de 1966 se casa con la francesa Marcelle Geneviève Parmentier Lepied (París, 1937),6 con la que tendría tres hijas: María de las Mercedes Geneviève (1967), Leticia Jimena (1969) y Odile Patricia (1973).7 Continúa sus colaboraciones en varios programas de televisión, como Imágenes para saber (1966) y A toda plana (1967), donde muestra su interés por los pueblos indígenas. En 1966 consigue la protección en España del halcón peregrino y de las rapaces nocturnas, lo que convierte al país en un referente, pues es el primero en que se aprueba una normativa de este tipo. En 1967 comienza a escribir artículos en la revista Blanco y Negro, dominical del diario ABC, englobados bajo los epígrafes de Serie ibérica (1967) y Serie africana (1968), que consiguen aumentar en gran medida la tirada de la revista. También redacta en esta época cuatro entusiastas series en La Actualidad Española, revista que amplía su tirada con dichos artículos, y comienza su etapa de viajes y expediciones. Estos éxitos le permiten dedicarse a otra de sus pasiones, el estudio de los lobos, para lo que, tras obtener en 1965 dos lobeznos que salvó de morir apaleados en un pueblo, los crio ayudado por su mujer y consiguió convertirse en el lobo alfa (jefe), lo que luego repetiría con varias manadas en los montes aledaños al barranco del río Dulce, en la localidad de Pelegrina (cerca de Sigüenza, Guadalajara). Comienza así a divulgar lo que consideraba «la verdad del lobo», en una época en que era un animal perseguido y acosado por considerársele enemigo del hombre y, concretamente, de la ganadería y las especies cinegéticas. Sus estudios sobre este mítico animal profundizaron en la Etología de esta especie, que, como el hombre, fue un cazador social que compartió con los humanos la cúspide trófica durante los últimos de 100.000 años de la era del Paleolítico, pacto entre estos dos depredadores que llevó hace 30.000 años a la domesticación del lobo, que se transformó en perro, y más tarde a la enemistad del hombre con los cánidos salvajes cuando los humanos domesticaron a los herbívoros para entrar en el Neolítico hace 10.000 años. Esta original visión del pasado y del futuro de Félix, y de su rebeldía personal a ser domesticado por la sociedad actual, es el eje de su última biografía, publicada en el XXX aniversario de su muerte por la editorial La Esfera de los libros bajo el título Félix Rodríguez de la Fuente, su vida, mensaje de futuro. En ella se recogen muchos documentos de este divulgador de las Ciencias Naturales y «agitador de conciencias», que profundizan en ideas tan sugerentes. En 1966 dirige y presenta la película Alas y garras, de la que también es guionista, que cosechará varios premios, como el Arquero de Bronce del Festival de Cine de Gijón. Mayor oportunidad de expandir su mensaje de aproximación a la naturaleza le llega en 1968, cuando los directivos de TVE le encargan la responsabilidad de ponerse al frente de un programa propio, Fauna. Ese mismo año se le encarga, gracias a sus conocimientos en cetrería, un plan inédito en España: utilizar aves rapaces para el control de las aves potencialmente peligrosas en los aeropuertos. El éxito cosechado por el programa de televisión Fauna no impide que al coincidir esa cabecera con el de la enciclopedia del mismo nombre, que empieza a publicar en Salvat, los directivos de TVE le cambién el nombre del programa de forma unilateral y sin consultarlo con el autor por el de Animalia (1970), que pocos capítulos más tarde Félix logró cambiar por el de Vida Salvaje (1970). Aunque Félix se interesaba especialmente por la educación de los niños, consiguió llegar a todos los públicos.

Reconocimiento mundial

Entre 1970 y 1974 realiza la primera de sus grandes series que le darían reconocimiento mundial, especialmente en el ámbito hispanohablante, Planeta Azul. En diciembre de 1973 comienza su colaboración en la radio con el programa La aventura de la Vida, que se emitiría semanalmente, todos los jueves, durante los siguientes siete años, alcanzando más de 350 emisiones. Para la radio también colaboraría con Planeta agua y Objetivo: salvar la naturaleza. Paralelamente, en estos años se entrega a diversas causas conservacionistas de relevancia, como el salvamento de distintas especies animales en peligro de extinción, muy especialmente el lobo, que probablemente le debe su supervivencia en la península ibérica, al contrario de la mayoría de países de Europa Occidental, donde sí se ha extinguido, y para el que consiguió el respeto y el aprecio por parte de la sociedad, de manera similar a como lo había conseguido años antes con las aves rapaces, aunque a costa del enfrentamiento con pastores y cazadores. Otros animales que se esforzó en proteger fueron el oso ibérico, el lince, el águila real o el águila imperial. También trabajó en la preservación de diferentes ámbitos de la geografía española, como las dunas de El Saler, el Parque de Doñana, las Tablas de Daimiel, el Monte del Pardo o la laguna de Gallocanta. Además, durante toda la década, emprende diversos proyectos editoriales, como la coordinación de la Enciclopedia Salvat de la Fauna (1970-73), realizada con un equipo de jóvenes biólogos entre los que se encontraban Miguel Delibes; Javier Castroviejo, Cosme Morillo y Carlos Vallecillo, entre otros. La enciclopedia supuso un verdadero reto ya que durante tres años se publicó un fascículo semanal de 24 páginas, vendiendo sólo en España dieciocho millones de volúmenes. Posteriormente sería traducida a catorce idiomas y publicada en los cinco continentes, transformándose en una obra de referencia (Delibes recordaría años después haber visto la enciclopedia entre los libros técnicos de la mayoría de los museos de ciencias naturales de Europa). También publicó la Enciclopedia Salvat de la Fauna ibérica y europea coordinada por Joaquín Araujo, Los libros de El Hombre y la Tierra, Los cuadernos de Campo y la enciclopedia La aventura de la vida, publicada tras su fallecimiento. Entre 1973-1980 realiza para televisión la que sin duda es su serie más famosa, El Hombre y la Tierra, dividida en tres partes: las series ibérica, suramericana y norteamericana. La serie ibérica constó de tres partes y de una cuarta inconclusa. La serie suramericana se filmó en 1973 en Venezuela, en Los Llanos, el Orinoco y en el Amazonas, y aunque en principio sólo se iban a rodar ocho capítulos se ampliaron finalmente a dieciocho. Por última, de la serie norteamericana sólo se pudo filmar la parte canadiense y dos capítulos en Alaska. El rodaje de la serie, que abarcó 124 capítulos, la mayoría rodados en España, supuso todo un reto, ya que se rodó en 35 milímetros, para lo que se tenían que transportar los pesados equipos de filmación de la época. También es de destacar su sintonía, compuesta por Antón García Abril. La serie se convirtió en un referente mundial y filmó algunos animales por primera vez, como el desmán de los Pirineos. Utilizando animales troquelados (acostumbrados a la presencia humana pero que conservan sus pautas naturales de comportamiento, no han sido domesticados8 ), se consiguieron imágenes impactantes que dieron la vuelta al mundo, entre las que cabe destacar la caza de diversos animales por parte de las manadas de lobos de las que Félix era el jefe o, quizá la más espectacular y recordada, la caza de un muflón por un águila real. La serie se emitió en numerosos países con gran éxito de audiencia y cosechó premios tanto en España (Ondas, Antena de Oro) como en el extranjero (Festival de Televisión de Montecarlo). Sus ventas se realizaban más allá del telón de acero. Es de destacar que la serie se hacía sin guion y Félix improvisaba el desarrollo de cada capítulo. En abril de 1980, el Ayuntamiento de Burgos le otorga la Medalla de Oro de la Ciudad a título póstumo.9

Muerte

El 4 de marzo de 1980, ante los reyes de España, Félix presentó en el Centro Cultural de la Villa de Madrid un documento titulado Estrategia mundial para la conservación de los recursos vivos y el logro de un desarrollo sostenido, propuesta de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y de los Recursos Naturales. El día 10 se trasladó junto con un equipo de El Hombre y la Tierra a Alaska, al círculo polar ártico, para filmar la «Iditarod Trail Sled Dog Race», la carrera de trineo con perros más importante del mundo. Para ello contrataron los servicios de un piloto llamado Tony Oney y de su socio, Warren Dobson, cuyo hijo llegaría a ser comandante de aviación y a contraer matrimonio, casualmente, con una piloto española. Aunque la mayor parte del equipo viajaba habitualmente en la avioneta de Oney, una pequeña Cessna, ésta sufre una pequeña pérdida de aceite y Félix, que tenía miedo a volar, decide cambiar de aparato, y comenta poco antes de montar «qué lugar más hermoso para morir». Tras despegar de Unalakleet, las dos avionetas vuelan casi juntas y poco después, la que pilota Dobson se estrella como consecuencia del desprendimiento de uno de los hidropatines, que desequilibró el aparato. Este volteo no pudo ser corregido por la baja altura de vuelo del rodaje. Quizá la experiencia del piloto hubiera podido salvar el contratiempo de haber sucedido a mayor distancia del suelo. Con él fallecen, además de Félix y Dobson, el cámara de Televisión Española Teodoro Roa y el ayudante Alberto Mariano Huéscar. Oney aterriza y es el primero en alcanzar la avioneta siniestrada. El lugar exacto de la catástrofe fue Shaktoolik, población de esquimales a unos 25 kilómetros de la costa del mar de Bering, no lejos de Klondike, lugar adorado por Félix desde sus adolescentes lecturas de Jack London. La policía de Alaska recogió los cadáveres, que fueron depositados en la morgue de Nome, desde donde fueron repatriados a España. Según una persona de Nome que ayudaba a los españoles a transportar sus cámaras y sus utensilios, Rodríguez de la Fuente había estado ligeramente enfermo a principios de semana a consecuencia de fuertes dolores de muelas pero doce horas antes de su fallecimiento se hallaba en plena forma y haciendo planes para dos nuevas filmaciones, una sobre los albatros de Cordova, localidad de Alaska, y otra sobre las islas Aleutianas. Durante su estancia en Norteamérica, Rodríguez de la Fuente y su equipo habían conseguido una gran popularidad en la región canadiense de Yukón, en las ciudades de Dawson City, Whitehorse y Yellowknife; y en Alaska en Nome, Anchorage y Fairbanks. El principal diario del estado publicó en portada con grandes letras «Adiós a nuestro Jack London español». El accidente, según consta en el registro de accidentes de aviación norteamericano, ocurrió exactamente a las 12.30 del 14 de marzo de 1980 hora local de Alaska. En aquel momento existían 11 horas de diferencia con España. Por tanto, el accidente se produjo cuando eran las 23.30 del 14 de marzo en España. La noticia del accidente fue dada a conocer en España unas horas después, a primera hora de la mañana del 15 de marzo, por lo que a veces se cree equivocadamente que murió ese día, aunque en realidad fue el 14, precisamente el día en que cumplía 52 años. Su muerte conmocionó el país. Félix fue enterrado en el sencillo cementerio de su localidad natal de Poza de la Sal (Burgos) en un acto multitudinario el miércoles día 19 de marzo de 1980 sobre las 3 y media de la tarde. En junio de 1981, y por iniciativa de su viuda Marcelle Parmentier sus restos mortales fueron exhumados para ser trasladados al cementerio de Burgos, donde descansan desde entonces en un panteón realizado por el arquitecto Miguel Fisac junto con una escultura en su memoria obra del artista Pablo Serrano. El polémico traslado al cementerio de Burgos se realizó durante la madrugada para evitar enfrentamientos con los habitantes y autoridades de Poza de la Sal que se oponían frontalmente a que los restos del famoso naturalista fueran alejados de su lugar de nacimiento.

Su legado

Filosofía y propuestas

La filosofía de Félix Rodríguez de la Fuente parte de una visión de la vida según la cual los seres vivos, mediante la evolución, se perfeccionan, embellecen y adaptan. Pero no incluye necesariamente al ser humano moderno, pues Félix cree que el hombre ideal y feliz es el de la cultura de los cazadores superiores del Magdaleniense -paleolítico superior, de hace 15.000 años, que pintaron la cueva de Altamira– dotado ecológica, artística, biológica e incluso comunitaria y culturalmente, en armonía con la naturaleza que le da todo y de la que es parte. Según sus palabras, «la entrada del neolítico es la del abuso y la del sojuzgamiento, y en ella seguimos, inadaptados». Su prédica, constante, propone no regresar a un pasado paleolítico imposible, pero sí de incorporar a la actualidad sus elementos perdidos «positivos», que fueron los que nos dieron forma y que por tanto en el fondo de nuestra especie, anhelamos. Inspirado en autores como Teilhard de Chardin y Remi Chauvin, llegó a concebir un mundo futuro donde el hombre vivirá en armonía con la naturaleza y consigo mismo tras alcanzar la capacidad de una comunicación instantánea y universal en la que la palabra actuaría como una feromona capaz de transmitir el conocimiento y, por ser un conocimiento empático, una suerte de argamasa cultural que permita superar las deficiencias actuales. La creación de un pensamiento colectivo –del que la Wikipedia es un buen exponente–, el aumento del tiempo libre y la promulgación de espacios naturales protegidos eran en su opinión una esperanza de la humanidad para superar los retos ambientales e incluso sociales a los que nos enfrentamos. Su filosofía podría resumirse en un humanismo vitalista que produzca individuos sanos a ser posible destacados que mejoren la sociedad por capacitación constante. Parte de esta mejora es el recuerdo y reivindicación de la Naturaleza tal como fue. Para Félix el ser humano no es una especie más, sino una síntesis de la naturaleza, con todo lo peor y todo lo mejor de ella, creada «con la nieblas del amanecer, con el aullido del lobo, el rugido del león», en una estrecha y «compleja trama palpitante» muy interdependiente y frágil. Félix cree que la compartimentación moderna es enemiga del necesario cooperativismo y aboga por la vida en comunidades de menos de 5.000 habitantes. Contra la dispersión por egoísmos, Félix propuso el orden y el cumplimiento de las leyes. En su prédica se siente solidario con el mundo en que vive y pide a todos el compromiso, siendo un profundo rompedor de tópicos. Pero muchos mitos no comprobados que propone que rechacemos no son los del pensamiento animista, «mítico» o «infantil», sino los impulsados artificialmente por los intereses creados por nuestra sociedad mercadotécnica biocida y separada de la naturaleza y del empirismo. Profundo amante de la ciencia, de la investigación, de los progresos culturales y del conocimiento, cree que la unión de las ciencias nos hará regresar a la base de los postulados del pensamiento animista: una tierra viviente sentida, comprendida y vivida como comunidad por el hombre, el Hombre y la Tierra (título de su mejor programa televisivo). En este contexto cabría entender su pasión por la cetrería. Para él, este tipo de caza, al ejercerse con animales (halcones, azores y águilas) «sacados de la propia evolución natural», no suponía un engaño, artificio o suprema ventaja con respecto a la naturaleza, que tendría la por él denunciada caza con escopeta, «logro éste del «neolítico» y por tanto de la esclavitud del hombre o de la domesticación del animal («El halcón falla muchas veces el lance y las presas escapan», Félix, el amigo de los animales).

Repercusión

En una época en la que, especialmente en España, no existía aún una clara conciencia ecológica, la influencia del Dr. Félix Rodríguez de la Fuente fue decisiva en la creación de esa conciencia de defensa medioambiental y conservacionista que en sus programas de radio y televisión se hizo cada vez más patente y acuciante. En torno a su artístico y apasionado modo de mostrar la naturaleza se fue creando el denominado «fenómeno Félix», una corriente de amor a la naturaleza y a su defensa que consiguió por ejemplo cambiar la muy criticada política del ICONA, Instituto para la Conservación de la Naturaleza, o acabar con las Juntas de Extinción de Animales Dañinos y Protección a la Caza. Además, ayudó a crear la delegación española del Fondo Mundial para la Vida Silvestre, siendo vicepresidente de Adena y su máximo promotor, auspició la promulgación de Parques Naturales y Nacionales y logró la preservación por ley del halcón peregrino y el lobo. También creó, en 1975, el Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega, con la mayor población de buitres leonados de Europa, donde organizó campamentos infantiles por los que pasaron cientos de niños. Este compromiso conservacionista le llevó a la defensa del equilibrio ecológico por encima de cada animal individualmente considerado, lo que le llevó a polémicas que siguen vigentes y a oponerse a las políticas medioambientales de diversas instituciones, como las escuelas de ingenieros de montes y de caminos o el IRYDA, lo que le valió diversas enemistades. También, según la biografía «Félix Rodríguez de la Fuente, el hombre y su obra», su defensa del lobo le acarreó diversas amenazas de muerte. De su gran popularidad dan ejemplo dos datos. Según las encuestas que recoge su biógrafo, Miguel Pou, entre 1971 y 1974 en España se le consideró «el personaje más famoso después de Franco». Según Joaquín Araújo, en una información también recogida por Pou, en 1983 el 70% de los estudiantes de biológicas entrevistados decían hacer la carrera por la influencia de Rodríguez de la Fuente. A nivel internacional, la serie El Hombre y la Tierra se ha visto en los cinco continentes, incluyendo países como la república Popular China, por lo que su mensaje es susceptible de haber llegado a varios cientos de millones de espectadores. La biografía Félix, el amigo de los animales detalla pormenorizadamente su vida. La conciencia planetaria de Félix Rodríguez de la Fuente recoge sus pensamientos y teorías, que engloban sus conocimientos de antropología antigua, así como sus «adelantados avisos e interesantes propuestas (actuales) a la sociedad». En 2010, vio la luz una nueva biografía titulada «Félix Rodríguez de la Fuente, su vida, mensaje de futuro», que recoge buena parte de sus documentos personales, correspondencia y reflexiones vertidas en su programa de Radio Nacional de España, hasta ese momento inéditos, que corroboran su compromiso con la conservación de la naturaleza y la vida desde muy joven.

Críticas

Félix Rodríguez de la Fuente, obtuvo críticas por la filmación de la muerte de animales para sus documentales, aunque su intención fuera concienciar a un país de la importancia del equilibrio ecológico. Se valió de la muerte de animales para salvar la especie y sus ecosistemas. Afirmó «¿De qué se quejan los ignorantes de la ecología si muestro como un águila mata a un chivo para que amen a las águilas, que están en peligro de extinción y nadie las protege, para que al amarlas las salven y defiendan todo su ecosistema?». También fue criticado por su fuerte personalidad, vehemente y apasionada, que le llevaba a exigir a sus colaboradores que mantuvieran el mismo nivel de trabajo que él era capaz de desarrollar. A este respecto cabe recordar que durante los años setenta desarrolló un frenético ritmo de trabajo, dirigiendo y presentando programas de radio y televisión y escribiendo libros, además de involucrarse en un sinfín de causas de defensa de la naturaleza. Tras su muerte se criticó que muchas secuencias de sus documentales, sobre todo de El Hombre y la Tierra, fueron rodadas, principalmente en la hoz de Pelegrina, con animales troquelados (acostumbrados a la presencia humana)8 que mantenía en cautividad, falseando tomas utilizando animales inmovilizados o pieles rellenas de paja.10 Sin embargo, los defensores de esta forma de trabajo sostienen que si no se hubiera hecho así hubiera sido imposible conseguir tales imágenes en plena naturaleza y que en cualquier caso los animales troquelados no sufrían ningún tipo de daño, atrayendo por contra el interés del público, lo que a la larga suponía su apoyo y concienciación en la defensa del medio ambiente.

Monumentos en su honor

Buena prueba de la influencia de Félix Rodríguez de la Fuente en la sociedad española y del recuerdo que aún perdura de su figura es el gran número de monumentos, placas conmemorativas y parques en su honor distribuidos por toda la geografía de España.11 A su muerte siguió recibiendo premios, trofeos, galardones y condecoraciones hasta un total de más de sesenta y se creó en su honor la Reserva Natural de Cabrera (Baleares). El dúo de música infantil Enrique y Ana le dedicó el tema «Amigo Félix», que se convertiría en un gran éxito.

Fuente: http://web.uca.es/cursos/u44026593/blog/felix-rodriguez-de-la-fuente#:~:text=F%C3%A9lix%20Rodr%C3%ADguez%20de%20la%20Fuente%20(Poza%20de%20la%20Sal%2C%20Burgos,radio%20y%20televisi%C3%B3n%2C%20destacando%20entre

Veinte curiosidades sobre la vida y la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente

¿Sabías que era dentista, odiaba volar, y trabajó como asesor en la película ‘El Cid’?

Muchos son los que conocen al dedillo la obra de Félix Rodríguez de la Fuente, su amor por los animales, su pasión por la cetrería y su conciencia ecológica. Falleció hace hoy 35 años y tanto su figura como su muerte siguen despertando tanta atención e interés como generó su vida. Su historia está repleta de logros, de esfuerzo y de talento. A continuación, os ofrecemos una lista con las veinte curiosidades más interesante del hombre que dicen que era el español más conocido en su tiempo después de Franco.

-Su segundo nombre era Samuel, como su padre, que era notario, gran aficionado a la lectura y amante del castellano. No era partidario de la escolarización temprana, por lo que educó él mismo a sus dos hijos: Mercedes y Félix. En el año 1938, ya con diez años, comenzó la educación reglada en los Sagrados Corazonistas de Vitoria.

– Su afición por la naturaleza comenzó en las excursiones campestres que realizaba en su localidad natal, Poza de la Sal. En una de ellas observó como un halcón capturaba un pato, y ahí nació su pasión por la cetrería.

-Gracias a la cetrería, y seguramente a su desparpajo, logró enamorar a la que sería su esposa, la madre de sus tres hijas y una fiel colaboradora, amiga y admiradora. La conoció en una fiesta y, según relató ella misma en una entrevista en ABC, «me dijo que tenía halcones, yo le contesté que no me lo creía. Me llevó a su casa de campo y me los enseñó. Yo no sabía nada de eso, era una mujer de asfalto, una mujer de París».

-Félix Rodríguez de la Fuente se licenció en Medicina por la Universidad de Valladolid. Tal vez la falta de interés académico le llevó a no ser un buen estudiante, pero su inteligencia y su facilidad de palabra le hizo destacar en las pruebas orales, donde logró las más altas calificaciones. En 1957 se graduó en Estomatología en Madrid y consiguió el Premio Extraordinario Landete Aragó, que lleva el nombre del pionero de esta especialidad en España. Su única incursión en el ámbito laboral dentro de la especialidad que había estudiado fue un trabajo que realizó en 1958 en una consulta odontoestomatológica del doctor Baldomero Sol, primero en prácticas y luego como colaborador. Dejó este empleo al poco de morir su padre.

-Fue un gran aficionado al deporte. Llegó a ganar el campeonato universitario de 400 metros lisos.

-En 1961 trabajó como asesor de cetrería en la película ‘El Cid’, rodada en España y con Charlton Heston y Sofía Loren como protagonistas.

-En 1962 el Gobierno español le encargó capturar dos halcones peregrinos para ofrecérselos como regalo al rey Saud de Arabia Saudita, donde viajó para entregárselos. Este monarca le financiaría años más tarde el rodaje de su primer documental, titulado Señores del espacio y dedicado, cómo no, a la cetrería.

-En 1964, y tras ganar una competición de cetrería, Televisión Española le invita a un programa. La pasión y oratoria que demostró en la entrevista, mientras portaba sobre su puño enguantado al imponente halcón, enamoraron al público y a la cadena, que le contrató para colaborar en el programa Fin de semana.

-Con esta hembra de halcón había sido portada de ABC el 21 de octubre de 1964. Este ave rapaz había obtenido la máxima puntuación en las Jornadas Internacionales de Cetrería, que se celebraron ese año en el coto guadalajareño de Loranca de Tajuña. El burgalés llamó a su halcón Durandal, tal vez para rendir un homenaje a la espada de Roldán, paladín y sobrino de Carlomagno. En El Bierzo existe la leyenda de que la espada de Roldán se encuentra en el lago de Carucedo, cerca de Las Médulas. Otra versión apunta a que el caballero leonés Bernardo del Carpio, tras vencer a Roldán, se quedó con la espada con la que sería enterrado a su muerte en Peña Longa, en la localidad palentina de Aguilar de Campoo.

-Fue un defensor a ultranza del lobo. En 1965 consiguió dos lobeznos a los que salvó de morir apaleados en un pueblo. Los crío y estudió ayudado por su mujer. Les llamaron Rómulo y Remo y, según relata su viuda, «con ellos aprendí a ser madre, porque les daba el biberón cada dos horas. Fueron mis primeros hijos». Félix intentó que este animal dejara de ser visto como un enemigo natural del hombre y de la ganadería.

-El alcalde de Poza de la Sal levantó en el municipio una estatua en el lugar donde el naturalista observaba los halcones. «No te preocupes le dijo- porque aunque te mueras en alguna de tus aventuras ya tienes aquí una estatua que ha de permanecer siempre. Ya te puedes lanzar a todas tus aventuras, puedes dormir tranquilo».

-Odiaba volar y se cambió de avioneta porque en la que tenía previsto rodar la carrera de trineos tirados por perros más importante de Alaska había sufrido una pérdida de aceite. Antes de subir al aparato que finalmente sufrió el accidente dicen que comentó en alto: «Qué lugar más bello para morir».

-La noticia de su muerte la dio en Televisión Española Isabel Tenaille, presentadora en ese momento del programa Siete días.

-Su viuda aseguró días más tarde que antes de salir de viaje hacia Alaska, Félix le había firmado un poder. «Fue la primera vez que hizo algo así. Yo creo que tuvo un presentimiento. Anteriormente se había ido en un sinfín de viajes y nunca había pasado nada parecido», argumentó refiriéndose a la firma del documento.

-Marcelle Parmentiere relató pocos días después del accidente que su marido estaba amargado con los problemas económicos que sufría la serie. Incluso, comentó que el burgalés le había comentado que el de Alaska era el último viaje que acometía y que quería tomarse la vida con más tranquilidad, ir al campo, escribir y pasar más tiempo con su familia.

-Uno de los cámaras que falleció al estrellarse la avioneta, concretamente Alberto Mariano Huéscar, ya había sufrió un accidente anterior grabando otro programa con Félix Rodríguez de la Fuente. Estuvo un año de baja.

-Las agencias que informaron de la noticia se confundieron con el nombre del piloto fallecido. Aseguraban que era Peter Lang, de 36 años, cuando su nombre era Warren Dobson, unos de los mejores pilotos de Alaska. Quienes le conocían aseguraban que, tal vez, a una mayor altura se hubiera podido hacer con el aparato, evitando el accidente. También hubo una pequeña confusión con la fecha de la muerte. El accidente se produjo a las 12.30 horas del 14 de marzo, hora local en Alaska y las 23.30 de España (existen once horas de diferencia). Unas horas después, se dio a conocer la muerte en su país natal. Como ya era un nuevo día, llegó a existir la confusión de que había muerto en la jornada del 15 de marzo.

-En el lugar donde cayó la avioneta se erigió una estatua en su memoria. Sin embargo, años más tarde fue destruida para construir una carretera.

-Teodoro Roa y Alberto Huéscar, los compañeros cámaras de TVE que también fallecieron en el accidente junto a Félix Rodríguez de la Fuente, fueron enterrados el 19 de marzo en Fuencarral. Cuando la comitiva llegó al cementerio, comprobaron que por las normas sanitarias de traslados de cadáveres entre países, los ataúdes eran más grandes de lo normal. Familiares, amigos y compañeros tuvieron que esperar durante más de hora y media, y bajo una lluvia torrencial, a que dos enterradores pudieran agrandar las fosas para poder llevar a cabo el enterramiento.

-El mismo año en el que fallecía Félix Rodríguez de la Fuente, el dúo Enrique y Ana lanzaba una de las canciones más exitosas de su carrera: Mi amigo Félix. Este tema siempre estará relacionado con el naturalista, aunque sin lugar a dudas, la música que puso la banda sonora de su vida fue la sintonía de El hombre y la Tierra, creada por el compositor y músico español Antón García-Abril ; autor, entre otras muchas, de las bandas sonoras de series míticas como Anillos de oro, Fortunata y Jacinta o Ramón y Cajal, y películas como Los santos inocentes, Segunda enseñanza o La ciudad no es para mí.

Fuente: https://www.elnortedecastilla.es/castillayleon/201503/14/veinte-curiosidades-sobre-vida-20150312195100.html

Félix Rodríguez de la Fuente, el divulgador más mediático

Fue el divulgador medioambiental por excelencia en la España de los años setenta, además de un humanista y un activista que con su gran carisma logró concienciar a la audiencia del deber de proteger y salvar a las especies que se encuentran en peligro de extinción.

Aquel 14 de marzo de 1980, cuando estaba a punto de subirse a la avioneta en Unalakleet (Alaska) para rodar la carrera de trineos con perros más famosa del mundo para la serie El hombre y la Tierra, Félix Rodríguez de la Fuente les dijo a sus compañeros de rodaje que «aquel era un lugar hermoso para morir». Casualmente era el día de su cumpleaños, y a los pocos minutos de levantar el vuelo, y por causas que aún se desconocen, la avioneta se estrelló llevándose la vida de Félix Rodriguez de la Fuente, magistral divulgador del mundo natural y un héroe para muchos niños a los que había transmitido su amor por la naturaleza y su compromiso con el medioambiente.

Comunicador polifacético

Félix Rodríguez de la Fuente fue mucho más que un gran comunicador que convirtió su afición por la naturaleza en una forma de entender la vida. Su capacidad para cambiar la visión que la sociedad española de la década de 1970 tenía de los animales y la naturaleza lo convirtió en un fenómeno mediático. Con su talento, Rodríguez de la Fuente consiguió poner a la fauna ibérica en el foco de atención. Zoólogo, biólogo autodidacta, expedicionario, guía, realizador de documentales y de programas radiofónicos, y escritor, Rodríguez de la Fuente fue posiblemente el primer ecologista español en convencer con su oratoria a cientos de miles de personas.

Rodríguez de la Fuente era una persona cercana que transmitía una gran pasión y seguridad. Su característico timbre de voz, su tono y la forma de acentuar las palabras, sus explicaciones didácticas, sus reflexiones y sus documentales pioneros no han pasado de moda a pesar de los años transcurridos. Pero ni siquiera un personaje legendario como él se ha librado de las críticas. Algunos le acusaron de rodar escenas con animales «troquelados», es decir, acostumbrados a la presencia humana.

Pasión por la cetrería

Licenciado en Medicina por la Universidad de Valladolid, Félix Roriguez de la Fuente se graduó en Estomatología en Madrid con el Premio Extraordinario Landete Aragó. A pesar de obtener tal alta graduación, Félix apenas trabajó dos años en una consulta y a la muerte de su padre lo dejó todo para dedicarse a sus grandes pasiones: la cetrería y la divulgación científica.

Sus conocimientos de cetrería le valieron ejercer como asesor, en 1961, en la película El Cid, rodada en España, con Charlton Heston y Sofía Loren como protagonistas. En 1962, el Gobierno español le encargó capturar dos halcones peregrinos para ofrecérselos como regalo al rey Saud de Arabia Saudí, país al que viajó para entregárselos personalmente. El monarca saudí, a su vez, como agradecimiento le financiaría años más tarde el rodaje de su primer documental, titulado Señores del espacio, dedicado a la cetrería. En 1964, Rodríguez de la Fuente participó en el Congreso Internacional para la Protección de las Aves de Presa celebrado en Caen, Francia, donde presentó un estudio sobre la situación del halcón peregrino en España y también publicó su primer libro, El arte de la cetrería.

El gran amigo del lobo

Su carrera mediática empezó en 1962 en un programa de Televisión Española al que había acudido como invitado. En 1968, directivos de la televisión pública le pusieron al frente del programa Fauna, que más tarde se convertiría en una enciclopedia del mismo nombre. En ese mismo año, sus conocimientos de cetrería lo convirtieron en el encargado de desarrollar un plan inédito en España y que también resultó un éxito: utilizar aves rapaces para controlar a las aves potencialmente peligrosas para los motores de los aviones en los aeropuertos. Entre 1970 y 1972 inició su trayectoria como productor televisivo con el programa Planeta Azul, una serie que le daría reconocimiento y fama mundial. Un año después, en 1973, su inquietud sin límites lo llevó a hacer una incursión en la radio con el programa La aventura de la vida y otros espacios, como Planeta agua y Objetivo: salvar la naturaleza.

El amor de Rodríguez de la Fuente por la naturaleza y los animales fue tal, que muy pronto su imagen se asoció con la del lobo ibérico, un animal tan temido como repudiado en las zonas rurales y que con sus programas ayudó a preservar de la extinción. En 1965, Rodríguez de la Fuente había conseguido salvar a dos lobeznos de morir apaleados en un pueblo. El divulgador crío y estudió a los animales, a los que bautizó con los nombres de Rómulo y Remo. En Fauna, Rodríguez de la Fuente dijo los siguiente de la relación entre lobos y humanos: «Todo parece indicar que hasta la aparición de la agricultura y el pastoreo el hombre y el lobo compartieron el hemisferio Norte sin hacerse una verdadera guerra. El lobo se convirtió en un proscrito, en un animal fuera de la ley, cuando el hombre se hizo agricultor y pastor».

El hombre y la Tierra

Entre 1973 y 1980, Rodríguez de la Fuente realizó su serie más famosa y por la que siempre será reconocido y recordado: El hombre y la Tierra. Una serie que pasará también a la historia de la televisión gracias a su sintonía de tambores compuesta por Antón García Abril, sus imágenes de un sol incandescente que surge por el horizonte y la interacción entre humanos y animales.

La serie, de 124 capítulos, estuvo dividida en tres partes: ibérica, sudamericana y norteamericana. La serie ibérica constó de tres partes y de una cuarta que quedó inacabada. La dedicada a la fauna de Sudamérica se filmó en 1973 en Venezuela, concretamente en Los Llanos, el Orinoco y el Amazonas, y, aunque en principio solo se iban a rodar ocho capítulos, finalmente se rodaron 18. Fue precisamente en el capitulo 3 de la etapa venezolana, titulado Operación anaconda, cuando Félix Rodríguez de la Fuente casi perdió la vida en el transcurso del rodaje, cuando él y su equipo trasladaban una gigantesca anaconda entre el barro para salvarla, cuando la enorme serpiente se volvió hacia él y a punto estuvo de propinarle un mordisco que hubiera sido letal. Por último, de la serie norteamericana sólo se pudo filmar la parte canadiense y dos capítulos en Alaska. La serie fue todo un reto cinematográfico debido al peso de los equipos y a la dificultad para transportarlos al filmarse todos ellos en 35 milímetros.

Comprometido con la Naturaleza

A pesar de todas las dificultades, El hombre y la Tierra se convirtió en un referente mundial, y no sólo por su temática y su pedagogía, sino también porque logró captar imágenes de animales que nunca había sido posible conseguir hasta entonces, lo que le valió numerosos premios, tanto en España como en el extranjero. Félix Rodríguez de la Fuente nos acercó como nadie al mundo animal. Filmaba imágenes impactantes de la vida cotidiana del azor, de la hiena, el buitre leonado o el cocodrilo que en esos momentos parecían imposibles.

La popularidad de Félix Rodriguez de la Fuente le permitió comprometerse con todo tipo de causas como la protección y el salvamento de distintas especies animales en peligro de extinción, como el ya mencionado lobo ibérico, que probablemente le debe su supervivencia, pero también se comprometió con el salvamento del oso ibérico, el lince, el águila real, el águila imperial y el muflón. La fauna de nuestro país siempre estará en deuda con él.

Fuente: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/felix-rodriguez-fuente-divulgador-mas-mediatico_15162

FUNDADOR Y VICEPRESIDENTE DE ADENA-WWF

Una figura irrepetible. Naturalista, humanista y activista, Félix Rodriguez de la Fuente fue una figura excepcional e irrepetible. Su pasión y carisma personal lo convirtieron en un referente público, en un imán para los más jóvenes y en un maestro de la comunicación capaz de agitar conciencias, de influir en la sociedad de su época y de convencer a los gobierno de la época para aprobar nuestras primeras leyes de protección de la naturaleza.

Cuando en 1967 Peter Scott, fundador de WWF, recibió la propuesta de crear en España una delegación de esta organización internacional, recomendó contar con personas reconocidas por la sociedad española y que dominaran los nuevos medios de comunicación, para impulsar rápidamente la organización y la causa de la defensa de la naturaleza.

Rápidamente surgió el nombre de Félix Rodriguez de la Fuente, un joven naturalista conocido como el «Amigo de los Animales» que cautivaba con sus intervenciones a la audiencia del programa Fin de Semana, uno de los más populares de la televisión, que además publicaba regularmente artículos sobre animales y naturaleza en Blanco y Negro, la influyente revista dominical de ABC.

Pocos meses después, el 30 de julio de 1968, nacía ADENA con Félix Rodriguez de la Fuente como Vicepresidente. Ese mismo año Félix recibió el encargo de dirigir Fauna, su propio programa de televisión. Después vendría Planeta Azul y en 1973 el Hombre y la Tierra, que le convertirán en una de las personas más populares y queridas de España.

INCANSABLE DEFENSOR DE LA NATURALEZA

El reconocimiento de ADENA creció en paralelo a la popularidad de Félix Rodriguez de la Fuente, llegando a contar miles de socios por todo el país, algo inaudito en aquellos años.

Con su extraordinaria capacidad de trabajo, Félix se convirtió en un activista integral, capaz de  sensibilizar a la sociedad a través de los medios de comunicación y, con ADENA como arma, de denunciar la destrucción de la naturaleza y activar a la sociedad para defenderla en cada rincón de España.

Durante el tiempo en que Félix fue vicepresidente de ADENA, la organización se enfrentó a las políticas del controvertido ICONA y del IRYDA, declaró la guerra al uso masivo de la estricnina  y a las Juntas de Extinción de Alimañas y Protección de la Caza, que desde 1953 y organizadas en muchas provincias de España diezmaban por orden gubernativa águilas, buitres, linces, nutrias, lobos y cualquier especie que no fuera considerada útil o cinegética. Finalmente las campañas de denuncia y la presión pública dieron resultado y la Ley de Caza de 1970 introdujo por primera vez el concepto de especie protegida, retiró la recompensa por matar animales “dañinos” y terminó por fin con las juntas provinciales de extinción.

AMIGO DEL LOBO Y DE LAS ESPECIES MALDITAS

Una de las mayores pasiones de Félix fueron las rapaces, pero sin duda era el lobo la especie más odiada y perseguida en la España rural de la época y a la que Felix Rodriguez de la Fuente y ADENA dedicaron mayor esfuerzo. Mientras en televisión contaba “la verdad del lobo”, desde ADENA se hacía campaña hasta convencer al gobierno de que la especie gozará por primera vez de un mínimo estatus legal. Gracias a ello, el lobo, acorralado entonces en el noroeste de la Península Ibérica y en escasos enclaves del sur, no llegó a extinguirse, como ya había ocurrido en casi toda Europa Occidental.

SALVAR LOS LUGARES MÁS AMENAZADOS

Con Félix Rodriguez de La Fuente a la cabeza, ADENA puso en marcha proyectos emblemáticos como la creación del Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega (el primer ejemplo de custodia del territorio de nuestro país) y en pleno desarrollismo se opuso abiertamente a la destrucción de enclaves tan valiosos como las Tablas de Daimiel o Doñana y promovió la protección legal de lugares como el archipiélago de Cabrera.

PIONERO DE LA EDUCACIÓN AMBIENTAL.

Félix Rodríguez de la Fuente trabajó sin descanso para formar a la nueva generación de jóvenes españoles en el amor y el respeto a la naturaleza y para activarles para defenderla, lo que consiguió gracias a la creación del Club de Linces de ADENA, que en muy poco tiempo contó con la participación entusiasta de miles de niños y niñas y grupos en toda España que se convertían así en vigilantes y protectores de su entorno. 

Se dirigía a sus ‘cachorros’ a través de cartas publicadas en la revista de ADENA animándoles a organizarse y a sumarse a la batalla por la vida natural, “… a formar parte de nuestra gran familia, la familia del amor y la protección de las criaturas salvajes, que tiene miembros en todo el mundo, y que un día no muy lejano cambiará la faz de la Tierra…”, “…hacia eso debemos caminar nosotros, queridos linces, esa debe ser nuestra misión, incidir en la Sociedad para que los hombres comprendan que si acaban con la naturaleza acabarán con ellos mismos”.

Además Félix creía firmemente en la necesidad de que los niños y niñas experimentaran el contacto directo con la naturaleza, para lo que ADENA puso en marcha los primeros campamentos de verano en las Hoces del Río Riaza, ejemplo pionero de la educación ambiental, donde chavales venidos de toda España se impregnaban de la vida en el campo y aprendían en directo a conocerla y respetarla. Todos los veranos Félix pasaba unos días con los acampados, haciendo excursiones y compartiendo historias junto a la hoguera.

UNA VISIÓN GLOBAL Y ANTICIPADA A SU TIEMPO

Gracias al estudio y a sus viajes, Félix Rodríguez de la Fuente desarrolló una visión global e integradora del ser humano y la naturaleza adelantada a su tiempo. En un momento en que sólo algunos expertos y entidades como el Club de Roma eran capaces de predecir nuestro impacto sobre la Tierra, él ya hablaba del Planeta Azul y de la Tierra como un solo organismo vivo y alertaba desde ADENA de amenazas a escala global como la contaminación, los pesticidas, la destrucción de los ecosistemas, el consumo desmedido de recursos naturales, la deshumanización de las ciudades o la desaparición del mundo y la cultura rural y el acoso a etnias y pueblos indígenas.

Justo antes de viajar a Alaska, donde se estrellaría su avioneta, Felix presentó en Madrid la primera Estrategia Mundial para la Conservación de la Naturaleza junto con los reyes de España, el presidente Adolfo Suárez y varios ministros de su gobierno para darle la relevancia política que merecía. El documento, elaborado por el PNUMA, UICN y WWF, recogía por primera vez las prioridades y estrategias necesarias para salvar la naturaleza ante la presión creciente de la especie humana, sentando las bases de lo que hoy conocemos como desarrollo sostenible.

Fuente: https://www.wwf.es/somos/50_anos_en_defensa_de_la_naturaleza/felix_rodriguez_de_la_fuente/

Félix Rodríguez de la Fuente: un pensamiento indomable

“Hoy apenas si se escucha ya el canto del lobo”. La legendaria frase de Félix Rodríguez de la Fuente denunciaba la situación de una especie amenazada. Pero iba mucho más allá. Analizada a la luz de su pensamiento, esta frase se refería también a la pérdida casi definitiva de la libertad ancestral del hombre. La libertad de vivir en y con la naturaleza y ser dueño de sí mismo.

Es sabido que nuestro naturalista más internacional dedicó buena parte de sus energías a eliminar la leyenda negra que existía sobre el lobo. Él demostró que no era un animal perverso ni sanguinario, sino que cazaba para subsistir y que su presencia era necesaria para mantener el equilibrio biológico de los ecosistemas naturales. Una frase de Félix expresa claramente su identidad con este animal y resume buena parte de su pensamiento: “Yo quiero ser un lobo y vivir en una tierra no contaminada, con bisontes pastando en las praderas como aquellos que quedaron pintados en la cueva de Altamira; y cantaría a la luna por la felicidad infinita de vivir en un mundo así”.

La idea central del pensamiento de Rodríguez de la Fuente es que no se puede disociar el hombre de la naturaleza. De ahí el nombre de su serie más conocida: El Hombre y la Tierra. Él lo dijo de una forma mucho más poética: “El hombre es síntesis del Universo, el planeta es síntesis del Universo, entre el hombre y la Tierra hay el abrazo profundo, el cordón umbilical irrompible, que puede haber entre el niño y la madre, cuando el niño está en el claustro materno. Si el cordón se rompe, el niño muere, y la propia madre está en peligro”La defensa de la Vida, el respeto a los demás y a la Naturaleza son las tres líneas argumentales que se repetirán de forma constante en todos sus planteamientos.

EL AMIGO DE TODOS LOS ESPAÑOLES

Rodríguez de la Fuente apareció por primera vez en pantalla en una entrevista a finales de 1964. En ella habló con entusiasmo de la estrecha comunión del hombre con la naturaleza, del sentido cósmico de la vida y de su noción de pertenencia a un todo. Los telespectadores se quedaron enamorados de su vitalidad, su voz y su pasión. Ése fue el inicio de una conexión inseparable entre Félix y los españoles. El público quería saber más sobre ese burgalés y TVE entendió el mensaje. Sus programas ‘Fauna’ en 1968‘Planeta Azul’ en 1970, y ‘El Hombre y la Tierra’ en 1973, le hicieron el hombre más popular y querido de España.

En estos programas puede entreverse el pensamiento de Rodríguez de la Fuente. Ha dejado para la posteridad cientos de horas de grabación y textos que condensan su visión del mundo. En su biografía, Benigno Varillas realizó un excelente trabajo de compilación y análisis (Félix Rodríguez de la Fuente. Su vida, mensaje de futuro). Félix fue un visionario al anticipar la actual crisis ecológica y criticar un sistema consumista (¡de los años 60 y 70!) que conducía inevitablemente a la insatisfacción permanente. Identificó la raíz de la alienación del hombre actual en el hecho de haberse desgajado de la naturaleza. La senda de la sociedad moderna sólo puede llevar a la avaricia, la banalidad y la pérdida de libertad. “El mundo es espantoso para el ciudadano medio que vive en colmenas, urbes monótonas y horrísonas, calles sucias recibiendo cultura como píldoras y mensajes que no se ha demostrado que sean perfectos. Nuestra era se recordará en un futuro feliz, si es que se llega, con verdadero terror. El hombre tiene necesidad de libertad, del campo, del cielo, de tiempo para no hacer cosas… y aprender e imaginar. Hoy no lo puede hacer”.

UNA VISIÓN ORIGINAL DEL PASADO Y DEL FUTURO

Rodríguez de la Fuente era un espíritu rebelde que no se dejó domesticar por nadie. Recuperó el arte de la cetrería, la caza con halcón, cuando hacía dos siglos que nadie lo hacía. Para ello exploró bibliotecas de toda España y llegó a estudiar textos medievales como el libro de la caza de las aves del canciller López de Ayala y el libro de las aves del príncipe Don Juan Manuel. Muchos vieron en ello una extravagancia folclórica. Pero no lo era. Para él era una conexión con el pasado. Leyendo tomos polvorientos averiguó que la cetrería se había practicado en muchas culturas de la antigüedad. Para nuestro naturalista, la caza con halcón era una de las últimas manifestaciones de la forma de vida libre de los cazadores nómadas, del paraíso que para él representaba el paleolítico.

Afirmaba que “quizás en el pasado se encuentren las claves del futuro”. Los depredadores del cielo le conectaban al misterio de la vida. Al recuperar la alianza entre el hombre y el halcón Félix creía volver a una época olvidada, en la que el hombre había sido libre y feliz. Según nos cuenta su biógrafo, Félix se sentía portador de una antorcha antigua que llevaba mucho tiempo apagada.

La originalidad de su pensamiento llegaba al considerar que el paleolítico había sido la edad de oro de la humanidad. En el neolítico el hombre buscó el asentamiento y la acumulación de bienes y buscó la seguridad aun a costa de perder libertad. El predominio de la caza cedió ante la implantación de la agricultura y la ganadería. “La cultura de los cazadores superiores fue barrida por una poderosa ola, al parecer procedente de Oriente, cuya característica era la modificación de la naturaleza en provecho del hombre”. Lo que el hombre no supo medir es que al domesticar la naturaleza, el hombre acabaría por domesticar al propio hombre.

En la obra de Rodríguez de la Fuente encontramos el embrión de toda una serie de corrientes de pensamiento que están cristalizando en la actualidad. De una forma intuitiva supo enlazar ideas aparentemente antagónicas. Su pensamiento cuestiona los cimientos mismos de una concepción ideológica que entiende el futuro como una huida del pasado y el progreso como una dominación de la naturaleza para maximizar el crecimiento material. Y, si se analiza bien, el productivismo y la carrera tecnológica estaban tan presentes en el bloque occidental como en el soviético. Esta lucidez de ideas, en una época en la que el mundo estaba dividido por un telón de acero, sitúa a Rodríguez de la Fuente, sin pretenderlo, en la vanguardia de una nueva síntesis de pensamiento ecológico.

A él le gustaba considerarse un agitador de conciencias. Y por supuesto que lo fue. No tenía problema en hablar a favor del lobo en una España que todavía era altamente rural. El pueblo demostró que sabía reconocer y apreciar las palabras cargadas de verdad y de nobleza, aunque en ocasiones resultaran incómodas. Félix hablaba al corazón de las personas y sus palabras consiguieron despertar un instinto indómito que parecía dormido. Tal y como señala su biógrafo, Benigno Varillas, “no aprendió de nadie, aprendió de muchos. No fue el clásico seguidor de una escuela o una filosofía muy concreta; era una persona integradora y que intentaba conciliar la izquierda con la derecha y el pasado con el futuro”.

UNA MISIÓN PARA LAS GENERACIONES FUTURAS

Hoy, aniversario de su muerte, es un buen día para recordar a Félix Rodríguez de la Fuente. Nos dejó el 14 de marzo de 1980, el mismo día que cumplía 52 años. Se encontraba en su mejor momento vital y profesional. Un accidente de avioneta segó su vida mientras rodaba un documental sobre una carrera de trineos en Alaska.

En cualquier plataforma de contenidos podemos encontrar muchos de sus reportajes y entrevistas. Una de las cosas que más impresiona al verle hablar es la convicción de que hay momentos en los que desconecta de la audiencia adulta y se dirige solo a los niños. Félix quería que su mensaje llegara, sobre todo, a las generaciones futuras. Él sabía que eran los jóvenes del mañana los que podrían traer los cambios que él imaginaba. Por eso, también fue un pionero en el activismo cultural a largo plazo.

Todos conocemos su faceta como naturalista incansable. Pero Félix fue mucho más. Fue un estudioso que recuperó un arte que llevaba dos siglos olvidado. Y un vitalista que aspiró a recuperar una forma de ver el mundo que todos daban por superada. Para Félix no había nada imposibleSolo hacía falta un grupo de indomables que quisieran volver a recuperar la libertad perdida.

Fuente: https://revistacentinela.es/felix-rodriguez-de-la-fuente-un-pensamiento-indomable/